| Artxibo OCR | EL DIARIO VASCO
Borja Olaizola 11 Marzo 216
Juan Pablo Riesgo, secretario de Estado de Empleo, es de los pocos españoles
que va en bici a trabajar. Cada día recorre 26 kilómetros. En Francia, percibiría
un plus de 6,5 euros
Francia acaba de empezar a premiarlo con 200 euros anuales. En España solo el
2% va pedaleando al trabajo. El único del Gobierno que lo hace habla de sus
ventajas
Una ciclista circula por un carril-bici en Holanda. / REUTERS
Los empleados franceses que van en bicicleta a su trabajo no levantan el ojo de sus cuentakilómetros
desde hace un par de semanas. La aprobación el pasado día 13 de un decreto que bonifica a los ciclistas
con 25 céntimos de euro por kilómetro recorrido ha transformado una parte de su cerebro en un taxímetro.
Los más alejados de sus empresas emulaban ya a la lechera del cuento y hacían cábalas con un pellizco
que equivaldría por lo menos al importe de una paga extra, aunque finalmente la imposición de un límite
de 200 euros anuales a la gratificación ha rebajado sustancialmente sus expectativas.
La iniciativa ha metido de lleno a Francia entre los países que tratan de poner fin al monopolio del coche
particular como principal medio de transporte al lugar de trabajo. Los cada vez más frecuentes episodios
de contaminación extrema en conurbaciones como París han convencido a la ministra gala de Ecología,
Segolene Royal, de que hay que ofrecer alternativas a un modelo que conduce al colapso. La humilde
bicicleta ha vuelto a emerger como solución más sencilla y eficaz, sobre todo a la luz de los resultados
que han cosechado otros países que han hecho una apuesta decidida por su promoción. El plan francés
mira de reojo al modelo de Bélgica, que en poco tiempo ha conseguido duplicar el uso de la bici en los
desplazamientos laborales ofreciendo una gratificación de 22 céntimos de euro por kilómetro recorrido.
Los belgas son a su vez deudores de sus vecinos holandeses, los grandes paladines de las dos ruedas y los
que primero introdujeron bonificaciones fiscales y subvenciones para favorecer a los ciudadanos que iban
a trabajar a golpe de pedal. Como resultado de esa política, el 25,5% de los holandeses se desplazan en
bicicleta a su puesto de empleo, un porcentaje sin parangón en ningún otro lugar del mundo y que hace de
los Países Bajos el gran referente del transporte sostenible. El Gobierno holandés, curiosamente, retiró el
año pasado la ayuda que concedía a la adquisición de bicicletas con la excusa de cuadrar las cuentas
públicas. No parece que la supresión haya terúdo una repercusión directa entre los usuarios dado el
arraigo que tiene el uso de las dos ruedas en la sociedad holandesa. Una tradición que tiene también
mucho que ver con unas infraestructuras excepcionales: carriles-bici por doquier y servicios de alquiler y
aparcamientos en estaciones de tren y aeropuertos.
Los holandeses fueron los primeros que introdujeron bonificaciones fiscales
La Urúón Europea también está apostando por el uso de las dos ruedas con una gran red de rutas ciclistas,
que en 2020 pretende alcanzar los 70.000 kilómetros. Eurovelo, como se llama el proyecto, permitirá
recorrer el continente a través de 14 itinerarios señalizados y alejados de las carreteras, por ejemplo, entre
Cádiz y Atenas.
Pero volvamos de nuevo la vista hacia Erancia. Como en España e Italia, allí el porcentaje de ciudadanos
que van a trabajar en bicicleta es casi testimonial y ronda el 2,2% (2008). Hace un par de años, el
Gobierno galo puso en marcha un ensayo en 18 empresas con el fin de testar el comportamiento de sus
8.000 trabajadores ante una gratificación en metálico por el uso de las dos ruedas (25 céntimos por
kilómetro recorrido). La experiencia, que duró seis meses, dejó un buen sabor de boca y el número de
empleados que acudían en bici a trabajar pasó de 200 a 419. El recorrido medio fue de cinco kilómetros y
la gratificación resultante ascendió a 35 euros mensuales, un pellizco capaz de hacer que algunos
empleados cambiasen el mullido asiento de su coche por el espartano sillín de la bici.
El ensayo puso de marúfiesto que la recompensa por kilómetro recorrido es capaz de modificar las
dinámicas de transporte. El 19% de los que se desplazaban al trabajo en coche y el 54% de los que lo
hacían en transporte público se pasaron a la bicicleta. En el test, sin embargo, no había límite a la
indemnización por kilometraje, de suerte que el uso de la bici podía representar un sobresueldo anual por
encima de los 500 euros. El establecimiento de un tope de 200 euros anuales ha decepcionado a los
colectivos involucrados, que recuerdan que el transporte es el responsable directo del 27% de las
emisiones de gases de efecto invernadero en Erancia.
Juan Pablo Riesgo, secretario de Estado de Empleo, se desplaza todos los días al mirústerio a lomos de su
bicicleta. Al lado, sujetando su vehículo a punto de irúciar su jomada laboral una vez cambiado. Juan
Pablo Riesgo, secretario de Estado de Empleo, se desplaza todos los días al mirústerio a lomos de su
bicicleta. Al lado, sujetando su vehículo a punto de irúciar su jomada laboral una vez cambiado.
¿IRÍAS EN BICI AL CURRO POR SEIS EUROS AL DÍA?
Juan Pablo Riesgo, secretario de Estado de Empleo, se desplaza todos los días al mirústerio a lomos de su
bicicleta. Al lado, sujetando su vehículo a punto de irúciar su jomada laboral una vez cambiado. / JOSE
RAMÓN LADRA
Los colaboradores de la mirústra Segolene Royal apuntan que el plan tiene una limitación presupuestaria
de 170 millones de euros y que su cuantía podría incrementarse si tiene una acogida favorable. Los
incentivos son aplicados de forma voluntaria por las empresas, de ahí que la gran incógrúta será
determinar cuántas se adhieren a la iniciativa. París no se atreve a hacer un balance a poco más de dos
semanas vista aunque las primeras impresiones son positivas. «De momento las cosas van mejor de lo que
pensábamos», han señalado fuentes oficiales. A la adhesión de un buen número de empresas públicas se
han sumado muchas firmas privadas deseosas de proyectar una imagen más ‘verde’. El abono de las
gratificaciones corre a cargo de las empresas, que recuperan el montante con deducciones en las
cotizaciones sociales.
DE SÍMBOLO A HERRAMIENTA
300 kilómetros de carriles bici hay en Copenhague, la capital a la cabeza en el uso de la bicicleta. La
mitad de los desplazamientos urbanos se hacen sobre dos ruedas. La alta fiscalidad determina que en el
44% de los hogares no haya coche.
Imagen ‘verde’En España la bicicleta se utiliza aún para hacer política porque proyecta un imagen
‘verde’ que supone un contrapunto a la del cargo que se desplaza a todos los sitios a bordo de un coche
oficial. En los países escandinavos, sin embargo, es una simple herramienta de trabajo y la estampa de un
ministro o un alcalde dando pedaladas forma parte del paisaje cotidiano. Cada año se venden en Europa
20 millones de bicicletas.
El modelo belga. En Bélgica el porcentaje de empleados que acuden al trabajo en bicicleta ha crecido de
un 3% a un 9% tras la implantación del modelo de primas (22 céntimos de euro por kilómetro recorrido).
Erancia aspira a obtener unos resultados similares o incluso mejores pagando 25 céntimos por kilómetro.
Las razones de Riesgo
En España, donde el porcentaje de ‘ciclistas laborales’ es casi igual que en Erancia (2,3% en 2011), no
hay visos de que se vaya a hacer algo parecido. Las diferentes admirñstraciones intentan promover el uso
de la bici con irñciativas cargadas de voluntarismo que apenas tienen efecto práctico. Lo sabe bien Jnan
Pablo Riesgo, uno de los pocos altos cargos que va todos los días a trabajar a golpe de pedal. Secretario
de Estado de Empleo, Riesgo, de 36 años, adoptó la costumbre de desplazarse en bici durante el año que
vivió en Londres. «Como el metro o el autobús no eran muy asequibles, me acostumbré a moverme en
bici porque me daba más libertad de movimiento, era mucho más entreterñdo y encima hacía deporte».
Cuando en 2013 entró a trabajar al Mirñsterio de Empleo, no se lo pensó dos veces. «Como tengo la
ventaja de que en mi lugar de trabajo hay vestuarios, vengo en la bici, me doy una ducha, me pongo un
traje y estoy listo para empezar la jomada laboral». Riesgo vive en un pueblo de la periferia madrileña y
pedalea todos las mañanas 13 kilómetros para llegar a los Nuevos Mirñsterios, en el centro de Madrid. No
es un trayecto muy duro aunque sí algo incómodo por la ausencia de carriles bici. «Lo más gratificante es
atravesar la Casa de Campo, que es como un oasis en medio de la jungla de la ciudad». Utiliza una ligera
bici de ciclo cross y va siempre con casco y chaleco reflectante. «Ahorro en gimnasio y encima gano
tiempo», somíe. Si viviese en Erancia, se embolsaría al día 6,5 euros, el resultado de multiplicar por 25
céntimos los 26 kilómetros que suman sus trayectos de ida y vuelta.
¿Cree que alguna vez será recompensado por venir pedaleando al trabajo?
Para rm" es recompensa suficiente poder hacer un poco de ejercicio al empezar y al acabar mi jomada
laboral. Lo que ha hecho Erancia me parece muy interesante por lo que tiene de ahorro energético y
mejora del medio ambiente, pero también porque contribuye a implantar hábitos saludables. Hemos
encargado un estudio que nos marque con claridad los beneficios que tendría para la salud y la
productividad de los trabajadores una medida así, sobre todo porque casi la mitad de los accidentes
laborales que se producen ahora tienen que ver con infartos y patologías susceptibles de corregirse con el
ejercicio físico. | |