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El funcionario que quiere llenar Madrid de bicis
25 de Junio de 2017
Rabio García / Mario Viciosa
Un evento tendrá iugar este domingo en Madrid, en piena festividad dei Orguiio Gay y ia
oia de caior: ei Ayuntamiento organiza cinco itinerarios mañaneros en bicicieta que
confiuirán en ia Piaza de Oriente tras recorrer 15 distritos de ia capitai. Participarán
muchos concejaies, quizá ia aicaidesa, centenares de vecinos y un hombre entrado en
años, enjuto y con ia mirada de un niño en ei que nadie reparará: a sus 64 años y con una
vida entregada a ia moviiidad. Garios Corrai es ei ideólogo dei Urbanismo Sostenibie y ei
encargado de integrar ias bicis en una urbe de 3,1 miiiones de habitantes atestada de
coches, en ia que ia bici es todavía testimoniai.
Este funcionario municipai desde 1983, actuai subdirector generai de Pianificación de ia
Moviiidad Sostenibie dei Ayuntamiento de Madrid, que se jubiiará dentro de poco, ha
trabajado con todos: muy impiicado con ei PSOE de Tierno Gaiván (“era una iocomotora,
aiguien muy cercano y a su vez un poiítico muy adeiantado a su país”), aigo menos con ei
PP de Áivarez dei Manzano, Ruiz-Gaiiardón y Boteiia (con quienes tuvo sus aitibajos y
vivió un exilio temporai) y, desde ia victoria de Ahora Madrid en mayo de 2015, con
Manueia Carmena, quien ie ha devueito ei poder dei que otrora gozó.
“Ei coche estaba presente en toda ia moviiidad y quienes cogíamos ia bici éramos
unos hippies“, bromea en un café dei barrio de Maiasaña. Presten atención ai historiai de
iogros y méritos de Corrai: fue ei adaiid dei cierre definitivo ai tráfico dei Parque dei Retiro
en 1983 en medio de ias críticas de Aiianza Popuiar y de ios vecinos; también impuisó ei
primer pian piioto de reciciaje en España en ei Distrito de Morataiaz. “En ios años
ochenta, era tai ei peso dei coche que nuestro departamento se iiamaba ordenación de ia
circuiación, io que hoy sería pianeamiento viario”, destaca.
Trabajó en ia creación de ia ORA, ia zona azui que cobra por aparcar, y configuró un pian
de separadores en ciertas vías para permitir ai autobús circuiar sin obstácuios;
iguaimente, importó a ia gran capitai ias primeras actuaciones ciciistas entre ia
indiferencia ciudadana (así io atestigua ei aparcabicis pionero de ia caiie de
Campomanes) y patrocinó obras que terminaron oividadas: un visionario.
Saiió de Cibeies poco después de ia victoria dei PP (1991) y recaió en ei Ministerio de
Transportes y Medio Ambiente de Josep Borreii (1993-1996). A su vueita, iuego de ia
victoria de José María Aznar, fue desterrado ai distrito de Viiia de Vaiiecas, una zona
dejada de ia mano de dios: ia transformó de cabo a rabo, convirtiendo una arteria donde
transcurrían diariamente más de 5.000 coches en un eje peatonai sin prácticamente
tráfico. Una operación premiada con prestigiosos gaiardones arquitectónicos. “Tuve ia
compiicidad de ia entonces concejaia [popuiar] Carmen Torraiba”, dice este experto en
moviiidad.
Tras asesorar durante años en urbanismo y espacios púbiicos a iocaiidades como
Cuenca, Toiedo, Granada, Córdoba, San Sebastián, Biibao y Barakaido (Pian Ría 2000) o
Sevilla, Carlos Corral ha vuelto: este veterano que habla de la movilidad saltando de un
tema a otro sin descanso está detrás de la transformación de la Gran Vía, del gran área
residencial (APR) que cortará el acceso al centro en coche en 2018 y de las decenas de
kilómetros de carriles bici que diseña Ahora Madrid. Ha sufrido los embates de una
minoría de colectivos ciclistas anti-carril bici, quienes le atacan con el hashtag
#corralbicino. “No tengo twitter”, resuelve con una sonrisa.
Corral vive en Aravaca y monta en el transporte público con su bici plegable, en todo un
ejemplo de lo que hoy se denomina intermodalidad. “Lo irracional es atravesar el centro
de las ciudades en coche”, explica mientras traza una parábola entre el corte de la Gran
Vía y el cierre del Retiro, 35 años atrás. “Uno de los argumentos en contra es que la Gran
Vía es un eje de paso que no se puede sortear”, alega. “Pues no. Lo que no es razonable
es que llegues al distrito de Monoica, atravieses Princesa y continúes hasta el barrio
Salamanca entrando por un área de mucha atracción, con tráfico de paso y no de paso,
parando muchas veces en semáforos. El viaje no es rentable, especialmente cuando hay
cinco alternativas a la Gran Vía”.
“Quiero recordar que en 2018 se va a cerrar el centro histórico, Gran Vía incluida, a los no
residentes, y que la velocidad permitida se situará en 30 kilómetros por hora”. Reconoce
que en el Consistorio hubo un acalorado debate interno. “Van a coincidir las obras, pero lo
que no queríamos es que la Gran Vía terminara soportando tráficos derivados de otras
vías con una APR dividida”.
Corral asegura que sí hubo planificación antes de cortar la Gran Vía las últimas
Navidades. “La intervención no se explicó bien por nuestra parte, pero objetivamente era
difícil con Esperanza Aguirre haciendo de portavoz de los cochófilos“.
Para Corral, los ciclocarriles son un “monstruo” que debe ser enmendado con
infraestructura segregada. MARIO VICIOSA
“En Navidades hubo tardes que en Gran Vía y aledaños había hasta ¡200.000
viandantes!”, exclama. “Al mismo tiempo había unas mil dentro de los coches”. “Las
cuentas hay que hacerlas con personas y no con coches”, agrega. “Pueden llegar a
moverse hasta 3.000 personas en autobuses cuando en el mismo lapso y en el mismo
espacio entran como muchísimo 700 u 800 en los vehículos”.
Para él la polémica no es nueva. “El cierre del Retiro se dividió en dos fases”, evoca.
“Primero se cortó el itinerario que venía desde Niño Jesús y O’Donnell, por el Ángel Caído
y la Cuesta Moyano. Al año siguiente, 1983, cierre total. Hubo protestas de conductores y
de Alianza Popular, pero cuando la gente descubrió que empezaba a oír a los pajaritos,
como ocurre en el Paseo del Prado los domingos [cerrado a los coches desde la llegada
de Carmena], lo aceptó encantada”. Con la Gran Vía confía en que sucederá lo mismo.
“Primero el peatón, luego la bici y después los motorizados”, afirma. Arremete contra el
uso de la moto, que aumentará con la APR única del centro: “La moto no puede estar en
la misma situación que la bicicleta: sé que es muy duro decirlo pero es que es así. En
estos momentos la moto tiene más prioridades en las ordenanzas de Madrid que la
bicicleta. Una moto contamina, y el que se mosquee que se mosquee”.
Aboga igualmente por regular, cuando no restringir, los vehículos colaborativosestilo Uber
o Cabify. Los denominados vehículos con conductor VTC litigaron con Ahora Madrid por
acceder a la Gran Vía. Y ganaron. “Entraron muchos autorizados. Hay que hacer una
reflexión: Uber, Cabify, ¿pero es que acaso tienen que entrar todos?”, se pregunta. “¿Con
qué horarios? ¿Puede por ejemplo un autobús turístico cortar el carril bus de esta avenida
para que bajen 50 personas a por sus maletas porque tienen reservado un hotel cerca?”.
Sostiene que las reformas beneficiarán a los taxistas, enemigos de los VTC. “Saben que
este ayuntamiento es aliado del gremio: deberían estar contentos, van a entrar por sitios
por donde la mayoría de coches no podrá”. Y se les impondrán nuevas condiciones: “No
pueden tener la misma prioridad en la Gran Vía que los autobuses de circular por el carril
restringido. Todo eso hay que valorarlo”.
Corral mantiene la curiosidad intacta a pesar de tantos años fajándose en una ciudad
complicada como Madrid. Y a pesar de quedarse tantas veces solo en la defensa de un
urbanismo que sus interlocutores no entendían. Por eso sorprende la crítica que lanza a la
peatonalización de la calle de Fuencarral en los años de Ruiz-Gallardón. “Yo no habría
hecho Fuencarral como se ha hecho”, explica.
“No habría quitado el transporte público de Fuencarral. Lo he dicho mil veces por activa y
por pasiva. Es un éxito para las franquicias comerciales, pero el tramo peatonal entre
Hernán Cortés y la Gran Vía para mí responde a un modelo comercial, muy años 70 u 80,
tipo Calles de Preciados”. Y lanza el debate: “¿Necesitamos más calles Preciados?”.
La entrevista concluye en el flamante carril bicl de Santa Engracia, en Chamberí, a punto
de ser Inaugurado. Vendrán más hasta 2019. Para Carlos Corral, los ciclocarriles
(bicicletas pintadas en el suelo junto a una señal de 30 kilómetros por hora) de Ana
Botella son un “monstruo”. “Sobre todo en avenidas de dos y tres carriles. Sirvió para
expandir BIcImad. Pero hay que Ir sustituyéndolos en las grandes arterias”.
Publicado en el Ayuntamiento de Madrid | |