| Artxibo OCR | más bicis, mejores ciudades
Suele pasar en todos los contextos: frases falsas que, tras ser repetidas tantas y tantas veces,
terminan convirtiéndose en una “verdad” para casi todo el mundo. En el caso de la bicicleta
urbana, hay varias: aquí te mostramos seis afirmaciones falsas y que, eso sí, casualmente siempre
son pronunciadas por gente que jamás ha pedaleado. ¡Ayudadnos a desterrar estas seis mentiras
sobre la bicicleta!
La bici no es un vehículo serio
Tras tanto tiempo desterrada de las ciudades y limitada a prácticas deportivas en carretera o montaña, o
breves y ociosos paseos, a muchos les sigue costando ver a la bicicleta como un vehículo en el que
podemos desplazamos a diario. Sí, señores políticos: si ayudan fiscalmente a autónomos o empresas a la
hora de comprar un coche o una moto, pagar reparaciones o consumir combustible, ¿por qué no hacen lo
mismo con el vehículo que no contamina, que es saludable, eficaz y que también sirve para llevamos a
trabajar?
La bici es peligrosa
Pese a su presencia cada vez mayor en las ciudades el número de accidentes en los que se ven envueltos
ciclistas sigue siendo bajísimo, sobre todo comparado con los que sufren automovilistas o motociclistas.
Si hablamos de peligrosidad, hay un hecho indiscutible: no es lo mismo desplazarse a 10,20 ó 30
kilómetros por hora que a los más de 100 a los que muchos vehículos a motor se desplazan por la ciudad.
Y, por otra parte, son muchos más peligrosos el sedentarismo o la polución.
Las bicicletas son de hippies (o de pobres, o de hipsters, o de...)
Antes, moverse en bicicleta era sinónimo de “pobreza”: si pedaleabas era porque no temas dinero para
comprarte (y mantener) un coche o una moto. Después, ahora, para muchos usar la bicicleta equivale a ser
un ‘hipster’, una víctima de la moda, de una cuestión pasajera. Pero no... Este tipo de etiquetas son
cortas, absurdas, falsas: millones de personas nsan cada día la bicicleta por millones de motivos distintos
y en millones de entornos diferentes.
No, la bici no es de ‘hippies’ ni ‘hipsters’: millones de personas la usan por millones de motivos
distintos
Las bicicletas son para el verano
Era nna magmTica obra de teatro, nna preciosa pelícnla... y nna frase qne ha qnedado en el snbconsciente
popnlar. Pero las bicicletas no son para el verano, sino para todo el año. En invierno, porqne nos evitan
las aglomeraciones de tráfico (la gente nsa más el coche cuando llneve o hace frío), por ejemplo. En
primavera y otoño, porqne las temperatnras más suaves y la belleza de los jardines y árboles convierten
cada trayecto en algo úrñco. ¿Y en verano? Sentir el viento, bnscar las mtas menos soleadas, evitar la
angnstia de viajar en nn vehícnlo cerrado... ¡Pnes claro qne son para el verano también!
La bicicleta siempre acaba siendo robada
Signe habiendo demasiados robos de bicicletas y aparcarlas en determinados Ingares es sinórñmo de
hnrto, pero la proliferación de nnevos prodnctos en el sector nos hace ser optimistas. No sólo los sistemas
de segnridad mejoran cada año, con candados cada vez más resistentes, ligeros y para todos los bolsillos,
sino qne la tecnología apnesta por alarmas conectadas a tn teléfono móvil, geolocabzadores o sistemas de
identificación cada vez mas avanzados, y proliferan iniciativas (aparcamientos vigilados y exclnsivos para
ciclistas) qne harán qne los robos decrezcan.
Las bicis son sólo para cortas distancias
Annqne qneda nn enorme camino por recorrer, la bicicleta cada vez es más compatible con otros medios
de transporte. La llamada intermodalidad mnltiplica sns posibilidades, transformándola en nna
herramienta perfecta inclnso para aqnellos qne deben desplazarse mnchos kilómetros. Si apnestas por nna
bnena plegable podrás viajar casi sin limitaciones en trenes, antobnses, metro o inclnso, en caso de
emergencia, taxi. Combinar bicicleta con transporte público ahorra dinero, estrés y salnd (segnro), pero
también, si se tiene nna bnena combinación, tiempo. | |