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ALFONSO SANZ, EXPERTO EN MOVILIDAD SOSTENIBLE
«Cuando los niños puedan moverse solos, nos hallaremos en
una ciudad pensada para todos»
Alfonso Sanz cree que el actual uso del coche en la ciudad «es un error histórico del urbanismo con poco
futuro»
AINGERU MUNGUÍA / 22 octubre 2014
Alfonso Sanz, ayer en el Ayuntamiento donostiarra.
[ARIZMENDI]
Una de sus ideas clave es que el peatón debe ser la
referencia a partir de la cual trazar una política de
movilidad en las ciudades...
El peatón es la vara de medir. Si tú te puedes
desplazar peatonalmente con comodidad, estás
permitiendo una movilidad con el mínimo impacto
social y ambiental. La prueba del algodón son los
niños, unas personas que no son autónomas respecto
del automóvil y, según a qué edades, tampoco
respecto al transporte público. Si los rúños pueden
desplazarse solos al colegio, al polideportivo o al
parque, estaremos en una ciudad que realmente está
pensada para todos. Durante 50 años se han
construido ciudades orientadas a lo contrario, al
automóvil. Y los daños colaterales han sido la
pérdida de autonomía de los rúños, de los mayores.
- Pero las peatonalizaciones o la extensión de la bici no se hace sin resistencias, ¿Estamos
concienciados de que el coche en la ciudad debe seruna expecie en extinción?
Esa visión todavía no está extendida. Hay una parte de la población que está deseando que ocurra,
pero también hay automovilistas recalcitrantes que, por muchas alternativas que les des, van a querer
seguir utilizando el automóvil. Este modelo está llamado a acabarse. El uso del coche, tal y como se
entiende hoy en las ciudades, es un error histórico del urbanismo, que no tiene futuro. Es un vehículo
demasiado grande, ocupa demasiado espacio, es demasiado veloz a efectos de la ciudad, y no está
adaptado a una circulación urbana. Se le sigue llamando turismo y eso indica claramente el enfoque
con el que se diseñó, y con el que se sigue diseñando: desplazamientos de tipo interurbano. Se han
pervertido sus funciones metiéndolo en la ciudad, donde ha malencajado.
- Pero hoy es muy necesario para mucha gente, para las empresas, para la carga y descarga...
Sí pero eso no es un uso privado del mismo. Indudablemente, hoy hace falta para mover mercancías,
para trasladar a personas que no se puedan desplazar, o para realizar distancias largas. Pero no está
justificado en la ciudad para recorridos cortos que se puedan hacer por otros medios.
- ¿Cómo atenuar los conflictos por el uso del espacio público entre peatones y ciclistas?, ¿Comparte
la idea de que los carriles bici se tracen a partir de ahora en la calzada y no restando espacio en las
aceras?
Claro, cuando hablamos de una red segura para el uso de la bici no podemos pretender cubrir el
100% del viario de una ciudad. Ahora hay 28 km de bidegorris en San Sebastián y hay una
proyección de llegar a 50 km, pero eso supondrá sólo un pequeño porcentaje del conjunto de calles.
No tiene sentido que todas las calles tengan un bidegorri. La segregación de carriles sólo debe darse
en una red muy básica, donde la gente empieza a utilizar la bicicleta, donde garantizas las conexiones
más importantes, y evitas los puntos de conflicto principales con los coches. En el resto del viario la
bicicleta debe integrarse en la calzada, siempre que haya una política de moderación de velocidades,
de calmado del tráfico. Ese es el modelo en todos los países donde su uso es masivo.
- ¿El éxito de experiencias como el Bicing en Barcelona radica en esa comodidad que ofrece el
préstamo de no tener que procuparse de dónde guardo la bici tras su uso?
- Elay varios motivos. Uno es ese, pero hay otros usuarios que se han enganchado al sistema. Son los que
utilizan el transporte colectivo y la bici: llegas en tu ferrocarril de cercanías y allí coges la bici para hacer
el último eslabón de tu desplazamiento hasta el trabajo, la Universidad o el colegio. El éxito del modelo
en Donostia llegará con la extensión del número de estaciones y cuando los vecinos de los municipios
próximos cojan la bici para su trayecto final tras llegar en autobús o tren a la ciudad. | |