| Extracto del fichero OCR | 22 / bizikleta festa
egin
sábado, 18 dc
inayo de 1985
La bicicleta es la quinta esencia
de la lecnologia alternativa, es un
arma del pueblo: la bid es.amiga de
la salud y enemiga del Estado y los
ayuntamientos; ni paga matrícula, ni
impuestos, ni necesita carnet dc
conducir, para chicos y chicas dc los
cinco a Jos ochenta, sin límite dc ve-
locidad ni dc edad. Las calzadas, las
aceras, los jardines y las;moquetas,
lodo es bueno.para la bicicleta, rio
contamina, rro consume, , no hace
ruido, no come espacio; es barata,
fácil de reparar;por Uno mismo y
hace a la gente' asociablô.tÇ
La bicicleta es un placer sensual,
con ella moverse es un juego, un re-
torno a la adolescencia y a la aven- '
tura, a la descubierta y á la osadía. '
En el tráfico urbano la bicicleta esti-
mula la transgresión, la «desobe-
diencia bicica*, variedad dc la deso-
bediencia cívica.
Con la bicicleta el moverse es un
acto libre, es un acto gratuito en el
más existencial sentido de la pala-
bra. Con la bicicleta y el andar a pie
se recupera el derecho a la ciudad, a
la vida urbana y al placer de estar y
pasar. El caminar y la bicicleta, el
senso de la ciudad, son la respuesta
a los. tccnoburócralas produclivistas
que confunden la vida con el tráfico
automóvil y la ciudad con las calza-
das. . ' . . .
El capitalismo industrial anlicco-
logisla, que necesita que là gente sea
c -, que produzca mucho y fun-
c de prisa,.creó iihos llamados
expertos en tráfico, transporte c in-
. geniería urbana cuyo objetivo pri-
mordial, decían, eru la obtención de
un tráfico lo n)ás rápido ÿ fluido po-
( sible, y unos transportes de gran ve-
locidad. Los ingenieros de tráfico del
■ franquismo, todavía noy en el podér
de todo el Estado español, transfor-
maron cí placer dc moverse .en la.
obligación de circular, confundieron
el tráfago con el automóvil indivi-
dual. El fracaso no ha' podido ser
mayor ya que la velocidad media
horaria dc Madrid o Barcelona en
automóvil no alcanza josyl3 Km/h
(muy inferior a lo que permite Ja bi-
cicleta sin ningún esfuerzo).
En el fondo lo que sucede es que
•la ingeniería del tráfico y fel trans-
porte urbano no era sino una ideolo- ■
gía que encubría el desarrollo dc la
industria del automóvil y de la cons-
trucción dc autopistas y pasos a dos
niveles. La prueba es que lo que sí
han conseguido ha sido^que quepan
más automóviles en la ciudad por
medio de recortar aceras, quitar
paseos y zonas verdes y,hacer apar-
camientos subterráneos, pero, no que
se circule ni más rápidamente ni
n Ese es el gran fracasó de la
i. cría urbana. • '
Ahora ya ño cngañáil yâlriâdie y
hasta los partidos cpnvericiónales de
izquierdás se oponéri riiásíváménte a
nuevas autopistas urbanas:' Desde
nuestro «Libro Negro contra ,1a auto-
pista dc la Costa Blanca» han pa-
sado cinco años y hemos ganado la
batalla en cualquier caso, en lo qüe
se refiere a las autopistas! y’autovías
El erotismo de montar en bicicleta
por las ciudades
A Blanca Bicilin, compañera dc pedaleo y del placer de montar
urbanas.
Hay que darle la vuelta al tema y
olvidarse del produclivismo en los •
transportes para establecer una filo-
sofía ecologista generalizada a la
vida urbana y a la movilidad.
La nueva filosofía tendría que res-
ponder a una serie de preguntas:
¿Me apetece1 movcrme¿ y en caso
negativo, no me muevo, ¿es necesa-
rio este viaje? y en caso de ser nece-
sario, ¿por qué me debe costar
tanto?,, ¿por qué la degradación am-
biental y el despilfarro energético y
eco nó mrii ico?
Hasta el último militante conven-
cional de la asociación de vecinos
descubrirá dé pronto que no basta
con pedir mejores transportes colec-
tivos e incluso gratuitos, sino que
hay que darle .otra marcha al cuerpo.
Que no hay que moverse para serle
productivo al patrón o al Estado
sirio que hay muchos días en que,
como dice Chicho Sánchez Fcrlosio:
«hoy no.me levanto yo».
El transporte urbano y la prisa no
lo resuelven ni los ayuntamientos de
izquierda ni los lecnoburócralas del
transporte. Sólo se supera con una
crítica a la sociedad industrial y ur-
bana productivista, como lo que
Chicho viene á decir:
«Hoy se vive en el vicio
dc actuar por actuar».
Tanta introducción filosófica-mc-
tafisica literario musical va destinada
a preparar el terreno a los ncociclis-
tas ecologistas urbanos. De lo abs-
tracto a lo concreto, de la metafísica
al pedaleo cotidiano: voy a transmi-
tir aquí mi experiencia práctica de
un año dc ciclista urbaho.
, Hay que.ser descarado, perder los .
miedos.
Ser ciclista hoy en día requiere
osadía,'hay que vencer el miedo al
qué dirán «los conocidos* en las ciu-
dades pequeñas y el miedo «1 per-
derse en la gran ciudad, que mucha
gente no conoce globahnenle; el
miedo al salir del barrio y no éncon-
trar el regreso. El miedo a los perros.
El miedo a los coches y al. guardia
urbano, a la contaminación, a que le *
roben la bich a la portera que no le
El «qué dirán» es la forma más
provinciana de represión. A los
pocos dias de circular en bici obser-
vas que los conductores al volante
arrastran uña mala leche horrible, se
paran con caras largas en el semá-
foro y te acaban-mirando con una
mezcla de admiración, envidia y des-
precio: «¡estos chalaos de las bicis!».
Cómo en las grandes ciudades
mucha gente se mrieve en autobus y
metro a grandes distancias y no
tiene automóvil propio, no
comprende ja estructura urbana glo-
bal de la ciudad; costará algunos
meses el ir atreviéndose a alejarse de
la casa y salir del barrio, pero, poco
á poco, los recorridos se irán ha-
ciendo más largos y los itinerarios
más variados y mejores.
El peligro dc los coches es real,
por lo que hay que exigir que se
cumpla él Código de la Circulación:
que ninguno pase a menos dc un
metro dc distancia dc tu bici (los ci-
clistas nórdicos llevan unas antenas
laterales móviles que les protegen y
defienden jurídicamente frente al ve-
hículo automóvil). Mi experiencia es
que a los automovilistas les da
mucho miedo la presencia dc los ci-
clistas y, en general, los respetan por
pánico a atropellarlos; en este as-
pecto, los vehículos más peligrosos
son los taxistas, auténticos neuróticos
a consecuencia de las doce o catorce
horas diarias de trabajo y los auto-
buses de transporte público.'EI peli-
gro mayor, por más inesperado es el
clásico coche parado en el semáforo
cuya puerta se abre dc pronto para
dejar bajar a un pasajero improvi-
sado. Este peligro tiene difícil solu-
ción, sólo se aprende a evitarlo con
la práctica.
El miedo a la contaminación es
real y muy grave: la mejor solución
por ahora es no utilizar la bicicleta
en los días dc inversión térmica, en
general, los días quietos y muy so-
leados. Para la bici son buenos los
días nublados, con viento y con llu-
via; lo que antes se llamaba mal
tiempo.
No hace falta leer los índices dc
contaminación que da el Ayunta-
miento y publican los periódicos,
con observar que pican los ojos es
suficiente y no basta con ponerse
gafas o mascarilla. Lo mejor es dejar
la bici en casa y continuar la lucha
ecologista anticontaminación «contra
el azufre y el Cü2-Goma 2». La
contaminación automóvil es muy
grave en las calles con .muchos trá-
fico por lo que conviene evitarlas. Se
acaban descubriendo en todas las
ciudades circuitos por calles secun-
darias con poco tráfico, aunque, en
muchos casos, el ciclista debe lomar
la acera, ¿por qué no? e ir en contra-
dirección ¿por qué no?
El miedo a que le roben la bici es
real pero no muy grave. A mí en un
año me han robado tres y, a diferen-
cia de los coches, nunca aparecen.
Obsérvese que el costo es parecido'
al dc que te roben el coche que apa-
rece. en general, con algunas ave-
frías: cristal roto, anlirobo y el
puente y papeleos viene a ser el
equivalente a lo que cuesta una bici
nueva.
En cuanto a la portera, los vecinos
y los fachas lo mejor es cambiar dc
barrio y continuar la marcha. En las
ciudades tendrán que aparecer ba-
rrios dc permisividad y la tolerancia
en espera del socialismo libertario y
ecologista.
Darle marcha al cufcrpo
Como la cultura burguesa y capi-
talista está basada en la represión dc
la libido y del disfrute del cuerpo,
como la etica burguesa y capitalista
concibe el cuerpo como una má-
quina para trabajar, la gente reac-
ciona abandonándolo, en muchos
casos aulodestruyéndosc: come de-
masiado mal, folla poco y mal. fu-
mamos y nos alcoholizamos como
huida ante la mala vida. La gente
engorda, echa grasas, coge cáncer o
sufre infartos porque odia su cuerpo,
porque no es feliz.
El miedo al cuerpo, el miedo a
que las piernas no puedan con las
cuestas y los pedales de la bicicleta
se pierde cón la práctica. Cada dia
un poco más y un poco más lejos,
sin tener obsesión por circular de-
prisa ni idea de conseguir récords de
velocidad. Al cuerpo le va la marcha
y es un mecanismo maravilloso que
se recupera rápidamente y a cual-
quier edad. El músculo justo vuelve,
la grasa de más se va, el colcsterol se
quema. La bicicleta es como las pa-
rejas en el amor, que en cuanto
montan ya no pueden estar quietos.
La mejor gimnasia es el orgasmo, la
mejor marcha la bicicleta. Al cabo
dc unos meses te encuentras más
guapo, no le duele la cabeza, te
vuelves a mirar al espejo. Poco a
poco comprendes que al cuerpo y a
la bici le va la marcha.
La desobediencia bicica
Toda la ciudad está programada
para el automóvil, por lo que circu-
lar en bici es nó sólo un acto político
sino de desobediencia cívica. Las
multinacionales dpi automóvil, el pe-
tróleo y el hormigón hubieran de-
seado declarar fuera de la ley a los
ciclistas y prohibir su circulación
como sucede en las autopistas, pero
no lo han conseguido. Hay que vol-
ver a recuperar las calles de las ciu-
dades y para volver a circular en bici
hay que aplicar la máxima desobe-
diencia civil a las ordenanzas muni-
cipales de tráfico y al Código dc la
Circulación.
Por motivos dc seguridad hay que
circular por la derecha y por tu ca-
rril, ocupándolo aunque ligeramente
ladeado, insistiendo en que los
coches si pilan, que se adapten a la
velocidad metabólica.
Hay que respetar los semáforos
que convenga y mezclarse con Tos
peatones donde no se les ponga en
peligro. En suma, la regulación del
IMEWDKYR OSTRTVK $
Herri giroa zortzíkoa nagusi
•'■P •; •
OGITAÍTEKOK eta PINTXOK
AUKERAN
• v'.í: ... .
T ■. '•-. . •••
■ ■ . ' . ■
FERMIN CALBÉTON 8 DONOSTIA 422268
Almacén y .
Tostadero:
Polígono 26
B.° Asligarraga
Tels. 55 OG 90 • 55 79 06
Despacho:
Avda. Amet;agaña. 17
Telélono 27 96 27
San Sebastián
ritmo del tráfico que dan los semá-
foros no debe ser aceptada, ya que
obliga a constantes paradas con
freno y arranque, lo que es molesto
para el ciclista y con la aceleración
inicial, favorable al automóvil. La
bici en la ciudad debe llevar el
ritmo, como el del montañero, dc las
1res eses: Suave, Seguido y Seguro,
para lo cual los semáforos coordina-
dos desde el ordenador central dc
tráfico del Ayuntamiento no son
sino un enemigo. La mayoría de'los
semáforos se pueden y deben burlar
sin ningún peligro para el ciclista,
basta con la práctica.
Por supuesto, no se deben respetar
los giros a la izquierda ni los rodeos
de las glorietas concebidas para el
automóvil; cada tino debe adaptar
su itinerario a sus necesidades.
Se debe emplear, con la máxima
desfachatez, el carril bus y taxi y
sonreír cuando te piten.
Un elemento fundamental dc la
circulación ciclista urbana es el em-
pleo sistemático dc las calles de poca
circulación aunque sea en dirección
prohibida. Precisamente, el circular
en dirección prohibida en calles de
poco tráfico es muy seguro, pues no
existe el peligro dc la apertura de las
puertas dc los coches, además dc
que los conductores que vienen de
frente se llevan tal sorpresa que se
apartan. Y lo que es más. no recibes
constantemente los gases ,dc los
coches del tubo a tu nariz. El circu-
lar en dirección prohibida en calles
lentas de poco tráfico permite itine-
rarios ciclistas que a la larga son me-
jores que el solicitado carril bici.
En los casos dc muchos embote-
llamiento y humo no Juay que tener
objeción alguna por circular por las
aceras.
Con la bici hay que salir, siempre
que se pueda, en grupo y cuando vas
solo, saludar y charlar con los
compañeros ciclistas que comparten
un trozo de recorrido contigo. Basta
un ¡hola lio!, ¡hola tia! para hacer
un trecho juntos. Hay que invitar a
subir a la barra al compañero, a la
compañera, al hijo, a la hija, al
amigo, al militar.
No hay que entrar nunca en los
apa rearmen los subterráneos ni en los
pasos subterráneos y a poder ser ni
en los elevados:
Conviene hacer un gesto obsceno
e irónico al automovilista hortera y
•nuevo rico que le hace la clásica
broma de- mal gusto.
Conviene saludar amablemente al
guardia urbano en el'momento justo
en que estés cometiendo la infrac-
ción, por ejemplo, girar a la iz-
quierda y si intentare colocarte una
multa, cosa casi imposible, guardarla
con la máxima alegría, juntarla con
las de otros compañeros ecologistas
y a montar un gran cisco los dias
que haya juicio para exigir de una
vez no ya carril sino fuera los auto-
móviles de la ciudad. A ver si. hay
suerte y nos procesan pronto.
Cómprale una bici buena o mán-
gala de algún hiper multinacional y
disfrutarás dc la vida.
A los que me hayan seguido hasta
aquí, les diré que una buena bici ur-
bana debe ser ligera (aunque no de
aluminio,.producto poco ecologista),
debe tener manillar y asiento cómo*
dos, guardabarros, una cesta para
llevar objetos, cambio dc marcha
con dos platos y cinco piñones, farol
y frenos muy potentes. Ruedas gran-
des (evitar las absurdas y antilermo-
dinámicas bicis plegables dc ruedas
pequeñas.
Si la marcha le va, observarás
poco a poco que la bici le hace
pasar buenos ralos y ahórrate unas
quince mil pesetas al mes que se le
irían si funcionaras en automóvil.
Ello te puede permitir trabajar un
tercio menos del tiempo normal, que
no es moco dc pavo y pasártelo en
la cama con tu compañero y compa-
ñera, comiendo uva y leyendo a tus
poetas chinos preferidos.
----La sensualidad de-la bici or.iá en
el pedaleo, el erotismo está en el
tiempo de libertad que obtienes al
ño tener que trabajar para
comprarte un coche o pagar los
transportes colectivos.
Mario GAÑ IRIA | |