| Artxibo OCR | 19^5 maiaizak 18.
larunbatu
bizikleta festa/ 19
Un símbolo unido a mil causas
Sc cuenta que, nada más inven-
tarse la rueda, y esto fue hace
mucho, hubo dos hombres que se
pusieron a hacerla rodar para ver
quién llegaba antes. En muchos
casos por suerte, pero en otros mu-
chísimos por desgracia, el espíritu de
competividad es innato a la natura-
leza humana. La bicicleta no se ha
librado de esta plaga y también sirve
para competir. Queda fuera de toda
duda la belleza y la estética que
puede producir y produce el ciclismo
de competición.
Pero al cicloturisla no le preocupa
en absoluto la competición. Se trata
de salir a pasear, disfrutar de la bici
y del paisaje durante lodo el camino
y llegar tranquilo y satisfecho. La
bici, tan grande y tan modesta, se.ha
convertido en un símbolo vinculado
siembre a las reivindicaciones más
pr es y nobles. Ha servido y,
poi .puesto, sirve para reclamar un
aire limpio y unas calles más habita-
bles. Es constante su relación Intima
con infinidad de demandas en favor
del mar no saqueado ni maltratado
por la contaminación, de un paisaje
sin asaltos especulativos, de unos
ríos que se oponen a ser cloacas y
quieren recuperar la feliz vivienda
que fueron para su fauna. ¡ .
Si alguien quiere colgarse a la es-
palda su desacuerdo con el sistema
político de turno, lo puede hacer ro-
dando sintiéndose arropado por los
demás «bicicleleros» que, a buen se-
guro, serán solidarios. Y; sobre todo,
la bicicleta encierra la reivindicación
misma del querer vivir día a día pa-
sando la mano por cada rugosi- .
dad del paisaje para,'laclar-sü calor,-
su humedad, la belleza.del discurrir
suave sin ruidos, sin complicados in-
genios mecánicos qué, para colmo,
te dejan lirado a lás primeras de
cambio y encima no puedes empu-
jarlos por tus propios medios hasta
el lugar donde sea posible recompo-
nerlos. , • s
La bici no es compjicada ni para
arreglarla cuando, se estropea. No se
queja cuando le abandonas durante
algún tiempo y luego, si la vuelves a
coger, cuesta muy poco ponerla a
punto. Dasta darle un pour de aim,—
como a lodos, / engrasarla muy.de
vez en cuando. Sirve para q'úe las re-
laciones personales y humanas dis-
curran mucho mejor, además de que
le permite ir de «cháchará» con los
amigúeles por el camino, aunque los
automovilistas se pongan hechos
unos furias cuando te ven pedalear
de dos en dos o en grupo. Y, para
colmo de ventajas, me han dicho de
muy buena tinta que el Sistema la
tiene tramada contra ella porque no
genera casi nada de consumo. !Qué
más se puede pedir para apostar por
la bicicleta!
Su mayor enemigo es el amigo de
la bici ajena. Con frecuencia está
unida al adiós definitivo a aquel que
tanto rodó contigo, a aquella amiga
que perdió a su padre por culpa de
un coche tonto y despistado. A
tantos ciclolurislas que emprenden
su lejana excursión dejando su bici
destrozada entre nosotros y un re-
corte de periódico, generalmente pe-
queño, en el que se dice cómo no
había arcén o estaba lleno de baches
profundos.
Fuentes generalmente bien infor-
madas aseguran que la bicicleta
nació con un NO muy grande im-
preso entre los radios de una de sus
ruedas y en la otra un letrero en
blanco que recogía todas las prohibi-
ciones de lo que no se podrá hacer
en esa sociedad que puede estar
muy cerca y en la que lodos estarán
autorizados a respetar a los que no
son grandes, por el simple hecho de
no serlo.
Carlos MORON | |