| Extracto del fichero OCR | 6 / bizikleta festa
egin
sábado, 18 dc
mayo de 1985
pero fue incluso necesario que for-
maran su propio partido político
para conseguir que sus candidatos
estuvieran representados en el
consejo municipal.
La participación municipal tam-
bién ha sido utilizada en Suecia,
donde la bicicleta es considerada
como un componente esencial en el
transporte. En Vasteras, una ciudad
de 110.000 habitantes, están planea-
dos más dé 110 kilómetros dc carre-
teras para bicicletas que serán
completados en la década dc los 80.
Los carriles para bicicletas que
conectan las áreas suburbanas con
los centros de empleo están separa-
dos de la autopista por puentes y
pasos subterráneos. El resultado es
que en una ciudad con uno dc los
mayores índices dc automóviles por
persona de Europa, un 30 por 100
de la población utiliza la bici para ir
a su oficina o a su fábrica.
’ Este tipo dc carreteras existentes
en Davis, Stevenage o Vasteras su-
ponen muchos beneficios sociales
para la ciudad. Es fácil detenerse y
charlar con un amigo cuando él tam-
bién va en bici. sin la interferencia
del ruido o de la contaminación del
tráfico motorizado. Se dan también
mayores oportunidades —especial-
mente a los jóvenes y a los que no
tienen coche- de moverse más fácil-
mente.
A medida que más gente utiliza la
bicicleta, el ambiente mejora gra-
dualmente, lo cual anima a más y
más personas a comprar bicicletas.
En los Estados Unidos no es extraño
que se organicen vueltas y paseos de
más de 1.000 personas. En estas reu-
niones sociales son bienvenidos ci-
clistas de todas las edades utilizando
lodo tipo dc bicicletas. Las distan-
cias de estas «vueltas ciclistas»
puede variar de 15 a 200 kilómetros.
Estos paseos en masa dan gran
popularidad a la bicicleta y han ayu-
dado a establecer-un gran int©r¿s-de----
portivo en América, tanto en el c¡-
cloturismo como en el ciclismo dc
carreras. Las carreras ciclistas son
uno de los deportes más amplia-
mente practicados en el mundo en-
tero, con Campeonatos Mundiales
en las categorías profesional, ama-
teur, junior y femenino, siendo tam-
bién un deporte olímpico.
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Polígono Ugaldetxo, 25
En pedales por el mundo
Si gran número de personas
comienza a utilizar la bicicleta se
podrá apreciar fácilmente cómo esto
ayuda a «reducir los ruidos y la
contaminación atmosférica». Los ve-
hículos dc motor vierten un gran vo-
lumen de humos por combustión en
la atmósfera, y . los. Estados Unidos,
por ejemplo, han visto la necesidad
de intentar eliminar estas emisiones
de los vehículos mediante una legis-
lación restrictiva. Cerca de treinta
ciudades norteamericanas se encuen-
tran afectadas en gran medida por el
«puré dc guisantes», el smog, lo cual
supone un gran peligro para la
salud. El smog también es un pro-
blemá en Australia, Japón y Europa
Occidental.
El reuido es otro intruso significa-
tivo en la vida urbana. Se ha esti-
mado que en 1980 seis de cada diez
personas que vivían en ciudades bri-
tánicas eran molestadas cuando dor-
mían por el ruido del tráfico. Puede
ser un sueño irrealizable el pensar
en un mundo silencioso en el que
lodo el mundo fuera en bicicleta
—aunque el ruido de los timbres dc
las bicicletas parece ser un problema
•i las ciudades chinas—, pero una
lucción en el número dc automó-
» oes .sólo podría ser un beneficio
para la declinante calidad dc vida
urbana.
Una forma dc promover una
mayor utilización de la bicicleta es
proporcionar bicicletas baratas y
funcionales en los puntos centrales
dc las ciudades, donde todo el
mundo podría coger una para cual
quier trayecto corto y devolverla en
el punto de entrega y recogida más
próximo a su destino.
Algunas ciudades europeas —Ams-
terdam (Países Bajos), Bema (Suiza)
y Bremen (Alemania Occidental)—
han puesto esta idea en práctica con
resultados bastante halagüeños. Otra
posibilidad bastante popular en
América y . Europa es la de alquilar
bicicletas, teniendo los mejores re-
sultados cuando se puede alquilar la
bicicleta en las proximidades de las
estaciones de ferrocarril. En Francia,
Suiza y los Países Bajos son las pro-
pias compañías nacionales de ferro-
carriles las que gestionan estos
puntos de alquiler en centenares de
estaciones y con gran éxito.
Desde luego, la bicicleta «merece
ser especialmente considerada en un
'an energético nacional global»,
como señaló el Congreso dc los Es-
tados Unidos. Por consiguiente, el
Gobierno norteamericano dedicó 45
millones dc dólares en 1978 para la
construcción de carreteras de bicicle-
tas. En los Países Bajos, donde se
habían eliminado algunas carreteras
para bicicletas existentes para cons-
truir autopistas, el Gobierno invirtió
su política en favor dc la bicicleta a
mediados de los 70. Se dedicó un
presupuesto sustancial a la construc-
ción de carreteras para bicicletas y
actualmente Holanda posee quizás
la única red de carreteras del mundo
que abarca todo el pals y que ha
sido específicamente construida para
las bicicletas.
Dinamarca, Japón, Suecia, Suiza y
Alemania Occidental han seguido el
ejemplo holandés en mayor o menor
medida; los esfuerzos en Bélgica,
Francia, Gran Bretaña, Estados
Unidos y Canadá han sido más ais-
lados y mucho menos totalizantes.
Se reconoce que los ciclistas no
deben competir con el tráfico pesado
por un lugar en la carretera, pero no
hay acuerdos internacionales sobre
cómo conseguirlo. Entre los Estados
norteamericanos, Florida y Oregón
han construido gran cantidad de ca-
rreteras únicamente para ciclistas se-
paradas dc las carreteras ordinarias;
la ciudad de Nueva York ha consi-
derado que es aceptable que los ca-
rriles-bici formen parte dc las calles
ya existentes. ' En Europa, algunas
ciudades permiten que los peatones
y los ciclistas compartan caminos in-
dependientes de la red dc carreteras.
En Inglaterra, la política del Go-
bierno central desde 1978 ha permi-
tido la financiación parcial de una
red para bicicletas adecuada, pero la
iniciativa para planear esas redes se
ha dejado a las autoridades locales y
muy pocas de éstas ha considerado
el ofrecimiento de ayuda del Go-
bierno. La única red compíeta es la
dc la nueva ciudad de Stevenage, en
Hertfordshire, donde se han cons-
truido más de 50 kilómetros de ca-
rreteras para bicicletas provistas de
pasos subterráneos con el fin dc cru-
zar las carreteras principales más
concurridas. Planes similares han
sido parcialmente ejecutados en la
nueva ciudad de Milton Keynes (a
mitad dc camino entre Londres y
Birmingham), mientras que otras
ciudades, como Middlesborough, Pe-
terborough y Swindon comenzaron a
finales dc los 70 a construir carrete-
ras para bicicletas de unión entre las
nuevas áreas suburbanas y los cen-
tros antiguos de las ciudades.
Diversas estimaciones calculan en
seis millones el número de ciclistas
adultos en el Reino Unido, lo cual
representa aproximadamente cl 11
por 100 dc la población del país. En
comparación con esto, la proporción
es dc 67 por 100 en los Países Bajos,
donde se ha dado una gran promo-
ción al ciclismo. Cqiuo ejemplo de
esto, el Gobierno holandés realizó
una campaña en 1978 para conse-
guir el objetivo de dos bicicletas por
cada casa, añadiendo una bicicleta
ligera a la bici pesada que casi todas
las familias poseían.
Estos esfuerzos pudieron incre-
mentar el número de ciclistas holan-
deses hasta ser casi un 75 por 100 de
la población, nivel análogo al exis-
tente en la ciudad universitaria de
Davis, en California. En este caso,
un gran número de calles anchas
sólo para ciclistas permiten que tan
alto porcentaje de la población de la
ciudad pueda utilizar sus bicicletas
diariamente. Fue la presión que
ejercieron los grupos ciclistas lo que
hizo posible la situación de Davis,
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