Zikloteka
Centro de documentación
de la Bicicleta
equis (antes twitter) zikloteka instagram
IDTítuloÁmbitoAño 
423 Todos somos culpables del mal tráfico. Los ciudadanos confiesan que el excesivo uso del coche es la base de los problemas.
Autoría: Diario de Navarra.
Fuente: Diario de Navarra 04-01-1998.
Formato: DIG/PAPEL
Idioma: Castellano
Serie: Navarra.
Etiqueta: Estadísticas
Navarra (comunidad Foral) 1998
Extracto del fichero OCRDIARIO DE NAVARRA Domingo. 4 de enero de 1 998 Navarra 31 « l odos somos culpables del mal tráfico» H Los ciudadanos confiesan que el excesivo uso del coche es la base de los problemas "La culpa da la mala situación del tráfico en Pamplona la tenemos todos. Y yo el primero, porque a veces cruzo la calle esté el semá- foro como esté. En otras ocasiones es peor, ya que incluso intento parar los coches». Estas declara- ciones de Joaquín Antúnez, de 24 años de edad, recogen el sentir de la mayor parte de la población pamplonesa. A la hora de recono- cer los propios errores cometidos con respecto al tráfico, nadie pare- ce sentir ningún tipo de reparos para entonar el "mea culpa” «Yo paso por donde me da la gana». confiesa Francisca Sanz, peatona, tie 65 años. Las quejas de los pamploneses sobre el tráfico son muchas y variadas. La falta de aparcamien- tos. las dobles filas y la poca anchura de las calles son las prin- cipales acusaciones. «En general, hay bastante desmadre», afirma Joaquín Antúnez. Problemas de aparcamiento El aparcamiento es, sin duda alguna, el principal quebradero de cabeza de los conductores de la capital navarra «Cada día está peor», sentencia María Jesús Gotricho. profesora de la autoes- cuela Zunzarren «Las avenidas construidas últimamente han mejorado la situación, pero no han eliminado el problema», señala. Para muchos peatones, la culpa es únicamente de los conductores. «Yo no me explico cómo a alguien que puede ir tranquilamente andando se le ocurre coger el coche y meterse en la Plaza del Castillo, o en el Paseo Sarasate... Todo ese I/o no puede ser bueno para el conductor, tiene que aca bar de los nervios», afirma Gabriel Iribarren Elizondo, de 65 años Las 2.500 plazas de aparca- mientos de pago creadas en los últimos tiempos no han eliminado el problema «Son muy caros -se ñala Beatriz Ruedo García, de 29 años Y además, dentro de ellos tampoco es nada fácil aparcar». Esta opinión es compartida plena- mente por José Maria Garde, quien «nunca» utiliza los parkings subterráneos «Yo voy siempre a! del Padre Morel, ése si que merece la pena. Por doscientas pesetas lo tienes toda la tarde Los otros no son rentables». Elena Remírez Viz- caya. una conductora de 21 años, no duda en manifestar su rechazo hacia los aparcamientos subterrá- neos: «Te cobran trescientas o cuatrocientas pesetas por dejar el coche dos horas. Y claro, si lo aparcas toda la noche te sale la broma por más de 1.000 pesetas». Coches «con clase» El temor a la grúa es uno de los incentivos que lleva a los conduc- tores a estacionar bien sus vehí culos Además, es un importante punto de unión entre los diversos conductores. Y es que, por muchas discrepancias que puedan surgir entre ellos a la hora de manejar un coche, siempre verán a la grúa cüiitü orierniqdTomfin.-----"--- «A mi se me llevó una vez el coche -señala con resignación Beatriz Ruedo . Fue en la calle Poncesval/es, en San Fermín Lo ChiotCíti N IVAN BENITEZ En estas fechas, los problemas de circulación se recrudecen aún más. El tráfico, en cifras ■ Coches en circulación: (a julio del 97) 85.934. Por aquel entonces, se estaban tramitando 848 más. H Plazas de aparcamientos: Libres de pago: 7.390 plazas. De pago: 2.487. repartidas en seis aparcamientos (Padre Moret. Plaza de la Paz, Plaza de Toros, Blanca de Navarra, Conde de Rodezno y Garaje Universal). Las plazas de aparcamiento reservadas a clientes son 469. H Plazas de aparcamientos en superficie: 6.800 (Reparti- das en el Primer y Segundo Ensanche). W Plazas de aparcamiento por cada 1.000 habitantes: 4,27 R Plazas de aparcamiento por cada 1.000 turismos: 3,9 R Precio medio del aparca- miento en los parkings: La primera hora cuesta 213 pesetas; el día entero salo por 1.290 pesetas. ■ Policías Municipales en plantilla: 371 (No todos ellos se dedican a tráfico) ■ Colisiones: 205 al mes. ■ Atropellos: 15 al mes. H Semáforos: (a abril del 97) 2.241 ■ Grúas: 6 (Hay dos turnos: el de la mañana y tarde, en el que funcionan todas las grúas dispo- nibles; y el de la noche, cuando actúan únicamente dos). H Coches retirados por la grúa al día: 40-45 ■ Mes con más vehículos retirados por la grúa (1996): julio. H Meses con menos vehícu- los retirados por la grúa (1996): agosto y diciembre. ■ Tiempo máximo de esta- cionamiento: 30 minutos en los espacios reservados para car- ga y descarga. H Plazo de alegación: Ante la denuncia del abandono de un vehículo, el titular dispone de un plazo máximo de cinco días para presentar las alegaciones que demuestren el no abandono del coche. n Plazo antes del desguace: Desde el depósito de un vehí culo por abandono hasta su lie vada al desguace, el titular dis- pone de treinta días. R Velocidad máxima: En general es de 50 km/hora. En las zonas peatonales, de 20 km/ho- ra. dejé en un sitio que... bueno, si, estaba prohibido, pero en el que no molestaba a nadie. Y eso en plenas fiestas, cuando todas las aceras estaban llenas». La mayoría de los pamploneses coinciden en señalar que las mul- tas a pagar son «excesivamente caras». Algunos incluso observan en la grúa actuaciones que creen discriminatorias. «Se porta de un modo u otro dependiendo de cómo sean los coches que estén mal aparcados -afirma José María Garde- Miran mucho a! vehículo grande. Si se trata de un buen coche, lo dejan, pero como sea un coche sencillo... a ése ya no lo libra nadie». El número de personas que paga las multas al poco de habér- selas impuesto es claramente reducido. Hay incluso quien ha ideado estrategias para evitar abo nadas. «Siempre hay truqui/los -señala Elena Remírez-. Por e/em- f)to, decir que no eras tt) et que conducía. Hombre, no es que fun- cione siempre, pero si algunas veces. Y por intentarlo. . ». Aunque las multas sean consi- deradas casi prohibitivas, esto no significa que los ciudadanos estén en contra de alguna clase de san- ción «Si nos amenazan con una multa, la cosa va mejor -señala Francisca Sanz, de 65 años-. Yo recuerdo que hace 25 ó 30 años me echaron dos pesetas de multa en la Vuelta del Castillo, por no cruzar por un paso de cebra. Fue entonces cuando empezaron a sancionar a la gente, y casi todos acabamos pasando por donde debíamos». Josu Ganuza, jefe de la Policía Municipal, insiste en que el fin de la grúa no es otro que el de facilitar las cosas a los pea tones y conductores. «Sólo nos llevamos el coche cuando obstru- ye gravemente un paso de cebra, un vado, o cuando somos reque- ridos por alguien. No es un servicio recaudatorio», señala Junto a la grúa, los miembros de la Policía Municipal son otros de los blancos preferidos por las quejas'de tos bbiiHauioTey:v/Arpr»:^ están donde deberían estar», afir ma Iñnki Ayestarán, profesor de la Autoescuela Pío XII Por su parte. José María Garde indica: «Yo creo que el tráfico es peor si hay guar- dias. Arman cada follón de miedo». Josu Ganuza señala que los agentes poco pueden hacer ante los malos hábitos adquiridos por lo conductores pamploneses. «To- dos cogen el coche a la misma hora. Y por mucho que doblemos la plantilla eso va a ser asi». «Los policías municipales no pueden estar en todos los sitios», añade Javier Lorente, director del área de Protección Ciudadana del Ayun tamienlo de Pamplona. Rotondas cada vez mayores El número do rotondas ha ere cido últimamente en Pamplona de forma importante La cantidad y el tamaño de éstas son tal, que los pamploneses no pueden evitar bromear sobre ellas. «No hay otra ciudad con más rotondas que Pamplona», señala Iñaki Ayesta rán. Por su parte, Beatriz Ruedo afirmar ttlwmlikr. n¡N0' son wtun- das, son plazas de toros! Es una cosa exagerada. Yo no sé si sobra material o qué. pero han puesto unas glorietas enormes. Muchas y demasiado grandes. Además, están todo el día plantándolas». No todos están de acuerdo con la eficacia de las glorietas, «fíetic nen un poco la circulación con tinúa Beatriz Ruedo-. Y según qué rotondas, y a qué horas te toque, a lo mejor no pasas Creo que con semáforos se arreglaría algo más». La Policía Municipal defiende con rotundidad la eficacia de las glorietas. «Ha sido una solución muy buena», señala Javier Loren te. Sobre el tamaño de las mismas. Josu Ganuza declara: «Está com probado que las rotondas, cuanto más amplias sean, mejor». En ocasiones, en vez de evitar problemas, las glorietas pueden incluso provocar accidentes, según indica Elena Remírez: «Hay algunas rotondas que en lugar de ser circulares tienen forma ovala da. Y eso confunde enormemente a! conductor, porque crees que vas a hacer una maniobra circular, y de repente ves que no es así. Enga rían mucho, y son muy peligrosas». Iñaki Ayestarán, quien señala que las rotondas dan «más vidi/la» a Pamplona, reconoce que, pese a que los conductores inexpertos suelen tener problemas con ellas, a la larga éstas resultan «muy útiles» para dotar de fluidez a la ciudad. Excesiva utilización del coche La mayoría de los atascos se deben al excesivo uso del coche por parte de los pamploneses «Lo cogemos para todo afirma Beatriz Ruedo-, somos demasiado vagos». «En Pamplona las distan cias son muy cortas, no estamos hablando de Madrid», recuerda Gonzalo, un taxista de 30 años . La situación no parece la misma a juzgar por las palabras de Sebas- tián Crespo, un ecuatoriano de 18 años que afirma que Pamplona es una ciudad en la que camina bas- tante: «El coche no se utiliza demasiado, ¡qué va! En Ecuador se va a todos los sitios en coche, aquí se suele andar más». Una solución que podría favo recer el tráfico sería la mayor uti lización de los transportes públi eos. Pero ni conductores ni pea tones se muestran muy dispuestos a ponerla en práctica. «Lo uso muy poco -indica Francisca Sauz-. Y si cojo algo siempre es la villavesa. Los taxis sort muy caros». «Te meten unos "sablazos " de pánico». corrobora Joaquín Antúnez. Los propios taxistas reconocen que el precio de sus servicios pue- do resultar excesivo. Sin embargo, señalan que esto no se da sólo en la capital navarra «El taxi resulta caro en todo el norte de España». aclara Gonzalo. Pero ésta no es la única razón por la que la gente se muestra rea cia a utilizar sus servicios Aznárcz, taxista desde hace 25 años, señala que en ese comportamiento hay mucho de comodidad: «Desde luego que resulta mucho más cómodo coger el propio coche, como siempre puedes dejarlo en segunda fila...», Las numerosas quejas de los pamploneses sobre el tráfico pare cen dar a entender que la situación en la capital navarra es de una total confusión. Sin embargo, esta ima- gen no concuerda con la dada al exterior: «El tráfico de Pamplona está bastante bien señala Iñaki Ayestarán, natural de San Sebes tián-. En general, es una ciudad en la que se preocupan bastante porque el usuario esté agusto. Y cuanrto vtimus dirfimm. esto tu notas enseguida. Entras por una ronda, sales por otra... hay bastan te fluidez, las cosas no están tan mal como dicen».