Zikloteka
Centro de documentación
de la Bicicleta
equis (antes twitter) zikloteka instagram
IDTítuloÁmbitoAño 
537 Egin Bizikleta Festa . El erotismo de montar en bicicleta por las ciudades. A Blanca Bicilín,compañera de pedaleo y del placer de montar.
Autoría: Mario Gaviria
Fuente: Egin 18-05-1985.
Formato: DIG/PAPEL
Idioma: Castellano
Etiqueta: Asociacionismo y activismo social, Culturas ciclistas
General 1985
Extracto del fichero OCR22 / bizikleta festa egin sábado, 18 dc inayo de 1985 La bicicleta es la quinta esencia de la lecnologia alternativa, es un arma del pueblo: la bid es.amiga de la salud y enemiga del Estado y los ayuntamientos; ni paga matrícula, ni impuestos, ni necesita carnet dc conducir, para chicos y chicas dc los cinco a Jos ochenta, sin límite dc ve- locidad ni dc edad. Las calzadas, las aceras, los jardines y las;moquetas, lodo es bueno.para la bicicleta, rio contamina, rro consume, , no hace ruido, no come espacio; es barata, fácil de reparar;por Uno mismo y hace a la gente' asociablô.tÇ La bicicleta es un placer sensual, con ella moverse es un juego, un re- torno a la adolescencia y a la aven- ' tura, a la descubierta y á la osadía. ' En el tráfico urbano la bicicleta esti- mula la transgresión, la «desobe- diencia bicica*, variedad dc la deso- bediencia cívica. Con la bicicleta el moverse es un acto libre, es un acto gratuito en el más existencial sentido de la pala- bra. Con la bicicleta y el andar a pie se recupera el derecho a la ciudad, a la vida urbana y al placer de estar y pasar. El caminar y la bicicleta, el senso de la ciudad, son la respuesta a los. tccnoburócralas produclivistas que confunden la vida con el tráfico automóvil y la ciudad con las calza- das. . ' . . . El capitalismo industrial anlicco- logisla, que necesita que là gente sea c -, que produzca mucho y fun- c de prisa,.creó iihos llamados expertos en tráfico, transporte c in- . geniería urbana cuyo objetivo pri- mordial, decían, eru la obtención de un tráfico lo n)ás rápido ÿ fluido po- ( sible, y unos transportes de gran ve- locidad. Los ingenieros de tráfico del ■ franquismo, todavía noy en el podér de todo el Estado español, transfor- maron cí placer dc moverse .en la. obligación de circular, confundieron el tráfago con el automóvil indivi- dual. El fracaso no ha' podido ser mayor ya que la velocidad media horaria dc Madrid o Barcelona en automóvil no alcanza josyl3 Km/h (muy inferior a lo que permite Ja bi- cicleta sin ningún esfuerzo). En el fondo lo que sucede es que •la ingeniería del tráfico y fel trans- porte urbano no era sino una ideolo- ■ gía que encubría el desarrollo dc la industria del automóvil y de la cons- trucción dc autopistas y pasos a dos niveles. La prueba es que lo que sí han conseguido ha sido^que quepan más automóviles en la ciudad por medio de recortar aceras, quitar paseos y zonas verdes y,hacer apar- camientos subterráneos, pero, no que se circule ni más rápidamente ni n Ese es el gran fracasó de la i. cría urbana. • ' Ahora ya ño cngañáil yâlriâdie y hasta los partidos cpnvericiónales de izquierdás se oponéri riiásíváménte a nuevas autopistas urbanas:' Desde nuestro «Libro Negro contra ,1a auto- pista dc la Costa Blanca» han pa- sado cinco años y hemos ganado la batalla en cualquier caso, en lo qüe se refiere a las autopistas! y’autovías El erotismo de montar en bicicleta por las ciudades A Blanca Bicilin, compañera dc pedaleo y del placer de montar urbanas. Hay que darle la vuelta al tema y olvidarse del produclivismo en los • transportes para establecer una filo- sofía ecologista generalizada a la vida urbana y a la movilidad. La nueva filosofía tendría que res- ponder a una serie de preguntas: ¿Me apetece1 movcrme¿ y en caso negativo, no me muevo, ¿es necesa- rio este viaje? y en caso de ser nece- sario, ¿por qué me debe costar tanto?,, ¿por qué la degradación am- biental y el despilfarro energético y eco nó mrii ico? Hasta el último militante conven- cional de la asociación de vecinos descubrirá dé pronto que no basta con pedir mejores transportes colec- tivos e incluso gratuitos, sino que hay que darle .otra marcha al cuerpo. Que no hay que moverse para serle productivo al patrón o al Estado sirio que hay muchos días en que, como dice Chicho Sánchez Fcrlosio: «hoy no.me levanto yo». El transporte urbano y la prisa no lo resuelven ni los ayuntamientos de izquierda ni los lecnoburócralas del transporte. Sólo se supera con una crítica a la sociedad industrial y ur- bana productivista, como lo que Chicho viene á decir: «Hoy se vive en el vicio dc actuar por actuar». Tanta introducción filosófica-mc- tafisica literario musical va destinada a preparar el terreno a los ncociclis- tas ecologistas urbanos. De lo abs- tracto a lo concreto, de la metafísica al pedaleo cotidiano: voy a transmi- tir aquí mi experiencia práctica de un año dc ciclista urbaho. , Hay que.ser descarado, perder los . miedos. Ser ciclista hoy en día requiere osadía,'hay que vencer el miedo al qué dirán «los conocidos* en las ciu- dades pequeñas y el miedo «1 per- derse en la gran ciudad, que mucha gente no conoce globahnenle; el miedo al salir del barrio y no éncon- trar el regreso. El miedo a los perros. El miedo a los coches y al. guardia urbano, a la contaminación, a que le * roben la bich a la portera que no le El «qué dirán» es la forma más provinciana de represión. A los pocos dias de circular en bici obser- vas que los conductores al volante arrastran uña mala leche horrible, se paran con caras largas en el semá- foro y te acaban-mirando con una mezcla de admiración, envidia y des- precio: «¡estos chalaos de las bicis!». Cómo en las grandes ciudades mucha gente se mrieve en autobus y metro a grandes distancias y no tiene automóvil propio, no comprende ja estructura urbana glo- bal de la ciudad; costará algunos meses el ir atreviéndose a alejarse de la casa y salir del barrio, pero, poco á poco, los recorridos se irán ha- ciendo más largos y los itinerarios más variados y mejores. El peligro dc los coches es real, por lo que hay que exigir que se cumpla él Código de la Circulación: que ninguno pase a menos dc un metro dc distancia dc tu bici (los ci- clistas nórdicos llevan unas antenas laterales móviles que les protegen y defienden jurídicamente frente al ve- hículo automóvil). Mi experiencia es que a los automovilistas les da mucho miedo la presencia dc los ci- clistas y, en general, los respetan por pánico a atropellarlos; en este as- pecto, los vehículos más peligrosos son los taxistas, auténticos neuróticos a consecuencia de las doce o catorce horas diarias de trabajo y los auto- buses de transporte público.'EI peli- gro mayor, por más inesperado es el clásico coche parado en el semáforo cuya puerta se abre dc pronto para dejar bajar a un pasajero improvi- sado. Este peligro tiene difícil solu- ción, sólo se aprende a evitarlo con la práctica. El miedo a la contaminación es real y muy grave: la mejor solución por ahora es no utilizar la bicicleta en los días dc inversión térmica, en general, los días quietos y muy so- leados. Para la bici son buenos los días nublados, con viento y con llu- via; lo que antes se llamaba mal tiempo. No hace falta leer los índices dc contaminación que da el Ayunta- miento y publican los periódicos, con observar que pican los ojos es suficiente y no basta con ponerse gafas o mascarilla. Lo mejor es dejar la bici en casa y continuar la lucha ecologista anticontaminación «contra el azufre y el Cü2-Goma 2». La contaminación automóvil es muy grave en las calles con .muchos trá- fico por lo que conviene evitarlas. Se acaban descubriendo en todas las ciudades circuitos por calles secun- darias con poco tráfico, aunque, en muchos casos, el ciclista debe lomar la acera, ¿por qué no? e ir en contra- dirección ¿por qué no? El miedo a que le roben la bici es real pero no muy grave. A mí en un año me han robado tres y, a diferen- cia de los coches, nunca aparecen. Obsérvese que el costo es parecido' al dc que te roben el coche que apa- rece. en general, con algunas ave- frías: cristal roto, anlirobo y el puente y papeleos viene a ser el equivalente a lo que cuesta una bici nueva. En cuanto a la portera, los vecinos y los fachas lo mejor es cambiar dc barrio y continuar la marcha. En las ciudades tendrán que aparecer ba- rrios dc permisividad y la tolerancia en espera del socialismo libertario y ecologista. Darle marcha al cufcrpo Como la cultura burguesa y capi- talista está basada en la represión dc la libido y del disfrute del cuerpo, como la etica burguesa y capitalista concibe el cuerpo como una má- quina para trabajar, la gente reac- ciona abandonándolo, en muchos casos aulodestruyéndosc: come de- masiado mal, folla poco y mal. fu- mamos y nos alcoholizamos como huida ante la mala vida. La gente engorda, echa grasas, coge cáncer o sufre infartos porque odia su cuerpo, porque no es feliz. El miedo al cuerpo, el miedo a que las piernas no puedan con las cuestas y los pedales de la bicicleta se pierde cón la práctica. Cada dia un poco más y un poco más lejos, sin tener obsesión por circular de- prisa ni idea de conseguir récords de velocidad. Al cuerpo le va la marcha y es un mecanismo maravilloso que se recupera rápidamente y a cual- quier edad. El músculo justo vuelve, la grasa de más se va, el colcsterol se quema. La bicicleta es como las pa- rejas en el amor, que en cuanto montan ya no pueden estar quietos. La mejor gimnasia es el orgasmo, la mejor marcha la bicicleta. Al cabo dc unos meses te encuentras más guapo, no le duele la cabeza, te vuelves a mirar al espejo. Poco a poco comprendes que al cuerpo y a la bici le va la marcha. La desobediencia bicica Toda la ciudad está programada para el automóvil, por lo que circu- lar en bici es nó sólo un acto político sino de desobediencia cívica. Las multinacionales dpi automóvil, el pe- tróleo y el hormigón hubieran de- seado declarar fuera de la ley a los ciclistas y prohibir su circulación como sucede en las autopistas, pero no lo han conseguido. Hay que vol- ver a recuperar las calles de las ciu- dades y para volver a circular en bici hay que aplicar la máxima desobe- diencia civil a las ordenanzas muni- cipales de tráfico y al Código dc la Circulación. Por motivos dc seguridad hay que circular por la derecha y por tu ca- rril, ocupándolo aunque ligeramente ladeado, insistiendo en que los coches si pilan, que se adapten a la velocidad metabólica. Hay que respetar los semáforos que convenga y mezclarse con Tos peatones donde no se les ponga en peligro. En suma, la regulación del IMEWDKYR OSTRTVK $ Herri giroa zortzíkoa nagusi •'■P •; • OGITAÍTEKOK eta PINTXOK AUKERAN • v'.í: ... . T ■. '•-. . ••• ■ ■ . ' . ■ FERMIN CALBÉTON 8 DONOSTIA 422268 Almacén y . Tostadero: Polígono 26 B.° Asligarraga Tels. 55 OG 90 • 55 79 06 Despacho: Avda. Amet;agaña. 17 Telélono 27 96 27 San Sebastián ritmo del tráfico que dan los semá- foros no debe ser aceptada, ya que obliga a constantes paradas con freno y arranque, lo que es molesto para el ciclista y con la aceleración inicial, favorable al automóvil. La bici en la ciudad debe llevar el ritmo, como el del montañero, dc las 1res eses: Suave, Seguido y Seguro, para lo cual los semáforos coordina- dos desde el ordenador central dc tráfico del Ayuntamiento no son sino un enemigo. La mayoría de'los semáforos se pueden y deben burlar sin ningún peligro para el ciclista, basta con la práctica. Por supuesto, no se deben respetar los giros a la izquierda ni los rodeos de las glorietas concebidas para el automóvil; cada tino debe adaptar su itinerario a sus necesidades. Se debe emplear, con la máxima desfachatez, el carril bus y taxi y sonreír cuando te piten. Un elemento fundamental dc la circulación ciclista urbana es el em- pleo sistemático dc las calles de poca circulación aunque sea en dirección prohibida. Precisamente, el circular en dirección prohibida en calles de poco tráfico es muy seguro, pues no existe el peligro dc la apertura de las puertas dc los coches, además dc que los conductores que vienen de frente se llevan tal sorpresa que se apartan. Y lo que es más. no recibes constantemente los gases ,dc los coches del tubo a tu nariz. El circu- lar en dirección prohibida en calles lentas de poco tráfico permite itine- rarios ciclistas que a la larga son me- jores que el solicitado carril bici. En los casos dc muchos embote- llamiento y humo no Juay que tener objeción alguna por circular por las aceras. Con la bici hay que salir, siempre que se pueda, en grupo y cuando vas solo, saludar y charlar con los compañeros ciclistas que comparten un trozo de recorrido contigo. Basta un ¡hola lio!, ¡hola tia! para hacer un trecho juntos. Hay que invitar a subir a la barra al compañero, a la compañera, al hijo, a la hija, al amigo, al militar. No hay que entrar nunca en los apa rearmen los subterráneos ni en los pasos subterráneos y a poder ser ni en los elevados: Conviene hacer un gesto obsceno e irónico al automovilista hortera y •nuevo rico que le hace la clásica broma de- mal gusto. Conviene saludar amablemente al guardia urbano en el'momento justo en que estés cometiendo la infrac- ción, por ejemplo, girar a la iz- quierda y si intentare colocarte una multa, cosa casi imposible, guardarla con la máxima alegría, juntarla con las de otros compañeros ecologistas y a montar un gran cisco los dias que haya juicio para exigir de una vez no ya carril sino fuera los auto- móviles de la ciudad. A ver si. hay suerte y nos procesan pronto. Cómprale una bici buena o mán- gala de algún hiper multinacional y disfrutarás dc la vida. A los que me hayan seguido hasta aquí, les diré que una buena bici ur- bana debe ser ligera (aunque no de aluminio,.producto poco ecologista), debe tener manillar y asiento cómo* dos, guardabarros, una cesta para llevar objetos, cambio dc marcha con dos platos y cinco piñones, farol y frenos muy potentes. Ruedas gran- des (evitar las absurdas y antilermo- dinámicas bicis plegables dc ruedas pequeñas. Si la marcha le va, observarás poco a poco que la bici le hace pasar buenos ralos y ahórrate unas quince mil pesetas al mes que se le irían si funcionaras en automóvil. Ello te puede permitir trabajar un tercio menos del tiempo normal, que no es moco dc pavo y pasártelo en la cama con tu compañero y compa- ñera, comiendo uva y leyendo a tus poetas chinos preferidos. ----La sensualidad de-la bici or.iá en el pedaleo, el erotismo está en el tiempo de libertad que obtienes al ño tener que trabajar para comprarte un coche o pagar los transportes colectivos. Mario GAÑ IRIA