| Artxibo OCR | EL DIARIO VASCO
¿Cómo debe comportarse un coche ante un paso de bicicletas?
Los ciclistas no tienen prioridad en los pasos de peatones pero... ¿y en los de bicicletas? ¿La tienen
siempre? Rebuscamos en la legislación para dar con la respuesta
SERGIO EGUÍA / 11 mayo 2015
El paso de bicicletas es la
prolongación de un
bidegorri sobre el asfalto.El
paso de bicicletas es la
prolongación de un
bidegorri sobre el asfalto. /
S. Eguía
Raikkonen lo expresó mejor
que nadie. “Quitad de en
medio ese McEaren”, gritó a
su equipo al encontrar el
coche de Alonso, más lento,
en su trayectoria. Es la
fiebre del volante. Envuelto
en una tonelada de acero, el
conductor se vuelve
Ironman. No hay quien le
frene, es el rey de la jungla
de asfalto. En la carretera
impera la ley de la selva y él
es más fuerte. “Quitad de en
medio ese coche, el patinete
de aquel crío, el semáforo,
la rotonda, el árbol, el Eocus
del radar...”. Será que la
gasolina consume nuestra capacidad de empatia y todo lo que no va dentro de las cuatro puertas del coche
nos molesta. A veces hasta lo de dentro. Sin embargo, y aún cuando el código de circulación está pensado
para reducir los impedimentos en la movilidad de los automóviles, el coche no siempre tiene razón. Sobre
todo en la ciudad, la fiera tiene que comportarse civilizadamente. Y es que aunque no queramos verlo, un
mal uso del volante mata.
Existe un punto de la geografía urbana (especialmente conflictivo y peligroso, solo hay que seguir las
notas de sucesos de la prensa local) que gran parte de los automovilistas desconocen, que pueden llegar a
ser incapaces de reconocer al volante, y en el que en consecuencia, no se comportan siempre de la forma
debida. Son los pasos de bicicleta. ¿Ees suenan? No son pasos de cebra a medio pintar, ni pasillos
laterales de estos para que los ciclistas no pisen a los peatones cuando cruzan la calzada. Son su territorio
para atravesar la calzada.
Vamos a la ley.
El Reglamento General de Circnlación (RGC) en sn artícnlo 168 los describe a la perfección y marca las
diferencias con los de peatones:
c) «Marca de paso para peatones: Una serie de líneas de gran anchnra, dispnestas sobre el pavimento de
la calzada en bandas paralelas al eje de ésta y qne forman nn conjnnto transversal a la calzada, indica nn
paso para peatones, donde los condnctores de vehícnlos o animales deben dejarles paso. No podrán
ntilizarse líneas de otros colores qne alternen con las blancas.
d) Marca de paso para ciclistas: Una marca consistente en dos líneas transversales discontinnas y
paralelas sobre la calzada indica nn paso para ciclistas, donde éstos tienen preferencia».
Es decir, y por dejarlo aún más claro, la marca de paso para ciclistas es la continnación del carril bici
sobre el asfalto cnando la carretera y el bidegorri se cortan. Y repitamos en alto el final del apartado d)
porqne ahí está toda la miga. «Eas bicicletas tienen preferencia en los pasos para ciclistas». Algo difícil de
digerir para el antomovilista y, en la práctica, complicado de detectar y prever.
En la creencia
En la extendida creencia de qne el coche manda sobre todos los demás nsnarios de la vía, salvo qne medie
semáforo o agente mnnicipal, cnesta entender qne se el vehícnlo deba ser qnien tiene qne parar si nn
ciclista se dispone a cmzar la calzada por sn paso antorizado. Pero la ley es clara.
POSIBEES CASOS
LOS DIFERENTES
PASOS
Un paso de peatones
y nno de ciclistas
pintados en paralelo
en el mismo pnnto
de la avenida de
gasteiz de Vitoria.
Abajo a la izqnierda,
nn paso de ciclistas
en los qne no pnede
haber peatones y
deben parar los
coches. Abajo a la
derecha, nn paso de
peatones clásico por
el qne nnnca podrá
circnlar nna
bicicleta.
El reglamento lo aborda en su artículo 64: «Los conductores de bicicletas tienen prioridad de paso
respecto a los vehículos de motor: a) cuando circulen por un carril bici, paso para ciclistas o arcén
debidamente señalizados, b) cuando para entrar en otra vía el vehículo de motor gire a derecha o
izquierda, en los supuestos permitidos, y haya un ciclista en sus proximidades, c) Cnando circulando en
grupo, el primero haya iniciado ya el cruce o haya entrado en una glorieta. En los demás casos serán
aplicables las normas generales sobre prioridad de paso entre vehículos».
¡Caramba! En contra de la creencia generalizada, los coches tienen obligación legal de ceder el paso a las
bicicletas. Lo que implica, por lógica, que es el automovilista el que debe ir pendiente de si hay una
bicicleta en las iumediaciones de su vehículo y protegerlo; porque en caso de colisión no hay que pensar
mucho para saber quién saldrá peor parado.
¿Entonces, y con la ley tan meridianamente clara, por qué tantos problemas al cumplirla?
«Aparentemente el motivo es de desconocimiento y confusión», señalan fuentes consultadas en una
autoescuela de la ciudad, donde se tratan y se debaten estas cuestiones. El código no siempre es lo claro
que debería (eso lo sabe cnalquiera que haya estudiado para obtener el carné) y muchos interpretan la
generalidad como «el coche siempre tiene prioridad», explican desde las aulas.
La segunda causa de incumplimiento es
práctica. En múltiples circunstancias del
tráfico, se hace muy complicado para el
conductor identificar la existencia de un
paso de bicicletas. En ocasiones, si no está
acompañado de una señalización vertical -
como sí suelen presentar los pasos de
peatones- uno lo ve cuando es demasiado
tarde. Especialmente si el bidegorri
discurre en paralelo a la vía y en un punto
la corta tras un giro de 90 grados. O si por
ejemplo, el carril bici está en el lado a la
salida de una rotonda. El coche se topará
con él, por sorpresa, tras completar un giro en el que ha estado mirando al resto de coches y carriles. Pese
a tener preferencia, más vale que el ciclista utilice su sentido de la precaución... porque el golpe será más
duro para él. | |