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545 La ONU cifra en siete millones los afectados por el desastre nuclear de Chernobil. Un informe señala que los 11.000 casos de cáncer de tiroides se dispararán en pocos años.
Egilea: Luis Vazquez.
Iturria: El País.
Euskarria: DIG/PAPEL
Hizkuntza: Gaztelaniaz
Etiketak: Medio Ambiente
Europa -
Artxibo OCR32 ^ - a -z Hb¿o i cstfrtr SOCIEDAD EL PAÍS. La ONU cifra en siete millones los afectados por el desastre nuclear de Chernóbil Un informe señala que los 11.000 casos de cáncer de tiroides se dispararán en pocos años luis Vázquez. Ginebra Siete millones de personas, entre ellas tres millones de niños, han resultado damnifi- cadas desde que el 26 de abril de 1986 se produjo en Chernóbil (Ucrania) el peor accidente nuclear civil de la historia, en el que la radiactividad alcanzó niveles 100 veces más altos que tras el estallido de las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Un in- forme de la ONU, dado a conocer ayer, dibuja un panorama devastador: la conta- minación abrasó un área de 155.000 kiló- metros cuadrados en Ucrania, Bielorrusia y Rusia. Y los 11.000 casos de cáncer de tiroides registrados pueden dispararse. Sarcófago del reactor número 4 de la central nuclear de Chernóbil, que explotó el 26 de abril de 1986. /associatedpress El informe Chernóbil, una catás- trofe continua señala que un 70% de la radiactividad afectó Bielorrusia y abrasó 6.000 kiló- metros cuadrados de suelo culti- vable. Unos 109.000 bielorrusos padecen aún secuelas de la ra- diación recibida durante y des- pués de la catástrofe. En Ucrania, unos 3,5 millo- nes de personas —incluidos 1,5 millones de niños— se han vis- to afectados. 73.000 ciudada- nos han sido declarados inváli- dos de por vida. La contamina- ción alcanza los 50.000 kilóme- tros cuadrados. En Rusia 2,5 millones de per- sonas han sufrido las conse- cuencias, en 57.000 kilómetros cuadrados. 1,8 millones de per- sonas —300.000 niños— viven todavía en zona contaminada, y 50.000 en áreas de extremo riesgo. Unas 250.000 personas han tenido que ser evacuadas en los tres países, y 90.000 en los 30 kilómetros de radio en torno a la central. Niños y bebés En el aspecto sanitario, no ha cesado de aumentar el cáncer de tiroides, causado por las enormes emisiones de yodo ra- diactivo. Pero los 11.000 enfer- mos declarados pueden ser sólo el principio de una gran catás- trofe, puesto que ese tipo de cán- cer tarda años en desarrollarse: la población más vulnerable eh el momento del accidente, los entonces niños y bebés, pueden empezar, 14 años después, a de- sarrollar tumores, y ya se han detectado muchos casos de ane- mia o retraso mental. Las previ- siones iniciales indicaban que la máxima incidencia se produci- ría alrededor del año 2006 y que podría llegar a los 6.600 ca- sos. La realidad, ya, es mucho peor. “Imposible fijar una fecha en la que Chernóbil pueda olvi- darse”, declaró ayer un porta- voz del Ministerio de Sanidad de Ucrania. “La humanidad se- guirá sufriendo mil años las con- secuencias de esta tragedia”. Ucrania no lo ha superado. Es más, la situación heredada de la catástrofe se ha ido deterioran- do y sus consecuencias médicas, sociales, económicas, psicológi- cas y medioambientales aún no pueden cuantificarse, porque el proceso no se ha detenido. El secretario general de la ONU, Kofi Annan, c|>ce en el prólogo del informe que es im- portante tomar medidas preven- tivas para evitar tragedias pare- cidas, y hace un llamamiento para que se cumplan las prome- sas de 1997, cuando la comuni- dad internacional preparó un programa de reconstrucción del área, con 60 líneas asistenciales y de desarrollo social. Hoy, sólo 9 de estas iniciativas han podi- do salir adelante, y del dinero prometido —14.500 millones de pesetas— apenas han llega- do 240 millones a las arcas de Naciones Unidas. Por ello, el informe mantiene que es posible ayudar a equili- brar las trágicas consecuencias de la catástrofe. “La mejor ra- zón para ayudar a estas gen- tes”, dicen los autores del infor- me, “es que son fáciles de ayu- dar. Ellos mismos son los prime- ros en apoyarse. Su nivel educa- tivo es de los más altos en el mundo, muchos son trabajado- res cualificados, y las infraes- tructuras están intactas”. No obstante, la conclusión del informe es que la situación sanitaria es tan grave que un 3% de las ayudas financieras prome- tidas internacionalmente en 1997 a Ucrania para compensar- la por el cierre definitivo de Chernóbil deben destinarse a fi- nes humanitarios. La ONU ins- ta también a desarrollar usos al- ternativos del suelo contamina- do, como sembrar plantas que puedan servir de combustible. Los problemas más graves, según los expertos de la ONU, son los psicosociales, y se necesi- tan centros de rehabilitación per- sonally campañas para minimi- zar los riesgos sanitarios asocia- dos a la radiactividad y para ayudar a tomar precauciones sencillas y eficaces: la rehabilita- ción es sobre todo necesaria para los llamados liquidadores, es decir los trabajadores que lim- piaron la central siniestrada: fue- ron unos 600.000, 28 de los cua- les tuvieron muertes dolorosas y lentas tres meses después del ac- cidente; miles de los supervivien- tes arrastran aún consecuencias físicas —por ejemplo, sólo en Rusia, 46.000 inválidos— y tam- bién psíquicas. Cuenta atrás para el cierre definitivo EL PAÍS, Madrid El pasado día 29, las autoridades de la repú- blica ex soviética de Ucrania anunciaron el cierre definitivo de la central de Chernóbil para antes de fin de año. Ello supone que, con toda probabilidad en noviembre, dejará de funcionar para siempre el reactor número 3, el único que sigue actual- mcntc operativo-y-que- tiene una potencia de 1.000 megavatios, la mis- ma que tuvieron en su día los otros tres: el nú- mero 4, que saltó por los aires en el accidente de 1986; el número 2, que no volvió a conec- tarse tras un incendio ocurrido en 1991, y el número 1, que agotó su vida útil en 1997. Los directivos de la central han mantenido que el reactui iiúmeio 3 es totalmente seguro y que podría funcionar hasta el año 2011 si se acometen los oportunos trabajos de acondiciona- miento y de sustitución de algunos elementos esenciales. Los expertos occidentales consideran que es una aterradora bomba atómica en po- tencia, que debe desacti- varse urgentemente. Co- mo prueba de ello, apun- tan a los ceiiteiTirresikr pequeñas averías que mantienen dicho reac- tor más tiempo parado que en funcionamiento. Los gobiernos occi- dentales han acusado al de Ucrania de utilizar la central (donde se genera tan sólo el 5% de la ener- gía que se consume en el país) como moneda de cambio, incluso como instrumento de chantaje para ayudas financieras. La posición oficial de Ucrania ha sido que el reactor número 3 se ce- rrará si hay una compen- sación consistente en los fondos necesarios para construir otros dos en las centrales de Rivne y Jmelnitski. Estados Unidos se ha comprometido a ha- cer la mayor contribu- ción de todos los países industrializados del G-7 a los trabajos de reparación del sarcófa- go que cubre el reactor, un proyecto de unos 100.000 millones de pe- setas. Y es que, según las autoridades de Kiev, el cierre de la central es sólo parte de un proble- Ihá que incluye la nece- sidad de consolidar y conservar el sarcófago, limpiar la extensa zona afectada por la radia- ción, además de cubrir las necesidades de los refugiados provocados por el siniestro.