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lunes, 9 de enero de 2017
De la parálisis al apresuramiento pro-bici
Muchas veces confundimos la inacción con la falta de interés e intención y, aunque
normalmente van de la mano, hay ocasiones en que no es así. Hablamos, como siempre,
de bicis, de ciudades y de cambio hacia una movilidad menos automovilística y
compulsiva. Que no se hagan cosas inmediatamente, ante un cambio de gobierno en
muchas ciudades, no debe tomarse como una mala noticia o cobardía política. Sobre
todo cuando la valentía muchas veces se puede asociar a acometer actuaciones aprisa y
corriendo sin tener los apoyos, los consensos, la participación y las críticas y
aportaciones que las legitimen.
Es lo que ha pasado o está pasando en Pamplona, donde pasamos de un gobierno
reaccionario con todo lo que representara reducir oportunidades para que el automóvil
siguiera siendo el medio de transporte urbano dominante, a un gobierno de coalición
cuyas intenciones han quedado más que claras, pero que se han lanzado a prometer
acciones sin haber recapacitado suficientemente sobre las consecuencias que estas
puedan suponer.
Al final, por unas cuestiones o por otras, el caso es que las actuaciones en favor de una
movilidad menos motorizada siguen en una situación de parálisis que se empieza a
hacer demasiado larga y que está consumiendo una legislatura que debería haber
supuesto un punto de inflexión y haber marcado el inicio de un cambio de rumbo
decisivo y decidido hacia otro modelo de ciudad y otro modelo de movilidad.
El problema es que ha dado tiempo a desenfocar tanto el tema y a desvariar tanto en las
consecuencias de las propuestas enunciadas y no puestas en práctica, que ya no sabemos
ni dónde estábamos ni donde estamos. Todo eso acompañado de discursos
maximalistas, propaganda vestida de demandas sociales constatables, presentaciones
públicas con pretensiones de procesos de participación y otros momentos casi
carnavalescos. Todo amplificado por los medios de comunicación interesados y
partidistas, ávidos de mostrar a este gobierno municipal debilitado e incompetente.
Este es el momento en el que nos encontramos: con las promesas a punto de caducarse,
las expectativas bañadas de escepticismo y la gente cada vez más crispada, más
indignada y más incrédula. Y los coches campando a sus anchas y las bicicletas
circulando de manera masiva e indolente por las aceras.
No hay remedio
paralabici
Una de las principa les refle-
xiones con la que este perió- ^
dico Inicia su serial sobre la j
situación de la bicicleta eií
Pamplona y comarca apun-
ta que en los últimos años se
ha hablado más de lo que se
ha hecho por una máquina
tan rudimentaria. Los pla-
nes, en especial los apellida-
dos movilidad, se quedan
muchas \’Bces en los cajones
ofldalea. Losparddos, estén
en el gobierno o en In oposi-
ción, son incapaces de al-
canzar consensos básicos
en favor dclaconvlvenciada
la bici con peatones y co-
ches. Que el tema siga sien-
do objeto de debate después
de tantos años lo dice toda
Nota editorial de
Diario de Navarra (7-11-2017)
Es el momento de ponerse en marcha de una manera decidida, buscando el máximo
consenso. No hacer de esto una bandera partidista o un arma arrojadiza. No hacer y
deshacer en cónclaves monocordes y monocromáticos, maniqueos y maquiavélicos.
Hacer es trabajar con formatos inclusivos y no excluyentes, y con métodos
suficientemente ecuánimes, fidedignos y legitimadores, contando con los agentes
implicados y afectados y trabajando de manera holfstica, integral y no parcial.
No vale con hacer actuaciones espectaculares, emblemáticas y que busquen ser
impactantes, si no se enmarcan en un plan que las contemple, las enmarque y les dé
sentido. En Pamplona, ahora mismo, plantear la reconfiguración de la Avenida Pío Xll
o la peatonalización del centro de la ciudad o pintar unas ciclocalles o habilitar un
aparcamiento de bicis para residentes en Descalzos no va a servir nada más que para
causar un efecto sensacionalista y poco más. Como llamar Plan de Movilidad a algo que
sólo propone actuar segregando espacios a los distintos modos de transporte en las
grandes avenidas. O llamar reparto modal a la redistribución del espacio de circulación.
Y en ningún caso plantear medidas para disuadir del uso del coche (fundamentalmente,
reducción y encarecimiento del aparcamiento en superficie y corte de atajos).
Pero, si hablamos exclusivamente de medidas para favorecer el uso de la bici, hasta que
no se haga una auditoría de las actuaciones hechas hasta la fecha, se estarán validando
todas las chapuzas realizadas en el pasado y se estarán asumiendo como consolidables,
lo cual pondrá en tela de juicio cualquier actuación que se proponga, por más
espectacular y modélica que se quiera presentar.
Así pues, tenemos un año decisivo por delante y no podemos permitirnos el lujo de
desperdiciarlo. Tenemos demasiada tarea: aprobar la Ordenanza de Tráfico y darle la
difusión que no se le ha dado nunca a los derechos y obligaciones de los ciclantes,
habilitar más ci el ocalles y algún que otro carril bici, dotar la ciudad de aparcamientos
seguros para bicis, iniciar una campaña de sensibilización y educación vial ciclista en
los colegios municipales, retomar el Observatorio del Peatón y de la Bicicleta, participar
en el Plan de Movilidad de la Comarca de Pamplona... y lo que se nos ocurra.
Sin prisa, pero sin pausa.
Publicado por Eneko Astigarraga | |