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IDTítuloÁmbitoAño 
530 Egin Bizikleta Festa. La bicicleta como relación íntima con el medio ambiente (2).
Autoría: Egin.
Fuente: Egin 18-05-1985.
Formato: DIG/PAPEL
Idioma: Castellano
Serie: Bizikleta Festa.
Etiqueta: Medio Ambiente, Salud
General 1985
Extracto del fichero OCR19.85 maialzak 18. larunbata M Comparada con la de un litro de petróleo, la energía que un ciclista necesita en comida le permite hacer 400 kilómetros por litro. cuerpo en su mejor aprovecha- miento: una acción rotatoria que emplea articulaciones y músculos de piernas directamente como palancas. r :crcicio alarga los músculos, co i resistencia a las piernas, ayuda a la circulación sanguínea y el ritmo cardíaco. Más se la usa, más se distienden las arterias. La primera consigna que establece lodo ciclista es encontrar y mantener su velocidad propia, no seguir las del tráfico. Los veteranos le llaman «ir en la tuya*. Establecer la cadencia del pedaloc es un acto de concentración sobre la velocidad. La habilidad consiste en hacer recaer la fuerza sobre el pedal en forma constante y pareja y sin tensar apenas la pierna. «Aferrado a los pedales*, el ci- clista escucha ¿I rozamiento dé la cubierta sobre la calle, el trabajó que hacen las piernas, el tintineo de las bolillas cuando pasan por. los cri- quets del piñón, el desarrollo de la cadena por encima del plato, cómo hermanan los dientes... Su conexión o percepción del funcionamiento le permite detectar cualquier desper- fecto incluso antes de que se pro- duzca. Una diferencia de alineación o centrado de una rueda, más o menos presión en una cámara, o una irregularidad en la cadena, avisan al cuerpo. Del mismo modo instintivo que mantiene el equilibrio o avanza entre otros vehículos, algo del ci- clista trabaja en automático con re- lación al cuidado de su máquina. Sin mayor esfuerzo ni pericia mecá- nica, controla pequeños ruiditos reincidentes, «clics» cíclicos, zonas de roce, síntomas particulares de cada bici. Complementa su filosofía de «pre- visor» con la comprensión de por qué ocurre cada desperfecto. Ojos que oyen, oídos que ven, a medida que uno anda en bici se vuelve más receptivo a ella. Una puesta a punto se nota al andar. Una bicicleta a punto se dis- para sola. No se la siente. Es como la flecha de un arquero. Para acce- der a este estado de «desprendi- miento», de no interferencia mecá- nica, el ciclista debe, previamente, aprender a mantenerla afinada. Lo primero a comprobar son sus frenos. La reducción de la velocidad importan tanto o más que su obten- ción, en especial para las que circu- lan entre autos. Una manera de pro- barlos es con la bicicleta detenida. Apretar los frenos al máximo y tra- tar de moverla. La presión de los pa- tines debe impedir que las ruedas hagan el menor ¿iro. Segundo punto: observar si la su- perficie de la llanta donde hace fric- ción el patín está limpia de grasa, manchas negras >i óxido. Tercero: comprobar si la llanta se mantiene como un círculo perfecto, sin achaladuras. La forma más rudi- mentaria y exacta es hacerla girar en el aire y controlar si la distancia entre la llanta y el patín se mantiene uniforme. Si oscila hay que proceder a centrarla. Los únicos amortiguadores que tiene la bicicleta son cubiertas y radios. Los 32, 36 ó 40 alambres tra- bajan como clásticos. Golpes y malos tratos los deforman y comban. Su reparación se llama «sacarle los saltos a la llanta». El objetivo es un centrado preciso para poder luego alinearla en los ejes. E1 centrado de las ruedas brinda mayor exactitud a cada maniobra. Sobre una rueda desalineada, los frenos raspan en algunos tramos y en otros hacen sentir que cables o varillajes están flojos. Más precisión de inflado permite menos suuperficie de rozamiento contra el suelo. La cantidad de aire bizikleta festa /13 de los neumáticos es vital para obte- ner menor resistencia y evitar posi- bles pellizcos de la cámara al coger un bache. El frenado, más que de los pati- nes, depende de la velocidad de la bicicleta. Uno puede rebajarla de- jando de pedalear en algunos tramos y calculando intuitivamente las dis- tancias a cubrir. Por la ciudad, con la necesidad de reducir la velocidad en cada esquina, la técnica de no pe- dalear contribuye a una buena ad- ministración de las fuerzas. La bicicleta no debe ofrecer la menor traba posible a la energía hu- mana. Su misión es multiplicarla. Dientes de engranajes y eslabones de la cadena deben estar alineados. Si éstos no hermanan a la perfección con los dientes del plato y piñones, hay fuerzas que se pierden. Si la ca- dena está muy tensa, en vez de tirar, frena. La cadena está constituida por piccccitas que articulan y material que las lubrica. Al sentirla dura ten- demos a ponerle aceite y pensar que así la limpiamos. Al andar, la mate- ria grasa va adhiriendo polvillo y se convierte en un abrasivo que pule y desgasta en vez de permitir la movi- lidad de cada eslabón. Los cuidado- sos nunca la engrasan sin tomarse el trabajo previo de lavarla con kero- seno y soplarla luego con micrográ- nulos de leflón, producto lubricante no graso y refractario a la tierra. La exquisitez se justifica. Otro motivo que interrumpe el «olvidarse de la bicicleta» es sentir flojo el varillaje del guardabarros. Como quien le hace regularmente la manicura, todos los tornillos y tuer- cas deben ajustarse. En la mecánica de la bicicleta nada va suelto. Ni el ciclista. Desde chicos necesitamos calcular por dónde pasa nuestro cuerpo. Una vez que aprendemos nuestros limites no necesitamos controlarlos más. Los «sabemos sin saber». Del mismo modo, al poco tiempo de usar la bi- cicleta, la integramos a nuestro es- quema corporal. Sus dimensiones y posibilidades prologan las nuestras. Es la unidad hombre/biciclcta la que a veces nos permite ir distraídos y pasar justo entre dos coches. Tal vez si calculásemos racionalmente la maniobra no la realizaríamos, o no nos saldría tan sincronizada. Con idéntico mecanismo inconsciente, otras veces nos adelantamos a un desperfecto mecánico y percibimos algo a punto de fallar. Ignoramos cómo. Intuición directa y pura. Un mensaje pasa de la bicicleta a nues- tros pies o manos, de ahí al cerebro y éste reacciona sin consultarnos. Cuanto más queremos percibir y controlar esa corriente, menos lo lo- gramos: la interferimos. El Zcn ja- ponés ofrece un método bastante adecuado para dejarla circular... Como quien se deja llevar por la bi- cicleta en algunos tramos, sin peda- lear ni hacer el menor esfuerzo: sim- plemente sintiendo la brisa con los ojos abiertos. Edgardo LOVO'ITI De «Integral» Detrás del equipo ciclista está FAGOR, Nslen electrodomésticos En la carretera son 18 los hombres que forman el Equipo FAGOR de Ciclismo. 18 hombres que trabajan para alcanzar lo máximo, apoyándose en todo momento, tirando juntos para que sólo uno alcance la meta. Y en FAGOR Empresa, no son 18 sino 6.000 las personas que con su esfuerzo han logrado situar a FAGOR en el lugar más alto. Así FAGOR hoy, gracias a la constante innovación, exporta su tecnología a más de 50 países de todo el mundo. Este es el mayor triunfo de todo un gran esfuerzo. N21 EN ELECTRODOMESTICOS es fantástico!