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EL PAÍS, miércoles 7 de agosto de 1991
ANA ALFAGEME. Noblejas
A medianoche, las rugientes derbis y ves-
pinos de los muchachos de Noblejas (To-
ledo) se convierten en trastos que tienen
que arrastrar silenciosamente por las ca-
lles. Desde hace cuatro dias, los vecinos
salen a tomar el fresco a la puerta sin so-
bresaltos y los currantes duermen en paz,
merced a un bando que prohíbe a los ci-
clomotores circular de noche. La chiqui-
llería. bastante enfurruñada, acata a re-
gañadientes su condición de Cenicienta.
“Oye, es que estás tu aquí en el
fresco y te llevan por delante",
gesticula una mujer de mediana
edad, sentada de palique con
varios vecinos al atardecer,
frente a una puerta. Rafael sa-
cude su cabeza blanca y dice:
“Estupendo, me parece estu-
pendo”. Son éstos los vecinos
que “llegada la noche", salen a
las puertas de sus casas "a to-
mar los aires frescos y comuni-
carse amablemente”, como
reza el bando dictado por el re-
gidor socialista de Noblejas.
Agustín Jiménez Crespo, por el
que prohibe circular sólo a los
ciclomotores —las motos con
más de 75 centímetros cúbicos
se libran— desde la mediano-
che hasta las seis de la madru-
gada por todo el casco urbano.
“Es que pasaban las amoios y
no dejaban de dormir ", se queja
en otro grupito Cesárea, senta-
da en la plaza de la iglesia de
este pueblo de 3.000 habitantes
—y 200 ciclomotores—.
La medida, dice el alcalde,
fue tomada por "las continuas
quejas” de los vecinos por el
ruido y la velocidad. La prohi-
bición rige desde la mediano-
che del sábado. “Es una medi-
da más que coercitiva, educa-
cional”, aclara. La oposición
—tres concejales del PP y uno
del CDS— no está de acuerdo
con el bando. “Nosotros pro-
pusimos que se sancionase a las
motos sin silenciador y que se
vigilase la velocidad, pero no
que se prohibiese circular, por-
que los chicos pagan sus im-
puestos". asegura Luis Maria
Castaño, del PP. Jesús Gómez,
cesiten usar el ciclomotor por
razones de trabajo. Hay prece-
dentes: por ejemplo, el Ayunta-
miento de Tossa de Mar (Gero-
na) acordó idéntica medida en
1990 pero la ha derogado este
año; en la misma provincia, en
Llançà, se tomó la decisión
pero no se llevó a efecto, infor-
ma Tura Solé, y en Lloret de
Mar no se conceden más licen-
cias de establecimientos de ci-
clomotores de alquiler.
“Tú no sabes lo que era esto,
vamos, un circuito”, asegura
Pedro Pedroche. el policía local
de servicio, mientras recorre en
el coche patrulla el largo paseo
de la Estación. Pasada la me-
dianoche. no hay ni rastro de
motoristas. Pasean parejas con
crios pequeños y hay por todos
lados grupitos de vecinos char-
lando a la puerta de sus casas
bajas. Un chaval empuja su
moto por una cuesta. “Por esta
rampa se tiraban y algunos de-
jaban los dientes”, prosigue el
agente, “y por aquí subían y
bajaban como locos”, dice
mientras el coche remonta una
cuesta de vértigo. “Hay uno o
dos accidentes por semana”. La
prohibición ha surtido efecto,
dice el policía: el sábado sor-
prendió a dos infractores y el
domingo, no pescó ni uno. A
Antonio Lucia, Toñin, de 17
años, le cayó una multa de
5.000 pesetas el sábado y ha
protestado, ya que el bando
dice que a los sorprendidos se
les inmovilizará el vehículo.
Toñin, que es de Madrid, vera-
nea a seis kilómetros del pueblo
y dice que necesita la moto para
del CDS. asiente y le parece el
! bando “hasta inconstitucio-
i nal". Sólo se libran quienes ne-
I ___ -
En Gandía se retractan
C VÁZQUEZ. Valencia
La alcaldesa socialista de
Gandía (Valencia). Josefa
Frau, canceló ayer la prohi-
bición'de circulación noc-
turna de las motos en la pla-
ya de la localidad —con
50.000 habitantes y 6.000
motocicletas— hasta el 15
de septiembre. Ante la playa
se concentran parte de los
locales de copas nocturnos.
El Ayuntamiento argumen-
taba en su defensa 20 muer-
tes anuales provocadas por
las motos y unos indices de
ruido por encima de lo per-
mitido.
La medida, que entró en
vigor el día 1. originó una
manifestación de protesta el
pasado jueves de unos 1.000
jóvenes conductores, provis-
tos de sus ciclomotores y
motocicletas. Un grupo de
manifestantes atentó contra
un coche de la Policía Local.
—provocando graves des-
trozos— e incendió una es-
tatua. Las concentraciones
se sucedieron cada noche.
La prohibición fue apo-
yada por el PP y contestada
por los representantes muni-
cipales de Unión Valenciana
y ha sido levantada, según
fuentes de la corporación, a
causa de las protestas de los
usuarios que calificaban de
"drástica” la medida.
ir y venir. Fé Rosell. médica
sustituta del pueblo, asegura
que en el pueblo hay mucho be-
bedor y que “los chavales co-
gen la moto después de ponerse
ciegos de copas. Pasa lo que
pasa”. Rosell está acostumbra-
da a atender trastazos y quema-
duras.
Los chavales están enfurru-
ñados. Unos se quejan de que,
sin moto, no pueden ir a la dis-
coteca de verano, a las afueras
del pueblo. Otros, que viven
fuera y necesitan la moto para
venir. Se han vengado doblan-
do un par de señales de prohibi-
ción. “Son las cotillas del pue-
blo y los viejos los que se que-
jan", protesta Francisco, de 16
años, cabalgando sobre su
Puch Cóndor “y nos llaman hi-
jos de puta”. Al alcalde le reci-
ben los moteros en la plaza lla-
mándole "fascista" entre risas y
él se acerca tratando de calmar
los ánimos. “Ya os he dicho
que os voy a construir una pista
aquí al lado". “Y qué pasa,
¿que los coches no hacen rui-
do?”. suelta Raúl, de 14 años.
“Pues teníamos que organizar
una manifestación”, dicen va-
rios. La vigilancia policial pare-
ce estricta. A unos les han mul-
tado por no llevar pedales o ca-
dena. a otros, por no tener per-
miso o por llevar paquete.
“¿Y en otros pueblos pasa lo
mismo?”, pregunta una chica
en otro grupo. Cuando sé ente-
ran que no, protestan muchísi-
mo. José Antonio es el único
que lleva una moto, una Derbi
multicolor. Son más de las 12 y
ya no se puede circular. Él ase-
gura que piensa irse montado
en ella: “Yo a correr, seguro
que no me pillan”.
La moto de Cenicienta
División en Noblejas ante la prohibición de usar los ciclomotores por la noche
L_
En
primer
con motoristas
término, el alcalde de Noblejas. Agustin Jiménez.
afectados por la prohibición de conducir de noche.
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