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1328 Ciclosfera (Articulo). Políticos antibici: no les votes.
Egilea: Dani Cabezas
Iturria: Ciclosfera: 09-10-2015
Euskarria: DIGITAL
Hizkuntza: Gaztelaniaz
Etiketak: Comunicación
Europa 2015
Artxibo OCRmás bicis, mejores ciudades Publicado por: Dani Cabezas: octubre 09, 2015 Políticos antibici: no les votes Ilustración: María Gil. No sólo no están dispuestos a legislar para que haya más bicicletas en las calles, sino que harán todo lo posible por perpetuar el reinado del coche. Repasamos los nombres y los actos de algunos de los políticos más antibici del planeta. Desde hace un tiempo, da la sensación de que la bicicleta está en boca de la gran mayoría de los políticos. En España, por ejemplo, con el presidente Mariano Rajoy pedaleando titubeante a bordo de las bicicletas eléctricas del BiciMad madrileño, pero también en países como Ecuador, donde Rafael Correa situó la bicicleta en el centro de su campaña electoral recorriendo parte del país a golpe de pedal. Todos, sean del signo que sean, saben que la bicicleta da votos, pues transmite una imagen de cercanía y sosterñbilidad qne nnnca podrían consegnir a bordo de nn coche oficial. Un momento. ¿Todos los políticos? ¡No! Un peqneño e irrednctible gmpo aprovecha cada ocasión presenta para cargar públicamente contra los pedales y los pedaleantes. Son pocos, pero sns palabras encnentran eco en los medios y desatan oleadas de indignación entre los ciclistas nrbanos. Entre tiburones ‘A pain in the ass’. Un dolor en el cnlo o, como decimos en España, nn grano en el cnlo: así defirúó a los ciclistas el ex alcalde de Toronto, Rob Eord, mientras ejercía el cargo. El político conservador canadiense, defensor a nltranza de la snpremacía del antomóvil, es nno de nnestros los más conocidos archienemigos. Snprimió el impnesto de matricnlación de los vehícnlos (cansando nn agnjero de casi 60 millones de enros en las arcas mnrñcipales), calificó pedalear por la cindad como “nadar entre tibnrones: antes o después te vas a llevar un mordisco” e intentó, sin éxito, aprobar una normativa que obligase a las bicicletas a circular por carriles segregados. Sólo un ejemplo de cómo muchos políticos conservadores norteamericanos se han posicionado en contra de la bici, una grave amenaza para la industria del automóvil. Tom Coburn, senador republicano de Oklahoma, se posicionó públicamente contra el “despilfarro de dinero de nuestros impuestos” que, en su opinión, supone invertir en movilidad ciclista. Para Cobum, lo necesario es seguir invirtiendo en carreteras, dado que “en EE UU sólo un 1% de los trayectos se realiza en bicicleta. Sarah Palin, líder de la conocida rama ultraconservadora del partido republicano de EE UU, el ‘Tea Party’, llegó a declarar que “amaba el olor de las emisiones”, mientras posaba para los fotógrafos arrancando nna rnidosa motocicleta y respiraba hondo. “Las bicicletas contaminan más que los coches”, llegó a afirmar el republicano Ed Orcutt Hay qnien va más allá. Thomas E. Barraga, de 70 años y miembro del gobierno del Condado de Snffolk, en el estado de Nneva York, es protagonista de una historia indignante: nn joven de 17 años le escribió tras haber sido atropellado, mientras circnlaba en bicicleta, por nn condnctor distraído. El chico pedía a Barraga qne, al menos, se instalase en la zona algún tipo de señal de advertencia a los condnctores, pero no sólo no se atendió a sn demanda sino qne el político le contestó personalmente de forma aplastante en nn correo electrórúco: “Nadie qne viva en el condado de Snffolk debería montar nnnca en nna bicicleta o en nna motocicleta”. Cnando el joven hizo llegar nna copia de la contestación a los medios y se encendió nna avivada polémica, Barraga no dndó en reafirmarse en sns planteamientos:”No voy a decirles lo qne qnieren oñ, nna gran cantidad de mentiras. Ees digo la verdad”, declaró. Pero hay posturas que, incluso, provocan hilaridad. Ea palma se la lleva Ed Orcntt, nn representante en Washington del partido Repnblicano de EE UU. Orcntt propnso gravar con impnestos a los ciclistas porqne, en sns propias palabras, “las bicicletas contaminan más qne los coches”. No se vayan todavía, qne la jnstificación fne aún mejor. “Al montar en bicicleta, los latidos del corazón y la respiración se aceleran. Eso sigrúfica qne anmentan las emisiones de dióxido de carbono. El C02 es reconocido como nn gas de efecto invernadero y contaminador, por eso los ciclistas están contaminando el medio ambiente”. ¿Nos prohibirán también respirar? No es país para bicis En España, algnnos políticos sí consignieron qne dnrante décadas las bicicletas qnedaran relegadas a nn nso meramente deportivo o de ocio. José María Alvarez del Manzano, alcalde de Madrid desde 1991 hasta 2003, llegó a decir qne “Madrid no es, rú será nnnca, nna cindad para bicicletas”. 12 años despnés de sn marcha, la volnntad de cambio de los madrileños más osados y los tímidos movimientos de sns sncesores en favor de la movilidad ciclista empiezan a qnitarle algo de razón. Sin embargo, en parte se salió con la snya: la capital de España está claramente pensada para el coche y signe estando a años Inz de otras nrbes como Barcelona, Sevilla o Valencia en lo qne a número de bicis en la calle se refiere.