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550 Dos ruedas más seguras. Respeto mutuo en las Vías. Normas,y seguridad y una ley coja.
Egilea: Joaquin Arevalo.
Iturria: Diario Vasco 04-12-1999.
Euskarria: DIG/PAPEL
Hizkuntza: Gaztelaniaz
Serie: Opinión.
Etiketak: Vehículos a motor y ciclistas
General 1999
Artxibo OCRKb>0 34 OPINION B-'fc-S» MtH/CiOLO^ A - GTCUSil^ SABADO. 4 DE DICIEMBRE DE 1999 • EL DIARIO VASCO DEBATE ,}'íV. Respeto mutuo en las vías JOAQUIN AREVALO PRESIDENTE DEL REAL ALÍTOMML CLUB VASCONAVARRO AIXX3 está pasando en el mundo de la bicicleta, a nivel de usuario, ya que, por fin, se establecen unas nor- más mucho más adecuadas a la realidad actual. Así, lá Ley 43/Í999, innova el ordenamiento jurídico, gracias . á la regulación, por primera vez, de la circulación de bici- cletas y lás cataloga, hecho que ha tardado mucho más de ló debido, fcomó Un medio de transporte alternativo. Has- ta este mohiento, la Ley sobre TVáficó, Circulación de Vehí- culos d Motor y Seguridad Vial, se limitaba a definirla como Un ciclo dë dos ruedas, práctícamenie Como si fuera algo etéreo ÿ, lo qiie resulta más chocante, no tenía en cuente a los ciclistas ert la circulación viaria normal. Que el legis- lador se plantee la búsqueda de una situación equilibrada en la utilización de los distintos medios de transporte, supo- ne un avance importante en la cohabitación vial pacífica. A iiadie se le escapa la ‘pelea’ existente, muchas veces más de boquilla que real, entre dos medios de transporte tan dispares como la bicicleta y el automóvil, y que deben vivir juntos erí el tráfico actual, no sólo, como muchos se blàfttëaïi, en las zonas Urbanas, sino también en carrete- ras abieriásY porque no debemos olvidar qüe muchos lene- ; .Jilos y utilizamos ambos vehículos. Esta coexistencia se .. debe basar, sin duda alguríá, en el mutuo'respeto entre ■ ahibós véhíóülós ÿ, porsupúesto, en el respetó dé sus con ductores por lás hofniââ decirCUlacíóh existentes én cada zona por dolido se circula ■ y que, me gustaría recor- ........................... pefán nnnftadas nara La nueva Ley o Uo gustar a los ciclistas, pero sirve para que todos sépanlos qüé es lo que debemos y no ios hacer dar, están pensadas para ser seguidas, sin palfalivos, por todos cuantos circulan por cüálqüier vía. podrá o no gustar todos los lugares del mun- do, cuando una ley apare- ce no siempre es del gUs- to de todos pero, lo que tío hay duda es que, hay que respetarla. Así las cosas, la nueva Ley que regula la circulación dé lás bicicle- tas pot las carreteras de nuestro país podrá o no gustar a los ciclistas, pero, al fin y a la postre, sirve para que todos los usuarios de las vías sepamos qué es lo que debeinóS y no debemos hacer Evidentemente, señala aspectos anhelados por los aficionados a las dos ruedas como: la autorización a circular en paralelo, la prioridad de paso en los pasos de peatones y carriles para bicicletas o cuando los vehículos giren hacia otra vía y se encuen- tren circulando una bicicleta. También se habla de la ampliación de la prohibición de circular además de auto- pistas, a las autoVías, excepto cuando no hay vía alterna- tiva. Ën este punto si quiero hacer un llamamiento a las dis- tintas administraciones para pedirles que dichas vías se encuentren en perfecto estado, limpias y arregladas, para que los ciclistas puedan circular por ellas con la mayor seguridad. Se obliga a las bicicletas a llevar elementos reflectantes así como al ciclista entre la puesta y salida del sol, ó la obli- gatoriedad de llevar casco de protección en vías interur- banas y, pór no alargarme demasiado, que no podrán cir- cular con tasas de alcoholemia superiores a las reglamen- tarias establecidas, por lo que están obligados a someterse al control de alcoholemia cuando sean requeridos por los agentes de tráfico, medida lógica, si se tiene en cuenta que ya son considerados corno cualquier olio medio de trans- pórte qiié circula por una vía pública, decía, no gustarán a la hiáyóMá de los txirrindularís. Me gustaría recordar a ohligaioiiedadr- Dos ruedas los ñldisfáá qué incumplir osta_nhligamriprií»lT.aLigiial que--------tr as obligaciones, cosa.quo. La nueva iiottiiálivá sóbre la circulación de eiôlièlàë, VeciëntêlnêMlë {jiïestâ eh ViM lui skio lecibídá'.coh algunos desacuerdos, , espécialrneiile de los ciclotüristás. Estos clos adversarios de la cálletela -viajeros sobre J " o cuatro Hiedas- expresan stls puntos iu3SB2bed'SSÍ's i», v, ■ . .... da. No hay que olvidar que, en cualquier situación de la conducción, el ciclista siempre es el elemento más débil y que hay que tenerlo en cuenta cuando circulamos por las vías. En el plazo de tres meses el Gobierno deberá adap- tar el Reglamento General de Circulación en lo que se refiere a la adecuación de la velocidad de los vehículos y cambios de dirección, así como el transporte de menores en bicicleta y también quedan abiertos a la nueva Regla- mentación las vías fronterizas. Normas, seguridad y una ley coja ALEJANDRO EGILUZ PRESIDENTE DEL COMITÉ DE CICLOTÜRISTAS DE LA FEDERACIÓN VASCA DE CICLISMO EN la mayoría de las ocasiones en la que me toca hacer distintos comentarios sobre la defensa del cicloturisla, me encuentro con que parece que siem- pre hay buenos y malos. Para el colectivo de dos ruedas, el malo será el de cuatro, y dentro de éstos, valdría el dicho de que pez grande se come al pequeño. Por ello lo prime- ro que me gustaría indicar es que en todas partes cuecen habas, es decir, que en todo colectivo hay gente que res- peta y hay gente que no respeta. Hay gente que cumple las normas, del lipo que sean, y hay gente que no las cum- ple. Por ello, y en definitiva, que ningún colectivo es mejor que otro, sino que algunas personas cumplen las normas mejor que otras. De todos modos, sí que he de hacer reflexionar a la hora de las consecuencias, ya que un accidente, tenga quien tenga la culpa, siempre tiene mayor repercusión en el más indefenso, es decir que un arreglo de carrocería tiene solu- ción, mientras que la carrocería del ciclista es su propio cuerpo, lodos tenemos nuestros derechos, eso sí, aunque también tenemos que recordar, que todos tenemos nues- solvkift-ft-muehos:- él réstbdé loS cohductores cuando se hallen implicados en Uñ ateidente de tráfico, se considerará infracción muy grave. Ëfi éste, caso, para los conductores de vehículos a motór éiljjóñdirá la pérdida de la autorización de conducir, sanción qüé éíi.el caso de los ciclistas no parece adecua- He leido varias veces la nueva Ley, publicada en el BOE del 25 de Noviembre, y al comenzar a hacerlo he de reco- nocer que me puse muy contento, ya que el título habla de la adaptación de las normas de circulación a la prácti- ca del ciclismo. Ya dentro de la exposición de motivos, mi alegría fue mayor al leer que «la bicicleta es un eficaz medio de transporte que representa una alternativa cotidiana via- ble para muchas personas». Pero de inmediato comienzo a fruncir el ceño cuando leo las palabras sin embargo. Mi gozo en un pozo. Ya se empieza a hablar de la limitación y de los condi- cionantes que supone el automóvil de motor, que es el gran medio de transporte. Pero vuelvo a sonreír cuando la Ley habla de la masiva utilización de vehículos. Sólo era un espejismo. Yo pensaba que tal vez se podría limitar de algu- na manera la utilización de los vehículos a motor, algunos días por algunas carreteras o zonas concretas, o tal vez obli- gar a los fuertes de la carretera que cuando vean personas de un colectivo distinto al suyo tuviesen que cumplir algu- na nueva norma, en cuanto a distancia de adelantamien- to, o espacio lateral al adelantar o al hacerlo en curvas, etc... supusiese una mayor y casi absoluta seguridad para el más débil, para que los que hacemos deporte corola bici- cleta, para los que pensamos que el depor te es saludable por muchas y distintas razones que la mayoría de las per- sonas sabemos y que ahora no puedo indicar por falta de espacio. Me hubiese gustado que esta nueva Ley, en vez de decir que la tarea de las infraestructuras viarias la están desa- rrollando las distintas administraciones públicas, hubiese dicho que un porcentaje concreto del dinero que se dedi- ca a carreteras fuese con destino a mejorar la seguridad del cicloturisla, o que obligase a las distintas Administra- ciones, a todas las Administraciones, es decir, Municipa- les, Provinciales, Autonómicas y Estatales a mantener el estado de las carreteras en un estado, mínimamente en condiciones, también para los que queremos ejercer nues- tro derecho de poder circular en bicicleta. Llama la atención el que se hable de la utilización o no de arcenes, bien en auto- pistas o autovías. Si los arcenes estuviesen limpios estoy convencido que el numen) de accidentes dis- minuiría considerable- mente. Así pues lo prime- ro sería que lo que tene- mos lo tengamos bien, en perfectas condiciones, cosa que en la actualidad no ocurre. Támbién habría que saber si es más segu- ro el circular por un arcén en condiciones de una autopista o una autovía, que el cruzar muchas poblaciones, por el centro de las mismas, con sus consiguientes peligros. No tengo nada en contra de los controles de alcohole- mia, es más me parecen necesarios y convenientes. Aho- ra bien, el hacerlo a un cicloturisla, a un deportista, me llama la atención por su ineficacia, ya que un ciclista hehiio no podría mantener su equilibrio sobre una bicicleta de dos medas. Me pregunto también si un viandante hebrio no es peligroso cuando va a cruzar un camino o una caire tera. ¿Habría que pensar en hacer también conüoles a este colectivo? Hablar de obligación de reflectantes, debidamente homo- logados, en vías interurbanas, -¿sólo en las interurbanas?- cuando sea necesario el uso de alumbrado; hablar del cas- co obligatorio en vías interurbanas -¿sólo en las interur- banas?-, me hace pensar que sigue siendo una Ley coja y que no va a solucionar el problema existente de la seguri- dad del ciclista. Creo que utilizar el significado de la palabra educación, añadiendo si quieren la palabra vial, aunque creo que sin ella sería lo mismo, reesludiando el Código de Circulación, que muchos lo tenemos totalmente olvidado, y cumplien- do el mismo, mientras que otros cumplen con su obliga- ción de hacer que el Código sea cumplido, de la misma manera que las Administraciones competentes se ocupan de la creación y mantenimiento en las condiciones debi- das de las carreteras, sería terapia más que suficiente para curar la enfermedad. —No quisiera finalizar sin citar la palabra velocidad. lodos los usuarios de las vías públicas circulásemos a la misma velocidad que se lia utilizado para la creación de esta Ley, recuerdo que la ponencia fue creada el 13 de Diciembre de 1.994, el problema del que estamos hablan- do se vería reducido a la mínima expresión. —**— Esta nueva Ley debería dedicar parte del dinero destinado a carreteras a mejorar la seguridad del cicloturista