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529 Egin Bizikleta Festa. La bicicleta como relación íntima con el medio ambiente (1).
Egilea: Egin.
Iturria: Egin 18-05-1985.
Euskarria: DIG/PAPEL
Hizkuntza: Gaztelaniaz
Serie: Bizikleta Festa.
Etiketak: Medio Ambiente, Salud
General 1985
Artxibo OCRsábado, 18 de mayo de 1985 12 / bizikleta testa egin I La bicicleta como relación intima con el medio ambiente En la locomoción urbana, sobre dos ruedas se llevan las de perder. Ni calles ni avenidas tienen carriles reserva- dos. Los conductores —ávidos por llegar— cierran todas las veces que lo necesitan. El permiso tácito para encadenar la bicicleta en cualquier poste o reja a menudo depara la sor- presa de un robo. Lluvias no pronosticadas, gases respira- dos en directo... ¿qué más? Pero la sensación incomparable de autodeterminación que ofrece una bicicleta pasa por alto esos riesgos. Revierte desafíos en un ejercicio perso- nal. Incluso a través del enjambre de taxis y autobuses del centro en horas punta la bici permite reencontrarse con gustos privados. No hay diferencias entre andar por andar y usarla para ir de un lugar a otro. Para quienes la usan su condición está lucra de toda conccpluali/.ación y análisis. Deporte, ahorro de combustible, sencillez, actitud inteli- gente, espíritu aventurero, de ánimo, lo que fuere, la bici es símbolo de li- bertad individual. Una de últimas li- bertades no controladas por el Sis- tema. pues aunque en teoría hace falta documentación y luces, en la práctica esto apenas se cumple. En bicicleta es frecuente obtener «sensación oceánica», algo imposible desde el auto y, mucho menos, en un autobús donde parabrisas y ven- tanillas son meras pantallas en que la ciudad aparece recortada. La bici- cleta permite una óptica total que abarca costados y ciclo y propicia un estado de fascinación visual por la totalidad de los detalles. Aunque no miremos nada en particular, edifi- cios, perspectivas, personas y objetos en la calle adquieren otra dimensión y relación en nuestra mirada. Encrgia vital AI caminar o estar parados, nos equilibramos con pesos laterales y delantero/trasero. Sobre la bicicleta lo hacemos con apoyos longitudina- les, una suma de estabilidades y mo- vimientos que multiplican esa ener- gía hacia adelante. Parados producimos una acción-reacción sobre la tierra. Sobre las dos ruedas, esc intercambio se convierte en mo- vimiento. La energía pasa de poten- cial a cinética. Más preocupados con otros aspec- tos y connotaciones de la bicicleta, los ciclistas occidentales pocas veces advertimos por dónde pasan los hilos maestros de ese equilibrio. Al pedalear creemos obtenerlo por el subibaja de nuestras piernas y soste- nerlo con los brazos sobre el manu- brio. En verdad, mantenemos el ba- lance desde el centro de energía vital ubicado dos dedos debajo del om- bligo. Desde ahí también regulamos la velocidad y establecemos la rela- ción con el movimiento. Nuevo para nosotros, el concepto es milenario y cotidiano entre japo- neses. Los movimientos de Tai-Chi se controlan desde esa área. No hay arle marcial que la descuide' Ni danza. En Japón, el 'hara' está incor- porado a toda postura, movimiento y potencial divino. Los hombres consumimos energía del ‘hara’ hasta en el simple hecho de estar de pie. Al caminar usamos músculos que no ayudan al movi- miento del cuerpo sobre el suelo _y_ actúan sólo para subirlo y bajarlo. Sobre el sillín, el ciclista releva a los músculos de las piernas de su fun- ción de soporte y los emplea como fuerza de tracción. En relación con el arte de cami- nar, el consumo de energía es cinco veces menor (0,15 en vez de 0,75 ca- lóriá'i/gramas por kHOrnemi). Y la velocidad, dos, 1res, cinco, diez, veces mayor. Comparada con la de un litro de petróleo;-la energía que un ciclista necesita en comida le permite hacer 400 km. por litro. La bicicleta utiliza, los músculos más potentes del Numerosas bicicletas circulan ac- tualmente por la ciudad y los ba- rrios. Una nueva generación de ci- clistas —jóvenes de ambos sexos y personas de mediana edad— las uti- lizan por elección, no por necesidad. Hasta no hace mucho, los únicos adultos que se veían en bicicleta eran quienes no tenían para comprarse auto ni molo. Hoy. el perfil del usuario es otro: estudian- tes, muchachas, empleados, profesio- nales que tuvieron o tienen coche y buscan una evasión práctica... El auge es mundial y ha provo- cado un trasvase de la tecnología re- servada para los modelos de compe- tición a los de paseo y turismo. Ahora existen ya elementos y siste- mas- que aprovechan racionalmente la energía: cambios de marchas, piezas de aluminio, otros tipos de freno, precisión mecánica, acrodina- niismo... Además de ser un vehículo prác- tico, la bici tiene su status. Como los autos, ya no se vende sólo en talle- res. El concepto ha cambiado y ya no es un sueño de chicos o algo para domingueros. Es una máquina alter- nativa, un elemento de otra manera de vivir. Es diferente a lodo. A andar en molo, a caminar. La calle, el aire, las presencias, todo cuanto acontece al- rededor se convierte en vivencia. Polígono Industrial N° 26 B° Ergobia Tolf.: (943) 55 34 50 DONOSTIA-1 4 Euskadirako banatzailea Ditribuidor para Euskadi de EDDY MERCKX SANTI LAZCAIMO KIROLAK o Kirol arloan denetariko aukera eskeintzcn dizugtt: o Zure behar guztiák betetzen ditugu. ir DEPORTES CERCADOS METALICOS VERJAS Y PUERTAS