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135 PROBICI. Guía de la movilidad ciclista. Métodos y técnicas para el fomento de la bicicleta en áreas urbanas.
Autoría: PROBICI.
Fuente: Madrid: IDAE: 2010.
Formato: DIG/PAPEL
Idioma: Castellano
Serie: Eficiencia en el transporte.
ISBN: 978-84-96680-50-0
Etiqueta: Evaluación, Sensibilización y consejos para el uso de la bicicleta
España 2010
Extracto del fichero OCRTÍTULO DE LA PUBLICACIÓN "PROBICI. Guía de la Movilidad Ciclista. Métodos y técnicas para el fomento de la bici- cleta en áreas urbanas". AUTORES Equipo Investigador PROBICI, coordinado por Andrés Monzón y Gianni Rondinella. COEDITORES La presente publicación ha sido coproducida por el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE); el Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos; y el Centro de Investigación del Transporte de la Universidad Politécnica de Madrid (TRANSyT-UPM). AGRADECIMIENTOS La Guía de la Movilidad Ciclista es el resultado final del proyecto de investigación PROBICI, subvencionado por el CEDEX - Ministerio de Fomento, en el marco del Plan Nacional de l+D+i 2004-2007, al amparo de los objetivos científicos del PEU (Plan Estra- tégico de Infraestructuras y Transporte). Se agradece la activa participación en el proyecto de los Ayuntamientos de Santander, Burgos y Rivas-Vaciamadrid. La guía se ha benefi- ciado también de las aportaciones del proyecto europeo PRESTO ("Promoting Cycling for Everyone as a Daily Transport Mode") y de la colaboración con la organización holandesa l-CE (Interface for Cycling Expertise). Esta publicación ha sido coproducida por el IDAE y está incluida en su fondo editorial. Cualquier reproducción, parcial o total, de la presente publicación debe con- tar con la aprobación por escrito del IDAE. Depósito Legal: M-36883-2010 ISBN-13: 978-84-96680-50-0 IDAE Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía C/ Madera, 8 E-28004 Madrid [email protected] www.idae.es Madrid, julio de 2010 EFICIENCIA Y AHORRO ENERGÉTICO PROBICI Guía de la Movilidad Ciclista Métodos y técnicas para el fomento de la bicicleta en áreas urbanas MINISTERIO DE INDUSTRIA, TURISMO Y COMERCIO DAS Instituto parc b DhssHfcaddn y Ahorro de b Enárgfa Consorcio Investigador PROBICI TRANS T ing UNIVERSIDAD 3 steer davies gleave Colaboraciones Coordinación TRANSyT-UPM Equipo PROBICI GiST-UC LOGiT-UBU SDG TRANSyT-UPM IVV-TUW Otras colaboraciones Ilustraciones | Diseño, Maquetación e Impresión | TRANSyT-UPM Centro de Investigación del Transporte - Universidad Politécnica de Madrid GIST-UC Grupo de Investigación en Sistemas de Transporte - Universidad de Cantabria LOGIT-UBU Logística e Ingeniería del Transporte - Universidad de Burgos IVV-TUW Instituto de Planificación de Transporte e Ingeniería de Tráfico - Universidad Técnica de Viena SDG Steer Davies Gleave ¿fjgly Ayuntamiento de H Santander ip-r—i Ayuntamiento de v*c'in»DR'D _/\yUntam¡ent0 ,-|e [ §W Burgos w Rivas-Vaciamadrid C Interface for Cycling rfafts ProYect° PRESTO, Programa de la UE Expertise DWX'Uj ' — "Intelligent Energy - Europe". Andrés Monzón Gianni Rondinella Ángel Ibeas Portilla Jose Luís Moura Berodia Luigi delLOlio Patricia Cecin Collantes Hernán Gonzalo Orden Lisístrata Carballeda Pérez Marta Rojo Arce Antonio García Pastor Marcial Bustinduy Navas Peter Zanzottera Andrés Monzón de Cáceres Álvaro Fernández Heredia Daniel de la Hoz Sánchez Gianni Rondinella María Eugenia López Lambas Patricia Rico Pereira Alberto Castro Fernández Günter Emberger Paul Pfaffenbichler Pablo Jordá Lope Eduardo Gómez García Antonio Montero Toyos Lara C. Rueda Díaz-Portales BREU grafic - [email protected] - +34 911 811 660 PR03IC1 es un proyecto de investigación subvencionado por el CEDEX - Ministerio de Fomento, en el marco del Plan Nacional l+D+i 2004-2007, al amparo de los objetivos científicos del PEIT. CUADERNOS DE INVESTIGACIÓN DEL TRANSPORTE 10-2 Esta publicación es parte de la serle "CUADERNOS DE INVESTIGACIÓN DEL TRANSPORTE" de TRANSyT, n° 10-2 Presentación 8 00 La bicicleta y la ciudad 11 Las ventajas de la bicicleta para las ciudades españolas 12 La situación actual de la bicicleta en las ciudades españolas 18 Una guía para el fomento de la bicicleta en las áreas urbanas españolas 23 01 Conocimientos y estrategias: Desencadenar el cambio modal hacia la bicicleta 25 1 La decisión de desplazarse en bicicleta: motivaciones y barreras 26 1.1 Principios básicos sobre la elección del modo de transporte 26 1.2 La elección del modo bicicleta: motivaciones y barreras 31 2 Políticas a medida para desencadenar el cambio 41 2.1 Políticas distintas para etapas distintas 42 2.2 Políticas distintas para usuarios distintos 51 3 Políticas combinadas, integradas y consistentes 60 3.1 Políticas infraestructurales 62 3.2 Políticas de promoción y gestión de la demanda 75 4 Marco legal y recomendaciones normativas 84 4.1 Ámbito nacional 85 4.2 Ámbito autonómico 86 4.3 Ámbito municipal 87 02 Métodos y técnicas: Planificar políticas de fomento de la bicicleta 97 M0 Introducción a las metodologías desarrolladas en el proyecto PROBICI 98 MI El impulso generado por los sistemas de bicicleta pública 100 M2 El proceso de recogida de información y análisis de la demanda 107 M2.1 Experiencia en Santander 109 M2.2 Experiencia en Burgos 111 M3 Un modelo para la estimación y gestión de la demanda potencial 116 M3.1 Modelo basado en los datos de Preferencias Reveladas 116 M3.2 Modelo basado en los datos de Preferencias Declaradas 120 M4 Un modelo para la localización optima de puntos de préstamo de bicicletas 125 M5 Aplicación del modelo al caso práctico de Santander. Definición de los escenarios 131 M6 Evaluación ambiental y energética del caso práctico de Santander 138 Referencias 147 Presentación Esta Guía de ta Movitidad Cictista es et resuttado finat det proyecto de investi- gación PROBICI, desarrottado durante tos años 2008 a 2010, donde cabe desta- car, en primer tugar, ta concurrencia de tres niveles de participantes: cuatro grupos universitarios de investigación (tres españoles y uno austríaco), una con- sultora con proyección internacionat y tres administraciones locates. Respecto de tos primeros, han combinado su experiencia en planificación de ta movili- dad urbana con et desarrollo de herramientas de modeíización y evaluación, contando para eíío, además, con ta contribución de ta Universidad Técnica de Viena, versada en et impulso de ta movilidad ciclista y su desarrollo en Europa. Por su parte, ta empresa consultora ha permitido conocer fas políticas inter- nacionales orientadas af fomento de ta bicicleta, particularmente en cuanto se refiere at Reino Unido. Hay que destacar, asimismo, ta colaboración de fas ciudades en donde se han lle- vado a cabo fas encuestas. Se trata de dos focafidades de tamaño medio y caracte- rísticas semejantes, que han apostado decididamente por ef incremento def uso de fa bicicleta como medio de transporte urbano, si bien en distintos momentos: Bur- gos cuenta desde 2006 con un sistema de bicicleta pública, mientras que Santander ha comenzado más recientemente a impfementarfo. Es destacabfe fa implicación de tos responsables municipales (Concejalía de Infraestructuras, Urbanismo y Vi- vienda; Concejalía de Protección Ciudadana y Personal y Concejalía de Movilidad Sostenibfe def Ayuntamiento de Santander; Concejalías de Movilidad, Juventud y Medio Ambiente def Ayuntamiento de Burgos) que se han involucrado en ef pro- yecto, no soto aportando información sobre movilidad y modos de transporte, sino facilitando fa realización de fas encuestas. No podemos dejar de mencionar fa par- ticipación, en calidad de observador, def municipio madrileño de Rivas-Vaciamadrid, a efectos de analizar fa transferabifidad de fas medidas y resultados de PROBICI, af servir este proyecto de referente a su pían de movilidad ciclista. Con estos antecedentes, fa guía que presentamos pretende, por una parte, pro- porcionar una reflexión gfobaf sobre fa implantación efectiva y eficaz def modo bicicleta en ef medio urbano. Para effo, tos primeros capítulos se sumergen en fas experiencias internacionafes habidas af respecto y, sobre fa base de tos resulta- dos de fas encuestas realizadas, en fa identificación de fas variables clave para fa movilidad ciclista en sus dos vertientes: fas que sirven para impulsaría y fas que actúan como disuasorias. Así, se concluye que fas medidas de tipo constructivo -carriles bici, por ejemplo- no son tan importantes tras una fase inicial, mientras que, por ef contrario, son determinantes fa percepción de seguridad personal y de fa bicicleta aparcada. Puede decirse, en definitiva, que hay un potencial declarado de utilizar la bicicleta si se superan las barreras que el ciudadano en- cuentra para su uso cotidiano. Además, el contexto a favor de la movilidad no mo- torizada resulta un elemento decisivo, por lo que es necesario visualizar la voluntad política sobre este particular, con medidas tanto físicas como promo- cionales, integradas en otras estrategias de tipo urbanístico, ambiental, de se- guridad vial, etc. En la segunda parte se recoge un desarrollo matemático de modelos de elección modal, que permiten mejorar los actuales enfoques de análisis de la movilidad, in- troduciendo una elección jerarquizada del modo bicicleta, inexistente hasta ahora. La guía detalla todas las fases del proceso de modelización: desde la encuesta hasta el diseño y ajuste del modelo y su aplicación y, el resultado final pone de re- lieve que el impulso de la movilidad ciclista depende sólo parcialmente de las dis- posiciones directas a su favor. Dicho en otras palabras, el uso de la bicicleta se potencia con paquetes integrados de medidas donde, además de las específica- mente pro-bici, se incluyan otras destinadas a la racionalización del espacio, las restricciones al uso del coche y la coordinación con el transporte público. La guía pretende, en suma, proporcionar una reflexión documentada sobre cómo implantar medidas de apoyo a la movilidad ciclista, así como las pautas para de- terminar el potencial de su demanda, aportando una serie de esquemas meto- dológicos para su modelización y prognosis. La guía PROBICI es complementaria a las guías ya editadas por el IDAE sobre la implantación de sistemas de bicicletas públicas y sobre aparcamientos de bici- cletas (Ferrando et al. 2007 y 2009). Todas ellas suponen actuaciones que tienen su encaje en el Plan de Acción de Ahorro y Eficiencia Energética 2008-2012, que pretende fomentar una movilidad sostenible en áreas urbanas y metropolitanas y, concretamente, impulsar el uso de la bicicleta como alternativa a los modos de transporte motorizados. Los tres años empleados en el desarrollo del proyecto nos han permitido asis- tir, contemporáneamente, a un cambio sostenido y sostenible en el concepto y valoración de la movilidad urbana, donde la bicicleta está llamada a desempe- ñar un importante papel. Confiamos en que esta Guía de la Movilidad Ciclista contribuya a que su camino quede mejor definido en un futuro que esperamos y deseamos próximo. Andrés Monzón, Catedrático de Transportes Investigador príncipai del proyecto PROBICI La situación actual de la bicicleta en las ciudades españolas 18 Las ventajas de la bicicleta para las ciudades españolas Diseñar políticas eficaces de fomento del uso de la bicicleta como modo de trans- porte urbano es algo que se está dando en muchas ciudades a lo largo de Eu- ropa. Una tendencia relacionada con la reciente conciencia de los numerosos beneficios y de las sustanciales ventajas que su introducción aporta desde el punto de vista ambiental y social a la movilidad de las áreas urbanas, así como a las necesidades cambiantes de la población. Esta tendencia ha despertado interés también en muchas ciudades españolas que sufren problemas de movilidad comunes y que encuentran que una parte de la solución pasa por introducir la bicicleta como parte integrante de sus sistemas de transporte urbanos. Y la razón principal deriva de la insuficiencia de los modos actuales de hacer frente a viejos problemas y nuevas necesidades. Poco a poco se han hecho evidentes, también para las ciudades españolas, los errores cometidos a partir de los años '60 con políticas de transporte orientadas a facilitar el uso indiscriminado y desenfrenado del automóvil. El coche ha llegado a ser una herramienta central de nuestras vidas y de los sistemas de transporte urbano y previsiblemente seguirá jugando un rol importante también en el fu- turo. Sin embargo, en áreas urbanas densas y en distancias relativamente cortas, los automóviles no son ni eficientes ni sostenibles. Cada vez son más evidentes los "efectos colaterales" negativos de su abuso: congestión, contaminación, ruido, consumo de espacio (sobre todo para el estacionamiento), seguridad vial y cre- 12 cientes costes de mantenimiento. Demasiados coches son malos para las ciu- dades, en un doble sentido. Las ciudades se vuelven menos atractivas debido al los impactos ambientales, sociales y sobre la calidad de los espacios públicos. Peor aún, las ciudades tienden a ser menos accesibles. En calles colapsadas, atascadas y llenas de coches en búsqueda de aparcamiento, el automóvil ya no es una forma eficaz de desplazarse. Además, contar principalmente con los coches para las necesidades de movilidad alienta viajes cada vez más largos y dispersos, que fomentan la expansión urbana, lo que a su vez aumenta la dependencia del automóvil. Las ciudades son conscientes de que las soluciones pasan por rom- per este círculo vicioso. Por otro lado, el transporte público ha sido la tradicional alternativa. Es muy eficaz para transportar grandes números de personas al mismo tiempo y al mismo destino. Utiliza menos espacio y menos recursos y es más limpio y más económico que los vehículos privados. Muchas ciudades están convencidas de que una inversión pública considerable en su mejora es necesaria y justificada. Pero el transporte público no puede satisfacer todas las necesidades de mo- vilidad de la personas. Rutas fijas y horarios rígidos no son adecuados para un número cada vez mayor de viajes. Las personas tienden a moverse hacia des- tinos más variados, de manera menos regular y para otros fines diferentes del trabajo o estudio. También tienden a compaginar modos distintos para satisfa- cer mejor sus necesidades. Se consolidan siempre más nuevos servicios y po- sibilidades: uso compartido del coche, car-sharing, transporte a demanda, taxis compartidos. Existe una clara necesidad de alternativas de transporte que sean flexibles, cómodas, limpias y asequibles para los desplazamientos dentro de las áreas urbanas. El otro modo central en las áreas urbanas, la marcha a pie, históricamente al margen de las políticas de movilidad, empieza a ganar otra vez el reconocimiento de su importancia para el conjunto de la movilidad urbana y de la necesidad de ser considerada como modo prioritario de una movilidad sostenible. Pero más allá del radio peatonal, las ciudades españolas cuentan solo con coches y trans- porte público, con los inconvenientes y las limitaciones presentadas. En el escenario descrito, el uso de la bicicleta asume un rol importante por sus propias características de eficacia y eficiencia como modo de transporte urbano. El Cuadro 1 resume sintéticamente los principales beneficios que aporta a las personas y al sistema de transporte. Cuadro 1. Conveniencia de la bicicleta como modo de transporte urbano. Eficacia. Las bicicletas pueden cubrir de manera eficiente distancias de viaje de hasta 7 km, o incluso hasta 15 km con mecanismos de pedaleo asistido. Esto sig- nifica que un ciclista puede cubrir un área de 150 km2 en torno a su residencia. En general, la mitad de los viajes urbanos en coche recorren menos de 5 kilómetros. Alrededor del 45% de los trayectos urbanos en España cubren distancias menores de 3 kilómetros, una distancia que se puede recorrer en bici en 10 minutos si es te- rreno llano. En París, hasta un 80% de los habitantes nunca viajan más de 20 km de su residencia durante una semana media. Esto significa que la bicicleta puede cubrir una parte importante de los viajes diarios en todas las ciudades. Autonomía El uso de la bicicleta permite gran autonomía. La bicicleta está dis- ponible a cualquier hora del día, para todo tipo de motivos y para cualquier tipo de destino. En este sentido, es tan cómoda como un automóvil y menos rígida que el transporte público. Flexibilidad. La bicicleta es un modo flexible para desplazamientos puerta a puerta. Es fácil montarse y bajarse, hacer paradas, cambiar de ruta, hacer giros en U, y ocupa muy poco espacio para aparcar. Fiabilidad. El uso de la bicicleta tiene la duración de viaje más predecible en un entorno urbano, más que los coches y el transporte público (a excepción de los sistemas de vías reservadas y separadas por completo, como el metro). Los ci- clistas pueden ser más puntuales y pierden menos tiempo. Relación con el transporte público. La velocidad de la bicicleta es competitiva con la del transporte público en las distancias cortas. Hasta los 5 km, la cadena caminar-esperar-autobús-caminar a menudo toma más tiempo que usar la bici- cleta de puerta a puerta. Para distancias más largas, el uso de la bicicleta es un conveniente alimentador para el transporte público. Alcanzar los principales nudos de la red de transporte público puede ser una situación de ganancia mutua (win-win) para los dos modos. Eficiencia. Las bicicletas son vehículos pequeños, ligeros, ecológicos y silenciosos. Son fáciles de montar, conducir y aparcar, así como relativamente fácil de mante- ner por el hecho que carecen de partes de alta tecnología. Utilizan poco espacio: un carril bici de 2 m de ancho tiene una capacidad de por lo menos 2000 ciclistas por hora, correspondiente al número de coches que pasan poruña vía de circulación de 3,5 m. Con velocidades de circulación hasta los 30 km/h, la bicicletas pueden mez- clarse con el tráfico motorizado, sin la necesidad de espacio extra. Economía. El uso de la bicicleta es un complemento asequible para su uso junto al transporte público, mucho más que poseer un coche privado ya que su adqui- sición y mantenimiento supone un coste 30-40 veces inferior. Accesibilidad. La bicicleta es accesible a cualquier persona con un estado de salud normal. No es necesario ser un atleta: hombres, mujeres, niños, personas de edad avanzada pueden usarla. Fuente: PRESTO, 2010a. La bicicleta y la ciudad El uso de la bicicleta tiene también inconvenientes, pero pueden controlarse. Las condiciones climáticas, fuertes pendientes, limitadas posibilidades para la carga de niños y mercancías, riesgo al robo, son los factores que impiden que muchas personas elijan moverse en bicicleta. De hecho, casos de éxito en ciudades con climas lluviosos, fríos y con pendientes pronunciadas muestran que estos no son obstáculos fundamentales. Aun coste adicional razonable, distintos accesorios o bicicletas adaptadas están disponibles para mitigar los inconvenientes: cambio de velocidades, ropa impermeable, cestas, remolques, tándems, bicicletas de carga o de pedaleo asistido. Por supuesto, la provisión de aparcamientos seguros es fundamental para prevenir los robos. Además de las características de eficacia y eficiencia para solucionar los viajes urbanos, la bicicleta contribuye al desarrollo de distintas políticas urbanas en temas de medioambiente, salud, calidad de vida, economía e inclusión social. La bicicleta se convierte entonces en una herramienta útil a las ciudades para trans- formarlas hacia modelos de desarrollo más sostenible. El Cuadro 2 proporciona un amplio abanico de ventajas colectivas que, obviamente, sólo se pueden verifi- car si se produce realmente una transferencia de viajes motorizados a la bici- cleta; es decir, si una parte de los usuarios del automóvil realizan menos viajes en sus vehículos y los cambian por desplazamientos en medios de transporte más eficientes desde el punto de vista ambiental y social. Si por el contrario, el aumento del uso de la bicicleta no produce estos transvases, sus efectos se verán considerablemente reducidos, porque no se modificarán los pilares de un mo- delo de movilidad urbana insostenible. 15 Foto: UBU Cuadro 2. Beneficios de un mayor uso de la bicicleta para las ciudades. Salud. La salud de la población se beneficia de una mayor utilización de la bici- cleta, tanto por la mejora directa de la salud de los usuario, como por la indi- recta, derivada de una menor contaminación y ruido. Seguridad vial. La bicicleta, por su pequeña capacidad de generar daños, produce una menor peligrosidad de las calles y vías en relación al tráfico motorizado. Energía. En un futuro con crecientes problemas de suministro de petróleo para el transporte, la bicicleta exige una ínfima parte de las necesidades energéticas de los medios motorizados. Otros recursos También la bicicleta tiene una gran eficiencia en relación a otros recursos, renovables o no renovables, que son necesarios para el funcionamiento del sistema de movilidad y que presentan incertidumbres de precio y suministro en el futuro. Contaminación atmosférica, del agua y el suelo. La bicicleta, cuando circula, no emite contaminantes a la atmósfera y muy pocos al agua y al suelo. En su ciclo de vida completo, desde la fabricación hasta la conversión en residuo, los contaminan- tes son extremadamente reducidos en comparación con los vehículos motorizados. Ruido. El ruido de la circulación de bicicletas no genera problemas de salud o molestias a la población circundante o que transita por la misma calle. Economía. Las exigencias económicas de la bicicleta en términos de vías, aparca- mientos, gastos policiales, etc., son mucho menores que las correspondientes a los vehículos motorizados. Una buena infraestructura para bicicletas supone entre 10 y 20 veces menos inversión que la requerida por el automóvil. Del mismo modo, su demanda de espacio para estacionamiento viene a ser 15 veces inferior. Sin contar el ahorro en costes externos que su uso supone para la colectividad. Impacto sobre el territorio. La bicicleta exige una menor ocupación, deterioro y fragmentación del territorio que otros medios de transporte, lo que supone una aportación significativa a las políticas de protección de la biodiversidad. Convivencialidad (humanización). La bicicleta facilita el contacto entre las per- sonas que transitan por las calles y, por generar una menor perturbación del es- pacio público, contribuye a la convivencia y comunicación ciudadana. Ocupación del suelo urbano e intrusión visual. La circulación y el aparcamiento de bicicletas requieren una superficie mucho menor de espacio urbano que los automóviles y, por tanto, también limitan la intrusión paisajística derivada de las infraestructuras y su uso. Fuente: Guipuzkoa, 2006. La bicicleta y la ciudad El marco de actuación de las políticas de fomento de la bicicleta debe entonces hallarse necesariamente en unas estrategias globales de movilidad sostenible donde los esfuerzos en infraestructuras y en promoción para permitir su uso sean acompañados de comparables esfuerzos en cada uno de los tres pilares de la movilidad sostenible: 1. mejorar la densidad y la diversidad de los usos del suelo urbano 2. aumentar los viajes a pie, en transporte público y en bicicleta 3. reducir velocidad, intensidad y plazas de aparcamiento para automóviles Figura 1. Pilares de las estrategias de movilidad sostenible Fuente: adaptado de presentación de Mario Alves, 2010. Sin el compromiso suficiente en todos y cada uno de estos tres pilares, las es- trategias y actuaciones recomendadas en esta Guía para promover un mayor uso de la bicicleta en las áreas urbanas españolas no podrán obtener los resultados esperados. 17 La situación actual de la bicicleta en las ciudades españolas Recientemente, también tas ciudades españotas se están sumando a ta reconsi- deración de ta bicicteta como modo de transporte urbano, vatorando sus venta- jas y tratando de crear potíticas eficaces para incrementar su uso en tos desptazamientos diarios urbanos. En España ta introducción de ta bicicteta se está reafizando a raíz deí éxito que ha tenido ta impíantación de tos sistemas de bicicteta pública en algunas ciudades, fo cual ha despertado ef interés de distintos actores en fa escena de fa movilidad urbana, arrastrando de esta forma a muchas otras áreas urbanas. Casos de éxito son tos de Sevilla y Barcelona donde, gracias también a una política ciclista más amplia promovida por fa administración, et uso de fa bicicleta ha dejado de ser testimonial. En otras ciudades, ef uso de este modo sigue siendo anecdótico, aun- que un anáfisis de fa bicicleta como medio de transporte urbano en España es complicado, principalmente debido a fa falta de información de carácter técnico, sociológico y de planificación. Esta carencia se debe a que, en fas décadas pasadas, fa bicicleta por to general no se ha tenido en cuenta en tos estudios de tráfico o movilidad de tos municipios1. Sólo recientemente, debido a que fa bicicleta empieza a considerarse y a utilizarse para tos desplazamientos cotidianos, existe una aceptación de fa validez de ese medio de transporte para hacer frente a problemas de contaminación y de congestión def trá- fico en fas ciudades, y por tanto se ha comenzado a cuantificar su uso. 18 ConBici, 2007. A pesar de un general acuerdo de que, de una u otra manera, hay que integrarla en la movilidad de las ciudades, el punto de partida refleja una marginalidad/in- visibilidad de la bicicleta desde dos perspectivas. La primera está relacionada en la gran mayoría de las ciudades con la inexistencia de estadísticas del uso de la bicicleta porque hasta ahora no se ha considerado un vehículo con derecho pro- pio. Por ejemplo, en los planes de movilidad sostenible, el uso de la bicicleta no se estudia de manera independiente, sino que se integra dentro de otros aparta- dos tales como en el grupo de 'peatones y ciclistas', o en el de 'bicicletas y motos'. En las ciudades en que existe una mayor voluntad política y una mayor tradición de impulso de la bicicleta, tales como Sevilla, Donostia-San Sebastián, Vitoria- Gasteiz y Barcelona, se empiezan a recoger datos estadísticos de los usuarios re- ales de la bicicleta, sus tipologías, sus características demográficas, sus hábitos, sus necesidades, sus expectativas etc. La segunda perspectiva que refleja la marginalidad de la bicicleta tiene que ver con su no incorporación a las ordenanzas municipales. En la mayoría de las ciu- dades todavía, no se ha visto la necesidad de regular específicamente la circula- ción de la bicicleta (ver capítulo 4). Por otro lado, es opinión común, entre los técnicos y consultores que se ocupan del tema, que la promoción de los modos no motorizados se tendría que apoyar en una disminución planificada del número de desplazamientos en coche y me- didas de calmado del tráfico. De lo contrario, la bicicleta puede generar conflic- tos con los peatones en la medida en que no se le aseguran unas condiciones de circulación seguras en el tráfico normal. Medidas como la implantación de zonas 30 o zonas 20, reducción efectiva de las velocidades con actuaciones urbanísticas, de configuración de los viales, de señalización adecuada, educativas, de comunicación y, en último término, de control policial y sanción de las infracciones son las actuaciones que se están planteando en este momento en las ciudades más avanzadas en la promoción del uso ciclista. En muchos casos, cuando se habla de políticas de promoción de la bicicleta, la única actuación que se suele mencionar son "los carriles bid", que a menudo significan actuaciones desordenadas, con tramos inconexos o con muchos ro- deos, resultando inconvenientes para su uso eficiente o, peor, entrando en con- flicto con los peatones, cuando se les ha reducido un espacio del que antes disponían, en lugar de quitar el espacio al vehículo motorizado. En estos momentos, la implantación de sistemas de bicicleta pública está siendo uno de los objetivos de actuación más generalizados en todas las ciudades, in- dependientemente de su tamaño y de la existencia o no de actuaciones que favo- rezcan el uso seguro de la bicicleta. De este modo, se convierte, por un lado, en un gran impulso para hacer visible la bicicleta en la ciudad pero también com- porta un riesgo que debe sopesarse si no se toman medidas comptementarias que permitan una circutación de ta bicicteta más segura (catmado det tráfico, ca- rrites bici bien ptanificados, formación de tos nuevos usuarios de ta bicicteta, cam- pañas de comunicación, etc.). Tabla 1. Datos sobre la situación de la bicicleta en algunas ciudades españolas Reparto modal de la bici sobre el total de viajes Barcelona 1,33 % Donostia-San Sebastián 2-3 % en verano 1 % en invierno Granada 0,2-0,3 % Lleida 2 % Madrid 0,3 % Málaga 0,2-0,3 % Sabadell 2 % Sevilla 6 % Vitoria-Gasteiz 2-3 % Za ragoza 3 % Fuente: Elaboración propia. Las asociaciones de usuarios han suplido en muchos casos la falta de técnicos preparados para llevar adelante actuaciones de promoción, asesoramiento, in- formación de experiencias, valoración técnica y seguimiento. Cabe destacar en este sentido fas experiencias de Barcelona y Sevilla con ef funcionamiento de Co- misiones Cívicas de fa bicicleta, Intergrupo det Parlamento de Catalunya con re- presentantes interdépartementales del Gobierno de ta Generatitat de Catalunya junto con entidades, empresas y asociaciones de usuarios de ta bicicleta y et Pacto Andaluz por ta bicicleta, que han permitido un diálogo permanente y un aprovechamiento de conocimientos y experiencias, a ta vez que se previenen eventuales conflictos de aceptación pública de fas medidas. En ef caso de Donostia-San Sebastián se ha llegado a un acuerdo con fa asocia- ción Kafapie para poner en marcha ef Observatorio de fa Bicicleta, que hace un seguimiento det desarrollo det Plan director de fa bicicleta, elabora informes sobre su uso y permite tener un canal de comunicación permanente con tos usua- rios de fas infraestructuras ciclistas. La intermodalidad es fa asignatura pendiente en fa mayoría de fas ciudades. Tomar en consideración fa bicicleta en relación con tos otros transportes es una prueba de integración estructural de fa bicicleta en ef planeamiento urbano y de movilidad. Barcelona es fa ciudad española que tiene unos niveles mejores de in- tegración de fa bicicleta con otros medios. La bicicleta y la ciudad Como conclusion, basta indicar que las circunstancias y características genera- les que han acompañado a las mejores prácticas en la promoción de la bicicleta en las ciudades españolas son las siguientes2: ► Hay un acuerdo entre todos los grupos políticos, o al menos se ha dejado a la bicicleta fuera de la controversia política cuando se han dado pasos adelante en su promoción como medio de transporte. ► Se han apoyado en los grupos de usuarios y se ha creado una dinámica de participación estable y permanente con las asociaciones, empresas y admi- nistraciones públicas relacionadas con la movilidad en la ciudad. ► Se ha aprovechado el capital de conocimientos de técnicos y personas que lle- van tiempo impulsando los cambios favorables a la movilidad sostenible y el uso de la bicicleta como medio de transporte. 2 ConBici, 2007. 21 Foto: UBU 00 ► Se ha realizado un proceso de planificación con actuaciones programadas en el tiempo, integrando la bicicleta en los planes de movilidad general y en el or- denamiento urbano de la ciudad. Existe una voluntad política para impulsarel proceso de cambio de las infraestructuras, los servicios necesarios y de cam- bio en la cultura y los hábitos de movilidad de la población. ► Se ha previsto una coordinación para el desarrollo de los planes de promoción de la bicicleta, así como los sistemas de seguimiento y evaluación de la im- plantación de los diferentes proyectos. Barcelona y Donostia-San Sebastián son un buen modelo en el proceso de hacer partícipes a las diferentes entidades y, en especial, a las asociaciones de usua- rios de la bici de todos los procesos de planeamiento, ejecución y seguimiento de las actuaciones a favor de la bicicleta. De Donostia-San Sebastián cabe des- tacar sus actuaciones en el campo educativo, desarrollo de campañas de cami- nos escolares en toda la ciudad, y la formación por primera vez en España de un Observatorio de la Bicicleta. Sevilla es un caso exitoso de encuentro y complici- dad política para emprender de manera decidida acciones tanto en infraestruc- turas como en planes sectoriales para potenciar el uso de la bicicleta. En las tres ciudades se da una integración del Plan de promoción de la bicicleta en el Plan estratégico de movilidad y el Plan de ordenamiento urbano. Otras ciudades, como Madrid, Málaga, Zaragoza y Murcia, han desarrollado una planificación específica para la bicicleta muy esperanzadora, incluso con ac- tuaciones ya en marcha que denotan un importante compromiso en favor de la bicicleta. La ejecución de lo planificado dependerá, en gran medida, de la per- severancia de la voluntad política, así como de una correcta gestión y coordi- nación técnica de los diferentes departamentos afectados, y de hacer partícipes a los usuarios, sus asociaciones, y entidades sociales con la apuesta por foros de participación y seguimiento con recursos y participación efectiva. Un cambio en los patrones de la movilidad en las ciudades y el incremento en el uso de la bicicleta se asienta en tres pilares: los usuarios de la vía pública, la vo- luntad política y la gestión técnica y administrativa, que hace posible una planifi- cación y actuación integrada en la que participan los diferentes departamentos de la administración. Gestionar esas voluntades y actuaciones concertadas aparece como un gran reto de cara al cambio de cultura que encarna la bicicleta en la movilidad urbana3. Sin olvidar que ese cambio de cultura y de políticas debe necesariamente estar acompañado por una atención de igual intensidad hacia el papel de los otros dos modos de la movilidad sostenible: la marcha a pie y el transporte colectivo. Es decir que, incrementos en el uso de la bicicleta ganados a costa de la reducción 22 ConBici, 2007. Evolución del reparto modal en la Comunidad de Autónoma del País Vasco Bicicleta Peatón Transporte colectivo Automóvil Otros 2003 0,5% 46,2% 15,1% 34,6% 3,6% 2007 0,9% 41,1% 14,6% 39,8% 3,3 diferencia +0,4% -4,8% -0,5% +5,2% -0,3% Fuente: Sanz, 2009. del papel del peatón y del transporte público -como se registra en los territorios donde existen datos específicos en este respecto- no pueden ser considerados como avances positivos en el sentido de la movilidad sostenible. Una guía para el fomento de la bicicleta en las áreas urbanas españolas En el contexto presentado, diseñar políticas que consideren seriamente la bici- cleta, es decir, replantear los sistemas de transporte para que proporcionen las infraestructuras, los incentivos y las condiciones necesarias para estimular su uso, no es fácil, especialmente en nuestro país que parte de tasas de utilización bajas y con baja cultura de uso de la bicicleta. En estas condiciones aplicar las es- trategias y medidas seguidas en otros lugares puede no resultar eficaz; el ca- mino a recorrer pasa por buscar un recorrido propio. No obstante, el primer paso para comenzar es común a todas las ciudades que se encuentren en las condiciones descritasy no necesita demasiadas explicacio- nes: el compromiso serio de emprender ese camino por parte de la administra- ción es algo imprescindible si se pretende que los ciudadanos tomen en serio la bicicleta como modo de transporte para sus desplazamientos diarios. "El uso de la bicicleta nunca va a ser tomado en serio por los usuarios de otros modos individuales si no se percibe que también los planifica- dores del transporte lo están tomando en serio. Por el momento, por ejemplo, los modos no motorizados a menudo no son tomados en cuenta en la modelación y la planificación del transporte. Por otra parte, las actuales políticas ciclistas a menudo tienden a atacar los síntomas (por ejemplo, proporcionar genéricos "carriles bid"), sin hacer frente a los problemas de fondo (distancias, viajes complejos). A menos que el uso de la bicicleta esté tomado más en serio a nivel individual, regional, como a nivel nacional, es poco probable que más personas decidan ir a trabajar en bicicleta de forma regular"4. 4 Gatersleben y Appleton, 2007. Una vez que una ciudad se ha comprometido a desarrollar la bicicleta como un modo 'normal' de su sistema de transporte urbano: ¿cómo hacerlo? Esta Guía de la Movilidad Ciclista tiene la finalidad de orientar a las ciudades españolas a abor- dar este desafío, proporcionando recomendaciones recopiladas de las mejores experiencias nacionales e internacionales, así como métodos y técnicas des- arrolladas en el proyecto PROBICI. PROBICI es un proyecto de investigación en el marco del Plan Nacional de l+D+i 2004-2007 del CEDEX - Ministerio de Fomento al amparo de los objetivos cien- tíficos del Plan Estratégico de Infraestructuras y Transportes (PEIT). Objetivo del proyecto es identificar las variables explicativas del cambio modal hacia la bicicleta, diseñando y validando una metodología específica de encuestas para viajes en bicicleta para así poder desarrollar un modelo específico de de- manda. Uno de los resultados de las investigaciones realizadas ha sido la com- pilación de un amplio conjunto de conocimientos, evidencias, estrategias y recomendaciones que esta Guía trata de sintetizary sistematizar para que pue- dan resultar útiles a la hora de diseñar políticas eficaces de fomento del uso de la bicicleta como modo de transporte urbano en las ciudades españolas. La Guía está dividida en dos partes, conceptualmente diferentes: ► La Parte I de la Guía, "CONOCIMIENTOS Y ESTRATEGIAS: Desencadenar el cam- bio modal hacia la bicicleta", ofrece entonces la síntesis de esos conocimientos articulada en cuatro capítulos que recogen los aspectos clave en el diseño de estrategias de cambio modal hacia la bicicleta. ► La Parte II de la Guía, "MÉTODOS Y TÉCNICAS: Planificar políticas de fomento de la bicicleta", tiene un enfoque más metodológico, facilitando al lector unas pre- cisas técnicas de planificación (encuestas, modelización, optimización y eva- luación) llevadas a cabo en la ciudades caso de estudio: Santander, Burgos y Madrid. Conocimientos y estrategias Desencadenar el cambio modal hacia la bicicleta 1 La decisión de desplazarse en bicicleta: motivaciones y barreras 26 2 Políticas a medida para desencadenar el cambio 41 3 Políticas combinadas, integradas y consistentes 60 4 Marco legal y recomenda- ciones normativas 84 01 ILa decision de desplazarse en bicicleta: motivaciones y barreras La decisión de una persona de escoger un modo de transporte entre todas tas atternativas disponibtes es una combinación de diversos factores retacionados con sus características socio demográficas, con fas variabíes específicas deí modo, con ta información referente af viaje a ta que et usuario tiene acceso y, es- pecialmente, con sus hábitos o costumbres. En este capítulo se tratarán de explicar todos tos factores que intervienen en ef proceso de gestión del cambio modal hacia la bicicleta. Para comprender este proceso en el apartado 1.1 se explican las dimensiones del comporta- miento de viaje y dónde debemos influir para intentar motivar su cambio modal, mientras que en el apartado 1.2 se enumeran los factores motivadores y las barreras del modo bicicleta que se alejan bastante de los parámetros clá- sicos del resto de modos. 1.1 Principios básicos sobre la elección del modo de transporte El uso de la bicicleta en la movilidad de las ciudades está ampliamente justi- ficado (véase capítulo anterior), por lo que debe ser integrado en las políticas 0$>2é Conocimientos y estrategias de transporte de tas áreas urbanas para tograr ciudades más sostenibtes. Aun- que está probada su eficacia como modo de transporte, actuatmente su cuota en et reparto modat es muy pequeña por to que se necesitan nuevas herra- mientas que modifiquen esta situación. Las herramientas de Gestión det Cambio presentan gran utilidad. Ef objetivo de fa Gestión del Cambio5, es comprender et origen y desarrollo del proceso de cam- bio de las diferentes actitudes de los ciudadanos. Se trata de identificar aquellos elementos que provoquen un cambio de actitud del usuario, de modo que consi- dere positivamente el modo que se trata de potenciar en comparación con el que utiliza habitualmente. Influencia de hábitos y costumbres Uno de los problemas, a la hora de seleccionar un modo de transporte, es que "el hombre es un animal de costumbres". El comportamiento ante un viaje es más bien el resultado de una combinación de factores, como la formación, los senti- mientos personales y las costumbres, más que un proceso racional basado en hechos determinados6. Por ejemplo, una encuesta realizada en Darlington (Reino Unido) puso de manifiesto que la 'costumbre' era el factor principal en la elección del modo para el 80% de los viajes de las personas encuestadas. Actualmente, la mayoría de los estudios relacionados con las decisiones se basan en la Teoría de la Acción Planificada (TPB, en siglas en inglés), propuesta por Ajzen en 1991. La TPB es una teoría que predice el comportamiento, ba- sándose en que éste es planificado. Esta teoría hace especial hincapié en la in- fluencia que poseen sobre las decisiones las actitudes personales y el contexto social. Según Ajzen, en nuestro comportamiento a la hora de actuar influyen tres aspectos clave: la actitud que tenemos hacia la decisión que se ha de tomar (relacionada con nuestra experiencia vital), la norma subjetiva (relacionada con la cultura y las tendencias sociales) y la percepción que tenemos del propio comportamiento (relacionada con el control que tenemos sobre nuestras pro- pias acciones). El hábito está relacionado con el último de los aspectos, pero para poder influir sobre la toma de decisiones, debemos prestar también aten- ción a los otros dos, así como considerar también factores ambientales y socio demográficos, como se explica más adelante. 5 Herramienta desarrollada por Prochaska en 1992. 6 Fuente: DRD, 2000. 27(^f) Foto: SDG Figura 2. Esquema extendido de la Teoría de la Acción Planificada que incorpora factores ambientales y socio demográficos Fuente: Karash et al. 2008. La teoría de Ajzen, por tanto, da un peso relevante al hábito cuando el usuario toma decisiones por inercia, pero relativiza su importancia cuando hay nueva in- formación o cambios en los factores del sistema que hacen que el usuario se replantee de nuevo su decisión. Esto tiene gran importancia desde el punto de vista de la gestión del cambio, pues si queremos vencer la inercia producida por los hábitos en la decisión de no viajar en bicicleta deberemos actuar al nivel de reproducir nuevos planteamientos de las decisiones, bien cambiando la per- cepción de los factores del viaje que tiene el usuario, o bien, posibilitando un ac- ceso más completo a la información del viaje, mediatizando de esta forma el valor del hábito o la costumbre. Influencia de prejuicios La mayoría de los no usuarios de la bicicleta tiende a preconcebir la práctica del ciclismo como un modo poco efectivo, inseguro y poco confortable. Este tipo de percepciones y creencias están relacionadas con una escasa cultura ciclista, y reflejan la influencia sobre las personas de un contexto social donde la bicicleta no está integrada en el espacio urbano como modo de desplazamiento habitual. Para actuar sobre ellas hay que trabajar a nivel social y colectivo mediante la educación (campañas escolares, educación vial, campañas de concienciación, etc.), el trabajo en la imagen del ciclista (tratamiento en la publicidad, integración en el espacio público, etc.) y el espacio normativo (adaptación de ordenanzas de tráfico, modificación del reglamento de circulación, reserva de espacios en edi- ficación, etc.). Para poder eliminar este prejuicio, también hay que actuar a nivel individual in- fluyendo en las actitudes personales frente a la bicicleta e intentando motivar a las personas para que se decidan a probar la bicicleta en sus desplazamientos diarios. La propia experimentación es la mejor estrategia en este sentido, pues Conocimientos y estrategias la realización del viaje habitual en bicicleta puede dar una idea real de los bene- ficios de este medio. El camino deseable para que una persona se plantee utili- zar otro modo de transporte queda reflejado en la Figura 3. Figura 3. Proceso de prueba de un modo de transporte distinto del habitual Hay que prestar especial atención a este proceso, mostrando y mejorando las bondades del modo de transporte que se pretende promocionar. De lo contrario, se corre el riesgo de que el usuario pruebe el nuevo modo con una estrategia in- correcta y el resultado no sea el deseado, provocando la pérdida de un usuario po- tencial por un largo tiempo. En síntesis Las personas eligen desplazarse en uno u otro modo de transporte en función de la utilidad que perciben entre las distintas alternativas existentes y en base a otros factores, que incluyen sus hábitos o costumbres. Este proceso puede verse en el esquema de Figura 4. 29(^f) Foto: SDG Figura 4. Proceso seguido en la toma de decision para la elección de un modo de transporte. ALTERNATIVAS PERCIBIDAS VARIADAS Sin hábito definido - ÚNICA - Hábito definido -H VALORACIÓN DE LAS CUALIDADES DE LOS MODOS DE TRANSPORTE ■ Rapidez ■ Independencia / Flexibilidad • Transporte • Conveniencia ■ Medio Ambiente • Coste ■ Seguridad ■ Salud • Otros ELECCIÓN DEL MEDIO DE TRANSPORTE ■ Valores ■ Imagen / prestigio del modo ■ Emociones ■ Calidad del modo - Climatología ■ Orografía • Política + Planeamiento Fuente: PRESTO, 2010b. La percepción de los factores y los hábitos no suelen verse modificados hasta que ocurre un hecho que los fuerce a cambiar. Para que una persona reconsidere sus hábitos de desplazamiento y se plantee un cambio hacia otro modo de transporte hay que enfocarse especialmente en los siguientes elementos clave7: 1. Aumentar la percepción tanto de la existencia como de la utilidad de las otras alternativas de transporte diferentes a la habitual (proporcionando más información). 2. Disminuir el peso que ejerce la influencia de los hábitos o costumbres en el comportamiento de viaje (mediante actuaciones de sensibilización y con- cienciación). 3. Estimular una nueva evaluación de la calidad de los modos de transporte (creando las ocasiones para experimentar prácticamente nuevos modos de transporte). 7 Fuente: PRESTO, 2010b. 1.2 La elección del modo bicicleta: motivaciones y barreras Las razones dadas por los propios ciclistas para el aumento del uso de la bicicleta son una mezcla de factores de «empuje», «influencia»y «desencadenamiento». La salud y el coste son los factores de influencia más habitualmente nombra- dos, mientras que la congestión es el factor de empuje dominante. Los facto- res de desencadenamiento están relacionados, principalmente, con los cambios de las circunstancias personales tales como el cambio de domicilio o del lugar de trabajo. La investigación sobre el proceso del cambio de comportamiento muestra que, por sí solos, estos factores motivadores («empuje» e «influencia») no suelen bas- tar para generar un cambio importante de comportamiento, dominado por el comportamiento habitual. Generalmente, como se ha visto en el apartado ante- rior (1.1), suele ser preciso un «desencadenamiento» que estimule un cambio importante de comportamiento. En el proyecto PROBICI, a partir de encuestas realizadas en las ciudades de Burgos, Madrid y Santandery de la revisión bibliográfica, se encontraron fac- tores que marcaban la decisión de uso o no de la bicicleta. Se han agrupado en barreras y motivaciones. La percepción de estas barreras y motivaciones cam- bia fuertemente en función de que el encuestado sea o no usuario de este modo de transporte. Generalmente, esta percepción es más positiva entre los usuarios de la bicicleta. Figura 5. Razones para utilizar o no la bicicleta como modo de transporte. BARRERAS • Experiencia negativa directa • Percepción del riesgo. Peligrosidad • Falta de instalaciones complementarias en origen/destino (aparcamientos, vestuarios) ■ Otros modos de transporte se ajustan mejor a mis necesidades ■ Falta de hábito o costumbre • Climatología/ Orografía • Peligro para los niños - Vandalismo, miedo al robo ■ Estética (más acentuado en mujeres) ■ Distancias a recorrer ■ Aversión al ejercicio ■ Falta de confort • No transporta grandes equipajes MOTIVACIONES • Rápido • Eficaz - Fácil - Flexible ■ Barato ■ Ecológico • Ocupa poco espacio ■ Divertido • Sano y permite estar en forma ■ Válido para todos los motivos de viaje urbano ■ Connotaciones de juventud y libertad Es interesante unir los factores motivadores según quiénes o cuáles sean los be- neficiarios. Según el esquema de la Figura 6, los parámetros incentivadores se pueden clasificaren: derivados del modo bicicleta como transporte, motivadores para las personas o motivadores para la sociedad. 01 En el caso de los factores barrera, la agrupación es similar. Primero se unen los factores de caracterización del usuario respecto a unas variables socio-demo- gráficas y, posteriormente, se estudian las barreras derivadas del uso de la bici- cleta clasificándolas según cómo pueden ser evaluadas o medidas. Figura 6. Clasificación de los factores que influyen en el uso de la bicicleta DERIVADOS DEL MODO BICICLETA COMO TRANSPORTE FACTORES MOTIVADORES PARA LAS PERSONAS FACTORES MOTIVADORES PARA LA SOCIEDAD FACTORES SOCIODEMOGRÁFICOS Factores observables directamente Factores que dependen de la valoración del usuario (subjetivos) Rapidez, Eficiencia energética y desplazamiento. Coste y Autonomía y comodidad. Beneficios para la salud Mejoras sociales y Mejoras medioambientales Género, Edad, Tamaño familiar. Nivel de ingresos. Status, Disponibilidad de coche y bicicleta, Etnia y Tipo de ciclista FACTORES PERSONALES Tiempo de viaje. Distancia de viaje FACTORES MEDIOAMBIENTALES: Climatología, Orografía FACTORES ESTRUCTURALES: Red ciclista, instalaciones. Forma urbana Percepción del riesgo. Tráfico Falta de hábito 1.2.1 Motivaciones para el uso de la bicicleta El uso de la bicicleta repercute positivamente de manera conjunta en las personas y en la sociedad por lo que las motivaciones para desencadenar su uso son comunes. Los factores motivadores pueden ser clasificados en dos grupos: el primero aten- diendo a la bicicleta como modo de transporte y el segundo atendiendo a las mo- tivaciones derivadas de su utilización, que afectan tanto al propio usuario como a la sociedad. A. Factores motivadores derivados de la bicicleta como modo de transporte Rapidez La velocidad media de las bicicletas en entorno urbano ronda los 15-20 km/h, teniendo en cuenta las paradas o disminución de pedaleo derivadas de los cru- ces u otras circunstancias de tráfico. Esto se debe a que es un transporte puerta a puerta, que no precisa una etapa de acceso ni de dispersión. (^£>32 Eficiencia energética y de desplazamiento Atendiendo a la relación entre energía utilizada y distancia recorrida, la bicicleta constituye el modo de transporte más eficiente desde el punto de vista energético. Coste Los costes de adquisición y de mantenimiento de ta bicicteta son más baratos que tos de otros modos de transporte y están at atcance de ta mayor parte de ta pobtación. Los costes de operación, es decir de reatización det viaje, son prácticamente ñutos. Libertad de movimiento Los usuarios de bicicteta poseen un atto grado de autonomía en sus despla- zamientos porque disfrutan de gran libertad de movimiento: no hay limitacio- nes de horarios, destinos y aparcamiento. B. Factores motivadores para las personas Beneficios para la salud El ir a pie o en bicicleta de forma regular puede reducir problemas de obesi- dad, riesgo de padecer enfermedades coronarias, y puede ayudar también en la prevención y control de otros problemas físicos. C. Factores motivadores para la sociedad en conjunto Mejoras socio-económicas Mejora del entorno urbano en los municipios El ahorro de espacio (calzadas y aparcamientos) supone un mejor apro- vechamiento del espacio urbano y una reducción de las inversiones en in- fraestructuras. Además, se generan efectos de reducción de la congestión y aumento de la fluidez del tráfico, que permanece en las vías urbanas. Se ha observado también revitalización de zonas poco frecuentadas y produ- cen menor deterioro del patrimonio histórico-cultural. Creación de puestos de trabajo La construcción de carriles bici y la implantación de servicios de prés- tamo público de bicicletas generan puestos de trabajo a nivel local, que redundarán en una mayor aceptación de la bicicleta como medio de transporte. Inclusión social La bicicleta permite mejorar la accesibilidad de las personas y comunida- des que no disponen de coche o transporte público. Beneficios para las empresas y el comercio Las empresas cuyo personal utiliza la bicicleta registran mayor productivi- dad, porque los empleados están en mejor forma física y sobre todo psico- lógica. Además, la reducción de la congestión por el uso de la bicicleta beneficia la economía local. Mejoras medioambientales Beneficios en términos de contaminación y efecto invernadero Las emisiones contaminantes (atmosféricas y sonoras) de la bicicleta son muy escasas frente a las que presentan los vehículos motorizados, sobre todo en los viajes cortos, donde la incidencia de las emisiones es mucho mayor. Además, la bicicleta contribuye a la mitigación del cambio climático causado por la emisión de gases de efecto invernadero del sector transporte. Síntoma de progreso y calidad de vida Al aumentar la calidad medioambiental, permitir un mayor disfrute de la ciudad y del entorno, reducir la intrusión en el paisaje, promover la comu- nicación social y favorecer la equidad, la bicicleta mejora la calidad de vida y es síntoma de progreso, tal y como lo demuestra su impulso y utilización en los países más desarrollados de nuestro entorno europeo: Dinamarca, Holanda, Austria, Alemania, etc. 1.2.2 Factores barrera para el uso de la bicicleta No existe un perfil tipo de ciclista, por lo que la influencia de los factores barrera para el uso de la bicicleta será diferente en función de cada tipo de la persona. Los factores más influyentes, que definen las diferentes barreras ante el uso de la bicicleta, se clasifican en: A. Factores socio demográficos B. Factores observables directamente C. Factores que dependen de la valoración del usuario (subjetivos) A. Factores sociodemográficos La literatura especializada ha corroborado que determinados factores socio demográficos, que caracterizan a las personas, están especialmente vincula- dos al uso de la bicicleta. Estos datos sirven para conocer mejor los sectores de población donde podrían encontrarse mayor número de personas dis- puestas a usar la bicicleta, pero en ningún caso pueden considerarse la base para entender las decisiones futuras de los ciclistas. Género Por norma general, en los países con baja proporción de ciclistas, las muje- res son menos propensas que los hombres a utilizar la bicicleta. En cambio, en países con elevado uso de la bici, la tasa de uso es igual o superior a la de los hombres8. Generalmente las barreras por diferencia de género son de ca- rácter cultural, afectando a la percepción del riesgo, de la seguridad personal y de consecuencias estéticas en zonas de climas cálidos. Su uso también se ve condicionado en el caso de viajes de gestión del hogar (transportar mer- ! Fuente: BYPAD, 2008. Conocimientos y estrategias caricias o acompañar otros miembros de la familia) que lo hacen un modo menos conveniente y atractivo, sobre todo en tos países con poco hábito. Edad La tendencia general es que tos jóvenes están más dispuestos a utilizar fa bi- cicleta. Aunque a priori se pueda relacionar ta edad con ta forma física, y ésta con ta capacidad de moverse en bicicleta, ta realidad en tos países con un mayor uso parece demostrar fo contrario. En cambio ta edad sí que está rela- cionada con ta disponibilidad de cochey ef nivel de ingresos. Por elfo, una per- sona joven o estudiante puede verse animada a utilizar ta bicicleta por tratarse de un modo barato. Tamaño familiar Et tamaño famitiary ta elección del modo de transporte están íntimamente re- lacionados. En familias numerosas puede suceder que no todos sus compo- nentes tengan acceso al coche. Como consecuencia, habrá miembros de familia que sean usuarios del transporte público o se decanten por la bicicleta. Nivel de ingresos No hay una relación significativa entre los ingresos y el interés por el uso de la bicicleta, si bien es cierto que con niveles altos de renta el número de co- ches por hogar aumenta y la disponibilidad de automóvil sí tiene influencia en el uso de la bicicleta’. Disponibilidad de coche y bicicleta Se conoce la relación entre disponibilidad de coche y bicicleta. El hecho de que a mayor nivel de motorización se da una menor tendencia de uso de la bi- cicleta ha sido verificada también en las encuestas de PROBICI. ’ Moudon, 2005. 35(^) Foto: M.Colville-Andersen, copenhagenize.com 01 B. Factores observables directamente Son aquellos que pueden ser evaluados directamente sin que el usuario ex- prese una valoración de su importancia. Su incidencia puede ser individual o colectiva, dependiendo de si afecta al conjunto de usuarios por igual. También pueden tener una incidencia individual si su afección está sujeta a circunstan- cias personales, como el tipo de recorrido o la zona de la ciudad; un ejemplo de esto último sería la orografía. Factores personales Tiempo y distancia de viaje El tiempo de viaje es un factor clave en la elección de cualquier modo de trans- porte, pero en el ámbito de la bicicleta no resulta ser tan determinante10. Aun así, normalmente el límite son viajes a distancias no superiores a 6-7 km. La distancia de viaje es una barrera determinante para el uso de la bici- cleta. En la ciudad de Copenhague11, el uso de la bicicleta decrece brusca- mente a partir de distancias de viaje superiores a 5 km. Tipo de ciclista Un condicionante clave es el tipo de ciclista. Puede hacerse una clasifi- cación conforme a los motivos de uso de la bicicleta, frecuencia de uso, nivel de experiencia etc. De forma general, los usuarios frecuentes dan mucha menos importancia a las barreras identificadas como fundamen- tales por otros usuarios. Los no usuarios de bicicleta tienden a percibir su uso como un modo poco efectivo, peligroso y poco confortable, y la orografía y climatología como una limitación, que los usuarios habituales no perciben como importante. Factores ambientales Climatología Los factores que más negativamente influyen son el viento, las altas tem- peraturas y las precipitaciones. La variabilidad de la climatología influye en la decisión de realizar un viaje en bicicleta. Las variaciones estacionales tienen una incidencia menor sobre la utilización de modos no mecaniza- dos, pues el proceso de adaptación al medio es compatible con el intervalo de su duración. Por el contrario las variaciones instantáneas o diarias son más complejas y pueden ser un factor decisivo en el no uso de la bicicleta. Orografía Las características orográficas del terreno son factores que pueden su- poner o no una barrera para el uso de la bicicleta, y que se ven acentua- dos por la inexperiencia de los usuarios. La tendencia general muestra que los ciclistas prefieren circular por terrenos llanos en vez de por co- linas al requerir un menor esfuerzo físico12. A pesar de ello, la influencia de la orografía sobre el uso de la bicicleta no es una barrera por sí misma. En un estudio de Pucher publicado en 2007 se comprobó cómo determi- 10 Rietveld et at. 2004, Hunt et at. 2007. Ese menor peso se ha observado también en tas encuestas realizadas en el proyecto PROBiCI. 11 Ege & Krag, 2005. 12 Stinson & Bath, 2005. (2^)36 Conocimientos y estrategias nadas ciudades con una orografía adversa para el uso de la bicicleta te- nían un reparto modal mayor que en ciudades donde la orografía era llana. Así hay ciudades como Berna (Suiza) que tienen un uso de la bici superior al 15% de los viajes. Factores estructurales Existencia de una red ciclista La carencia de rutas ciclistas percibidas como seguras es una de las princi- pales barreras citadas por las personas que utilizan o desean utilizar la bici- cleta. Sin embargo, varios autores han señalado que la importancia de este factor se reduce con el aumento de la experiencia de circulación en bicicleta. Las rutas ciclables proyectadas, sin entrar en el debate de si deben ser construidas segregadas o no del resto de modos de transporte, han ser se- guras, directas, cohesionadas, atractivas y cómodas (ver capítulo 3.1 ). Dos factores barrera a tener en cuenta son: las pendientes de diseño y el número de intersecciones. Las reducciones o incrementos de velocidad en pendientes, pueden hacer que un ciclista elija una ruta u otra en función de la misma. Se debe procurar que una ruta ciclista sufra el menor número de paradas potenciales o intersecciones, por semáforos o congestión. En cada parada se necesita un esfuerzo suplementario para recuperar veloci- dad. Así, una ruta con menos paradas es más atractiva que una ruta con mucha congestión y semáforos, aunque sea más larga. Igualmente, una ruta en calzada, que coloque al ciclista en posición con- corde a las normas estándar, homogéneas y universales del tráfico será preferible a opciones en acera, donde además de aumentar el numero de in- tersecciones se aumentan también las ocasiones de conflicto. Existencia de instalaciones complementarias: aparcamientos y vestuarios La necesidad de transportar objetos, de cambiarse de atuendo y de aparcar la bicicleta en algún lugar seguro son «complicaciones» que afectan al uso de la bicicleta como modo de transporte. Según lo observado, las personas dispuestas a usar más la bici, encuen- tran limitaciones sobre todo en los servicios. Los supermercados y las es- taciones de tren tienen insuficientes aparcamientos para bicicletas, y los lugares de trabajo ofrecen escasos sitios donde dejar la bici, duchas, baños o taquillas. La dificultad de almacenar la bicicleta en los hogares resulta también una barrera importante. Todo esto dificulta el uso de la bicicleta a quienes se deben desplazar a diario. Según se hable de usuarios habitua- les o de potenciales el interés por estas instalaciones será mayor o menor13. Los aparcamientos de bicicletas se consideran instalaciones clave porque se identifican con una disminución del riesgo de robo. Según las encues- tas PROBICI en Burgos, la importancia de los aparcamientos seguros es asumida por igual tanto por usuarios como por no usuarios de bicicleta. Otra medida complementaria para disminuir el miedo al robo son los re- gistros de bicicletas, que se explicarán más adelante (ver capítulo 3.1). Monzón et al., 2009. 37(^) Foto: SDG Otro aspecto importante a cubrir por tos estacionamientos es su ubicación. Es importante que et usuario pueda disponer de gran número de aparca- mientos repartidos por ta ciudad. Eso garantizará su disponibitidad siempre cerca det origen y destino sin miedo a tos robos. C. Factores que dependen de la valoración del usuario (subjetivos) Son aquellos factores que responden a valoraciones personales y, por tanto, re- quieren una interacción con el usuario para su evaluación. Este tipo de facto- res son de especial importancia a la hora de modelizar el comportamiento de viaje, ya que las decisiones a la hora de viajar están muy influenciadas por las costumbres o las percepciones, como se comentó en el aparatado 1.1. Percepción del riesgo La peligrosidad de la bicicleta como modo de transporte es un factor difícil- mente cuantificable de forma directa. Los principales factores causantes del riesgo para los ciclistas son: ■ Velocidades elevadas de los vehículos motorizados ■ Volúmenes elevados de tráfico motorizado en las calles. ■ Movilidad y accesibilidad restringida de los ciclistas. ■ Visibilidad escasa para los ciclistas y su propia infraestructura. ■ Grandes niveles de exposición al riesgo de los ciclistas por no tener ''cás- caras" protectoras. ■ Poca familiaridad de los usuarios de la calzada con las normas de tráfico específicas de la circulación ciclista. ■ Comportamiento hostil de los conductores hacia los ciclistas. Estos factores son indicadores de una mayor exposición at riesgo. Pero este riesgo puede ser percibido de diferente manera porcada uno. Por etto, siguiendo fas recomendaciones de muchos estudios, se prefiere habtar de ta percepción det riesgo en vez de petigrosidad de ta bicicleta. La peligrosidad depende de la experiencia vital del usuario y está cargada de subjetividad. Además, desde el punto de vista de lo determinante que pueda ser un factor para marcar una de- cisión u otra, no es tan importante el riesgo real como la percepción del usua- rio. Éste tomará sus decisiones en función de la exposición al riesgo que estime y la que esté dispuesto a afrontar por conseguir los beneficios del desplaza- miento en bicicleta. Por tanto, la bicicleta no tiene una peligrosidad inherente en sí misma, sino que su peligrosidad nace de su interacción con el sistema de transporte. Por lo tanto, la realidad del propio sistema de transporte también define la peligrosidad de la bicicleta, de forma que espacios diseñados de forma amigable para el peatón o la bicicleta, como las zonas 30, no implican un especial peligro en el ciclista. La peligrosidad de la bicicleta o la percepción de su riesgo por la seguridad vial es uno de los factores determinantes en el uso de ésta como modo de trans- porte en la ciudad. Mejorar la seguridad percibida por los usuarios potencia- les de bicicleta en las calles de la ciudad es una PRE-condición a la promoción del uso de la bicicleta. Numerosos estudios han incidido en esta cuestión14, demostrando la sensibilidad de los usuarios a este aspecto. Tráfico La existencia de tráfico en la misma ruta es un factor negativo para los ci- clistas, sobre todo si son inexpertos. La presencia de tráfico motorizado, como se ha comentado anteriormente, aumenta la percepción del riesgo y crea un efecto disuasorio sobre el uso de la bicicleta. Por otro lado, volúme- nes elevados de tráfico en las vías compartidas con los ciclistas, suponen una menor calidad ambiental y paisajística que es percibida más negativa- mente por el ciclista. Falta de hábito y esfuerzo físico El uso de la bicicleta es mucho mayor en ciudades en las que la bicicleta forma parte de sus señas de identidad. Esto genera una presencia habitual de la bi- cicleta en la política de transporte y que la infraestructura ciclista esté sufi- cientemente desarrollada y correctamente señalizada15. Pese a que las principales motivaciones para utilizar la bicicleta son la salud y el bienestar físico, el comportamiento de viaje, sustentado en los antiguos hábitos y costumbres, hace que no se desencadene el cambio modal. Como se ha esbozado anteriormente, el uso de la bicicleta se ve influenciado grande- mente por los prejuicios, siendo la necesidad de realizar un relevante es- fuerzo físico uno de los más comunes. Mientras los que son ya usuarios de la bicicleta la valoran como un modo activo de transporte, llegando a ser este factor un motivo que empuja a su uso, resulta una importante barrera para los que tienen poca práctica de su uso16. 1Í‘ Rietveld et al. 2004, Se ne r et al. 2009, Pucher et al. 2007, Ward man et al. 2007, Noland et al. 1995 15 PRESTO, 2010a. 16 Este fenómeno ha sido reflejado en diversos estudios como el de Akar et al., 2009. Conocimientos y estrategias 39(^t) Foto: Gianni Rondmella El gráfico en Figura 7 muestra, por ejemplo, el freno que este factor, junto con otros comentados antes, tienen sobre el uso de la bicicleta. Este estudio se realizó, en los Países Bajos, a automovilistas obligados a recurrir a la bicicleta por tener su vehículo inmovilizado. Figura 7. Reevaluación de algunos prejuicios por automovilistas obligados a recurrir a la bicicleta por tener su vehículo inmovilizado. Esfuerzo Condiciones metereológicas Comodidad Transporte de objetos Rapidez 0% 20% 40% 60% 80% 100% Fuente: Comisión de las Comunidades Europeas, 2000 52% 38% crm 67% 28% 30% 55% 45% 35% 45% 45% I mejor que lo previsto igual I peor que lo previsto En general, puede verse que la percepción real es "mejor de lo previsto" en un 50% de los casos. Sólo la comodidad baja de este umbral al 30% en comparación al coche, lo que parece un valor muy positivo también. 2 Políticas a medida para desencadenar el cambio No es fácil lograr un aumento en el número de viajes en bicicleta y requiere la combinación de muchos esfuerzos, ya sea en infraestructuras, en promoción o en regulación. El abanico es amplio y está tratado en el capítulo 3. Poiíticas combinadas, integradas y consistentes. Sin embargo, un factor relevante para el éxito de las actuaciones es su precisa adecuación al contexto espacial, tem- poral y funcional para el cual están diseñadas y las precisas condiciones loca- les para su implantación y desarrollo. Un error común en la planificación es tratar de aplicar en un lugar concreto po- líticas o medidas que han tenido éxito en otros contextos y bajo otras condiciones. También es frecuente diseñar proyectos alejados de las necesidades específicas de los usuarios y de sus preferencias. El caso del fomento de la bicicleta no es in- mune a este error, ya que, con el afán de aumentar el número de viajes realiza- dos con este medio, las administraciones locales se empeñan en programas de actuación a menudo inadecuados, lejanos de la realidad específica de sus condi- ciones iniciales, de sus usuarios actuales y potenciales, de sus recursos huma- nos y financieros, tratando de imitar los éxitos ajenos. La finalidad de este capítulo es mostrar cómo un acercamiento que desde el principio considere las circunstancias específicas de su propio contexto y de 41 sus propios usuarios puede ayudar a diseñar e implementar estrategias de fo- mento de ta bicicleta más eficaces. Cobra entonces importancia ta información sobre ta demanda, identificando claramente cuáles son tos grupos objetivos de fas estrategias de promoción (apartado 2.2) y tos diversos esfuerzos que hay que poner en fa política ciclista en cada etapa de desarrollo según el nivel de demanda (apartado 2.1). 2.1 Políticas distintas para etapas distintas Considerar seriamente a la bicicleta como modo de transporte urbano y replan- tear los sistemas de transporte para proporcionar las infraestructuras y las con- diciones necesarias para incentivar su uso es una tarea que recientemente están acometiendo muchas ciudades, grandes y pequeñas. Pero como no hay una ciu- dad igual a la otra, entonces tampoco puede haber un modelo común de estra- tegia ciclista que se adapte a todas las ciudades. Las actuaciones y las herramientas que se han de utilizar para fomentar el uso de la bicicleta tienen un potencial y niveles de prioridad distintos en cada ciudad y, al fin y al cabo, cada política ciclista tiene que arrancar necesariamente desde un profundo análisis de condiciones, necesidades, configuraciones, culturasy ac- titudes específicas de su propio contexto. Sin embargo, es posible encontrar unas pautas generales que pueden resultar útiles para que cada ciudad pueda encontrar su propio equilibrio entre esfuer- zos infraestructurales y de promoción, establecer su propia estrategia y super- visar sus resultados. Según el proyecto europeo BYPAD, el tipo de medidas que se han de emprender, la intensidad, las prioridades, etc., dependen grande- mente de la etapa donde la ciudad se encuentre con respecto a su nivel de des- arrollo ciclista. El nivel de desarrollo ciclista de una ciudad se establece según la relación entre dos indicadores: ► La calidad de condiciones para el uso de la bicicleta. Para que se considere seguro, cómodo y atractivo ir en bicicleta dependerá, en primer lugar, de las infraestructuras, pero no se limita a eso. Como se ha descrito en el capítulo 1, depende también de las intensidades de tráfico y los niveles de velocidad, del tipo de políticas de movilidad implantadas (templado de tráfico, regula- ción, etc.) así como de otros factores estructurales y de configuración espa- cial como la densidad y mezcla de usos, las distancias entre actividades y el nivel general de habitabilidad de las calles. Estas condiciones varían mucho, incluso dentro la misma ciudad. ► La cuota de demanda ciclista en el reparto modal urbano. Los viajes realizados en bicicleta y su cuota respecto al total de viajes es un indicador cuantitativo que cada ciudad necesita medir con claridad para empezar cualquier política de fo- mento de la bicicleta y para poder evaluar los resultados alcanzados. Generalmente, los dos indicadores suelen tener una correlación directa, o sea, cuando mejoran las condiciones aumenta la proporción de viajes en bicicleta. Y viceversa, también cuanta más gente se mueva en bicicleta, más demanda habrá de condiciones mejores. No suele haber ciudades con buenas infraestructuras para la bicicleta sin ciclistas y tampoco ciudades con altos niveles de movilidad en bicicleta con infraestructuras pésimas. En Europa hay, sin embargo, una gran cantidad de ciudades en condiciones intermedias, con cuotas relevantes de mo- vilidad en bici (entre 10% y 30%) a pesar de infraestructuras mediocres o, at revés, ciudades con una larga tradición de mejoras en fas condiciones pero con escasos resultados en términos de demanda. Siguiendo estos parámetros fas ciudades europeas se pueden distinguir en tres categorías (ver Figura 8), que sirven para indicar cómo ef paquete de medidas necesarias para fomentar ef uso de fa bicicleta varía según ef nivel de desarrollo ciclista de una ciudad: ► ciudades en fase de comienzo (starting cities], aquellas donde casi todo está por hacer porque necesitan crear fas condiciones para que ir en bici sea po- sible, seguro y respetado; ► ciudades en fase de crecimiento (climbing cities], fas que tienen todavía un gran potencial de convertirviajes motorizados en viajes en bicicleta, logrando convencer a más gente a usar fa bici; ► ciudades líderes (champion cities], en fas que es habitual usar la bicicleta para cubrir las distancias cortas y que necesitan mantener la tasa de usuarios, pro- porcionando niveles de confort, seguridad y conveniencia comparativamente más altos que los otros modos. Figura 8. Clasificación de ciudades según su nivel de desarrollo ciclista Condiciones para el uso de la bicicleta . mr fMÉBBii Ciudades buenas lideres Ciudades en fase de moderadas crecimiento Ciudades en fase de pobres comienzo 10% 20% 30% Fuente: proyecto europeo BYPAD. Reparto modal de viajes en bicicleta Las ciudades españolas se encontrarían todas en el primer escalón de esta cla- sificación europea, aunque haya muchas diferencias entre los niveles de demanda de las ciudades que han empezado desde hace años una política ciclista clara y otras que acaban de arrancar17. Como se ha dicho anteriormente, la carencia de estadísticas del uso de la bicicleta es un indicador evidente del hecho que casi todo está todavía por hacer en este ámbito. Las ciudades que pueden conside- rarse como líderes en España con respecto al uso de la bicicleta, tales como Se- villa, Donostia-San Sebastián y Barcelona, llegan a cuotas que nunca superan el 6% en el reparto modal de viajes, donde la bicicleta sigue siendo una opción mar- ginal en el sistema de transporte urbano y son todavía necesarios muchos es- fuerzos para 'normalizar' su uso. El hecho de que la mayoría de las ciudades españolas se encuentren en la pri- mera fase, permite el desarrollo de estrategias comunes, que resulten útiles como guía general. Así, por ejemplo, se pueden definir unos objetivos y estrate- gias comunes y, sobre todo, es posible establecer un balance en la mezcla de medidas infraestructurales y de promoción que sea coherente con los objetivos establecidos y adecuados al nivel de desarrollo ciclista alcanzado. Figura 9. Tipología de estrategias a implementar según la etapa de desarrollo ciclista OBJETIVOS MEZCLA DE MEDIDAS ESCALA DE ACTUACIÓN O < a D U red segura red directa red segura red directa 1 red cohesionada red segura red directa Ciudades en fase de comienzo Ciudades en fase de crecimiento Ciudades líderes Esfuerzos de promoción Esfuerzos infraestructurales Fuente: adaptado de proyecto europeo PRESTO. Ver apartado 0.2 "La situación actual de la bicicleta en las ciudades españolas”. El diagrama de la Figura 9 sugiere la tipología de estrategias que se habrían de implementar según la etapa de desarrollo ciclista18. No existe una correlación di- recta entre una única medida específica y los efectos sobre el uso de la bicicleta y la seguridad. Sin embargo, es posible definir objetivos generales y paquetes de medidas más adecuadas muy diversas entre tipologías distintas de ciudades. Esa orientación es algo que comúnmente no está disponible en los muchos y exce- lentes manuales que se han producido en los países líderes en ciclismo urbano (Holanda y Dinamarca, sobre todo), que resultan más bien disuasorios y de difí- cil transferencia a las ciudades españolas. El diagrama sugiere objetivos distintos, mezclas de medidas distintas y también escalas distintas de actuación. Hay que tener en cuenta que las proporciones en el diagrama son indicadores relativos de esfuerzo en cada ámbito de actuación, no se pueden leer como recomendaciones cuantitativas de coste o inversión. Los costes totales normalmente son bajos al principio y aumentan a medida en que la red de infraestructuras se extiende hacia a toda la ciudad, con más actuacio- nes de alto nivel. Además, los costes de promoción son, en general, mucho más bajos que los costes de infraestructura. 2.1.1 Una correcta mezcla de medidas para las ciudades españolas Fomentar el uso de la bicicleta en las ciudades que empiezan a considerar este modo de transporte urbano es un reto mucho más difícil que en aquellos con- textos donde la bici esté ya 'normalizada'. Algunos rasgos culturales son relevantes y, a menudo, determinan las pautas de movilidad de las ciudades, lo cual se plasma en las políticas infraestructurales y tienen una permanencia que se arrastra a lo largo de muchos años. Así, impul- sar un modo de transporte para el que la ciudad ha ido empeorando las condi- ciones de su uso durante décadas, es un proceso largo y que lleva años antes de apreciar resultados significativos en la cuota del reparto modal (ver figura 10). En la mayoría de las ciudades españolas hay pocos ciclistas, hay poca infraes- tructura para que su uso sea cómodo y seguro y no hay cultura de la bicicleta. Fa- cilitar el uso urbano de la bicicleta es como ir contracorriente. Dado que hay poca demanda aparente, el apoyo político es escaso y la financiación es difícil de en- contrar. ¿Por dónde empezar entonces? En primer lugar, como muestran todas las encuestas que se realizan sobre este tema y como se constata también de las encuestas del proyecto PROBICI, existe una demanda latente para el uso urbano de la bicicleta que, aunque sea difícil de estimar en términos cuantitativos, es importante y que hay que tener en cuenta. A la mayoría de las personas les encanta montar en bicicleta a todas las edades. Y en la mayoría de ciudades el uso de la bicicleta se realiza sólo por motivos de ocio y deporte, los fines de semana y fuera de la ciudad. 18 Esas secuencias de esfuerzos han sido verificadas tras la certificación de niveles de calidad en la política ciclista de unas 100 ciudades europeas en 21 países distintos, realizada en el proyecto BYPAD [www.bvpad.oral. Conocimientos y estrategias 45(^t) Figura 10. Tendencias de la proporción de viajes en bicicleta sobre el número total de viajes de algunas ciudades europeas, 1920-1995 (en %). Fuente: Fietsberaad, 2006. Entonces ¿por qué no hay más ciclistas urbanos? Básicamente, porque sienten que su uso no es seguro y no es respetado. Consideremos, a título de ejemplo, una ciudad hipotética que representa el peor de tos casos: En la mayoría de las calles y carreteras de alrededor, el tráfico es simplemente demasiado intenso y demasiado rápido para que muchos ciclistas puedan des- plazarse de forma segura. Probablemente hay algunas zonas tranquilas y se- guras, pero no lo suficiente para conseguir que toda la ruta, desde sus hogares hasta sus destinos, pueda ser percibida como segura. Al mismo tiempo, el diseño vial se orienta al automóvil y no tiene en cuenta el uso de la bicicleta. Las infraestructuras ciclistas son escasas o inexistentes: apenas hay pistas o carriles, sin señalización, sin instalaciones específicas para el estacionamiento o el depósito de las bicicletas, sobre todo a la puerta de las casas, donde se percibe un elevado riesgo de robo o vandalismo. A me- nudo no hay nada en el espacio público que indique que usar la bicicleta sea posible o que se pueda plantear. En tales condiciones, la mayoría de las personas, muy razonablemente, se sienten inseguras, incómodas y con poca confianza para montar en una bi- cicleta. Sólo los ciclistas voluntariosos están dispuestos a enfrentar los retos: necesitan entonces navegar peligrosamente por el tráfico o encontrar rutas más seguras que con frecuencia son más largas y complicadas. Las actitu- des de los automovilistas y de los otros usuarios motorizados de la calle em- peoran las cosas: comprensiblemente, los conductores no son conscientes de los ciclistas, no están familiarizados con su comportamiento y posible- mente resultan hostiles cuando los encuentran, tratándolos como intrusos irresponsables. En situaciones como la descrita, ¿cómo cambiar tas cosas y tograr que más gente considere ta bici para sus desptazamientos urbanos? Obviamente, ta mejora significativa de las condiciones para el uso de la bicicleta es un primer paso indispensable. En este sentido, la infraestructura es la mejor forma de promoción y fomento. Debe concentrarse esencialmente en permitir un uso más seguro de la bicicleta. Además, proporcionando un lugar específico para los ciclistas en el espacio urbano, la infraestructura permite enviar el mensaje a todos que el uso de la bicicleta es posible y está respetado, tratándolo como una forma normal de desplazamiento. Por último, la provisión de infraestructura se- ñala el compromiso de las autoridades. Sin embargo, esto no significa que una amplia gama de actuaciones, de alta ca- lidad y extendidas por toda la ciudad, deba ser construida de una sola vez, como se explica en el siguiente apartado. Pero sólo cuando las personas ven mejoras significativas en el terreno concreto de su realidad cotidiana, van a estar dis- puestas a cambiar su comportamiento. Si el uso de la bicicleta es peligroso o sigue siendo percibido como una práctica peligrosa, no es realista tratar de influir en las mentalidades sólo a través de la promoción: pocas personas se convence- rán, y muchos sentirán ese tipo de políticas como irresponsables. No obstante, importantes esfuerzos en promoción serán necesarios para dar a conocer las mejoras infraestructurales y estimular a la gente para iniciar a uti- lizarlas. Las estrategias de comunicación pueden comenzar tan pronto como se tenga un claro compromiso con un programa de mejoras. En culturas orientadas hacia el coche, esto proporcionará la oportunidad de colocar a la bicicleta en la agenda y en el mapa de la ciudad y empezar a diseñar estrategias de marketing para dar otra imagen al uso de la bicicleta. 2.1.2 Una adecuada priorización en las opciones infraestructurales Echando una mirada más atenta a las necesidades infraestructurales de las ciu- dades españolas, uno de los acercamientos más comunes es mirar hacia aque- llos países que más avanzados están con respecto al uso de la bicicleta y tomarlos como fuente de inspiración y conocimiento. Pero, obviamente, no se puede es- perar alcanzar la misma calidad de condiciones con un paso de gigante. En primer lugar, hay que aclarar un malentendido generalizado aún muy di- fundido: una infraestructura para ciclistas no significa un gran plan director que prevé una red de vías ciclistas segregadas del tráfico, extendidas por toda la ciudad. Esto es un propósito bien intencionado, pero en realidad se convierte a menudo en un esfuerzo equivocado ya que se propone mantener los ciclis- tas lejos de los vehículos motorizados sin reducir volúmenes y velocidades de ese tráfico. 01 (ÿ£)48 Ahora ya se sabe que las vías ciclistas segregadas (el denominado "carril bid") aumentan fuertemente el riesgo de accidentes en las intersecciones1’sobre todo si se realizan en acera y de doble sentido. Además, las vías ciclistas segregadas pueden no ser lo que los ciclistas necesitan o quieren más: restringen su liber- tad, sobre todo si son obligatorias. Por otra parte, la implementación de ese plan director es costoso y lleva mucho tiempo, y encontrar el apoyo político y la finan- ciación suficiente es algo que a menudo resulta imposible. Si esto es visto como el único enfoque posible, entonces es probable que nada se hará hasta que se pueda ejecutar todo, que con toda probabilidad significa nunca. 0 puede pasar que la red proyectada sea construida en partes y piezas dispersas durante un largo período, siendo absorbido por otros proyectos de infraestructura, y llevando así mucho tiempo para generar algún impacto visible en el uso de la bicicleta. Un punto de partida que puede resultar más útil es acercarse a la planificación y al diseño de las infraestructuras ciclistas considerando las prioridades en rela- ción a los requisitos de calidad indicados por la experiencia holandesa, que han sido ampliamente aceptadosy confirmados en muchos manuales. La red ciclista ideal debe consistir en rutas que son seguras (ya sean mezcladas con tráfico mo- derado o segregadas en una infraestructura bien diseñada), directas (conectando los ciclistas a sus destinos a través de las rutas más cortas y más rápidas), co- hesionadas (conectadas y encuadradas dentro de una red global urbana), cómo- das (con superficiesy bordillos lisos, bien iluminadas, etc.) y atractivas (teniendo en cuenta su calidad ambiental)20. Mientras estos criterios son importantes en cualquier etapa del desarrollo ci- clista de una ciudad, las prioridades pueden ser diferentes. Para las ciudades que tienen todavía una baja participación de la bicicleta en el reparto modal, la prioridad es lograr tener rutas seguras y directas: la gente va a comenzar a fa- miliarizarse con este modo de transporte si puede ir de forma fácil y segura de sus hogares a otros destinos cercanos. Esto implica que una amplia red extendida a toda la ciudad (cohesión) no es esencial para aquellos que tienen sus destinos cercanos. Un enfoque local, limitado a un área o sector urbano, es probable que sea una manera eficaz de comenzar. Por tanto, se puede empezar seleccionado aquellos barrios o áreas donde las actuaciones tienen un potencial más alto de ser eficaces. Al mejorar las con- diciones de uso de la bicicleta de forma sistemática en toda una zona, la po- blación local puede comenzar a usar la bicicleta para desplazamientos locales. Es probable que esto atraiga ciclistas más rápidamente que la introducción gra- dual de infraestructuras dispersas por la ciudad o comenzando con las rutas de larga distancia. ► Los barrios con buenas potencialidades se pueden identificar uniendo entre sí calles y zonas donde ya es moderadamente seguro ir en bicicleta, entre las arterias de tráfico intenso y pesado. Las zonas residenciales de la periferia, 19 Krizek et al. 2009. 20 Estas características están tratadas más detenidamente en el apartado 3.1 Conocimientos y estrategias por ejemplo, podrían ofrecer oportunidades para la creación de una red local de rutas ciclistas seguras, alcanzando los centros del barrio, los servicios de proximidad, escuelas locales, tiendas y los nudos del sistema de transporte (intercambiadores, estaciones de metro y tren). ► Las infraestructuras ciclistas ya existentes en el barrio deben ser preservadas y mejoradas, pero en la mayor parte de las zonas residenciales los ciclistas se pueden mezclar con el tráfico, si el tráfico es principalmente local y a velocidad limitada. Donde es necesario mejorar las condiciones para el uso de la bicicleta, las soluciones infraestructura les invisibles son la clave: reducción de las inten- sidades (IMD) y templado de tráfico en lugar de actuaciones ciclistas específicas. Reducción de intensidades significa desviar el tráfico de paso a las arterias y ca- rreteras principales. La medida más eficaz en este sentido es la colocación de bo- lardos que impiden los atajos a los coches, pero que permiten pasar ciclistas y peatones. Simples medidas de templado de tráfico pueden reducir la velocidad, haciendo calles e intersecciones más seguras para todos, incluidos los ciclistas: estrechamientos de calzada, reductores de velocidad, rotondas pequeñas, pea- tonalizaciones, accesos directos por los parques, zonas 30 y Áreas de Prioridad Residencial. Los residentes en general, darán la bienvenida a estas medidas, porque hay beneficios más amplios para toda la comunidad: un ambiente de vida más tranquilo y seguro y una mayor calidad del espacio público. ► Además, es necesaria la presencia de una dotación mínima de aparcamientos de bicicletas en la calle, especialmente en las zonas más concurridas y en las prin- cipales estaciones de transporte público. Serían útiles también algunas solucio- nes de aparcamiento en las comunidades de vecinos para los residentes que no tienen suficiente espacio privado para guardar bicicletas durante la noche. 49(^) Foto: pedbikeimages.org Una vez que el barrio está bien equipado para el uso de la bicicleta, para atraer a nuevos ciclistas serán suficientes unos pequeños esfuerzos de promoción. Puesto que los beneficios son tan visibles de inmediato, barrios adyacentes o similares serán propensos a reclamar medidas similares. A medida que más barrios se hacen 'ciclables', o sea donde el uso de la bicicleta es posible, seguro y respetado, se podrán crear conexiones entre las áreas y la red comenzará a expandirse. 2.1.3 Un enfoque adecuado en los esfuerzos de promoción También respecto a la promoción del uso de la bicicleta, los enfoques y las prio- ridades deben adecuarse al nivel de desarrollo ciclista de la ciudad. En las ciu- dades que empiezan a considerar la bicicleta como modo de transporte urbano, los esfuerzos en promoción serán más eficaces si tratan de alentar a aquellos que sólo necesitan un pequeño empujón para empezar a montar en bicicleta o para aumentar las veces que la utilizan. Estas personas son las más fáciles de convencer a raíz de las actuaciones infraestructurales introducidas, que son bá- sicas como se ha dicho anteriormente, pero que producen un efecto visible de mejora de las condiciones iniciales para ir en bicicleta. ► La publicidad de las mejoras en las condiciones de uso y de sus resultados vi- sibles es crucial para poner de relieve el compromiso de la ciudad, informar a las personas sobre la posibilidad de usar la bicicleta y para invitarles a des- cubrir los desarrollos realizados. Esto incitará a los ciclistas existentes a se- guir con su uso cotidiano de la bici, animará a los ciclistas ocasionales a hacer de ella un uso más frecuente y alentará a los ciclistas recreativos a probar la bicicleta también en los días laborales. ► En paralelo, es necesario aplicar herramientas específicas de sensibilización y de información sobre el uso de la bicicleta en general, sus beneficios y sus po- sibilidades. En este sentido, las campañas publicitarias, una guía para el uso de la bicicleta, un mapa de las rutas actualizado regularmente, los eventos de in- auguración de las nuevas infraestructuras, son sólo algunas de las opciones. ► Donde el uso de la bicicleta apenas es común y persisten muchos prejuicios sobre su utilidad, la organización de eventos y actividades practicas permiten que las personas lleguen a probar la bicicleta y compartir con otros dudas, mie- dos y torpezas. Como se ha dicho anteriormente (capítulo 1 ), la experiencia di- recta, especialmente cuando es monitoreada por un tutor experto, contribuye notablemente a disminuir la importancia dada a algunas barreras que inhiben el uso de la bicicleta. Así se pueden organizar festivales y visitas guiadas a las nue- vas infraestructuras donde se invita a los residentes a descubriry practicarel uso de la bicicleta con un estado de ánimo positivo y de fiesta. También los "días sin coche" son una excelente ocasión para grandes eventos en favor del uso de la bi- cicleta. Es eficaz organizar estos eventos en colaboración con distribuidores y vendedores de bicicletas porque permiten mostrary hacer probar la calidad y la amplia gama de bicicletas y accesorios modernos, ayudando a vencer también prejuicios asociados a modelos antiguos o poco eficientes. En síntesis Una estrategia a medida para las ciudades españolas consistiría en: 1. Crear las condiciones para que ir en bici sea posible, seguro y respetado, dando señales de compromiso claro hacia la bicicleta, de manera que la de- manda latente se pueda dinamizar 2. Empezar con las actuaciones infraestructurales que se considere más efi- caces y con un potencial de usuarios más alto (por ej. concentrándolas en un sector urbano específico o en un barrio y reduciendo intensidades y veloci- dades del trafico motorizado) 3. Subrayar siempre los esfuerzos realizados y las mejoras obtenidas, pro- porcionar herramientas de información y concienciación, involucrar a la gente en eventos y actividades sociales que permiten experimentar el uso urbano de la bicicleta 2.2 Políticas distintas para usuarios distintos En general, el uso de la bicicleta es accesible tanto para jóvenes y ancianos, hom- bres y mujeres, perteneciente a distintos grupos sociales como con distintos ni- veles de estado físico e, incluso, en muchos casos, para las personas con discapacidad. Pero es evidente que las necesidades de cada tipo de usuario son distintas y, por lo tanto, las opciones infraestructurales no serán valoradas del mismo modo por todos. De igual manera, no podrá haber un único mensaje de promoción que sea de interés para una gama tan amplia de personas. Por tanto, las políticas, tanto infraestructurales como de promoción, deben ser elaboradas para que sirvan a las necesidades y deseos específicos de cada grupo. Como se ha explicado en el capítulo 1, para conseguir que más gente elija la bici- cleta como modo de transporte urbano, las estrategias deben poder influir en sus hábitos y patrones de movilidad para que, eventualmente, sus comportamientos de viaje puedan cambiar. Con el fin de influir en los hábitos de la gente, primero hay que identificar claramente a qué tipo de personas estamos tratando de dirigirnos: ► para centrarse en aquellas actuaciones clave y aquellos mensajes que ten- drán más aceptación, ► y, al mismo tiempo, para evitar malgastar recursos en sectores de la pobla- ción que son resistentes o no están interesados en el uso de la bicicleta. 01 Este enfoque se conoce como 'segmentación' y, en términos generates, permite caracterizar cuatro grandes grupos de personas con distintos hábitos respecto at motivo y a ta frecuencia de uso de ta bicicleta. Estos grupos son: 1. Los ciclistas competitivos representan el grupo más pequeño. Usan la bici- cleta por razones de deporte que para ellos es casi una 'misión'. No hay ne- cesidad de dirigirse a ellos directamente, más que alentarles a usar su bicicleta también por razones de movilidad. Pueden considerarse también como una forma de ciclistas recreativos. 2. Los ciclistas urbanos frecuentes representan un grupo generalmente más grande, aunque esto no sea cierto para muchas ciudades españolas21. Este grupo abarca todo uso que no sea principalmente por recreación, forma física o deporte, sino simplemente como medio de transporte. El mantenimiento de la forma física es sólo un positivo efecto secundario. La bicicleta se utiliza cada semana o incluso de forma cotidiana para fines específicos (por ejem- plo, para viaje de trabajo o estudio, ir de compras, visitar amigos, etc.). Estos ciclistas ya son conscientes de los beneficios de la bicicleta, pero aún son ne- cesarios esfuerzos dirigidos a ellos para que mantengan su práctica y utilicen la bicicleta con mayor frecuencia. 3. Los ciclistas recreativos generalmente utilizan de forma esporádica la bici- cleta y en su mayoría sólo para el tiempo libre, por ejemplo, los fines de se- mana. Ellos no consideran a su bicicleta como un modo de transporte para el uso diario. Este gran grupo representa un enorme potencial en todas las ciu- dades. Hay que tenerlo debidamente en cuenta en las opciones infraestruc- turales (por ej. entendiendo las barreras que les frenan para un uso más extendido) y debe ser abordado con campañas, eventos, programas de prue- bas y otros medios de promoción con el fin de estimular el acercamiento aun uso distinto de un medio que aprecian (véase el apartado 3.2). 4. Los ciclistas potenciales (o no ciclistas) representan el grupo más grande. Se diferencian por no haber montado en bicicleta en el último año, sin em- bargo muchos de ellos podrían considerar su uso si las condiciones para ello fueran mejores. Campañas específicas de promoción podrían tener un efecto prometedor en muchos segmentos de este grupo. 21 No hay datos disponibles al respecto. Sin embargo, se puede hacer una estimación tomando el dato nacional de los ciuda- danos españoles que practican el ciclismo competitivo y federativo. En 2005 estos representaban el 0,4% de la población total. Comparando ese dato con la cuota de viajes en bicicleta (que en muchas ciudades no llega a ese porcentaje] se puede decir que en las ciudades españolas los ciclistas regulares por razones de movilidad son menos numerosos que los ciclis- tas recreativos. La cuota de población que practica el ciclismo de forma recreativa asciende en España al 18,7%, siendo el tercer deporte más practicado. Fuente: CSD, 2005. (££)52 Figura 11. Grupos objetivo y cambios deseables. ciclistas competitivos Fuente: PRESTO, 2010b. 2.2.1 Conocer a los próximos usuarios de la bicicleta Las estrategias de fomento de ta bicicleta han demostrado ftevar a resultados efec- tivos en términos de demanda captada cuando son capaces de estar diseñadas y di- rigidas a grupos específicos de población, como es et caso de fas experiencias inglesas de fomento de ta bicicleta22. Uno de tos ejercicios de segmentación más in- teresantes ha sido realizado por ta agencia de transporte de Londres (TfL) y puede ser un útil ejemplo para su aplicación a fas ciudades españolas. La segmentación de los usuarios en Londres Ef mercado de fa bicicleta de Londres ha sido dividido en ocho segmentos según el tipo de ciclista, la frecuencia de uso y el motivo (véase Figuras 12 y 13). El aná- lisis de todos los viajes en bicicleta realizados en los 12 meses previos a la en- cuesta reveló que el 77% de todos los viajes en bicicleta de Londres venían realizados por el 30% de todos los ciclistas. Para este grupo, no hay necesidad de persuasión, sino el objetivo debe ser apoyar y alentar su comportamiento (por ejemplo mediante la mejora de las instalaciones). Las personas que habían usado la bicicleta sólo ocasionalmente (por ejemplo, durante el verano, para ir de compras o de ocio, los fines de semana, los que la usan para ir al trabajo solo con buen tiempo, etc.), y que realizaban casi el 25% de todos los viajes, representaban el 70% de todos los ciclistas londinenses (765.000 personas) y por lo tanto representaban el grupo más interesante. Este grupo está compuesto de personas que ya están dispuestas al uso de la bicicleta y por lo tanto representan el mejor grupo destinatario de las estrategias de pro- moción: por ejemplo, ofreciéndoles más información sobre las rutas posibles, 22 El programa de inversiones del Departamento de Transportes del gobierno ingles "Cycling England” ha verificado esa relación en seis ciudades durante el periodo 2005-2009, registrando incrementos medios anuales de viajes en bicicleta del orden del 6%. Fuente: Cycling England, 2007a; Sloman et al, 2009. Conocimientos y estrategias 53(^f) mediante la formación at uso urbano de ta bicicteta o mediante programas espe- cíficos de consuítoría individualizada. Figuras 12 y 13. Análisis de la frecuencia de viaje entre los ciclistas en Londres. Segmentación de los ciclistas de Londres (personas que han utilizado la bicicleta en los últimos 12 meses) Total personas: 1.200.000 5 días a la semana o más 1 vez a la semana 1 vez al año Fuente: Transport for London Et anáfisis refleja también que ef 85% de fas personas en Londres no realizan ningún viaje en bicicleta porque no poseen una bicicleta, no tienen destreza o ca- pacitación suficiente para montar, o tienen una percepción negativa de su uso. Llegar a este grupo es un reto, pero ulteriores ejercicios de segmentación de este grupo pueden identificar perfiles específicos que pueden ser convencidos me- diante amplias campañas de incentivos o de formación. Conocimientos y estrategias El estudio de Londres destaca claramente el potencial de los diversos grupos ob- jetivo para el uso de la bicicleta. Entre estos grupos, de distintas edades y ge- nero, existen por supuesto otros sub-grupos (por ej. trabajadores, escolares, estudiantes, jubilados, etc.) y grupos con diferentes estilos de vida y estilos de movilidad. Las estrategias de fomento de la bicicleta, a través de las técnicas de segmentación, pueden atender las necesidades y deseos específicos de manera más directa (por ej. las de los niños, los ancianos, los intelectuales, los que bus- can el aspecto lúdico o los que aman la moda o el lujo, etc.) cuando se centran en la elaboración y determinación de mensajes de comunicación y de propuestas concretas que estén construidos a medida para ellos (ver apartado 3.2). Otra técnica que permite afinar ulteriormente las estrategias elaboradas es la 'focalización' hacia un grupo objetivo (targeting). Se realiza en una fase sucesiva al proceso de segmentación, y consiste en evaluar los grupos identificados de acuerdo a su potencial de engancharse al uso de la bicicleta. Se hace así porque es preferible centrar los esfuerzos primero en el grupo (o los grupos) que pre- sentan una probabilidad mayor de ser más receptivos, concentrando los recursos en atender sus necesidades y deseos. Un grupo objetivo con mucho potencial y donde se han observado resultados importantes son los niños que frecuentan los colegios, sobre todo entre 9 y 14 años. Dirigirse a los niños significa enseñar e influenciar los futuros usuarios de la calle, además de ser un espectacular vehículo de concienciación de los pa- dres. A los más pequeños les encanta montar en bicicleta, estar afuera y expe- rimentar independencia y autonomía, más allá de los específicos beneficios psicológicos y formativos que esto implica para su evolución y desarrollo23. Los programas de capacitación para el uso de la bicicleta y de entrenamiento ante los desafíos de la calle son el cimiento principal de estas estrategias, tanto para los niños como para sus padres y sus maestros, y ya existen evidencias sobre la eficacia de su aplicación24. 2.2.2 Un esquema de construcción de estrategias 'a medida' Siguiendo las recomendaciones señaladas, la construcción de una estrategia a medida' para el fomento de la bicicleta en una determinada área urbana podría seguir el esquema definido en un útil manual inglés25 y descrito en grandes ras- gos a continuación. Cada ciudad obviamente necesitará buscar su particular com- binación de medidas más adecuadas a sus circunstancias específicas. No obstante, es posible reanudar una secuencia útil de recomendaciones. 2S Existe una importante literatura sobre los problemas causados por la falta de autonomía de los niños en relación a su expe- riencia de la ciudad, especialmente en su contacto cotidiano con el ambiente urbano como es el recorrido casa-colegio. Para profundizar más, véase Tonucci, 1997 24 Fuente: Sloman et al. 2009 25 Fuente: Cycling England, 2007b 55(^f) Figura 14. Esquema de construcción de estrategias 'a medida' Fuente: Cycling England, 2007b. A. SEGMENTACIÓN. La estrategia empezaría identificando tos grupos de per- sonas que con más probabilidad usarían fa bicicleta para sus viajes urbanos {segmentación}, teniendo especial cuidado en mantener hipótesis realistas sobre ef proceso de cambio, por ejemplo: - Las personas no usan ta bicicleta para viajes inferiores a ... km y superio- res a ... km (por ej. 1 km -h 7 km) - Las personas no cambiarán def coche a ta bici si et tiempo de viaje es un ...% más largo (porej. 20%) - Las personas no transformarán en hábito un viaje en bicicleta que sea per- cibido como ’difícil' en términos de ... (por ej. pendiente máxima > de 3%) B. BARRERAS. Hay una gama de razones legítimas para no usar ta bicicleta o hacerlo con escasa frecuencia, fas cuates hay que identificary abordar. Estas razones podrían ser: - No tener acceso a una bicicleta - Distancia - Edad - Disponibilidad de espacio para aparcar - Necesidad de llevar pesos Es decir, algunos de tos factores 'personales' identificados en et capítulo 1 {barreras} están relacionados con factores 'más amplios' que tienen que ser abordados con políticas: percepción def riesgo, clima, instalaciones en origen y destino. C. FOCALIZACIÓN. Considerando todas estas limitaciones, fa proporción de viajes que se podrían incluir en ef grupo de 'disponibles a usar fa bicicleta' arrojarían et total de ... viajes durante tos próximos... años {focaiización}. Ef número de via- jes estimados y su porcentaje respecto at total de tos viajes de fa ciudad puede resultar moderado (puede que no supere ef 5% para fas ciudades españolas), no obstante fa evaluación de tos beneficios que tos cambios aportarían puede que Conocimientos y estrategias no lo sea. Cualquier incremento en el número de viajes realizados en bicicleta puede generar beneficios también para las personas que nunca optarán por la bicicleta (mejoras de la calidad ambiental, de la calidad de vida, de la seguridad vial, etc.), como se explica en el ejercicio de evaluación en el capítulo M6. Una metodología de selección del grupo objetivo ha sido desarrollada en Madrid identificando un 18% de viajes realizados en coches que presentan todas las condiciones para "ser disponibles de ser realizados a pie o en bicicleta", bajo las mismas circunstancias de tiempo y sin modificar las características del viaje. De estos viajes, el 15% serían los viajes potenciales en bicicleta, correspondiente a un 2,7% de los viajes realizados en la almendra central26. D . GRUPO OBJETIVO. Siguiendo este proceso, se podrían identificar todas las personas que, una vez resueltas las mayores barreras personales, podrían incorporarse al uso de la bicicleta con una frecuencia determinada, es decir, para un particular tipo de viaje. E . SECUENCIA DE ACCIONES. Focalizando la atención sobre las personas antes que sobre sus viajes, se podría elaborar la siguiente secuencia de acciones: - Identificar un grupo objetivo específico (porej. los niños entre ... y... años) - Entender sus específicas 'barreras’ al cambio de comportamientos de viaje - Desarrollar una gama de proyectos diseñados específicamente para abor- dar esas barreras - Integrar los proyectos entre sí: para cada grupo objetivo identificado, el cambio puede requerir más de una 'actuación' (por ej. entrenamiento + aparcamiento; o bien, entrenamiento + mapas + carriles) Figura 15. BiciBus: programa de itinerarios ciclistas a la escuela en la ciudad de Regio Emilia, Italia 26 Monzón et al. 2007b. 57(^t) Foto: Comune di Reggio Emilia 01 F . RECOMENDACIONES. Aplicando las recomendaciones clave identificadas por las mejores prácticas llevadas a cabo en ciudades con niveles de desarrollo ciclista similares27, las estrategias deberían: - Dirigirse SOLO a las personas que estarían dispuestas a cambiar de modo - Consistir SIEMPRE en un paquete integrado de medidas (ver capítulo 3) - Impulsar las medidas usando ámbitos de aplicación lo más específicos posible (por ej. el colegio, el hospital, la universidad, el intercambiador de transporte, el barrio, etc.) G . GRUPO OBJETIVO PRIORITARIO. El primer grupo objetivo al cual empezar a dirigirse es el de las personas que con más probabilidad usarían la bicicleta para sus viajes urbanos porque: - Ya tienen acceso a una bicicleta - Ya la utilizan (aunque raramente y con fines recreativos) - Ya reconocen sus beneficios en términos de salud, forma física, posibili- dad de pasartiempo con la familia, velocidad, eficiencia contra la conges- tión, diversión, respeto por el medio-ambiente, etc. Esto permitiría identificar por ejemplo los siguientes grupos objetivos: 1. Niños en edad escolar 2. Jóvenes menores de 35 años de edad 3. Padres de niños en edad escolar H . VIAJES PRIORITARIOS. Pasando de las personas a sus viajes, empezar por los viajes que serían más 'fáciles': - Al colegio + a la universidad - Excursiones con la familia en los fines de semana I. OTROS VIAJES POTENCIALES. Solo después, abordar otros viajes que ofrecen un buen potencial para el uso de la bicicleta: - Viaje al trabajo o a la estación de tren - Gestiones personales o viajes de compras J . RESULTADOS. Finalmente, las estrategias deben prever resultados e im- pactos específicos. Por ejemplo los principales resultados podrían ser: -Número de nuevos ciclistas -Número de nuevos viajes en bicicleta -Número de viajes en coche ahorrados 0£)58 27 La experiencia inglesa madurada en el programa Cycling England define las siguientes recomendaciones clave: (1 ] Construir sobre el éxito de proyectos y programas experimentados, aprendiendo también de los fracasos del pasado. (2) Proporcionar parte de la solución a los problemas de movilidad identificados en la ciudad, ofreciendo los resultados de la inversión prevista Conocimientos y estrategias IMPACTOS. Los principales impactos de la estrategias podrían ser: -Cuantificación del trafico reducido (% de congestión) -Cuantificación de los beneficios ambientales (% emisiones ahorradas) -Cuantificación de los beneficios sanitarios (% nueva actividad física) A modo de ejemplo Un ejemplo concreto de aplicación del esquema expuesto podría ser el siguiente: Estrategia Ejemplo Identificar grupo objetivo niños de 7 a 12 años de edad (total de ... niños en ...) Identificar barreras... y abordarlas a través de paquetes integrados Ejemplo de barrera Ejemplo de paquete integrado Peligrosidad vial Itinerarios ciclistas a la escuela (ej. BiciBus en Italia) / Capacitación y entrenamiento Miedo a perderse Conexiones vecinales con tiendas y monitores / Planificación de rutas / Señalización / Mapas Miedo al robo de la bid Aparcamiento seguro Padres reacios a dejar que los niños usen la bid Medidas para involucrar los padres / Picnic en bicicleta con toda la familia / Capacitación y entrenamiento para padres En el ámbito de aplicación lo más 'especifico' posible Impartir el programa con la colaboración de los maestros y profesores, involucrar monitores y entrenadores deportivos, crear redes entre escuelas vecinas, establecer relaciones con clubes e instalaciones deportivas Resultados ... niños más usan la bicicleta para ir al colegio, sustituyendo ... viajes en coche Impactos ...% de reducción del trafico alrededor del colegio, ...% de emisiones ahorradas, ...% de niños practican actividad física (y reducción de la Incidencia de la obesidad Infantil) en términos monetarios. (3) Comenzar con la identificación de posibles nuevas personas, luego pensara sus viajes. Es decir más gente en bicicleta, de forma más segura, más a menudo. (4) Ser realistas al reconocer que muchas personas no saben como usar una bicicleta o simplemente no quieren usarla. 59(^f) 3 Políticas combinadas, integradas y consistentes Comúnmente, tas medidas de fomento de ta bicicleta suelen asociarse a aspec- tos de ingeniería y a fa construcción de nuevas infraestructuras especializadas para este tipo de transporte. Tanto que, en ef lenguaje común, ef termino 'bici- cleta- y su ’fomento' está asociado at concepto de "carril bid", identificándolo como ta solución necesaria para que fas personas puedan plantearse usar este modo para desplazarse en ta ciudad. Aunque fas infraestructuras sean necesarias, una política de fomento basada ex- clusivamente en ellas quedaría coja y vería muy limitados tos efectos de su implan- tación. Como se ha visto en ef apartado 2.1, existen muchas ciudades que a pesar de haber desarrollado una buena infraestructura ciclista siguen teniendo una pro- porción de viajes en bicicleta que no se corresponde con tos esfuerzos realizados. La experiencia internacional enseña que cambios relevantes de utilización de fa bicicleta sólo se dan mediante una acción combinada de actuaciones infraes- tructurales, def cambio def coste generalizado de otros modos de transporte (gestión de la demanda de transporte) y a través de programas educativos, co- municativos e informativos (promoción), todos elfos incluidos en paquetes inte- grados y coherentes de medidas28. Distintos estudios argumentan con evidencias científicas esta relación: Krizek et al, 2009; Pucher, 2010; Fietberaad, 2006. El objetivo de esta Guía es recomendar los criterios correctos para combinar esas medidas y construir así estrategias que resulten eficaces para fomentar el uso de la bicicleta en la movilidad cotidiana. El esquema de la Figura 16 representa las diferentes áreas donde se puede actuar para el fomento del uso de la bicicleta. Para aumentar su nivel de efectividad, todas las medidas y acciones propuestas, deben estar integradas bajo la perspectiva de un plan global que defina los ob- jetivos, los recursos y los resultados esperados de la política ciclista de nuestra área urbana y cuyos criterios de definición están recomendados en esta Guía. Una apuesta decidida de la administración, en favor del uso de la bicicleta, ha de per- seguir su integración en el modelo de transporte existente, de una manera co- herente y progresiva. Figura 16. Esquema de las acciones palanca para el fomento de la bicicleta. ACCIONES PALANCA para el fomento de la bicicleta Aspectos informativos, promocionales y publicitarios: rutas ciclistas, campañas de promoción, asociaciones ciclistas Urbanismo: planificación dirigida a reducir la dependencia respecto del automóvil: mejorar densidad y diversidad de usos Educación: rutas seguras a pie y en bici al colegio Aspectos de planificación y normativos: políticas orientadas a los modos de transporte no motorizados Turismo: la bicicleta y sus infraestructuras como atractivo turístico. Turismo verde de bajo impacto Movilidad y transporte: favorecer intermodalidad entre bici y transporte colectivo. Sistemas de préstamo de bicicletas públicas Salud: fomentar el ejercicio físico y lucha contra la obesidad y sedentarismo Aspectos técnicos o de ingeniería: mejora de la seguridad y comodidad de los ciclistas en la vías y uso compartido de aquellas con bajas velocidades Deporte: apoyo a la práctica deportiva de la bicicleta Templado de tráfico: reducción velocidades e intensidades de vehículos a motor aumentando la seguridad del ciclista urbano indirectamente Medio ambiente: integrar la bici en políticas de movilidad y las Agendas 21 Restricciones de tráfico y aparcamientos a vehículos motorizados Hay muchos manuales y referencias que tratan las actuaciones aquí esbozadas (véase referencias al final). Este capítulo no pretende sustituirlos, sino ser una re- seña a la hora de seleccionar, entre el amplio abanico de medidas posibles (ver Figura 17), cuales pueden resultar las piezas adecuadas para una estrategia glo- bal que sea eficaz para fomentar el uso de la bicicleta en la movilidad cotidiana. Figura 17. Abanico de medidas posibles. "BLANDAS" ["DURAS” Infraestructuras de flujo (carriles, intersecciones, sendas, marcas en el pavimento, templado de tráfico, ...) Acceso a las bicicletas (compra/préstamo/alquiler,...) Infraestructuras en O/D (estacionamiento, taquillas, duchas,...) Integración con el TP (estacionamiento, bicicletas a bordo, tarifas,...) Sevicios al ciclista (información y rutas señalizadas, bombas de aire, agua, contadores, sistemas de candado de la bid,...) Formación y Educación (cursos, eventos, guías,...) Campañas (información, concienciación,...) Leyes y normas (prioridad, cruces, tráfico, cascos, límites de velocidad,...) 4 Acciones Complementarias (regulación aparcamiento, tarificación, impuestos gasolina, templado de tráfico, densidades y usos del suelo,...} 3.1 Políticas infraestructurales Un elemento crucial e irrenunciable de las estrategias para et fomento de ta bi- cicleta es ta provisión de una infraestructura adecuada para que fas bicis puedan cumplir de manera eficaz y segura at objetivo de permitir desplazamientos de transporte urbano. En gran medida, nuestras ciudades se han convertido en lu- gares hostiles a la bicicleta. Un viario diseñado para el tránsito de automóviles, con grandes intensidades de vehículos y permitiendo velocidades excesivas, ha llevado a excluir al usuario de la bicicleta por el grave riesgo que esto supone para su seguridad. Así que, para reintroducir a los ciclistas como usuario del viario público, la in- fraestructura de las calles urbanas necesita unas modificaciones que reequili- bren la situación, y devuelvan dignidad a este modo de transporte, porque -como se ha visto en el capítulo 2- el primer paso para las ciudades en fase de comienzo es lograr que usar la bicicleta sea posible, seguro y respetado. Para ello, una política infraestructural integrada en el planeamiento urbano, necesita: 1. comenzar por el análisis de las necesidades específicas del usuario real y potencial; 2. seguir con la creación de una red que permita llegar a los destinos de ma- nera segura y conveniente; 3. adecuar el diseño de cada solución a la situación específica de cada caso. Conocimientos y estrategias Además, dicha política no solo necesitará ocuparse de la circulación de las bicicle- tas (las redes y las intersecciones con el resto de tráficos), sino también de cuando no son utilizadas (los aparcamientos) y de cómo integrarlas con el sistema de trans- porte público para que, juntos, permitan ofrecer una alternativa real al coche. 3.1.1 Redes Para resolver el problema que supone la introducción de la bicicleta como modo de transporte alternativo, a lo largo de los años se han ido configurando dos filo- sofías distintas y opuestas: ► Por un lado, encontramos los que persiguen la mayor SEGREGACIÓN posible, creando una red segregada del tráfico motorizado, que genera más sensación de seguridad y comodidad al ciclista, pero que a menudo resulta excesivamente costosa y difícil de implantar por motivos técnicos y de escasez de espacio en los entornos urbanos consolidados. Supone que el uso de la bicicleta es incompa- tible con el tráfico motorizado por las diferencias de velocidad y masa de los ve- hículos, buscando así las mejores soluciones desde la técnica y la ingeniería. ► Por otro lado, están los que buscan un mayor grado de INTEGRACIÓN entre distintos usuarios2’ en la misma infraestructura, la calle urbana, cuya confi- guración debe ser transformada enteramente para que sea el vehículo moto- rizado el que tenga que adaptarse a las bajas velocidades de ciclistas y peatones, con las medidas necesarias para que el tráfico mixto se produzca en condiciones de seguridad. Supone que haya personas detrás de los vehículos capaces de convivir en espacios comunes, en búsqueda de una calidad de los espacios públicos auto-producida y al mismo tiempo disfrutada por todos. Obviamente, para atendera las necesidades de accesibilidad, sería imposible exten- der a todas las calles una infraestructura segregada de la existente y, de igual ma- nera, sería imposible templar el tráfico de las grandes arterias de tránsito y acceso a la ciudad. La experiencia en ciudades europeas con larga tradición ciclista mues- tra las virtudes de una combinación de ambas filosofías, siguiendo el criterio de: ► integrar los distintos tráficos y hacer un uso mixto del viario siempre que sea posible (existencia de condiciones de seguridad adecuada, posibilidad de apli- car medidas de reducción de velocidad, intensidad y plazas de aparcamiento del tráfico motorizado...), transformando todas las calles de un sector urbano en aptas para circular en bici, sin excluir al coche; ► y, por el contrario, crear una infraestructura segregada en todas las situa- ciones donde sea necesario por la presencia de altos volúmenes de tráfico y velocidades superiores a los 50 km/h (arterias urbanas, avenidas y puentes). A partir de esta forma de concebir la red, se aprovechan las ventajas de ambas opciones y se consigue un viario eficiente y utilizable por todos los usuarios. 29 Y distintos usos, ya que, según esta filosofía, la función de la calle urbana debe reconquistar usos más sociales, como lugar de encuentro y relación entre las personas, no únicamente de transito. é3(^) ¿Para quién planificar? Atención a los usuarios Cuando se quiere llevar a cabo una inversión en infraestructura necesitamos co- nocer las necesidades de los usuarios. Lo primero que hay que tener en cuenta es que los viajes en bicicleta se hacen en distancias cortas, así, por ejemplo, en Bélgica el 80 % de ellos se producen en dis- tancias inferiores a 5 km, siendo los recorridos entre 1 km y 2km el 25% del total (véase Figura 18). Figura 18. Reparto de viajes en bicicleta por distancia en Bélgica Fuente: Encuesta de Movilidad OVG Flanders, 2001 Además de la longitud del recorrido tipo, es necesario tener en cuenta el mo- tivo (principal y secundarios) del desplazamiento y, por ejemplo, algunas ca- racterísticas relacionas con los factores que influyen sobre el uso de la bicicleta, como se ha visto en el capítulo 1 (por ejemplo es posible caracteri- zar al usuario por las necesidades en cuanto a percepción del riesgo o a las exigencias en cuanto a gradiente). Por otra parte, la edad de los usuarios no es un factor determinante a la hora de elegir el modo, por tanto, no hay que pensar que el transporte en bicicleta está reservado para gente joven o en buena forma física. ¿Por dónde comenzar? Criterios de planificación de las redes Una red es una serie de rutas ciclistas que cubren de forma directa y segura una zona dada. Flay que destacar que una ruta ciclista no es necesariamente un ca- rril para bicicletas, sino un itinerario ininterrumpido que sigue los criterios ex- plicados en el apartado siguiente. Así, la calidad de la red no depende exclusivamente de su infraestructura, sino de la calidad de sus rutas y de su estructura. Una red bien estructurada mantiene unidas las rutas de forma que acceder al destino requerido se haga de forma fácil. Este es el objetivo del que ha de partir el planificador una vez conozca las necesidades de movilidad de los usuarios. Diseñar una red en una ciudad española con poca tasa de desplazamientos en bicicleta requiere que se realice de forma selectiva y progresiva, es decir, no es efectivo diseñar una completa red para toda la ciudad y llevarla a cabo inmedia- tamente en su totalidad, ya que el riesgo de que la infraestructura no sea utilizada es alto, además de la elevada inversión necesaria30. Un buen criterio es comen- zar la implantación en zonas residenciales con alto potencial y en las que exista un templado de tráfico. Será una forma de que se de a conocer, y progresivamente otras zonas demandarán una transformación para dotarlas de una red ciclista. De esta manera se irán creando zonas de uso de la bicicleta que posteriormente se interconectarán mediante rutas ciclistas. Además, resulta indispensable hacer un seguimiento de las rutas y comporta- mientos de los usuarios como modo de aprendizaje continuo que permita apren- der de la experiencia y aplicarla a los nuevos desarrollos. ¿Qué tipo de red? Criterios de calidad para planificar las redes ciclistas Al diseñar una nueva infraestructura, no siempre es posible conseguir que sea de la mayor calidad. Aún así, la atracción de ciclistas a las nuevas redes está direc- tamente relacionada con algunos criterios de calidad que los usuarios perciben y que influyen sobre su decisión de viaje y de camino a recorrer. En el Cuadro 3 se detallan los 5 criterios desarrollados en Holanda en base a estudios realiza- dos a partir de las razones que mueven las personas a preferir la bicicleta para sus desplazamientos. Cuadro 3. Criterios de calidad para planificar una red ciclista. Una red de vías ciclistas debería ser... SEGURA. Es el requerimiento básico para la infraestructura, ya que los ciclistas se sienten vulnerables cuando comparten el viario con el tráfico motorizado. La seguridad se consigue de tres formas: reduciendo la velocidad del tráfico por de- bajo de 30 km/h; separando a los ciclistas de las vías que tengan una gran velo- cidad e intensidad de vehículos; en puntos conflictivos, dónde no es posible la separación, habrá que señalizarlos lo más claramente posible. DIRECTA. Las rutas ciclistas deben unir orígenes y destinos de la forma más di- recta posible para estar en condiciones de competir con los automóviles. Rodeos, elevado número de cruces, semáforos, cuestas, etc., van en detrimento del uso de la bicicleta por alargar el tiempo y dificultad del viaje. COHESIONADA. La red ciclista debe permitir el viaje desde cualquier origen a cualquier destino. El número de ciclistas se verá disminuido si no puede confiar El tema ha sido expuesto también en el apartado 2.1.2. en la continuidad de la ruta, si hay zonas de la red no conectadas entre ellas o si no hay conexión con los nudos de intercambio modal. ATRACTIVA. Las redes bien integradas en el entorno, que ofrezcan una buena imagen y una experiencia agradable generan una percepción en las personas que fomenta claramente el uso de la bicicleta. En este criterio entran también ele- mentos relativos a la seguridad personal percibida de modo que la ruta que atra- viesa un parque debe resultar atractiva durante el día y también en la noche (iluminación, frecuentación, etc.). COMODA. El usuario de este modo de transporte requiere realizar el menor es- fuerzo físico y mental posible. Para ello hay que evitar un viaje irregular, lleno de paradas, con obstáculos, con un firme en mal estado que cause vibraciones, etc. Fuente: CROW, 2007. Los criterios expuestos son una guía útil para orientar la planificación de las redes en cualquier tipo de contexto, aunque su nivel de cumplimiento y sobre todo la prioridad dada a cada uno de ellos dependerá, como hemos visto en el ca- pítulo 2, de su nivel de desarrollo ciclista, necesitando actuaciones distintas para ser eficaces. A menudo, algunos de los criterios desarrollados en el cuadro son incompati- bles. Por ejemplo, una ruta directa es probable que atraviese vías con gran in- tensidad en el tráfico motorizado, lo que la hace insegura y poco atractiva; sin embargo, una vía que atraviese un parque, será muy atractiva y confortable, pero puede resultar insegura durante la noche. En este sentido hay que establecer prioridades; la seguridad debe ser la prioridad en cualquier situación. La guía PRESTO (2010b) propone una serie de directrices: ► Evitar conflictos en cruces. Lo ideal sería la construcción de pasos elevados o inferiores, pero en la práctica, son apropiados los semáforos y el calmado de tráfico. y Separación de los tráficos. Es necesaria cuando la diferencia de velocidad entre los distintos usuarios del viario es elevada, pero como norma básica, esto será obligatorio cuando la velocidad del tráfico motorizado supere los 50 km/h. ► Reducirla velocidad en puntos conflictivos. Si una separación es imposible, el ob- jetivo debe ser minimizar las diferencias de velocidad entre ciclista y vehículos motorizados, así que habría que limitar la velocidad por debajo de 30 km/h. y Asegurar el reconocimiento de las categorías de las calzadas. Deben estar per- fectamente marcadas y diferenciadas las calzadas y sus usos, así como la Conocimientos y estrategias identificación de la jerarquía, para que todos tos usuarios de ta vía sean cons- cientes de fas situaciones que pueden tener un mayor riesgo. Otro útif criterio dado por fa guía PRESTO se refiere af factor para evaluar lo di- recta que es una ruta: el número de intersecciones sin prioridad para el ciclista por kilómetro. Para que una red optimice los flujos ciclistas en este sentido, dicho factor debería estar entre 0.40 y 1.50 paradas por kilómetro31. ¿Cómo? Pasos para el desarrollo de una red orientada a usos urbanos La meta de una red de transporte diario es conectar lo más directamente posi- ble destinos según sea su objetivo funcional. Es diferente a una red pensada para fines recreativos y de ocio, de la que hablaremos más adelante. En las ciudades en fase de comienzo32, lo primero sería obtener un respaldo social sobre el que apoyar el proyecto. Se hace aquí referencia a las etapas que se suelen seguir en el propio desarrollo: PASO 1. Determinar ios principales orígenes y destinos. Se localizarán los princi- pales puntos de origen (centro de ciudad o centros de cada barrio) y los de destino (zonas residenciales, colegios y universidades, áreas comer- ciales, centros deportivos, zonas de trabajo e intercambiadores de tras- porte público). Estos puntos se unirán mediante líneas rectas sobre un mapa, formando la llamada "red preferencial teórica". PASO 2. Detallarlas rutas. Para las líneas definidas anteriormente, se detallarán posibles rutas teniendo en cuenta el viario de la ciudad y se elegirá la más directa. En cuanto a su calidad, dependerá de la demanda que tenga esa línea. PASO 3. Jerarquización de la red. Para un correcto funcionamiento, cada ruta debe tener su propia jerarquía según su nivel de importancia en cuanto a intensidad o puntos que conecta. Así hay RUTAS PRINCIPA- LES (función de conexión de barrios o grandes centros), RUTAS LOCA- LES SUPERIORES (distribuyen el tráfico dentro de los barrios) y RUTAS LOCALES (proporcionan la accesibilidad a la mayor área posible den- tro de los barrios). Así se consigue una red ramificada que aporta la mayor accesibilidad posible al tiempo que cubre las necesidades de las rutas más demandadas. Por otra parte, hay que tener en cuenta las vías recreativas o "vías verdes" que cuentan cada vez con una red más amplia. Aprovechando la atracción que ejer- cen sobre ciclistas potenciales, sería conveniente su conexión con la red urbana, para que cumplieran también una función de transporte diario. sl Fuente: PRESTO, 2010b. 32 Véase capítulo 2.1. 01 Cuadro 4. Diseño de las rutas ciclistas según su función respecto a la demanda. RUTAS PRINCIPALES. Tienen altas prestaciones (separadas de otros tráficos, sin cruces con otras vías o manteniendo la prioridad de paso, pavimentadas, de doble sentido33, con pendiente limitada y con un mínimo de 3 m de ancho). En las ciudades actúan como principal corredor ciclista, con una alta intensidad de tráfico. RUTAS LOCALES SUPERIORES. En muchos casos han de estar separadas del tráfico motorizado, ya que siguen las calles principales, a menudo con grandes intensidades. Si no se pueden evitar los puntos conflictivos, hay que regu- lar el tráfico con semáforos y con una reducción de la ve- locidad de los automóviles. RUTAS LOCALES. Dan acceso a los barrios. En general transcurren a través de zonas de calmado de tráfico, en con- diciones de seguridad, donde no es necesaria su separa- ción. De esta manera el ahorro en infraestructura es notable debido a la gran densidad que han de tener estas rutas. ¿Qué tipo de vías? Criterios de diseño de las infraestructuras Planificar la red no es lo mismo que diseñar la infraestructura. Para esto se de- finirá la función y tipo de ruta, con una serie de soluciones alternativas. Las soluciones de diseño tendrán características distintas según la función asig- nada a cada ruta en la fase de planificación. Pese a la necesidad de tener en cuenta las condiciones locales, el Cuadro 4 presenta una serie de características estándar que resultarán de utilidad en el comienzo del desarrollo de una in- fraestructura ciclista en las ciudades españolas34. Para elegir el correcto tipo de vía, el siguiente Cuadro 5 delinea a grandes rasgos qué posibilidades existen según el grado de separación del tráfico motorizado. Aunque la legislación es diferente en cada país, con una adap- tación a la norma específica española, los modelos desarrollados durante años en países del contexto europeo, serán perfectamente aplicables en nuestras ciudades. 33 El doble sentido es preferible sólo cuando se puede garantizar un elevado nivel de segregación. De lo contrario no es reco- mendable ya que aumenta la peligrosidad en los puntos conflictivos. 34 Para una información más detallada, véase: PRESTO, 2010b (la guía provee también unas útiles fichas informativas sobre cada tipo de actuación ciclista); Véase también manual de las vías ciclistas en Gipuzkoa, Diputación Forai de Gipuzkoa, 2006. Cuadro 5. Diseño de las rutas según el grado de separación del tráfico motorizado. VÍA CICLISTA SEGREGADA. Es una infraestructura de aftas prestaciones separada físicamente deí tráfico motorizado. Utilizada para rutas con gran intensidad. Atraen a ciclistas in- expertos porque ofrecen mayor seguridad, salvo en fas inter- secciones donde presentan niveles de accidentalidad mayor. Otro problema es que necesitan una mayor superficie. VÍA CICLISTA INTEGRADA ("carril bid”). Es un carril reser- 3 vado para bicicletas dentro de la propia calzada. Son reco- mendadas donde existe alta intensidad de ciclistas en calles y. 0 carreteras con un tráfico motorizado moderado. El carril bici es una rápida y flexible solución para calles existentes ya que sólo necesitan marcas viales. Pueden ser una alterna- tiva a Ia vía ciclista segregada cuando hay falta de espacio. CICLOCALLE. Es una manera de crear vías de tipo mixto, mezclando los ciclistas con el tráfico motorizado. Se sugiere la correcta posición del ciclista en la calzada mediante mar- cas viales horizontales (flechas o símbolos de bicicletas). Su función es mantener al conductor alerta de la posible pre- sencia de ciclistas y, de esta forma, influenciarsu comporta- miento hacia un mayor respeto al usuario más vulnerable. Se utiliza en calles donde la intensidad del tráfico no permite una integración completa, siendo imposible reservar un es- pacio exclusivo a la bicicleta. CALMADO (ó TEMPLADO) DE TRÁFICO. Calles con baja in- tensidad del tráfico motorizado, pueden ser compartidas con las bicicletas con seguridad a través de intervenciones en el propio rediseño del espacio de la calle. La introducción de cambios de los rasgos visuales y sensoriales percibidos por el conductor (señalización, cambio de textura y color de la pavimentación, puertas o estrechamientos, información del lugar al que se accede, modificación del arbolado, la vegeta- ción o el mobiliario urbano, etc.) inducen una transformación del comportamiento, provocando que la velocidad se reduzca por debajo de 30 km/h, proporcionando así un espacio con condiciones de seguridad aptas para el uso de la bicicleta, sin necesidad de infraestructura específica. 01 CALLE CICLISTA. Es una calle diseñada para ciclistas cuando haya una elevada demanda de estos, en las que el coche puede circular, pero adaptándose a los primeros. Es como si fuera una vía ciclista extendida a toda la calzada. De momento tiene un estatus legal propio sólo en Alemania (Fahrradstrasse). Dentro de la ciudad consolidada, para elegir el tipo de infraestructura más ade- cuado, la experiencia en ciudades holandesas recomienda unas directrices que siguen los siguientes principios generales: ► Ninguna necesidad de infraestructura específica en calles de acceso local hasta intensidades de tráfico de 5.000 vehículos/día, siempre que se haya lo- grado reducir las velocidades por debajo de los 30 km/h. ► Creación de infraestructura específica para bicicletas en calles distribuidoras de tráfico, cualquiera que sea el volumen de vehículos que circulen; ► Acondicionamiento total de la calle para la bicicleta cuando lo justifiquen los altos niveles de demanda ciclista en las calles de acceso local (intensidades mayores de 2000 bicis/día) lo justifican, manteniendo el acceso a los vehí- culos motorizados. El diagrama de Figura 19 ofrece indicación más detallada para estos criterios. Figura 19. Criterios de selección del tipo de diseño de infraestructuras ciclistas según fun- ción y condiciones de tráfico. Función ruta ciclista Velocidad motorizados (km/h) Intensidad motorizados (veh/día) Red básica Ruta principal <750 bicis/día 500-2500 bicis/día >2000 bicis/día Función de la calle Accesibilidad local 30 1-2500 Tráfico mixto (con o sin Ciclocalle) Calle ciclista / Carril bid (con prioridad) 2000-5000 >4000 Vía ciclista segregada o Distribución 50 1 carril/sentido cualquier intensidad Carril bici 2 carril/sentido Vía ciclista segregada (adyacente o separada) 70 Fuente: Adaptado de CROW, 2007 En las zonas urbanizadas, existen también otras posibles actuaciones para hacer más competitiva la bicicleta frente al vehículo privado motorizado35 descritas en el cuadro 6. Además de suponer un bajo coste de instalación, son fáciles y rápi- das de implementar, pero han de respetar escrupulosamente unos estrictos cri- terios de seguridad. 35 Para una información más detallada, véase: PRESTO, 2010b (la guía provee también unas útiles fichas informativas sobre cada tipo de actuación ciclista); veáse también manual de las vías ciclistas en Gipuzkoa, Diputación Forai de Gipuzkoa, 2006. (2£)70 Cuadro 6. Actuaciones para hacer más competitiva la bicicleta frente al vehículo privado motorizado. VÍAS CONTRA-SENTIDO. Las bicicletas tienen permitido mo- verse en contra del sentido de circulación en vías de sentido único. Es un sistema muy atractivo ya que se reduce en gran medida la distancia de viaje en bicicleta. Están muy extendi- das, pero han de estar perfectamente señalizadas para aler- tar la presencia del ciclista. CARRIL BUS/BICI. La utilización de los "carriles bus" por parte de la bicicleta puede ampliar la capacidad de la red. Se pueden aplicar estas medidas en determinadas zonas en las que la velocidad sea coherente con los criterios de seguridad, y sin que se deteriore la eficiencia del servicio de autobuses. PLATAFORMAS AVANZADAS DE ESPERA. En las interseccio- nes semaforizadas, es una zona reservada para ciclistas de- lante de los demás vehículos en la fase roja. La finalidad es que los ciclistas puedan realizar maniobras (giro a la iz- quierda) de manera más segura. En calles peatonales en las que el tránsito de viandantes no sea muy elevado, se puede aprovechar para marcar una pequeña separación y permitir el uso de la bici- cleta, siempre que su velocidad no sea muy elevada. La finalidad es utilizar espacios libres de coches para ampliar la accesibilidad en la zona urbana. Las cuestiones de regulación de ésta como de las demás actuaciones descritas hasta aquí se abordan más detenidamente en el capítulo 4. Marco legal y recomendaciones normativas. 3.1.2 Intersecciones Un punto especialmente sensible de una red ciclista es la intersección, ya que es un punto de contacto entre distintos tráficos. El principal factor a tener en cuenta es la seguridad ya que el 70% de los acci- dentes se producen en las proximidades de estos puntos. Para minimizarlos hay que asegurar la buena visibilidad (por ejemplo mostrando lo más posible al con- ductor la existencia de la vía segregada) acercándola lo más posible al flujo de tráfico, reducir la velocidad de los vehículos motorizados para aproximarla lo más posible a la de los ciclistas (20-30 km/h) o diseñar instalaciones específicas (is- letas, plataformas avanzadas de espera, carriles de giro para bicis, etc.) Las intersecciones también, tienen influencia en lo directo que sea el trayecto, dado que provocan paradas en la marcha. El diseño y la regulación ayudan a mi- nimizar los tiempos de espera. 01 Por último, existe una componente importante de confort, para lo que hay que mantener radios en las curvas que permitan la circulación de la bicicleta sin re- ducción excesiva de la velocidad. En cuanto a la aplicación de medidas en una intersección, se pueden dar una serie de generalidades básicas recogidas en el Cuadro 736. Cuadro 7. Actuaciones posibles en intersecciones. PRIORIDAD DE PASO. Se pueden implantar en calles con baja intensidad y velo- cidad del tráfico motorizado (30-50km/h) que, dentro del área urbana, entren en contacto con cualquier tipo de ruta ciclista. Para proporcionar mayor seguridad para los ciclistas, se pueden implementar provisiones específicas (isletas, en- sanchar la vía, marcar carriles para el giro). Cuando la prioridad sea del ciclista, estará perfectamente señalizado. ROTONDAS DE UN SOLO CARRIL. Son la solución más segura en intersecciones con intensidades moderadas de tráfico motorizado y de ciclistas, ya que los ci- clistas se insertan en un flujo calmado de vehículos. El tratamiento de las roton- das más grandes es mucho más complicado en cuanto a seguridad y debe ser abordado con atención por parte del proyectista, refiriéndose a las mejores prác- ticas internacionales. SEMAFOROS. Aunque no ofrezcan una gran seguridad, los semáforos son la única opción de cruce a nivel en la intersección de calles con alta intensidad y veloci- dad (>30km/h) del tráfico motorizado. La prioridad en este tipo de intersección es facilitar al ciclista las maniobras, hacerles perfectamente visibles y reducir el tiempo de espera. Un sistema que proporciona estas características es la reserva de una plataforma avanzada de espera. CRUCE A DISTINTO NIVEL. Es la forma más directa y segura de salvar una intersec- ción y la más cara. Las opciones son puente o túneles. Los primeros son más atrac- tivos, pero menos confortables debido a que a menudo son precedidos de rampas. 3.1.3 La bicicleta en el origen y destino (el estacionamiento) Una de las claves para fomentar el uso de la bicicleta es la instalación de apar- camientos o depósitos. Este es un tema que genera una gran inquietud para el usuario de la bicicleta. Ha de existir una política clara en este sentido, ya que existen problemas como el robo o vandalismo (grave obstáculo para lograr el uso diario, debido a que genera una gran preocupación que influye en la elección modal) y -donde la bicicleta llega a ser una opción muy popular-la gestión de su estacionamiento (las zonas de es- (ÿ£>72 Para una información más detallada, véase: PRESTO, 2010b (la guía provee también unas útiles fichas informativas sobre cada tipo de actuación ciclista); veáse también manual de las vías ciclistas en Gipuzkoa, Diputación Forai de Gipuzkoa, 2006. tacionamiento de bicicletas ha de estar bien organizadas para su correcta integra- ción en el espacio público). Por otro lado, existen dos tipos de demandas por parte de los usuarios, que son a menudo contradictorias y se resuelven de manera diferente. Para ello se han de combinar dos tipos de aparcamiento para cubrir las necesidades en cada situa- ción determinada. Aparcamiento de corta duración El usuario demanda cercanía al destino final y poco tiempo para su aparca- miento, ya que su parada será generalmente breve. Minimizar el tiempo es más importante que ofrecer un alto nivel de seguridad. Las instalaciones para satisfacer esta demanda suelen ser estructuras en las que se puede apoyary bloquear la bicicleta. El más común y efectivo es el "soporte U-invertida", constituido por una barra metálica con forma de "U" anclado al suelo. Sus ventajas son: estabilidad, per- mite el uso de dos bicicletas de cualquier característica y con cualquier can- dado o cadena, fácil de usar, necesita escaso mantenimiento y se integra perfectamente en el espacio público. Recientemente, otras soluciones que apro- vechan los elementos de mobiliario urbano han alcanzado el mercado. Es conveniente evitar los "soportes de horquiiia", que al sujetar exclusivamente la bicicleta con una rueda, pueden provocarle daños. Depósito de larga duración En este caso prima la seguridad, dado que el usuario dejará su bicicleta estacio- nada durante largos períodos de tiempo, diurnos o nocturnos. Requieren más ins- talaciones y por tanto de mayor concentración de bicicletas para que sean rentables, por lo que no estarán tan próximos a los destinos finales. Esta pérdida de tiempo en la necesidad de realizar un trayecto adicional (normalmente a pie) y en un correcto almacenamiento, son asumióles frente al tiempo total del viaje. Las instalaciones para satisfacer esta demanda suelen ser espacios cerrados y protegidos para el estacionamiento de la bicicleta durante largos períodos de tiempo. Pueden ser individuates (tienen capacidad para una bicicleta, ideales frente al robo pero dada su escasa demanda y concentración es difícil que estén vigilados), colectivos (similar al anterior pero con capacidad para un mayor nú- mero de bicicletas; cada usuario tiene su propia llave; tienen un mayor aprove- chamiento del espacio) y vigilados (zonas cerradas situadas en puntos de gran afluencia de ciclistas, permanentemente vigilados; son habituales en inter- cambiadores y grandes estaciones de transporte público). Actualmente, existe una tendencia hacia sistemas de depósito automático en los que el usuario puede dejar su bicicleta mostrando una tarjeta electrónica iden- tificativa. Estos sistemas ofrecen una gran seguridad, pero tienen un elevado coste de implantación. La existencia de aparcamientos seguros y cómodos en las distintas zonas de una ciudad es de vital importancia para que se desarrolle el uso de la bicicleta. Zonas donde su implantación es crucial son las áreas de concentración de servicios pú- blicos en los centros de barrio o en el centro urbano y las áreas de intercambio con el transporte público, sobre todo los intercambiadores de transporte. Instalaciones de depósito en Batería de bicicletas en el Zonas de aparcamiento de los barrios residenciales. centro urbano. corta duración. Otra solución que cada día es más popular es la instalación de puntos de alqui- ler de bicicletas públicas. Esto elimina el problema del aparcamiento ya que el usuario coge la bicicleta de uno de estos puntos y la deja en otro. El problema es la necesidad de implantar un elevado número de puntos de alquiler, que propor- cionen al usuario la seguridad de que la bicicleta esté disponible en origen y que el aparcamiento en el destino esté asegurado. Esta actuación y las técnicas para su adecuada planificación, se describen ampliamente en la Parte II de esta Guía. 3.1.4 La bicicleta y el transporte público Cada modo de transporte tiene ciertas limitaciones que lo hacen menos compe- titivo. Así, el transporte público tiene el problema de que no ofrece un servicio puerta a puerta, mientras que el uso de la bicicleta está limitado por la distancia del viaje. Combinando ambos modos -es decir, accediendo en bicicleta a las es- taciones de transporte público, o al revés, disponer de una bicicleta para alcan- zar el destino final desde la última parada- se crea una cadena de viaje intermodal que suple las carencias de viajar en cada uno de ellos por separado y que supone una ventaja competitiva frente al coche. La constatación de las virtudes de esta cadena intermodal queda demostrada en la región Flamenca de Bélgica, donde el 22% de los usuarios de transporte pú- blico, acceden a él en bicicleta, igual sucede en Holanda37, en donde esta cifra llega al 39% de los viajes. Por estas razones, en los países con mayor tradición ciclista, los operadores de transporte público están incrementando su inversión en aparcamientos para bi- cicletas en sus principales estaciones. Dado que la duración de este tipo de estacionamiento será generalmente larga, lo primero es procurar que el aparcamiento sea seguro y no esté expuesto a las inclemencias meteorológicas. Si la estación o intercambiador tiene una gran Fuente: PRESTO, 2010b. Foto: Fietsberaad.org Conocimientos y estrategias afluencia de ciclistas, además habrá que proporcionar ciertos niveles de vigilan- cia. En países como Holanda o Alemania, las principales estaciones de transporte público añaden a estos servicios el de alquiler, taller o zonas de lavado. Otra posibilidad es transportar la propia bicicleta en el modo de transporte pú- blico, lo que elimina los problemas de almacenamiento y el riesgo de disponibi- lidad de bicicleta en el destino, aunque sea impracticable durante las horas punta, ya que ocupa una gran cantidad de espacio, que es necesario para las personas, reduce la velocidad de servicio por necesitar un mayor tiempo de parada emple- ado en la carga y descarga de la bicicleta, y por último, puede no ser seguro. Su mayor problema aparece también cuando el número de ciclistas aumenta, lo que lleva a prohibir la introducción de la bicicleta. Las soluciones que se pueden lle- var a cabo es permitir el acceso de la bicicleta en períodos fuera de hora punta o en viajes interurbanos. Figura 20. Aparcamientos de bicicletas en la estación de Zwolle (Holanda) y simple estación de intercambio modal en Copenhague (Dinamarca). Una vez la bicicleta tiene permitido el acceso, existen dispositivos dentro (ganchos y cinturones) y fuera del vehículo (para autobuses por ejemplo) para transpor- tarlas con seguridad. Más recientemente, la implantación de sistemas de bicicleta pública y la difusión de bicicletas plegables, ambas muy populares en las áreas urbanas españolas, está ofreciendo nuevas oportunidades de solución a estos problemas, ampliando además la posibilidad de captación de nueva demanda para los sistemas de transporte público y de competitividad frente al coche. 3.2 Políticas de promoción y gestión de la demanda Una buena infraestructura ciclista por sí sola no conduce automáticamente a una mayor utilización de la bicicleta. El proceso personal de toma de decisión en pro o en contra de un modo específico de transporte es muy complejo, como queda expuesto en el capítulo 1. Se ha visto cómo influyen mucho los prejuicios y los hábitos, y cómo los comportamientos de viaje son más bien el resultado de la 75(^) Foto: Gianni Rondinella educación, los sentimientos y las actitudes personales, que de procesos racio- nales y decisiones basadas en hechos. Para fomentar el uso de la bicicleta como modo de transporte en las áreas ur- banas es necesario invertir una parte de los esfuerzos de la política ciclista en las denominadas medidas ''blandas" (en contraposición con las políticas infraes- tructurales, "duras") de promoción y de gestión de la demanda. 3.2.1 Estrategias de promoción El esfuerzo de promoción requerido en las ciudades en fase de inicio es menor res- pecto a las ciudades que ya tienen altos niveles de demanda. Se necesita dar a cono- cer las mejoras infraestructurales y estimular a la gente para empezara utilizarlas. Como se expuso en los capítulos 1 y 2, las políticas de promoción tienen la fina- lidad de influir en el comportamiento y modificar las actitudes hacia la movili- dad, considerando tanto un enfoque pasivo, o sea dirigido a informar más, como uno más activo, es decir orientado a estimular la experiencia del uso de la bici- cleta. Así como expuesto en apartado 1.1, las estrategias de promoción hacia un mayor uso de la bicicleta deben insistir en tres parámetros principales: 1. La percepción de alternativas (puede abordarse a través de la información) 2. La influencia de los hábitos (se puede abordar a través de la sensibilización) 3. La evaluación de las bondades de la bicicleta como modo de transporte ur- bano (puede abordarse a través del estimulo a la experiencia práctica) Cuadro 8. Ejemplos de diferentes mensajes para los diferentes grupos objetivo. Niños del colegio Ir en bicicleta es divertido, te hace sentir libre e independiente. Eres parte del tráfico Adultos Ir en bicicleta es divertido, te permite mantener en forma Trabajadores Ir en bicicleta te hace ahorrar tiempo y dinero y te permite mantenerte en forma Ciclistas Recreativos Ir en bicicleta es una manera relajada de visitar también la ciudad Ciclistas Novatos Ir en bicicleta es rápido, fácil y brinda flexibilidad Mujeres Ir en bicicleta es chic, divertido y te hace estar en forma Inmigrantes Ir en bicicleta significa libertad de desplazamiento e independencia. Es rápido, fácil y barato Mayores Ir en bicicleta es relajado y es bueno para la salud Automovilistas Ir en bicicleta es rápido y te hace ahorrar dinero Fuente: PRESTO, 2010c Hoy en día se han desarrollado muchas herramientas de promoción del uso de la bicicleta que llegan a ser muy sofisticadas. Maduradas sobre todo en el contexto anglosajón como aplicación de las investigaciones en marketing social, esas he- rramientas proporcionan orientación en muchos ámbitos cruciales para el fo- mento de la bicicleta, desde la concienciación y la información hasta la formación y la educación38. Es posible tener acceso a conocimiento, experiencias y buenas prácticas: por ejemplo sobre la segmentación de los usuarios, sobre la focalización hacia de- terminados grupos destinatarios, sobre cuándo y cómo utilizar una herramienta específica según el objetivo fijado, etc. Estas técnicas, ya ha sido expuestas en el apartado 2.2 de esta Guía. En este apartado se exponen las posibles actividades de promoción según las tres categorías siguientes: ► Campañas de concienciación e información. Llaman la atención del público en general. Están dirigidas a ciclistas potenciales, regulares y los que hacen un uso recreativo de ella. ► Programas de formación y educación. Dirigidos a grupos más definidos, con un mayor potencial de uso de la bicicleta o que necesitan información y forma- ción específica. y Campañas personalizadas. Van destinadas a grupos concretos de individuos que pueden ser más receptivos a ciertos mensajes y se les ofrece una infor- mación personalizada y efectiva. Campañas de concienciación e información El principal objetivo de estas campañas es concienciar a la población respecto de los problemas existentes en la movilidad urbana, mostrando la necesidad de un cambio. Por sí solas no propiciarán un cambio efectivo, porque se tiende a valorar más las propias experiencias que las de los demás. Sin embargo, sí ayudan a un cambio de actitud. Una condición para que tengan éxito, es conocer la situación ciclista en la ciudad, así como definir perfectamente los grupos a los que están dirigidas, pero sobre todo, la información ha de ser creíble. En cuanto a la selección de instrumentos para la difusión del mensaje, depen- derá del grupo al que esté dirigido y del propio tipo de instrumento elegido (TV, radio, folletos, etc.). Los grupos objetivo suelen ser ciclistas potenciales y los que hacen un uso recreativo de la bicicleta, aunque también a los conductores de vehículos motorizados para que sean conscientes de la presencia de usua- rios en condiciones de mayor vulnerabilidad o incluso, para que aparquen su coche y cojan la bicicleta. Material audiovisual Hoy en día, para difundir los mensajes, están ampliamente utilizados métodos audiovisuales que dan información en tiempo real y a los que es fácil acceder. En lengua inglesa existe una guía muy completa (DFT, 2004a: Marketing Cycling Handbook. Bike for all. National Cycling Stra- tegy Board, Department for Transport-UK], cuyos contenidos se han sintetizado en el apartado 2.2 de esta Guía. Conocimientos y estrategias 77(^t) Foto: Gianni Rondinella Existen ejemplos de campañas que utilizan estos métodos en Londres, con anuncios en cines o internet; o como en Dublin ["One small step") difundidas además, a través de radio, folletos o carteles; incluso a nivel nacional en Ale- mania {"Kopfan: Motor aus", "Radlust"). Figura 21. Ejemplos de campañas de promoción de la imagen de la bicicleta y de su trans- formación a través de los mensajes de la moda. we create our own end of da'ji ft* lets bike to w@rk tSTHX HtY TO SUCCESSFUL LIVING Vi Gf Material informativo y eventos Las actividades clásicas de promoción son mapas, guías, folletos o calenda- rios, que son fáciles de proporcionar al gran público. Los mapas y guías de bicicletas son un componente obligatorio de la promo- ción de la bicicleta. Son más que una simple representación de la red local de vías ciclcistas. Da recomendaciones para rutas, informa sobre la calidad de los caminos, el volumen de tráfico, aparcamiento o la accesibilidad. Si son de alta calidad, además se proporciona información sobre diversos temas rela- cionados, como los elementos clave del uso de la bicicleta en el contexto ur- bano o la señalización específica para los ciclistas. En los ámbitos locales, como los barrios o los pequeños municipios, hay cier- tas formas de promoción que crean gran interés, como pueden ser los even- tos. Suelen ser exhibiciones al aire libre, maratones ciclistas, días sin coches o inauguraciones de nuevas infraestructuras. Son actos públicos masivos en los que además se puede demostrar de manera directa los beneficios del uso de la bicicleta a un gran número de ciudadanos. Por supuesto, es interesante el apoyo que puedan dar patrocinadores para ayudar a crear un espectáculo accesible y atractivo a una gran cantidad de personas. Programas educativos y de capacitación El miedo es una de las principales razones por las que la gente no monta en bici. Este problema es más patente en ciudades que tienen menos de un 5% de sus viajes en este modo de transporte, ya que no suele existir una infraestructura adecuada y los conductores de vehículos motorizados no están concienciados, como es el caso de las ciudades españolas. Una forma más activa de contribuir al fomento de la bicicleta que las campañas, son los programas educativos y de capacitación, que proporcionan las capacida- des para un uso seguro y más confiado de la bicicleta. Esto ayuda a reducir ac- cidentes y los comportamientos incorrectos de los ciclistas. En general, se trabaja sobre cómo usar la bici, convivir con el tráfico y cómo utilizar del mejor modo po- sible la infraestructura existente. Más utilidad tienen, si cabe, en ciudades que empiezan a implantar la bicicleta y las que incrementan su uso, donde es más necesario mejorar la imagen del ciclista. Cuadro 9. Grupos a los que van dirigidos los programas educativos y de capacitación Niños en edad escolar. Es necesario tener la complicidad de los responsables de los colegios y de los padres, ya que en numerosas ocasiones son estos los que im- piden, por miedo a posibles accidentes, el uso diario de la bicicleta por parte de los niños. Para evitar esto, hay que capacitarles, de modo que los padres se sien- tan seguros. En los programas se impartirán conocimientos sobre cómo controlar la bici- cleta, preparación para que se relacionen correctamente ante diversas situa- ciones de tráfico, conocimiento de pautas de seguridad y mantenimiento. Como ya se ha expuesto en el apartado 2.2 de esta Guía, estos programas están te- niendo importantes efectos en términos de promoción y apoyo por parte de ta comunidad tocat. Personas de la 3a edad. Cuando fas habifidades físicas disminuyen, este coíectivo deja de usar ta bicicíeta o nunca se píantea voíver a usaría después de haberío hecho en su juventud. Hay que estabíecer medidas específicas para sus necesida- des. Los cursos impartidos muestran como montar en condiciones de oscuridad y Lluvia, así como et manejo de situaciones de tráfico complicadas o inspecciones pe- riódicas det medio de transporte. También hay alternativas como tos triciclos o pe- daletas que todavía no son una opción comercial en España y que sin embargo podría ayudar de manera específica a este grupo de usuarios. Concretamente, para el caso español, se puede pensar en un grupo específico de personas de la 3a edad, que en su juventud utilizó la bici como medio de trans- porte. Sería fácil comenzar a promocionar entre ellos, ya que si tas condiciones mejoraran, probablemente retomarían la bicicleta. En cualquier caso, entre tos promotores de estos programas ha de haber médicos, farmacias, compañías de seguros y usuarios de avanzada edad que preparen y completen el entrenamiento con sus propias experiencias. Mujeres. En muchos países, su participación en este modo es realmente bajo, sobre todo después de alcanzar la edad adulta debido a la falta de confianza en la circu- lación junto a vehículos motorizados y por cuestiones culturales asociadas a la ima- gen de una mujer en bicicleta. Esta característica es típica de países con poca cultura de bicicleta, o cuando está visto como un medio de transporte de clase so- cial baja, como el caso de España, mientras que en otros, donde tos repartos mo- dales están más equilibrados, existen tasas similares de hombres y mujeres ciclistas, e incluso superiores. Los programas dirigidos a este grupo redundan en el uso en situaciones de elevado tráfico, lluvia y oscuridad. Parte importante de ellos están destinados at mantenimiento de la bicicleta y transporte de objetos. Unos importantes actores en la promoción de la bicicleta como medio de trans- porte diario son tos propios vendedores, ya que siempre conocerán tos últimos adelantos en el campo y podrán proporcionar información de gran valor a tos po- tenciales usuarios. Pueden ser orientados para que, a lavez que venden sus pro- ductos, fomenten la movilidad en bicicleta mostrando tos beneficios que aporta. Los programas de capacitación se pueden dividir en una parte teórica, en la que tos participantes aprenden el comportamiento a seguir en determinadas situa- ciones de tráfico o climatológicas, así como a transportar objetos con seguridad y a mantener la bicicleta en perfecto estado. La parte práctica, comenzará en una zona sin tráfico, pasando luego a calles con poco nivel de motorización, para aca- bar en zonas de tráfico intenso. Promoción personalizada Las campañas de fomento de la bicicleta a menudo son inútiles debido at gran vo- lumen de información que recibe el usuario potencial, que llevan a una gran con- fusion. Por ello, en ocasiones es necesario complementarlas con promociones in- dividuales que se dirijan a personas susceptibles de cambiar sus hábitos de transporte. Los elementos usados pueden ser cartas, llamadas telefónicas, anun- cios en revistas, folletos y la entrevista personal. Cuadro 10. Ejemplos de promoción personalizada Marketing individualizado. Conscientes de que la gran barrera para el cambio es la falta de conocimiento de alternativas al coche, esta promoción pretende iden- tificar las necesidades de transporte individuales y exponery motivar soluciones a favor de la bicicleta. Tiene que ser un complemento a las campañas generales de promoción y está recomendado en zonas con buena aceptación de la bicicleta y para usuarios que no usan regularmente el transporte público u otros modos sostenibles, pero que estarían dispuestos a aceptar otras posibilidades. El procedimiento se ha usado en otros países (Canadá, Alemania, Francia, Esta- dos Unidos y Reino Unido) con el nombre de "Travel Smart"y un buen ejemplo de su funcionamiento puede ser el de Worcester (Reino Unido), donde el número de viajes en coche se ha reducido un 15%. Promoción para nuevos vecinos. Un interesante subgrupo sobre el que poder ac- tuar es el de las personas nuevas en una ciudad, ya que al realizar un cambio en muchos aspectos de su vida, están más abiertos a nuevas posibilidades en su movilidad diaria. Se puede entregar un paquete de bienvenida que contendrá in- formación sobre los medios de transporte de la ciudad, incluida la red de bici- cletas y al que también se le pueden añadir mapas o cupones para el uso gratuito de las bicicletas públicas. La experiencia de esta promoción en la ciudad de Mu- nich (Alemania) propició un 3% de reducción del uso del coche en las personas que recibieron el paquete. Oficina de la bicicleta. Una oficina para la bicicleta es un elemento imprescindible si una ciudad apuesta por una política de apoyo a este medio de transporte. Estas oficinas constituyen un punto de contacto entre ciudadanos, administraciones y operadores de transporte, además de ser un centro de recepción de sugerencias, coordinador de actividades y eventos relacionados, encargado en encontrar fi- nanciación para infraestructuras y promociones y organizador de la publicidad y paquetes de bienvenida. Con la suma de todas estas competencias, una oficina de estas características es un gran punto de referencia para reorganizar la movilidad urbana en torno a la bicicleta. Accesibilidad al puesto de trabajo. Convencer a las empresas para el fomento del uso de la bicicleta u otro modo de transporte sostenible para acceder al trabajo puede reducir enormemente la tasa de viajes en vehículo privado motorizado. Las actuaciones que se pueden proponer en este sentido pueden ser: poner un autobús a disposición de los empleados, proveer información sobre el trans- porte público, parking de bicicletas seguro, duchas y vestuarios, incentivos eco- 01 nómicos para los viajes o para sostener los gastos de mantenimiento. A cam- bio, las empresas obtendrán beneficios económicos enelsentidodetenerem- pleados sanos y más productivos, menores costes de viaje y aparcamiento y reducción del tiempo de acceso al puesto de trabajo cuando hay congestión en el viario. Algo que se ha de tener siempre claro, es el papel de las administraciones loca- les. Pueden fomentar el transporte diario en bicicleta por medio de beneficios fiscales a sus empleados. Si estas logran convencer a sus empleados por medio de los incentivos, su cre- dibilidad aumentará a la hora de aplicar una política de transporte enfocada a la bicicleta dirigida a todos los ciudadanos. Por otra parte, y siendo tan nume- roso el conjunto de empleados del sector público, el efecto sobre la movilidad sería visible y propiciaría el cambio modal de otras personas en la ciudad. Aún mayor valor ejemplarizante tiene el uso de la bicicleta por parte de los res- ponsables políticos y personajes conocidos. Figura 22. Estrategia de marketing individualizada Populación Objetivo * Contactos telefónicos o a domicilio 1 1 Ya Usuarios Ya Usuarios Interesados No Interesados que no necesitan que necesitan en utilizar modos en utilizar modos informaciones informaciones sostenibles sostenibles T 1 1 \ Solo premiar Paquete informativo Informaciones sobre conducción eficiente Entrega a domicilio Entrega a domicilio ^5* Entrega por correo Asesoramiento a domicilio > < i EVALUACIÓN Fuente: PRESTO, 2010b <^)82 Conocimientos y estrategias 3.2.2 Gestión de la demanda Las medidas de gestión de la demanda son cruciales para una política que quiera tener avances en términos de movilidad sostenibte, fomentando la bicicleta at mismo tiempo que se fomentan otros modos de desplazamiento más amigables para ef espacio finito de fas ciudades. Si bien fas políticas y programas de promoción de fa bicicleta persiguen un cam- bio en ef comportamiento de tos ciudadanos a fa hora de elegir ef modo de des- plazamiento diario, no siempre cumplen fas expectativas si no se ven apoyadas por actuaciones más agresivas. Ef principal motivo por ef que ef uso def coche está tan extendido es por ef redu- cido coste que asume ef usuario; es decir, no percibe más que ef coste def com- bustible, y no ef de amortización, seguros y mantenimiento. Además, no soporta fas externafidades que produce. Estudios realizados en Estados Unidos y Australia demuestran que ef uso ma- sivo def coche es debido a que es muy barato: tos impuestos sobre ef combusti- ble son escasos y a fa gran cantidad de aparcamientos disponibles, se suma que son gratis en su mayoría. Si se quiere hacer una apuesta firme por fa reducción de viajes en coche hay que transferir tos costes marginales def transporte af usuario, vía tasas, o tomar me- didas que resten atractivo af coche como reducir su velocidad o incluso restrin- gir fa entrada en ciertas zonas, reducir fas plazas de aparcamiento y, en definitiva, actuar a favor def interés def transporte público, fa bicicleta y tos peatones. Figura 23. Ejemplos de posibles "zonas de tráfico amigable" o "calles pacificadas" en algunas calles de Madrid. 83(^) 4 r Marco legal y recomendaciones normativas Ni existen recetas universates para hacer reatidad et desptazamiento cotidiano en bicicteta en tas ciudades, ni ta acción para conseguirto se puede basar excesi- vamente en ta construcción de infraestructura o iniciativas de promoción: es ne- cesario planificar fas políticas de fomento de manera global, así como tener presente, a fa hora de plantear fas normas reguladoras pertinentes, que la bici- cleta es un vehículo privado con características bien diferenciadas. Los cambios en materia de movilidad en bicicleta experimentados en muchas ciudades españolas, han puesto también de manifiesto los conflictos que pueden generarse en la coexistencia con otros vehículos y con los peatones, lo que justi- fica que desde diferentes ámbitos se recojan y delimiten los derechos y obliga- ciones de todas las partes a la hora de circular. De no ser así, las inversiones y estrategias dedicadas al fomento de los hábitos ciclistas, pueden no alcanzar los objetivos deseados. (££)84 El uso de la bicicleta en el ámbito urbano está regulado por un conjunto norma- tivo que engloba tanto leyes y reglamentos de ámbito nacional (fundamental- mente el Reglamento General de Circulación), como autonómico (Cataluña), así Conocimientos y estrategias como Ordenanzas Municipales de circulación y tráfico, que es donde mejor se da respuesta a las necesidades específicas de cada ciudad. 4.1 Ámbito nacional La normativa nacional que regula el uso de la bicicleta, está contenida en las dis- posiciones legales que a continuación se enumeran: ► Real Decreto Legislativo 339/1990, de 2 de marzo, por el que se aprueba el texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial. Modificado por las Leyes 5/1997, 59/1997,11/1999, 43/1999, 55/1999 y, sobre todo por la Ley 19/2001, así como por el Real Decreto 2822/1998. ► Real Decreto 320/1994, de 25 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de Procedimiento Sancionador en Materia de Tráfico, circulación de Vehículos a Motory Seguridad Vial. ► Real Decreto 2822/1998, de 23 de diciembre, por el que se aprueba el Regla- mento General de Vehículos. ► Ley 43/1999, de 26 de noviembre, sobre adaptación de las normas de circula- ción a la práctica del ciclismo. ► Real Decreto 1428/2003, de 21 de noviembre, por el que se aprueba el Regla- mento General de Circulación, para la aplicación y desarrollo del texto arti- culado de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motory Seguridad Vial, aprobado por Real Decreto Legislativo 339/1990. Sin embargo, la inclusión de la bicicleta en las normas de circulación ha recorrido un largo camino desde la Ley de Tráfico de 1990 que, pese a estar muy desarrollada en otros aspectos, la ignoraba como medio de transporte. En 1999 la ley experi- mentó una primera modificación para adaptarse a la bicicleta, pero encontró la oposición de los colectivos ciclistas al incluir cuestiones como la obligación de lle- var casco, la prohibición de circular por vías de doble calzada, etc.3’ Figura 24. Relación entre regulaciones y seguridad del uso de la bicicleta Regulaciones más restrictivas Menor uso de la bicicleta t Creencias incorrectas relacionadas con el uso de la bicicleta \ Menor seguridad para las bicicletas Mayor número de lesiones; muertes en bicicleta 39 Como ilustra la Figura 24, fuertes restricciones alimentan un círculo vicioso que limita el uso de vehículos no motorizados así como tiende a aumentar la frecuencia y gravedad de los accidentes. Con regulaciones convenientemente ajustadas para ser "ciclo-amigables", en cambio, los vehículos no motorizados tienden a ser más utilizados para el transporte urbano. Como se indica en esta guía, el mejor enfoque es una mezcla de infraestructura, gestión de la demanda e iniciativas de promoción, adaptadas sensitivamente a los contextos locales. 85(^) Foto: Andrés Monzón oí Finalmente, la reforma de 2001 reconoció algunas de las necesidades de los ci- clistas para mejorar su seguridad, de manera que desde entonces pueden viajar en grupos (considerando cada uno de ellos como una unidad de tráfico), es obli- gatorio que los coches pasen al carril izquierdo para adelantar a los ciclistas (anulando así la distancia preceptiva de 1,5 metros para el adelantamiento), los cuales, además, pueden circular por el arcén de las autovías mientras que en otras pueden hacerlo por el centro del carril, etc., y, en suma, se introdujeron se- ñales específicas para la bicicleta. Puede decirse que, en los últimos años, la normativa estatal ha evolucionado nota- blemente hacia el reconocimiento de las especificidades de la bicicleta en la circu- lación vial, pero quedan aún cuestiones pendientes, como la necesaria moderación del tráfico, el incremento de señales específicas para la circulación ciclista (no sólo en su definición sino en su implantación), la construcción de aparcamientos, etc. Además, la Ley prácticamente ignora a la bici- cleta como medio de transporte urbano, lo que genera una serie de contradicciones con la nor- mativa municipal de aquellas localidades que han adoptado un enfoque más avanzado. Por ejem- plo, los artículos 93 y 94 prohíben la circulación por las aceras de todo tipo de vehículo, cuando en Europa (y comienza a introducirse en España a nivel municipal) está permitido bajo determi- nadas circunstancias. Por tanto, no sólo es nece- saria una modificación de la legislación estatal para adaptarla a la realidad de la bicicleta como medio de transporte urbano, sino que se precisa, además, una correcta transposición de la nor- mativa estatal a la municipal al objeto de armo- nizar ambas. No obstante, la revisión de la Ley de Tráfico aprobada en noviembre de 2009 corrige algunas de estas incoherencias al reconocer capacidad norma- tiva a los Ayuntamientos para legislar algunas de estas cuestiones. 4.2 Ámbito autonómico En términos generales, la circulación cae bajo las competencias de la Admi- nistración Central (leyes de tráfico) y de las ordenanzas municipales, que con- tribuyen a la integración del ordenamiento jurídico nacional (más enfocado al ámbito interurbano), al permitir completar posibles lagunas e incluir las pecu- liaridades locales. En este contexto, el ámbito autonómico de regulación de la movilidad ciclista es de menor importancia, y son pocas las iniciativas en este sentido. Sin embargo, Conocimientos y estrategias en algunas regiones se han puesto de manifiesto las ventajas de incluir la bici- cleta en las actuaciones legislativas autonómicas. Así, son un referente las medidas emprendidas en Cataluña, pionera en el des- arrollo de una Ley de Movilidad que obliga a incluir la bicicleta en los planes de movilidad -con disposiciones diferentes para municipios con más de 200.000 y 50.000 habitantes-, y un decreto sobre movilidad generada por las nuevas actua- ciones urbanísticas que prevé, si bien no de forma vinculante, cuotas mínimas de aparcamientos de bicicletas según el uso del suelo. Además, con el objetivo de mejorar la legislación vigente, el Parlamento de Ca- taluña ha constituido la Mesa de la Bicicleta, un Grupo de Trabajo de Legislación formado por expertos del Parlamento autonómico catalán, la Generalitat, Dipu- taciones, Ayuntamientos y grupos vinculados al mundo del ciclismo, donde se analizará la realidad jurídica española, comparándola con la de otros países más desarrollados en este ámbito. Más allá de estas iniciativas aisladas, puede afirmarse que el marco regulatorio autonómico no tiene en cuenta a la bici- cleta, si bien es cierto que donde mayor influencia puede ejercer la administración regional, es en el desarrollo de planes es- tratégicos y de promoción que coordinen e impulsen las actuaciones municipales necesarias. En este sentido, son ejempla- res las llevadas a cabo en Vizcaya, Anda- lucía (con el Pacto Andaluz por la Bicicleta) y Navarra. 4.3 Ámbito municipal Las actuales tendencias en materia de tráfico y circulación urbana exigen conside- rar la bicicleta como medio de transporte capaz de responder a los retos que la mo- vilidad sostenible plantea en nuestras ciudades. En este sentido, siguiendo el modelo dominante europeo, lo más adecuado es abordar la regulación del uso de la bicicleta de manera coherente y coordinada con el resto de medios de transporte urbano. Los Municipios, a tenor del artículo 7 del Texto articulado de la Ley sobre Tráfico, Circulación y Seguridad Vial, aprobado por el RDL 339/1990, tienen las compe- tencias sobre circulación y tráfico dentro de su territorio, que ejercen a través de la aprobación de ordenanzas municipales que completen el ordenamiento jurí- dico, adaptándolo a las especificidades locales, al tiempo que encauzan la intro- ducción de novedades en la regulación existente. 87(^) Foto: plan30oviedo.org Sin embargo, las ordenanzas de movilidad y circulación en la mayor parte de las ciudades españolas, son herederas de las tradicionales ordenanzas de circulación que regulaban el tráfico y la seguridad vial en las últimas décadas, las cuales, a su vez, tienen como fundamento la legislación nacional correspondiente, muy orientada a la circulación interurbana de coches. Desde esa perspectiva, su or- denación de la movilidad ciclista no es la más propicia para potenciar el uso de la bicicleta y desarrollar sus infraestructuras pues, cuando no la ignoran, le dan un tratamiento restrictivo. En los últimos años, ciudades como Barcelona, San Sebastián, Sevilla o Zaragoza han abierto una vía para adaptar sus ordenanzas a los nuevos criterios sobre se- guridad vial o tratamiento del espacio público. A partirde estas experiencias, nu- merosas localidades están desarrollando sus propias ordenanzas de fomento del uso de la bicicleta. La bicicleta y los Planes Generales de Ordenación Urbana El Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) es el principal instrumento urba- nístico de desarrollo de una ciudad y, consecuentemente, su consideración de la bicicleta y sus requerimientos es fundamental para la normalización de este medio en las ciudades. Por ello, las normativas urbanísticas deben reflejar la necesidad de incluir vías ci- clistas en los nuevos desarrollos, de modo que quede garantizado el adecuado tratamiento funcional de la red ciclista, al igual que ocurre con la red viaria. Ade- más, deben recoger los estándares de diseño de infraestructuras necesarios (ra- dios de giro, anchuras, etc.). En esta línea, algunos PGOU ya obligan a construir aparcamientos de bicicletas en las nuevas edificaciones, con requisitos de diseño en torno al número mínimo de plazas, dimensiones, acceso, dispositivos para su amarre y protección, etc. 4.3.1 Las ordenanzas de circulación Y Peatón Bicicleta Transporte Público Transporte motorizado privado La revisión de la ordenanza de circulación del municipio es un paso necesario para esta- blecer los derechos y deberes de los diferen- tes usuarios de la vía pública. Así, a la hora de elaborar las ordenanzas municipales, debe equipararse la bicicleta al resto de los modos de transporte en cuanto a regulación, planificación, seguimiento, etc.; pero tam- bién deben considerarse sus características especiales de medio no motorizado y soste- nible, de baja velocidad, vulnerable, etc., para priorizar correctamente su circulación frente a la de otros menos sostenibles. Conocimientos y estrategias ¿Qué debe, pues, regularse? En primer lugar, las ordenanzas deben ser lo sufi- cientemente completas para cubrir toda la casuística posible sin entrar en con- tradicción con las normas de rango superior, tratando las cuestiones que no regule la normativa nacional, pero sin repetir las ya recogidas en ésta. No obs- tante, deben evitar un exceso de tipificación que dificulte la comprensión de las medidas y limite su implantación. Las ordenanzas deben, por tanto, regular la circulación de peatones y ciclistas, insertando un Título dedicado a los primeros que defina los espacios de prioridad peatonal, regule los usos compatibles o no y establezca sus limitaciones, junto con un apartado destinado a las bicicletas que regule su circulación en calzada y en las zonas de prioridad peatonal, el uso de los carriles bici, su señalización, etc., al tiempo que determina las obligaciones y derechos de los usuarios de cada una de estas áreas, además de un régimen de infracciones y sanciones. Asi- mismo, debe incorporar las medidas que permitan proteger a peatones y ciclis- tas respecto de la circulación de otros vehículos. Todas estas cuestiones, adaptadas a cada ciudad, son abordadas por las moder- nas ordenanzas, si bien todas suelen coincidir en cuáles han de ser las normas necesarias para la movilidad ciclista. Téngase en cuenta, además, que se trata de una herramienta de regulación y no de planificación: cualquier otra estrategia de promoción ciclista -sin duda de gran utilidad- puede y debe ser objeto de otros proyectos municipales. A continuación, se recogen algunos aspectos clave que debería incluir una orde- nanza para una correcta regulación del uso de la bicicleta en medio urbano. Cuestiones sobre la Red Viaria y la Señalización En primer lugar, hacer practicable la ciudad para un uso generalizado de la bi- cicleta requiere la moderación del tráfico motorizado, de modo que los ciclis- tas puedan circular con seguridad y confianza por la calzada, y se reduzcan las tensiones provocadas por la circulación de bicicletas por las aceras. Se trata, sin duda, de uno de las cuestiones de mayor importancia para conseguir una ciudad ciciabie, que implica mayor difusión de Zonas 30 y Zonas 20 (de coexistencia de coches, bicicletas y peatones, etc.), la re- ducción del ancho de los carriles de trá- fico privado y su número, la reordenación de los principales puntos de conflicto (como glorietas de varios carriles), etc. (veáse apartado 3.1) El resto de medidas que afectan a las in- fraestructuras y a la gestión, pueden re- 89(^) Foto: pedbikeimages.org Foto: Gianni Rondinella sultar inútiles si no se modera el tráfico y fa velocidad en fa ciudad (to que, por otro fado, conlleva beneficios ambientales en sí). En este sentido, una reciente ordenanza ha hecho posible que, en 2010, Zaragoza se convierta en fa primera ciudad española que limite fa velocidad máxima def tráfico rodado en fa mayo- ría de sus caffes a 30 km/h (en particular, en todas aquellas que tengan un único carril de circulación, en fas vías secundarias incluidas en el llamado Segundo Cinturón y, en algunos casos, en el carril derecho de otras calles secundarias). En otros países europeos se ha ido incluso más allá al posibilitar que las bicicletas circulen en sentido contrario en calles con un solo sentido de circulación para co- ches, siempre que la vía esté convenientemente señalizada vertical y horizontal- mente (en caso contrario, puede suponer conflictos de circulación). Esto permite evi- tara los ciclistas largos rodeos por ejes con mayor tráfico y prioriza su circulación. En Francia, por ejemplo, se ha aprobado el doble sentido de circulación en todas las calles de Zona 30 y en algunas ciudades españolas, como San Sebastián, se está probando en algunas. Por otra parte, es necesario incluir el concepto y definición de los diferentes tipos de vehículos, junto con los usos de las distintas vías (carriles bici, zonas peato- nales, vías ciclables, etc.), para evitar que otros medios circulen por las que son exclusivas de bicicletas. Se debe, asimismo, prescindir del uso de una nomen- clatura no estandarizada. Igualmente, es necesario incorporar señales de circulación más específicas y acordes con las necesidades derivadas de la construcción de nuevas vías de cir- culación exclusiva, que las recogidas en el Reglamento de Circulación, sin per- juicio de reflejarel cumplimiento obligatorio de la señalización y reglamentación general (semáforos, STOP, tasa de alcohol máxima, etc.). Es conveniente, ade- más, que la señalización específica se muestre en positivo (se permite) y no en negativo (se prohíbe], de modo que se autorice la circulación de bicicletas en zonas 30, en zonas peatonales, etc., y se contribuya a normalizar dicha circula- ción, favoreciendo la creación de una nueva cultura ciudadana. Cuestiones sobre la circulación de otros modos en coexistencia con la bicicleta: ► Precisar la prioridad de paso de los ciclistas cuando circulan por vías exclu- sivas y cuando un giro a la izquierda de los coches se topa con ellos, adap- tando las ordenanzas a lo que ya recoge la legislación nacional. ► Prohibir a los vehículos motorizados las paradas y estacionamientos en los pasos para bicicletas y en las vías ciclistas, de igual modo que motocicletas y ciclomotores no tienen autorizado el estacionamiento en las barras destina- das al aparcamiento de aquellas. ► Cuando la vía ciclista, o carril bici, esté situada en una acera, se debe permi- tir el cruce de los peatones que, no obstante, no podrán ocuparla ni caminar por ella, mientras que si está en la calzada, los peatones deberán cruzar por los lugares señalizados. Cuestiones específicas sobre la circulación en bicicleta - Dónde pueden circular: ► Las vías ciclistas, segregadas físicamente del resto del tráfico y de las zonas des- tinadas a peatones, únicamente deben ser utilizadas por bicicletas o patines. En ocasiones se establece como velocidad máxima 15 km/h, pero es preferible que las normas den consignas enfocadas al respeto y convivencia entre los usuarios de los diferentes medios (sobre todo cuando éstos conviven en un mismo espa- cio), en vez de fijar una velocidad máxima (por otro lado muy difícil de medir). ► En algunos países se permite a los ciclistas girar a la derecha cuando los semáforos están en rojo, siempre que se le dé prioridad al tráfico que tiene el semáforo en verde y a los peatones que vayan a cruzar. Esta medida me- jora significativamente el uso de la bicicleta y les permite girar cuando sea más seguro. ► Si bien es recomendable la construcción de vías ciclistas exclusivas, no se debe limitar a éstas la circulación de bicicletas, pues restringiría mucho la capacidad y competitividad de la bici en el medio urbano. Por el contrario, se debe contar con las zonas donde se considere que la cohabitación es posible. En el caso de circular por calzadas: - La circulación de las bicicletas no debe quedar restringida al carril dere- cho, para facilitar los giros a izquierda, y en previsión de posibles obstá- culos e incidencias en la vía al adelantar, parar o estacionar. La razón de este planteamiento estriba en el trato de igualdad que la bicicleta debe recibir como un medio de transporte más en las vías urbanas, donde la existencia de varios carriles en una misma dirección no implica necesa- riamente que el de la izquierda esté reservado de modo exclusivo al ade- lantamiento. - Por la seguridad de todos, se debe permitir a los ciclistas la utilización del centro del carril y no su margen derecho, tal y como ya han regulado las ordenanzas de Barcelona, San Sebastián y Sevilla. En realidad supone re- flejar las disposiciones contenidas en el reglamento de circulación, para evitar los choques al abrir la puerta de coches aparcados, los atropellos en los giros de coches a la derecha, los adelantamientos a muy escasa dis- tancia, etc. - Se debe considerar la posibilidad de crear plataformas avanzadas de es- pera en los cruces semafóricos, de tal manera que los ciclistas se sitúen delante del tráfico motorizado, mejorando así su visibilidad y disminu- yendo el riesgo en las maniobras de puesta en marcha y giros a izquierda en la fase verde del semáforo, (veáse apartado 3.1 ) ► Regular cuándo y cómo está permitido el uso del carril bus (carriles bus- bici), dado que cada situación es distinta y debe ser evaluada con detalle. La cohabitación de la bicicleta con vehículos pesados (como el autobús), es más delicada, si cabe, debido a la diferencia de masas y velocidades entre ellos, por lo que, idealmente, deberían circular por carriles separados (ex- cepto en zonas de baja velocidad). Sin embargo, cuando la velocidad del bus y los volúmenes de autobuses y bicicletas en coexistencia no son muy altos, sí puede ser aconsejable autorizar la circulación de bicicletas en el carril bus, en cuyo caso se recomienda: - Evitar anchuras de 3.25-4 metros, pues es una dimensión ambigua en la que el autobús podría tratar de adelantar a la bicicleta creando una situa- ción de gran peligro. Es preferible prever anchuras a partir de 4 metros (con espacios separados para ambos) o de 3-3.25 metros en espacios de corta longitud (de modo que el autobús no pueda adelantar). - Señalizar convenientemente la circulación de bicicletas. - No permitir la circulación de ciclistas en sentido contrario salvo en tra- mos de muy corta longitud y anchura superior a 4.5 metros. - Evitar la coexistencia bus-bicicleta en calles de fuerte subida. ► En parques públicos y zonas de peatones habrá que considerar en cada caso si se cumplen unas condiciones mínimas para permitir la cohabitación entre peatones y ciclistas, a saber: - Respeto de la señalización existente. - Respeto de la preferencia de paso de los peatones. - Velocidad máxima de 10 km/h, siempre adecuada a la mayor o menor pre- sencia de peatones. - Mantenimiento de una distancia de seguridad con los peatones de un metro. - No efectuar maniobras negligentes o temerarias, que puedan afectar a la seguridad de los peatones. Sin embargo, normalmente surge el problema de la ambigüedad de las defi- niciones: ¿Cuándo se producen aglomeraciones? ¿Cuándo estamos ante una velocidad adecuada? ¿Qué distancia de separación es la prudencial? La nor- mativa de Barcelona es de las pocas que ha querido matizar estas cuestio- nes; pero, en la práctica, intentos de este tipo no producen sino una presión adicional sobre el colectivo ciclista, que no puede llevar un cuentakilómetros o una cinta de medir para conocer cuándo puede circulary cuándo no. En definitiva, es más recomendable la definición de qué itinerarios peatona- les pueden ser utilizados por bicicletas, y especificar más en qué condicio- nes, dejando al respeto mutuo, a la convivencia y, en todo caso, atendiendo a la prioridad peatonal, la regulación de posibles conflictos que pudieran sur- gir allí donde la particularización no sea posible. Figura 25. Convivencia bici - peatones en áreas de prioridad peatonal >200 ¿Se Debe/Puede permitir la circulación de ciclistas en ese área peatonal? , separado N° peatones/hora/ metro de ancho ¿Espacio separado o compartido? compartido <100 Fuente: adaptado de CROW 2007. ► En algunos casos, puede ser conveniente regular la circulación por la acera de menores de cierta edad (en San Sebastián 7 años, en Barcelona 12), por constituir un colectivo especialmente vulnerable al que se permite la circula- ción por las aceras bajo ciertas condiciones (supervisión de un adulto, veloci- dad reducida, no causar molestias a los peatones, etc.) Otras cuestiones sobre la circulación en bicicleta ► Establecer claramente la necesidad de dotarse de timbre y de elementos re- flectantes y luminosos conforme a la legislación vigente. ► Comoquiera que la seguridad vial debe partir de un correcto diseño de la vía y de la circulación y no de un elemento protector, el uso del casco debe ser opcional, dado que desincentiva el uso de la bicicleta (especialmente las públicas). ► Los aparcamientos deben ser exclusivos al objeto de evitar invasiones por parte de otros vehículos, especialmente motocicletas. Para ello, debe colo- carse señalización exclusiva en cada aparcamiento. ► En el caso de no existir aparcamientos específicos (por ejemplo, a una dis- tancia de 100 metros, como sucede en muchas zonas de la ciudad), se debe permitir la utilización de determinados elementos del mobiliario urbano o pri- vado, siempre que no resulte dañado, se entorpezca el paso de los viandan- tes o se altere el uso habitual o la finalidad de dichos elementos. En ocasiones, las ordenanzas municipales consideran al arbolado como mobiliario urbano y en otras no, pero en ambos casos, se debe especificar que el aparcamiento no debe producir daños. ► Además, las ordenanzas deben prever el uso de bicicletas con remolques para cargas o sillas acopladas para niños, con los dispositivos homologados y señalizados. ► Se debe prever, asimismo, la creación de un registro de bicicletas voluntario para facilitar su localización en caso de robo, así como establecer claramente cuándo se considera una bicicleta abandonada, a los efectos de proceder a su retirada, visto que, en ocasiones, se aplican a las bicicletas abandonadas, ro- badas o mal estacionadas, los procedimientos y sanciones previstos para los vehículos motorizados, cuando deberían ser específicos. ► Las ordenanzas deben, además, definir las sanciones a imponer en caso de incumplimiento. En este sentido, una de las normas que más concreta las penas en caso de infracción es la Ordenanza de San Sebastián, que distingue entre sanciones leves (por ejemplo, el aparcamiento de motoci- cletas en las parrillas destinadas a las bicicletas y la circulación negli- gente de bicis), graves (como no respetar las bicicletas la prioridad peatonal en las zonas señalizadas, circular en bicicleta superando las ve- locidades permitidas con grave riesgo para los peatones, y circular en bici de noche sin foco ni reflectante) o muy graves (como circular vehículos motorizados por aceras, zonas exclusivas para peatones y vías ciclistas, de forma temeraria). Nueva Onfttuuua de Circulación de Vehieuk» y Pe alone Figura 26. Imagen de la campaña para la nueva Ordenanza de Circulación de Peatones y Vehículos de San Se- bastián y señalización de las "calles pacificadas" en Zaragoza" Cabe mencionar que, si bien estas medidas están dentro de toda lógica, las ordenanzas aprobadas en los últimos años no van siempre en la misma direc- ción; de hecho, es posible encontrar algunas de reciente aprobación donde se insta a los ciclistas a circular por la derecha de la calzada, con el consiguiente peligro que ello representa, o que imponen la obligatoriedad de aparcar las bi- cicletas en los puntos de amarre específicos, a pesar de no existir suficientes en la ciudad. Asimismo, en ocasiones la reglamentación no está exenta de polémica: de la úl- tima ordenanza de peatones y ciclistas publicada por el Ayuntamiento de Sevilla en 2007 - que autorizaba la convivencia peatón-bici en zonas peatonales, par- Conocimientos y estrategias ques, etc., y permitía et aparcamiento de bicictetas en etementos de mobitiario ur- bano en ausencia de otra atternativa o ta posibitidad de ttevar remotques tras ta bici-, et Tribunat Superior de Justicia de Andatucía anutó determinados artícutos por considerar a ta bicicteta como un vehícuto idéntico a tos cictomotores y motos de gran citindrada. Sin embargo, ta reforma de ta Ley de Tráfico (en curso) permite a tos ayunta- mientos reguíar este tipo de cuestiones mediante ordenanzas municipaíes por to que, no habiendo aún concíuido et procedimiento judicial, queda abierta ta vía a una reguíación coherente con ta necesidad de coexistencia de tos diferentes modos en ta ciudad, donde fas bicictetas tengan ta consideración de un vehícuto diferenciado. Ese, y no otro, debe ser et camino a seguir por tos municipios hacia et reconocimiento de tos modos ciclistas en ta circulación urbana y la racionali- zación de fas normas en defensa de fa bici. Además, fas estrategias de fomento de fa bicicleta y el desarrollo normativo co- rrespondiente, no pueden llevarse a cabo af margen de tos actores y fa ciudada- nía en general. Por un fado, es necesaria fa participación ciudadana a través de tos agentes sociales interesados en fa bicicleta y fa movilidad urbana (colectivos ciclistas, asociaciones de barrio, Stop Accidentes, transporte urbano colectivo, grupos ecologistas, etc.) y, por otro, fa de tos distintos servicios def ayuntamiento donde fa normativa pudiera incidir (es obvio que una ordenanza de movilidad ci- clista incidirá sobre otras que regulen ef uso de determinados espacios, trans- porte público -e incluso et PGOU- que, a su vez, deberán ser modificadas). Si fa participación ciudadana, en ef doble sentido, no se recoge, ef desarrollo de es- trategias aisladas acabaría con fas propias estrategias. 95(^) Foto: Comune di Reggio Emilia 01 En consecuencia, la ordenación y promoción de la movilidad ciclista debe des- arrollarse sobre la base de los principios de comunicación, consulta, consenso y cooperación con los colectivos ciclistas, al objeto de asegurar el correcto diseño de la normativa y el éxito en su difusión e implantación. Referencias a algunas ordenanzas de reciente desarrollo ■ Sevilla (publicado en el BOPS el 22 de mayo de 2008): http://www.sevilla.ora/sevillaenbici/ ■ Barcelona (aprobada el 27 de noviembre de 1998, modificada el 20 de julio de 2001 y el 23 de febrero de 2007): http://www.bcn.es/bicicleta/es/aiuntament normativa.html ■ Zaragoza (aprobado el 29 de junio de 2009): http://www.zaraaoza.es/ciudad/incidencias/bici/normativa/detalle Normativ a?id=622 ■ San Sebastián (aprobada el 31 de enero de 2006): http://www.donostia.ora/secretaria/NorMunicipal.nsf/vListadold/5E882EFDC 9A28FBBC125703 D003 B2861 ?Qpen Document&sf=2&id=C671670436837&idio ma=cas ■ Madrid (Borrador, presentado el 23 de abril de 2010) http://www.fundacionmovilidad.es:8080/index.php?sec=11 &notic=493 (££)96 Métodos y técnicas Planificar políticas de fomento de la bicicleta Introducción a las metodologías desarrolladas en el proyecto PROBICI 98 El impulso generado por los sistemas de bicicleta pública 100 El proceso de recogida de información y análisis de la demanda 107 Un modelo para la estimación y gestión de la demanda potencial 116 Un modelo para la localización optima de puntos de préstamo de bicicletas 125 Aplicación del modelo al caso práctico de Santander. Definición de los escenarios 131 Evaluación ambiental y energética del caso práctico de Santander 138 02 Introducción a las metodologías desarrolladas en el proyecto PROBICI La Parte II de esta Guía recoge un conjunto de métodos y técnicas de planifica- ción desarrolladas en el proyecto PROBICI y que pueden ser utilizadas a lo largo del proceso municipal de planificación para el fomento de la movilidad ciclista. Las principales novedades de este proyecto pasan por aplicar: ■ Las teorías, técnicas y modelos de recogida de información de preferencias de- claradas para el modo bicicleta, para caracterizar a los potenciales usuarios y servir de base al diseño de modelos de estimación de demanda. En este aspecto es innovador combinar encuestas cualitativas con encuestas cuantitativas. ■ El uso de teorías y técnicas de optimización para el diseño de estrategias es- pecíficas con la mayor efectividad (por ejemplo, en el dimensionamiento de un sistema de bicicleta pública). ■ El desarrollo de modelos de estimación de demanda, asociados a los modelos de elección discreta, usando como información de base la captada por las en- cuestas de preferencias declaradas. 0£)98 ■ El desarrollo de una metodología de evaluación socio-económica de las es- trategias de promoción del uso de la bicicleta ante una potencial demanda, que justifiquen la inversión o no en estos modos. Foto Izq.: Gianni Rondinella Foto Deha.: SDG Métodos y técnicas ■ La aplicación de teorías del comportamiento humano y la gestión del cam- bio para establecer una priorización u orden en las estrategias / medidas de promoción de la bicicleta en función de la disponibilidad al cambio del grupo objetivo al que se dirigen. El proyecto ha contrastado el desarrollo de estas metodologías a través de su aplicación a tres casos de estudio: las ciudades de Santander, Burgos y Madrid. Los capítulos que siguen, después de una breve orientación metodológica, faci- litan entonces la descripción de unas precisas técnicas de planificación llevadas a cabo en esas ciudades, con un enfoque específico hacia la implantación de sis- temas de bicicleta pública. 99(^) El impulso generado por los sistemas de bicicleta pública Las bicicletas públicas son sistemas, que a diferencia de los tradicionales servi- cios de alquiler, permiten devolver una bicicleta en un punto diferente al que se tomó y sin coste añadido, pudiendo ser utilizada por otro usuario. Estos sistemas de bicicleta pública se implantaron por primera vez en Holanda, en la década de I960, y hasta finales de los años 90 experimentaron un periodo de desarrollo en el que toman la forma con la que los conocemos hoy en día. Du- rante esos años muy pocas ciudades europeas las habían introducido, sin em- bargo con la entrada del siglo XXI estos sistemas comenzaron a hacerse populares y su número se incrementó rápidamente. En España la introducción de la bicicleta pública ha sido más tardía pero su cre- cimiento ha seguido un patrón similar. Los primeros sistemas se implantaron en 2002, pero su verdadera expansión surgió a partir de 2007, cuando el número de bicicletas públicas creció exponencialmente (ver figura 27). Actualmente se han convertido en elemento clave de un nuevo modelo innovador de movilidad, y por ello cada vez son más los ayuntamientos que se plantean introducirlas. (££)100 Métodos y técnicas Figura 27. Evolución del número de sistemas de bicicletas públicas en España. Fuente: BACC, 2009. Figura 28. Mapa de los sistemas de bicicleta pública en España. Fuente: Esther Anaya. Los sistemas de bicicletas públicas pueden ofrecer apreciabtes beneficios para la sociedad, pero antes de su implantación es recomendable definir tos objetivos que se persiguen. 101 (^) 02 Una de las metas a alcanzar es el incremento del uso cotidiano de la bicicleta privada, para lo que se deben minimizar las reticencias de los potenciales usua- rios. Dos de las principales razones que reducen su atractivo son el vandalismo y la inseguridad vial40, sobre los que la introducción de la bicicleta pública puede influir de la siguiente manera: ► Aquellos que temen que su bicicleta sea robada o dañada en un acto de van- dalismo, ven en los sistemas de préstamo una opción segura ya que no ponen en riesgo su propio vehículo, de este modo aumenta el número total de ci- clistas en la ciudad generando una "masa crítica" que es percibida por pea- tones y conductores, los cuales, comienzan a habituarse a compartir la vía pública con un nuevo medio de transporte. En otras palabras, la movilidad se hace más cívica y las calles se vuelven más seguras. ► El aumento de ciclistas urbanos, provocado en gran medida por estos siste- mas de préstamo (por ejemplo el Bicing en Barcelona o el Velib' en París) dan como resultado el descenso en el número relativo41 de accidentes con bici- cleta. De este modo, aquellos que se sienten inseguros circulando junto con coches en la ciudad empiezan a ver con mejores ojos la posibilidad de reali- zar sus desplazamientos con la bicicleta, ya sea la de préstamo o incluso la suya propia. Este "efecto llamada" se ha cuantificado en ciudades como Bar- celona, Lyon o París, donde se ha incrementado el uso de otras bicicletas en 50%, 44% y 70%, respectivamente42. Figura 29. Síntesis de la contribución de la bicicleta pública a la promoción de la bicicleta mas bicicletas Otro argumento para introducir la bicicleta pública es la mejora del servicio del transporte público, ya que puede proporcionar acceso a las estaciones desde dis- tancias relativamente largas para hacerlas a pie. Además la bicicleta pública, en comparación con la privada, ofrece la ventaja de que su infraestructura ocupa un menor espacio y ofrece mayor seguridad al ciclista frente al robo, por lo que es 40 El 70% de los encuestados aluden a la asuencia de infraestructura ciclista, el 28% a la presencia de coches y el 21 % a la es- casez de aparcamientos vigilados. 41 Número de accidentes por desplazamiento 42 NYC, 2009. (^>102 Métodos y técnicas aconsejable desarrollar políticas conjuntas de desarrollo del transporte y bici- cleta públicos. Un buen ejemplo de esta intermodalidad es Barcelona, donde la ubicación de las estaciones del sistema de préstamo de bicicletas, Bicing, se in- dicada en los paneles informativos del metro. Figura 30. Integración de la bicicleta pública en la señalización del metro de Barcelona. Para alcanzar un buen rendimiento de los sistemas y un mayor beneficio social, la implantación de las bicicletas públicas debe ser correctamente planificada. Actualmente no sólo hay un gran número de ciudades con estos sistemas, sino también una amplia variedad de modelos en el mercado, de modo que el co- mienzo de un sistema exitoso pasa por la elección del modelo de sistema que mejor se ajusta a las características del municipio. Asuntos como los horarios de apertura y meses que estará en funcionamiento, la tecnología y la tarifa a aplicar o la estimación del número de bicicletas y de préstamos deben ser estudiados con anterioridad a la implantación del sistema. Aquí se detallan algunas de las conclusiones más relevantes del proyecto euro- peo OBIS con relación a las características de diseño: ► El 75% de los sistemas de bicicleta pública situados en grandes ciudades eu- ropeas (mayores de 500.000 habitantes) ofrecen su servicio 24 horas al día, sin embargo, cuanto más pequeña es la ciudad la posibilidad de que estos sis- temas operen durante la noche se reduce. ► La amplitud horaria parece estar vinculada a la tecnología con la que está equi- pado el sistema. Aquellos que necesitan personal para prestar las bicicletas deben cerrar durante la noche, mientras que los sistemas automáticos pueden optar por operar sin descanso. Destaca el 85% de grandes ciudades con siste- mas electrónicos frente al 38% en municipios con menos de 100.000 habitantes. 103(^5 Foto: Alberto Castro 02 ► Asimismo es relevante destacar que las ciudades más frías43 sufren mayores oscilaciones en la demanda. En verano se produce un pico en el número de préstamos, en cambio en invierno la demanda se torna tan baja que da como resultado que el 45% de estos sistemas cierren durante esta estación. Las ciudades más cálidas sin embargo tienen una demanda más constante con pequeños picos en otoño y primavera, por ello, el 93% de estos sistemas fun- cionan todos los meses del año. ► Tanto el número de bicicletas necesarias como el número de préstamos que se producirán resulta difícil de estimar, ya que los valores se mueven en ran- gos muy amplios dependiendo de la ciudad. Lo único que se puede afirmar es que, como media, los sistemas europeos están implementando 15 bicicletas por 10.000 habitantes. Si bien, debido a la mayor densidad e índice de uso del transporte público, cuanto mayor es la ciudad, mayor es la demanda de bici- cleta pública (450 préstamos por bicicleta al año en ciudades grandes frente a 230 en las pequeñas). Figura 31. Fluctuación del número de préstamos a lo largo del año dependiendo del clima de la ciudad. Demanda a lo largo del año Muestra de 8 ciudades consideradas en OBIS Fuente: 0BIS, 2010. Son consideradas ciudades frías aquellas con menos de 11 °C de tem- peratura media anual, y cálidas aquellas con más de 11°C. (^>104 4:5 En el estudio del proyecto OBIS son consideradas ciudades frías, aquellas por debajo de 11°C de temperatura media anual y cálidas por encima de 11°C. Métodos y técnicas Figura 32. Valores de oferta en los sistemas de bicicleta pública (n° de bicicletas por cada 10.000 habitantes). Bicicletas por cada 1.000 habitantes 15,6 14,4 14,0 Ciudades Ciudades Ciudades grandes grandes grandes + Max - Min ■ Media Fuente: 0BIS, 2010. Figura 33. Valores de demanda en los sistemas de bicicleta pública (n° préstamos por bici- cleta y año). Préstamos por bicicleta al año grandes grandes grandes + Max - Min ■ Media Fuente: 0BIS, 2010. Estudiados tos beneficios que genera un sistema de bicicleta pública y fas ca- racterísticas que éstos pueden tener, deben ser también tenidos en cuenta tos problemas más comunes que surgen en la implantación: demanda demasiado alta (o baja), deterioro de la infraestructura debido a vandalismo o intensidad de uso, redistribución costosa de bicicletas entre estaciones, falta de espacio o pro- blemas de financiación a largo plazo44. En la tabla 2 se muestran las causas, efectos y posibles soluciones a estos pro- blemas: 0BIS, 2010. 105(^5 02 Tabla 2. Soluciones a los posibles problemas de implementación un sistema de bicicleta pública. Problema Causa Efecto Solución Baja demanda Ciudades pequeñas y/o con muchas bicicletas Poca rentabilidad del sistema Ofrecer servicios que incrementen su atractivo Alta demanda Ciudades grandes Estaciones vacías y mala imagen Incremento del número de bicicletas y estaciones Establecimientos de alquiler de bicicletas Ciudades turísticas Competencia Los establecimientos de alquiler deben ofrecer nuevos servicios, y/o los sistemas de bicicleta pública evitar suscripciones por un día o una semana Vandalismo Ciudades con pocas bicicletas Menor capacidad del sistema y por tanto mala imagen. Costes de reparación. Las bicicletas deben estar protegidas contra todo tipo de vandalismo Deterioro Sistemas con un alto índice de préstamos por bicicleta Menor capacidad del sistema y por tanto mala imagen. Costes de reparación. Las bicicletas deben ser duraderas Redistribución Topografía o demanda irregular Menor capacidad del sistema y por tanto mala imagen. Evitar zonas altas para las estaciones Financiación insuficiente Incorrecta planificación económica Cierre del sistema Se necesitan costes de operación bajos e ingresos fiables a largo plazo Escasez de espacio para las estaciones Incorrecta planificación del espacio Conflicto con residentes y tiendas adyacentes Previo a la implantación del sistema se necesita un estudio de disponibilidad de espacio Fuente: 0BIS, 2010. C^feioé El proceso de recogida de información y análisis de la demanda A la hora de planificar las estratégias para un modo de transporte es fundamental conocer y analizar su demanda potencial. Así el objetivo general de una parte de PROBICI ha sido desarrollar un modelo para cuantificar el potencial de la bicicleta en la movilidad urbana cotidiana e identificar las variables clave para impulsar su uso. Para ello, los objetivos específicos que se deben alcanzar son: 1. Caracterizar al potencial usuario de bicicleta, que será de vital importancia a la hora de establecer políticas eficientes que fomenten el uso de la bici como modo de transporte alternativo al vehículo motorizado. 2. Determinar la disposición al pago por usar los distintos modos de trans- porte en distintos escenarios planteados, que servirá para plantear posi- bles políticas de actuación. La consecución de los objetivos lleva consigo el desarrollo de una serie de tra- bajos sucesivos enlazados entre sí y que se representan en la Figura 34. Una vez definidos los objetivos, el siguiente paso es realizar un estudio exhaustivo del estado de la cuestión, de donde se desprenderá el conocimiento de las variables más relevantes a la hora de decidir usar la bici como modo de transporte alternativo. 107(^5 02 Otro de los aspectos iniciales que hay que tener en cuenta es conocery caracte- rizar el lugar donde se quiere aplicar de forma práctica. Además, en la implan- tación de este tipo de sistemas alternativos es importante tener en cuenta el carácter social ya que, por ejemplo, los no-usuarios de bicicleta admiten que es una conducta cultural o incluso educacional. Llegados a este punto, se definirán las variables significativas o fundamentales, para lo que resulta útil contar con "grupos focales". En reuniones en modalidad de entrevista grupal abierta y estructurada un grupo de individuos seleccionados por los investigadores discuten sobre la temática que es objeto de investigación, por ejemplo, factores que influyen en el uso de la bicicleta, calidad del transporte público, etc. Las experiencias con esta técnica indican que el número de grupos puede estar comprendido entre 2 y 10, y cada uno formado por entre 6 y 12 personas con algún nexo en común, en los que se busca el consenso con su interacción democrática, con la articulación de las diferentes perspectivas y con el cruce de opiniones, para la obtención de las variables fundamentales para el estudio. Figura 34. Resumen del proceso de diseño y realización de la Encuesta. Previamente a la realización de los grupos focales se realizaron los denominados "Mega Grupos Focales", que se utilizaron como toma de contacto con el problema de la implantación de un sistema de bicis públicas en la ciudad de Santander. Los mega grupos focales son reuniones de entre 40 y 60 integrantes en las que se dispone de un moderadory una pauta guía.ycuyo funcionamiento essimilaral de un grupo focal, pero en este caso de mayores dimensiones. En los mega grupos focales se discuten temáticas de carácter genérico que afecten a la ciudadanía en su conjunto (ejemplo: problemática del transporte público) y van a servir en el (^)108 Métodos y técnicas proceso de selección para escoger candidatos para la realización de grupos foca- les de menores dimensiones y temáticas más específicas (ejemplo: bicicletas). Por otra parte, para conseguir los objetivos propuestos es necesario realizar di- versas encuestas de Preferencias Reveladas y Declaradas en hogares. Las en- cuestas de Preferencias Reveladas sirven para saber quién, cuándo y cómo estaría dispuesto a utilizar la bici como modo de transporte; es decir, modelizar el comportamiento del usuario. Para ello es fundamental llevar a cabo una en- cuesta domiciliaria en la que no sólo se caracterizará al potencial usuario de este modo de transporte alternativo, sino que se obtendrá además una matriz Ori- gen/Destino, mediante el correspondiente Diario de Viajes. Para modelizar el comportamiento del usuario se ha optado por el uso de mode- los tipo Logit Multinomial, consiguiendo una función de utilidad distinta para cada modo de transporte considerado (en este caso: A pie, Bici, Transporte Público, Transporte Privado Motorizado). De otra parte, la encuesta de Preferencias Declaradas consiste en preguntara los encuestados sobre una serie de escenarios hipotéticos, pero siempre factibles, en los que se elige la alternativa más satisfactoria entre varias propuestas. De los datos así recogidos, se estiman una serie de modelos que servirán para calcular posteriormente la elasticidad de la demanda ante ciertas medidas o políticas futuras y el valor del tiempo asociado a cada modo de transporte, así como los hipotéticos repartos modales en función de las distintas políticas fu- turas de actuación. M2.1 Experiencia en Santander Una de las dos ciudades que se han elegido para aplicar la metodología PROBICI es Santander, de tamaño medio (180.000 habitantes) donde recientemente se ha implantado un sistema de bicicleta pública, que pretende impulsar su uso, como modo de transporte alternativo al vehículo motorizado. Figura 35. Bicicletas del sistema TUSBIC en Santander. 109(^5 Foto: UC 02 Esta ciudad tiene tres características que dificuttan et uso de este modo de transporte: 1. Orografía irreguíar (fuertes pendientes existentes a to íargo de toda ta ciudad) 2. Cíima húmedo, sobre todo en ta época que abarca desde et otoño hasta ta primavera. 3. Reducida longitud deí carril bici existente. En Santander fue necesario realizar tres mega grupos focales de tos que se ob- tuvieron tos contactos para ef diseño y desarrollo de tos dos grupos focales, se- parando usuarios de no usuarios de fa bicicleta. Las variables elegidas como fundamentales para et estudio, en base a ta infor- mación recogida de tos grupos focales, fueron: ■ Tiempo de viaje en bici ■ Coste de alquiler de ta bici ■ Clima ■ Infraestructura ■ Distancia a fas estaciones de bicicletas públicas Figura 36. Topografía del municipio de Santander. (Afelio Métodos y técnicas Se realizaron encuestas en hogares a lo largo de toda la ciudad (Preferencias Re- veladas), elegidos de forma aleatoria. De los 974 hogares encuestados se obtu- vieron 1.709 encuestas correctamente rellenadas. Tras la explotación de todos los datos obtenidos de la encuesta de Preferencias Reveladas se pueden pre- sentarvarias conclusiones importantes: 1. Actualmente, sólo el 15% de la población de Santander utiliza la bicicleta al- guna vez, y el 85% de ellos lo hace para el ocio, no como modo de transporte. 2. Las variables más relevantes en la elección del modo de transporte son el Coste, el Tiempo de Espera del transporte público y los Tiempos de Viaje, tanto para el transporte público como para el transporte privado. A parte de las encuestas de Preferencias Reveladas, a las personas que hicieron sus viajen en modo motorizado y respondieron en el Diario de Viajes "SÍ o QUIZÁ" a la pregunta de si estarían dispuestos a realizar ese mismo viaje en bici, se les rea- lizó una encuesta de Preferencias Declaradas, sumando un total de 117 encuestas. Esta encuesta estaba constituida por 8 escenarios, y en cada uno de ellos el en- cuestado debía elegir entre la bici y el modo de transporte utilizado realmente (dato obtenido del Diario de Viajes) bajo diferentes situaciones, definidas en fun- ción de 5 variables: ■ Tiempo de viaje (bici, bus o coche) ■ Clima ■ Precio del viaje (modo motorizado) o coste de alquiler de la bici ■ Tipo de vía destinado a la bici ■ Distancia a la estación de bicicleta pública. M2.2 Experiencia en Burgos La otra ciudad española donde se experimentaron las metodologías del proyecto PROBICI es Burgos, de tamaño medio que disfruta de un clima mediterráneo con- tinental y dispone de unas condiciones orográficas idóneas, que posibilitan la cir- culación en bici a cualquiertipo de usuario, aunque sus aproximadamente 180.000 habitantes se decantan por desplazarse a pie, en coche o en autobús urbano. Sin embargo, como consecuencia de la participación en el Programa Comunitario CIVITAS, cofinanciado por la Comisión Europea durante los años 2005- 2009, se ha ex- perimentado un aumento del número de personas que utilizan la bicicleta en sus desplazamientos diarios, debido a la implementación del sistema público de bicicle- tas "Bicibur" en 2006, el control de acceso de vehículos motorizados al centro histó- rico y especialmente la mejora y ampliación de vías ciclistas por un total de 23 km. 111 (^) Foto: UBU 02 M2.2.1 Encuesta realizada en Burgos La encuesta de revisión general de la situación del uso de la bicicleta en Burgos, tuvo como principales objetivos: 1. Diferenciar a la población encuestada en 5 grupos distintos, en función de la frecuencia de uso de la bicicleta, y detectar las principales características de cada uno. 2. Identificar las variables que condicionan el uso de la bicicleta. El sistema elegido para la realización de la encuesta fue la entrevista personal a los peatones en lugares con gran afluencia de ciclistas, coincidiendo con zonas del casco histórico, tramos de vías ciclistas, lugares de estudio o trabajo, princi- pales paradas de autobús de la ciudad, puntos cercanos al sistema de préstamo de bicicletas públicas de la ciudad y zonas con gran actividad comercial donde los usuarios de distintos modos de transporte podían confluir. Se obtuvieron 951 encuestas válidas y su período de realización abarcó los meses de mayo y abril del 2008. Figura 37. Punto de préstamo del sistema BiciBur en Burgos (^)112 Métodos y técnicas Contenido de la encuesta Su diseño final se obtuvo a partir de una revisión bibliográfica de otras experien- cias similares, de una encuesta realizada por la delegación burgalesa de la aso- ciación CONBICI y la creación de un grupo focal dentro del ámbito universitario. La estructura básica de la encuesta se dividió en dos partes: A. CARACTERIZACIÓN GENERAL DEL USUARIO: preguntas para conocer el perfil personal del encuestado (edad, ocupación, situación social), distan- cias de desplazamiento y modos habituales de transporte utilizados. B. CARACTERIZACIÓN GENERAL DEL ENCUESTADO RESPECTO AL USO DE LA BICICLETA: a. Determinación del tipo de usuario de bicicleta según la frecuencia, perí- odo y motivos de uso de la misma. b. Comparación de la situación actual con respecto a la pasada con objeto de poder determinar si se había producido un aumento del uso de la bi- cicleta en los desplazamientos cotidianos (distintos de ocio o paseo) du- rante los últimos años. c. Actitud de las personas respecto al uso de la bicicleta. Ventajas y des- ventajas, predisposición al cambio en los hábitos de desplazamiento y mejoras que consideran necesarias para que se produzca el mismo. d. Valoración general las vías ciclistas segregadas por usuarios y no usuarios. e. Valoración general del sistema de préstamo de bicicleta pública. Resultados principales La caracterización general del usuario de bicicleta abarcaba tanto al usuario de bicicleta propia como de bicicleta pública, determinando una participación de los últimos del 9.6%. Extrapolando los datos a la población de Burgos, mediante el empleo de un fac- tor de corrección, los principales resultados obtenidos fueron: ► Clasificación respecto a la frecuencia de uso de la bicicleta Se identifican cinco grupos: Grupo 1 : No usuario. Grupo 2: 1 -7 veces al mes. Usuario poco frecuente. Grupo 3: 2-5 veces por semana. Usuario frecuente. Grupo 4: 6-9 veces por semana. Usuario frecuente. Grupo 5: si 0 veces por semana. Usuario frecuente. 113(^5 02 Figura 38. Frecuencia de uso de la bicicleta en Burgos. Fuente: Elaboración propia. ■ No usuario/potencial ■ 1-7 veces al mes ■ 2-5 veces semana ■ 6-9 veces semana ■ ÿ 10 veces semana A los encuestados también se les preguntó por su evolución en el uso de la bici cleta durante los dos últimos años, debido a la implantación de las medidas re- alizadas gracias al proyecto CIVITAS. El resultado fue: 1. Grupo a. Usuarios con aumento del uso: 10,8%. 2. Grupo b. Usuarios con el mismo uso: 15,6%. 3. Grupo c. Usuarios con disminución: 3,8%. ► Motivos que desincentivan el uso de la bicicleta. Los motivos principales fueron la climatología adversa, el hecho de no consi derarlo un medio de transporte eficaz, la falta de hábito y la inseguridad vial. Figura 39. Motivos que desincentivan el uso de la bicicleta en Burgos. INSEGURIDAD VIAL Fuente: Elaboración propia. ► Valoración de las mejoras de los usuarios de bici. Las medidas más valoradas fueron el aumento de los carriles bici, las mejo- ras en la seguridad vial y el aumento de aparcamientos para bicicletas. (^>114 Métodos y técnicas Figura 40. Valoración de las mejoras por parte de los usuarios de bicicleta en Burgos. AUMENTO CARRIL BICI Fuente: Elaboración propia. Se concluye que el hecho de aumentar el número de puntos de préstamo de bi- cicleta pública no es una medida muy valorada por el conjunto de los usuarios, de- bido a que la mayoría de ellos utilizan la propia; sin embargo, la existencia de infraestructuras adecuadas para un uso seguro de la bici (genéricamente referido como "aumento del carril bici") afecta fuertemente a la demanda. Además, para aumentar el número de usuarios de la bicicleta, se tiene que tra- bajar para mejorar la percepción de los siguientes aspectos: seguridad vial, uti- lidad de la bici, falta de hábito o clima adverso. M2.2.2 Validación de la metodología de encuestas probada en Santander En los apartados anteriores se presenta una metodología para estimar un modelo de demanda desarrollado en Santander. Con el fin de validar la aplicación del método en ciudades con características di- ferentes, se probó a pequeña escala en Burgos, donde se empleó el mismo mo- delo de encuesta, y el procedimiento seguido, tanto para su recogida como para la selección de hogares. En total, se realizaron 63 encuestas de preferencias declaradas, de las cuales 39 fueron correctas. Los modelos obtenidos arrojaron resultados semejantes a los de la encuesta realizada en Santander, al menos, en cuanto al orden de magni- tud de las variables más relevantes. De este modo, queda reflejado que el método descrito es transferible a otras lo- calidades donde se desee potenciar el uso de la bicicleta como modo de trans- porte urbano cotidiano, aunque conviene emplear un tamaño muestral mayor si se buscan resultados aplicables para la previsión de la demanda. 115(^5 Un modelo para la estimación y gestion de la demanda potencial Para la estimación de la demanda se desarrollaron modelos de elección discreta, que permiten estimar los repartos modales y las variables que tienen más peso en la elección modal. Estos modelos se desarrollaron a partir de las encuestas realizadas en Santander. M3.1 Modelo basado en los datos de Preferencias Reveladas En base a los datos de las encuestas de Preferencias Reveladas se estima el mo- delo que mejor representa la realidad, quedando definido con una función de uti- lidad asociada a cada modo de transporte disponible en la actualidad. De este modo, la variable que más peso tiene actualmente en Santander, a la hora de hacer la elección modal, tanto en transporte público como en transporte privado, es el tiempo de viaje, por lo que las medidas o políticas que se vayan a plantear han de tenerlo como principal consideración. Además se puede estimar la elasticidad de la demanda dependiendo del cambio de las variables que forman parte de las funciones de utilidad como, por ejemplo, el tiempo de viaje para cada modo de viaje utilizado. Esto facilita la previsión de Métodos y técnicas la demanda frente a posibles políticas de actuación, ya que lo que se consigue es conocer la variación de la probabilidad de elección de cada modo cuando se varía en un 1 % algunas de las variables que definen la utilidad de dichos modos. Otro de los cálculos que se puede llevar a cabo una vez estimados los modelos de elección discreta (funciones de utilidad) es la disposición al pago (WTP), que per- mite conocer cuánto estaría dispuesto a pagar el usuario por ahorrar tiempo de viaje o por mejorar las variables que forman parte de las funciones de utilidad (grado de ocupación en el bus, contar con una tipología de vías ciclistas adecuada, etc.), en cada uno de los modos considerados. Es una herramienta fundamental a la hora de plantear futuras políticas, ya que muestra la disponibilidad a pagar por mejorar las variables que definen la utilidad de cada modo. Las funciones de utilidad estimadas para el caso particular de Santander, son las siguientes: U (Pie) = 0.00+(-0.25+0.03*Edad>56+0.02*Sexo)*TV U(Bici) = -9.17+(-0.25+0.03*Edad>56+0.02*Sexo+0.02*lng<i2oo€/mes)*TV U(TMot) = -1.03+(-0.53+0.03*Edad>56+0.02*Sexo+0.02*lng<i2oo€/mes)*TV -2.21 *Cos- teTMot U(TPub)= 2.04+1-0.34 +0.03*Edad>56+0.02*Sexo+0.02*lng<i2oo€/mes)*TV-2.21 *Cos- teTpub-0.12*TA-0.09*TD-0.83*TE Donde se separan para las cuatro opciones de transporte disponibles en la ciu- dad, y donde las variables son: - TV: Tiempo de Viaje en el modo - Edad>56: TV*Edad>5ó (1 si Edad >56, 0 si Edad < 56años) - Sexo: TV*Sexo (1 si es mujer, 0 si es hombre), - lng<i.2oo€/mes: TV*lng<i.2oo€/mes(1 si Ing< 1.200€/mes, 0 si lng.>1200€/mes) - COSTEtmoi: Coste del Transporte Privado Motorizado (coche) - COSTEïPub: Coste del Transporte Público - TA: Tiempo de Acceso desde el origen real a la Parada Origen - TD: Tiempo de Acceso al destino desde Parada Destino - TE: Tiempo de Espera en la Parada Origen Las variables que definen tanto la utilidad del transporte público como la del trans- porte privado motorizado son, prácticamente, los costes de viajar y sus respectivos tiempos de viaje (cuyo valor depende, además, del sexo, la edad y el nivel de ingresos de cada uno). A su vez, estas variables tienen mayor peso asociado que las variables que definen la utilidad tanto del modo "A Pie" como del modo "Bid", por lo que estos dos modos serán siempre menos atractivos para los usuarios que los motorizados. 117 Foto: UC 02 En el caso particular del transporte público, además del tiempo de viaje, tam- bién son importantes el tiempo de espera, el tiempo de acceso a la parada ori- gen y el tiempo de acceso al destino desde la parada final del viaje. Finalmente, tras la modelización con los datos de Preferencias Reveladas se pue- den sacar las siguientes conclusiones: 1. La probabilidad de elección del modo ''Bid" es mayor en los hombres que en las mujeres, independiente de la edad y del nivel de ingresos. 2. Para los menores de 56 años su probabilidad de elección del modo ''Bid" es algo superior a la de los mayores de 56 años. 3. Para los usuarios con ingresos mensuales menores de 1,200€/mes, su pro- babilidad de elección es algo superior a la de las personas con ingresos ma- yores de 1.200€/mes. 4. La WTP es mayor en los hombres que en las mujeres, siendo que con in- gresos menores de 1,200€/mes, la disposición a pagar es algo más del 50% para el transporte privado motorizado que para el transporte público. 5. La variación en el tiempo de viaje afecta sobre manera al modo "A pie" (elasticidad de la demanda), ya que si se incrementa en 1 %, su probabilidad de elección disminuye en un 6,44%. La variación del tiempo de viaje afecta a la demanda de todos los modos, pero el que menos se ve influenciado por esta variable es la bici, ya que su probabilidad de elección disminuye un 0,58% si se incrementa un 1% el tiempo de viaje. 6. Al transporte público, la variable que más afecta al reparto modal es el tiempo de espera, ya que si se incrementa en un 1 %, la probabilidad de elec- ción del bus disminuye un 7,62%. Estas conclusiones son de gran utilidad a la hora de plantear futuras políticas de actuación, ya que dan una idea sobre cómo se comporta actualmente el reparto modal de la ciudad y los resultados que se podrían obtener ante la modificación de las variables que definen las funciones de utilidad de los modos disponibles actualmente (tiempo de viaje en bus, tiempo de viaje en coche, etc.) (^)118 Métodos y técnicas A continuación se muestra un ejempto (de tos datos obtenidos en Santander) sobre ta etasticidad de ta demanda actuat de tos distintos modos de transporte respecto a variabtes como et tiempo de viaje, et coste de viajar, et tiempo de ac- ceso, et tiempo de espera y et tiempo hasta et destino (desde ta parada destino). Tabla 3. Elasticidades del modo Bici respecto al Tiempo de Viaje. Elasticidad Cruzada Elasticidad Directa Elasticidad Cruzada Elasticidad Cruzada Elasticidades del Modo Bici Atributo Valor A pie Bici Coche T. Público Tiempo de viaje Media 0,012 -0,577 0,012 0,012 Desv. Estándar 0,065 1,480 0,065 0,065 Si se incrementa en un 10% et tiempo de viaje en bici, su probabitidad de etección disminuye un 5,8% (Etasticidad Directa), con to que et resto de modos verían in- crementada su demanda (Etasticidades Cruzadas); es decir, se comprueba como et hecho de variar et tiempo de viaje en ta bici, actuatmente, no tiene demasiado peso a ta hora de modificar et reparto modaí. En ta actuaíidad, en Santander, no hay más variabtes que afecten a ta bici, ya que no existe una red integrada de carriíes como taf y et servicio de préstamo de bi- cicletas públicas es gratuito, por fo que no se pueden hacer más cálculos sobre fa variación en fa demanda que provocarían estas variables. Si se estudia ef autobús, que actualmente tiene muchas más variables que defi- nen su utilidad, se obtiene et resultado expuesto en fa tabla 4. Tabla 4. Elasticidades del modo Transporte Público respecto al Tiempo y Coste. Elasticidad Cruzada Elasticidad Cruzada Elasticidad Cruzada Elasticidad Directa Elasticidades Atributo Valor A pie Bici Coche T. Público del Tiempo Media 0,512 0,512 0,512 -3,198 Modo Público de viaje Desv. Estándar 1,132 1,132 1,132 2,204 Coste Viajar en Público Media 0,133 0,133 0,133 -1,193 Desv. Estándar 0,249 0,249 0,249 0,249 Tiempo Media 0,028 0,028 0,028 -0,282 de Acceso Desv. Estándar 0,069 0,069 0,069 0,272 Tiempo al Media 0,023 0,023 0,023 -0,215 Destino Desv. Estándar 0,059 0,059 0,059 0,204 Tiempo Media 0,590 0,590 0,590 -7,620 de Espera Desv. Estándar 1,013 1,013 1,013 3,871 119 02 Al estudiar la elasticidad de la demanda del transporte público respecto a sus variables fundamentales se comprueba cómo la variable que más afecta a la demanda de este modo de transporte es el tiempo de espera, ya que el incre- mento en un 10% disminuye la probabilidad de elección del mismo en un 16,2%. La siguiente variable en importancia es el tiempo de viaje, donde el in- cremento en un 10% disminuye en un 32% la probabilidad de elección de dicho modo de transporte. Las variables que menos afectan a la elasticidad de la demanda de este modo de transporte son el coste de viajar, el tiempo de acceso a la parada origen y tiempo a pie hasta el destino (desde la parada destino). En el caso del coste de viajar, el incremento de 10% de la tarifa supone una reducción de la probabilidad de elec- ción del transporte público de un 11,9%. El incremento en un 10% del tiempo de acceso como del tiempo de caminata al destino afecta a la probabilidad de elec- ción del transporte público con un decremento de algo más del 2%. M3.2 Modelo basado en los datos de Preferencias Declaradas La encuesta de Preferencias Declaradas consiste en entrevistar sólo a las per- sonas que dijeron estar dispuestas a utilizar la bici como modo de transporte, o por lo menos a planteárselo, para realizar alguno de los viajes definidos en su correspondiente diario de viajesy que fueron realizados en algún modo de trans- porte motorizado, es decir, a los potenciales usuarios de bicicleta. Se elimina del estudio a aquellas personas que, aún estando dispuestas a utili- zar la bicicleta, se desplazaron previamente en bici o a pie, ya que el objetivo es conseguir medir el cambio modal de modos motorizados a la bicicleta. Esta encuesta está compuesta por ocho escenarios, hipotéticos pero factibles, que servirán para conocer qué variables son más consideradas por los potencia- les usuarios de bicicleta a la hora de decidir entre su modo de transporte habi- tual y la bicicleta, los cuales serán diseñados a partir de las variables fundamentales definidas tras la realización de los grupos focales. Cada escenario se personaliza en función de los tiempos y costes comentados en el Diario de Viaje, consiguiendo así que la persona entienda cada escenario como una posible situación real y sus respuestas sean más próximas a la realidad. (^)120 Al modelizar los resultados obtenidos de la encuesta de Preferencias Declaradas, utilizando para ello modelos tipo Logit Multinomial, se obtienen las siguientes funciones de utilidad para cada modo de transporte considerado: Métodos y técnicas U(Bici) = (-0.05-0.02*Sexo+0.08*lng<i2oo€/mes)H<TV+(-3.80-1.08*Edad<24)*Coste+ (-1.79+1.08*Reg)*lnf-2.48*Clima-1,06*Dist U(TPub) = -2.02+(-0.00+0.02*Sexo+0.08*lng<i2oo€/mes)H<TV+ (-0.33- 0.08*Edad<24)*Coste U(TPri) = -2.16+(-0.06+0.01 *Sexo+0.08*lng<i2oo€/mes) *TV-0.33*Coste Donde, se han separado los transportes disponibles, y las variables definidas son: - TV: Tiempo de Viaje en el modo - Sexo: TV*Sexo(1 si es mujer, 0 si es hombre), - lng<i2oo€/mes: TV*lng<i2oo€/mes(1 si Ing < 1.200€/mes, 0 si Ing> 1 200€/mes) - Coste: Coste del modo: B ICI : tarifa de alquiler en €, BUS: tarifa en €, COCHE: Coste de gasolina + Aparcamiento. - Edad<24: Coste*Edad<24(1 si Edad<24años, 0 si Edad>24 años) - Inf : 1 si no existe infraestructura adecuada para el uso de la bici de forma segura, es decir, debe circular por la calle compartiendo con todos los demás modos. - Reg: lnf*Usuar¡OReguiar(1 si usa regularmente la bici, 0 si no usa regular- mente la bici) - Clima: 1 si el clima es frío o lluvia, 0 si el clima no es frío o con lluvia - Dist: Distancia al punto de Toma y Deje de bicicletas públicas. En el caso concreto de Santander, para los potenciales usuarios de bici, las va- riables de mayor influencia son el coste de alquiler de la bici pública, el clima desfavorable (lluvia o frío) y la no existencia de infraestructura adecuada para el uso de la bicicleta de forma segura. Esta información es de gran importancia a la hora de plantear posibles políticas de actuación que fomenten el uso de la bici como modo de transporte alternativo al transporte motorizado ya que indica a qué aspectos es más sensible la población. Una vez que las personas están dispuestas a utilizar la bici como modo de trans- porte, las variables que menos peso tienen a la hora de hacer la elección modal son los tiempos de viaje, tanto en los modos motorizados como en la bici. Al tener estimadas las funciones de utilidad se puede calcular las probabilidades de elección de la bicicleta, en comparación con los modos de transporte motori- zados, dependiendo de distintas características socio-económicas. Para el caso de estudio, se obtiene que los hombres están más dispuestos que las mujeres a utilizar este modo de transporte alternativo. En relación con la edad, las perso- nas más jóvenes (menores de 24 años) son más reacias a utilizar la bici para des- plazarse, y en función de los ingresos, las personas con rentas inferiores a 1200€/mes encuentran menos atractiva la bici que las personas con rentas su- periores a los 1200€/mes. 121 (^) Foto: UC 02 Al separar entre las distintas circunstancias que se pueden dar a la hora de reali- zar el viaje, el hecho de que exista una infraestructura adecuada para desplazarse a lo largo de la ciudad, influye más en la elección modal de la bici que el hecho de que el clima sea favorable; es decir, con un clima desfavorable, la probabilidad de elección de la bici es del 28%, mientras que con un clima favorable, la probabilidad de elección es del 55%. Por otra parte, la existencia de una infraestructura ade- cuada da lugar a una probabilidad de elección de la bici del 61%, frente a un 32% si no existe. Con los modelos obtenidos en base a la encuesta de Preferencias Declaradas se estima nuevamente la Elasticidad de la Demanda, donde su diferencia con la es- timada con los datos de Preferencias Reveladas es que se puede estimar la elas- ticidad de la demanda ante la variación de situaciones que no existen en la actualidad, por ejemplo, en el caso de Santander, el coste de alquiler de la bici. Como ejemplo de la Elasticidad de la Demanda, para los potenciales usuarios de la bicicleta: Tabla 5. Elasticidad del modo Bici con respecto al Coste y Tiempo Elasticidad Directa Elasticidad Cruzada Elasticidad Cruzada Elasticidades del Modo Bici Atributo Valor Bid Coche Bus Tiempo de viaje Media -0,455 0,318 0,318 Desv. Estándar 0,341 0,252 0,252 Coste Alquiler de bici Media -0,485 0,233 0,233 Desv. Estándar 0,487 0,218 0,218 Al estudiar la elasticidad de la demanda de la bicicleta respecto a sus variables fundamentales se comprueba cómo la variable que más afecta a la demanda de este modo es el coste de alquiler, ya que el incremento en un 10% disminuye la (^)122 Métodos y técnicas probabilidad de elección del mismo en un 4,9%. La siguiente variable en impor- tancia es el tiempo de viaje, ya que el incremento en un 10% disminuye en un 4,5% la probabilidad de elección de dicho modo de transporte. El incrementar el tiempo de viaje en bicicleta aumenta más la demanda del resto de modos que el incrementar el coste de alquiler. Otros datos importantes que se pueden extraer en base a los modelos estimados es el valor del tiempo; es decir, lo que las personas están dispuestas a pagar por reducir el tiempo de viaje en los distintos modos de transporte, lo que propor- ciona una herramienta para conocer la disposición al cambio modal hacia este modo de transporte alternativo. Cuanto más se esté dispuesto a pagar por me- jorar un modo, más se valora, más útil es a la hora de realizar un viaje y, por lo tanto, mayor será su probabilidad de elección. En el caso concreto de Santander, al calcular el valor del tiempo, se comprueba la escasa disposición al cambio hacia la bici, ya que el valor del tiempo de viaje de dicho modo, en comparación con los demás modos de transporte, es muy reducido, es decir, los potenciales usuarios de la bicicleta están dispuestos a pagar mucho menos por mejorar las condiciones que fijan el tiempo de viaje, que por mejorar las condiciones que fijan los tiempos de viaje en los modos motorizados. Tabla 6. Valor del Tiempo de Viaje para los distintos modos de transporte considerados, dependiendo de las características socio-económicas. Hombre Mujer VTViaje (€/h) Renta <1200€/mes Edad <24 años Bid 0,49 0,81 Bus 2,17 3,25 Coche 2,40 3,47 Edad >24 años Bid 0,63 1,04 Bus 9,19 13,75 Coche 10,13 14,70 Renta >1200€/mes Edad <24 años Bid 0,59 0,91 Bus 2,51 3,59 Coche 2,73 3,81 Edad >24 años Bid 0,76 1,16 Bus 10,61 15,19 Coche 11,56 16,13 123(^5 Foto: Quiltro Elemento / Claudio Olivares 02 De los datos obtenidos de la encuesta de Preferencias Declaradas, así como del estudio de las funciones de utilidad estimadas, se pueden sacar conclusio- nes importantes: 1. Las variables más relevantes, en cuanto a su peso y a su significancia esta- dística, son el coste de viajar en bicicleta, el clima y la existencia de in- fraestructura adecuada. 2. La probabilidad de elección, repartida entre el modo bicicleta, modo bus y modo coche se comporta prácticamente igual, independientemente del sexo del potencial usuario y de su nivel de ingreso. Los menores de 24 años utilizarían el coche prácticamente el doble que el bus, mientras que los mayores de 24 años tendrían un reparto modal más parejo entre el bus y el coche. Las políticas que se diseñen para fomentar el uso de este modo de transporte alternativo deben ir encaminadas a mejorar las condiciones de desplazamiento, por ejemplo, mediante vías ciclistas que permitan su uso en seguridad, y a cam- biar el concepto de ser una herramienta de ocio a un modo de transporte útil, rá- pido y saludable. (^>124 Un modelo para la localización óptima de puntos de préstamo de bicicletas La ubicación de los puntos de préstamo de bicicletas usualmente se realiza en base al sentido común y la experiencia de los planificadores, y no a estudios con base cuantitativa. En este epígrafe se explica una metodología para localizar de forma óptima di- chos puntos, así como los resultados más interesantes de su aplicación a la ciudad de Santander. La primera fase a realizar es la de modelizar los 3 modos de transporte más sig- nificativos en las ciudades de tamaño mediano: el coche, el transporte público y la bicicleta. A pesar que la red física de los tres modos es prácticamente coincidente (salvo aquellos casos donde esté restringido el tráfico o sea exclusivo el acceso para alguno de los tres modos), existe una considerable diferencia entre los costes percibidos por los usuarios para un mismo arco de la red o camino que conecte un par origen-destino. Por ello se codifican dos redes de forma que: ► Primero se codifica la red vial, en la cual cada arco almacena como informa- ción básica el tiempo de circulación a flujo libre, la capacidad del vial y la fun- 125(^5 02 ción que rige la relación entre tiempo de equilibrio y el flujo en el vial. Sobre esta red vial se codifica la red de servicios del modo bus. Además de los re- corridos se almacenan la ubicación de las paradas, el tipo de bus utilizado y la frecuencia u horario del sistema. ► Por otro lado, se codifica la red para las bicicletas de forma paralela a la red vial. Se hace una copia exacta en la cual se actualizan los costes propios del modo. La interacción entre estas dos redes paralelas tiene lugar a través del patrón de flujos fruto de la asignación de los modos coche y bus, afectando al coste perci- bido por los usuarios del modo bicicleta, ya que el nivel de tráfico en la calle in- fluye en la elección de la ruta para el usuario del modo bicicleta. En sentido contrario, un usuario del modo coche puede cambiar de ruta por reducción de capacidad de un vial por existencia de vías ciclistas45. En relación a la codificación de la red de bicicletas, es necesario calibrar las fun- ciones de coste para dicho modo, ya que estas son función de las pendientes de los viales. Para ello se deben tomar datos del tiempo consumido en recorrer un tramo y su pendiente para calibrar modelos de regresión lineal. Para el caso de Santander, se ha obtenido: ► Para pendientes positivas la expresión Velocidad = 18,94 ■ pendiente'047, que se ajusta adecuadamente. Esta expresión será la utilizada para determinar la ve- locidad del modo bicicleta en arcos cuya pendiente esté entre el 0% y el 6%. ► Para pendientes superiores a 6%, no se considera viable el uso de la bicicleta. ► En arcos con pendiente negativa se adopta un valor medio (28,8 km/hora) ya que la velocidad no se ve incrementada con la pendiente por las característi- cas de la vía y seguridad. Una vez se dispone de las dos redes codificadas, red vial de coches y buses y red de bicicletas, se procede a la estimación de la demanda de viajes de los tres modos. Para ello, se hace uso de todos los resultados obtenidos de las encuestas de pre- ferencia reveladas y declaradas. Dado que la encuesta es de hogar, es posible ca- librar modelos combinados de reparto modal-asignación. La principal razón que motiva este planteamiento es la necesidad de utilizar modelos de reparto modal, si se desea evaluar escenarios futuros de desarrollo de políticas o acciones a favor del modo bicicleta. Sin estos modelos de reparto sería imposible captar los dese- ables cambios modales hacia modos más sostenibles de transporte. En relación a la caracterización de los usuarios y, en particular, de los posibles potenciales usuarios existe un dato importante y que es tenido en cuenta para la obtención de las futuras matrices y es punto de partida del proceso de estimación de las mismas. Se trata de la disponibilidad a cambiar de modo; es decir, del modo coche al modo bicicleta, o del modo bus al modo bicicleta. 45 Se asume que la implementación de vías ciclistas se realice en la calzada, restando entonces capacidad a resto de vehículos. (^)12é De las encuestas de caracterización y de las encuestas Preferencias Declaradas realizadas se determina, para cada zona del área de estudio, el porcentaje má- ximo de usuarios que podrían potencialmente utilizar la bicicleta para viajes co- tidianos. Esta información determina los vectores de viajes generados y atraídos por zona para dos casos: ► Ciudadanos que nunca viajaran en bici y lo harán o en modo coche o en modo bus ► Ciudadanos que se platean, en función de las características de los tres modos, utilizar la bicicleta para viajes que actualmente realizan o en modo coche o en modo bus. Para el primer grupo se determina el vector de viajes generados/atraídos de los modos conjuntos coche/bus. Para el segundo grupo, se utiliza el modelo de reparto modal obtenido de las en- cuestas de preferencias declaradas, que en función de las características de cada zona se obtiene un vector de viajes generados/atraídos para cada unos de los tres modos independientes. Posteriormente se aplica un modelo de distribución tri-proporcional que deter- mina dos matrices iniciales: ► Matriz inicial de los modos Coche-Bus ► Matriz inicial del modo Bicicleta. ► Finalmente, se pasa a la fase iterativa donde entran enjuego las asignaciones a la red de cada uno de los tres modos. Figura 41. Metodología de estimación de matrices. Fase iniciación. Nunca usarían modo Bid f----------- Vector viajes generados-atraídos Modo AUTO-BUS ! MATRIZ GLOBAL DE VIAJES ¡ ! Modos Auto, Bus y Bici • t Porcentaje de posibles usuarios del modo Bici, Se plantean usar modo Bid -----------* Vector viajes generados-atraídos Modo AUTO-BUS-BICI Vector viajes generados-atraídos Modo AUTO ----------1--------- Vector viajes generados-atraídos Modo BUS Vector viajes generados-atraídos Modo BICI MODELO DISTRIBUCIÓN TRIPROPORCIONAL MATRIZ O/D BICI MATRIZ O/D AUTOBUS Fuente: Elaboración propia. Métodos y técnicas 127(^5 02 (^>128 Figura 42. Metodología de estimación de matrices. Fase iterativa. ! Caracteríticas del sistema: ¡ Fuente: Elaboración propia. Finalmente el proceso de asignación determinará el equilibrio entre oferta y de- manda de los tres modos considerados. Una vez modelizada la movilidad de los modos coche, bus y bicicleta, comienza la segunda fase: el desarrollo del modelo de optimización para la localización óptima de puntos de préstamo de bicicletas. Se ha optado por un modelo de optimización binivel, dado que la estructura del problema planteado responde perfectamente a los requerimientos de un modelo de dos niveles46, con dos agentes que interactúan: el planificador (líder) y los usuarios de los modos coche, bus y bici (seguidores) y consisten en: ► Una función de Costes Totales del sistema, compuesta por el coste de los usuarios del tráfico privado, los costes de los usuarios de transporte público (buses), los costes de operación del propio sistema de transporte público, los costes de los usuarios del modo bicicleta y los costes de operación del sis- tema de préstamo de bicicletas. ► Esta función de Costes Totales se minimiza sujeta a una serie de restricciones: - Restricciones operacionales y físicas de los tres sistemas de transporte: coche, bus y bicicleta. - El modelo de comportamiento del usuario ante los tres modos de trans- porte, descrito anteriormente. ► Los costes de los usuarios son la conversión a través de los distintos valores del tiempo, que deben ser determinados para el área de estudio en particular, de los tiempos de viaje del modo coche, bus o bicicleta. Estos tiempos pueden ser ob- tenidos a partir de las encuestas de preferencias reveladas y declaradas47. Codina et al, 2003. Dell'Olio et al, 2006. Métodos y técnicas ► Los costes de operación son aquellos que deben soportar tanto el modo trans- porte público como el modo bicicleta para ofrecer cierto nivel de oferta. Por tanto, se deben obtener tos costes de operación en particular de fa empresa operadora de transporte público def área de estudio48. Figura 43. Modelo de optimización binivel. Modelo de optimización binivel: nivel superior = costes totales (usuario más operación) nivel inferior = asignación de demanda a redes. Min. Costes Totales = C.U. bid + C.O. bid + C.U. bus + C.O. bus + C.U. privado sujeto a restricciones operacionales y físicas Modelo de comportamiento del usuario Reparto modal y asignaciób AUTO - BUS - BICI Costes Usuario: Tiempo de acceso de bus y bid Tiempo espera bus Tiempo de viaje de bus y bid Tiempo de destino de bus y bid Tiempo de privados Costes Operación: Costes de operadón del sistema de bus y bids Fuente: Elaboración propia. Básicamente, en ef nivel superior def problema se encuentra ef planificador o decisor def sistema que prefija fas características de tos 3 modos de transporte concurrentes. A partir de ellas, tos usuarios (nivel inferior), seleccionan ef modo y fa ruta para realizar sus viajes y reportan tos niveles de servicio alcanzados en ef equilibrio que permiten evaluar de forma completa fa función de coste. Figura 44. Localización de puntos de préstamo optimizados y carriles bici en la ciudad de Santander. Fuente: Elaboración propia. Ibeas et al, 2006. 129(^5 02 El nivel inferior está representado el comportamiento de los usuarios con el mo- delo combinado de reparto modal-asignación a transporte privado y público y el modelo de asignación del modo bicicleta, y que se detalla anteriormente. Para el desarrollo de dicho modelo de movilidad es recomendable apoyarse en la utili- zación de software específico de modelización de sistemas de transporte. En el caso de Santander se ha utilizado el paquete de modelización ESTRAUS4’, siendo posible utilizar otros programas disponibles en el mercado. Figura 45. Metodología para resolución del modelo de optimización binivel. Nuevo vector de localización i k ALGORITMO DE BÚSQUEDA SI Vector localización inicial Características del sistema Auto-Bus-Bici Evaluación Fundón objetivo: Coste operación + coste usuario Auto - Bus - Bid Fuente: Elaboración propia. Finalmente, en la Figura 45 se muestra la metodología para lograr alcanzar solu- ciones óptimas de localización de puntos de préstamos de bicicletas. El proceso es iterativo y el algoritmo utilizado en la aplicación de Santander es el algoritmo de Hook-Jeeves, siendo posible implementar cualquier otro tipo de algoritmo. (^)130 De Cea y Fernández, 1993. Aplicación del modelo al caso práctico de Santander. Definición de los escenarios Una vez desarrollado el modelo de optimización, se cuenta con una potente he- rramienta que permite simular, además de la movilidad en la situación actual, multitud de escenarios futuros, en función de las políticas de transporte que se quieran implementar. Para cada uno de ellos, se obtiene una serie de resultados que permiten evaluar los efectos de las distintas políticas. A continuación, se de- talla la aplicación práctica del modelo de optimización presentado en el capitulo anterior. El caso estudiado es el de la ciudad de Santander. En el año que se toma como base, 2008, Santander contaba con un servicio pú- blico de préstamo de bicicletas, que disponía de 12 puntos de préstamo, así como una flota de 200 bicicletas. No se aplicaba ninguna tarifa por su uso. No existía una red conexa de carriles bici. En la Tabla 7 se muestran los distintos escenarios evaluados, según el año hori- zonte de estudio. Desde el año de referencia 2008, se hacen proyecciones a 2012 y a 2020, años en los que se habrán desarrollado distintas políticas de implanta- ción de carriles bici, la ampliación del servicio público de préstamo de bicicletas o la aplicación de un peaje urbano para el vehículo privado motorizado (coche y moto). Además de incluirse los escenarios con las distintas políticas aplicadas, también se añade la evolución, en 2012 (E0 2012) y 2020 (E0 2020), del escenario 131 (^) Foto: pedbikeimages.org 02 base 2008 (E0 2008). Por tanto, tos E0 son escenarios en tos que no se han ttevado a cabo ninguna nueva potítica de transporte asociada a ta bicicteta. Tabla 7. Escenarios en los distintos años horizonte del estudio Año Escenario Características 2008 E0 Situación de partida en 2008 E0 Libre evolución de la situación de 2008 hasta 2012 2012 El Carriles bici en ejes principales, sistema gratuito y sin optimización de puntos de préstamo E2 Carriles bici en ejes principales, sistema gratuito y con optimización de puntos de préstamo E3 Carriles bici en ejes principales, 0,5 € de tarifa de uso de la bici y con optimización de puntos de préstamo E0 Libre evolución de la situación de 2008 hasta 2020 E00 Con ampliación de los carriles bici a calles colectoras de los ejes principales, sistema gratuito y con optimización de puntos de préstamo 2020 El Con ampliación de los carriles bici a calles colectoras de los ejes principales, 0,5 € de tarifa de uso de la bici y con optimización de puntos de préstamo E2 Con ampliación de los carriles bici a calles colectoras de los ejes principales, sistema gratuito, con optimización de puntos de préstamo y con aplicación de peaje por acceso al centro urbano para automóviles E3 Con ampliación de los carriles bici a calles colectoras de los ejes principales, 0,5 € de tarifa de uso de la bici, con optimización de puntos de préstamo y con aplicación de peaje por acceso al centro urbano para automóviles Fuente: elaboración propia La Tabla 8 muestra ta evolución det número de vehícutos-km y viajeros-km de tos distintos modos de transporte existentes, para cada uno de tos diferentes es- cenarios considerados en tos dos horizontes temporales evaluados. Con este par de indicadores queda caracterizada fa demanda de cada modo de transporte, ya que dan idea de ta cantidad de viajes realizados y tos vehículos utilizados en tos (^)132 Métodos y técnicas mismos, así como las distancias recorridas. Todos los valores se obtuvieron me- diante modelización. A lo largo de los años y los escenarios, se ha mantenido constante elvalorde los vehículos-km del autobús urbano, como parte de las hi- pótesis introducidas en el modelo. Tabla 8. Demanda de los modos de transporte, según escenarios para los años horizonte 2012 y 2020 Coche y moto Bus urbano Bid unidades: miles diarios Año Escenario Viajeros-km Vehículos-km Viajeros-km Vehículos-km Viajeros-km Vehículos-km 2008 EO 1.023,7 930,6 126,0 8,8 3,3 3,3 2012 EO 1.108,5 1.007,8 156,8 8,8 6,0 6,0 El 1.049,3 953,9 165,5 8,8 49,9 49,9 E2 1.042,2 947,4 162,6 8,8 58,9 58,9 E3 1.047,5 952,3 178,4 8.8 42,3 42,3 2020 EO 1.233,1 1.121,0 191,8 8,8 17,2 17,2 E00 1.170,1 1.063,7 193,5 8,8 74,9 74,9 El 1.186,3 1.078,5 201,9 8,8 53,2 53,2 E2 1.143,1 1.039,2 223,3 8,8 76,6 76,6 E3 1.148,4 1.044,0 238,3 8.8 60.8 60.8 Fuente: elaboración propia En la Tabla 9 se resumen las variaciones porcentuales de la demanda de los modos privados motorizados y la bicicleta entre los distintos escenarios de los dos años horizonte. Tabla 9. Variación de la demanda respecto a los escenarios bases en los años horizonte 2012 y 2020 Coche y moto Bici Año Escenario unidades: variación vehícuíos-km, % 2012 El -5,3 729,6 E2 -6,0 880,1 E3 -5,5 604,3 2020 E00 -5,1 336,6 El -3,8 210,1 E2 -7,3 346,1 E3 -6,9 254,4 Fuente: elaboración propia 133(^t) 02 Observando las Tablas 8 y 9, se puede apreciar cómo las distintas políticas de fo- mento de la bicicleta en 2012, logran descensos de entre el 5,5 y el 6% en el nú- mero de vehículos-km del modo coche-moto, mientras que los incrementos en el uso de la bicicleta van del 600 al 880%, según los escenarios. Todos ellos son va- lores de evolución respecto del escenario base en 2012. Los mejores resultados, en cuanto a disminución del uso de transporte privado motorizado y aumento del uso de la bicicleta se refiere, los presenta el escenario E2, que es aquel en el que se tiene un sistema de préstamo gratuito y una red de estaciones optimizada. El cobro por el uso del servicio de préstamo (E3) tiene efectos negativos mayores para el uso de la bicicleta que la implantación de una red no optimizada de esta- ciones (El ), ya que en el primer caso se alcanzan sólo 42.300 viajeros-km diarios frente a los casi 50.000 del segundo caso. Por otro lado, en los escenario de 2020, se puede ver cómo las variaciones de los ve- hículos-km y los viajeros-km respecto al escenario base son ligeramente mayores que en los escenarios de 2012, ya que se alcanzan descensos en el modo coche-moto de entre el 4 y el 7%, si bien, para el caso de la bicicleta, los aumentos son menores que en 2012, ya que los incrementos sólo alcanzan el 350%, según los casos. En 2020, si se toma como escenario de referencia el escenario E00 (red de carri- les bici ampliada+servicio gratis+optimización de los puntos de préstamo), los descensos en el uso del vehículo privado motorizado para los escenarios alter- nativos son menores que si se toma como referencia el escenario E0, ya que ape- nas si llega a descensos del 2%. Se debe tener en cuenta que el escenario E00 representa una situación favorable para el uso de la bicicleta. En cambio, en la comparativa EloEOO, se tiene incluso un aumento del uso del coche-moto del 1,4%. Para el caso de la bicicleta, al ser gratuito el servicio en el escenario E00 y tener un coste en los escenarios El y E3, se producen descensos en su uso en ambos casos. De nuevo el escenario E2, con un sistema gratuito y optimización de puntos de préstamos, presenta los mejores resultados para la bicicleta. La im- plantación de un peaje urbano puede desincentivar el uso del coche y la moto (E3), llegando incluso a compensar el cobro de una tarifa por el uso de la bicicleta, como ocurre en el escenario El. Así, en el escenario E3 se producen casi 61.000 viajeros-km en bicicleta, frente a los poco más de 53.000 del escenario El. Como se ve, según las medidas adoptadas en cada escenario, se produce una recon- figuración de la demanda de cada uno de los modos de transporte. La Tabla 10 recoge el reparto modal de viajes, según modo de transporte, en cada uno de los escenarios de los años horizonte evaluados. Salta a la vista la reducción del uso del transporte privado motorizado y el aumento del autobús, y sobre todo, de la bicicleta, en los es- cenarios en los que las medidas favorecen el uso de este último modo. En aquellos en los que se ofrece un servicio gratuito o existen peajes urbanos, el peso del trans- porte privado motorizado es aún menor, a favor de la bicicleta y el bus urbano. (^>134 Métodos y técnicas Tabla 10. Reparto modal de viajes en hora punta, según modos de transporte, para los di- ferentes escenarios de los años horizonte Coche y moto Bus urbano Bici Año Escenario unidades: % 2008 EO 90,0 9,6 0,4 EO 88,5 10,9 0,6 2012 El 83,8 11,5 4,7 E2 83,3 11,3 5,4 E3 83,7 12,4 3,9 EO 86,8 11,8 1,4 E00 82,6 11,9 5,5 2020 El 83,7 12,4 3,9 E2 80,8 13.6 5,6 E3 81,1 14,4 4,5 Fuente: elaboración propia El reparto modal de viajes es un reflejo del número total de viajeros en cada uno de los modos de transporte. En la Figura 46 se muestra, para cada año horizonte, la evolución del número de viajes por habitante y año en el conjunto de escenarios EO, que son los menos favorables al uso de la bicicleta y los E2, que son los más favo- rable. Se puede observar cierta convergencia en la evolución del uso de los distin- tos modos, aunque el privado motorizado sigue dominando la movilidad. Figura 46. Número de viajes por habitante y año, según modos, para los escenarios EO y E2 viajes por habitante y año —COCHE Y MOTO EO BUS URBANO EO BICI EO COCHE YMOTOE2 --A- BUS URBANO E2 BICI E2 Fuente: elaboración propia 135(^5 02 Respecto a ta tarifa apticada at servicio de préstamo público de bicicletas, y una vez simulados una serie de escenarios donde se varía el valor de la tarifa, se ob- tiene una relación entre fa tarifa de aplicación y ef porcentaje de uso de fa bici- cleta (reparto modal), tal como se muestra en fa Figura 47. Figura 47. Relación entre tarifa de aplicación y cuota de la bicicleta en el reparto modal 6% 0 0,1 0,2 0,3 0,4 0,5 0,6 0,7 0,8 0,9 1 1,1 1,2 1,3 1,4 Tarifa de la bid (€/hora) Fuente: Elaboración propia Anáfisis como ef que se acaba de mostrar sólo son posibles de obtener bajo ef en- foque metodológico planteado en esta guía, ya que fa impfementación de fa etapa de reparto modal permite evaluar tos trasvases de usuarios entre tos distintos modos de transporte, en función de cómo varían fas características de cada uno de elfos. Asimismo, este enfoque ha permitido evaluar no sólo medidas en ef modo bici- cleta, sino también en otros modos, como es ef caso def coche, a través de fa apli- cación de un peaje urbano. En fa Figura 48 se muestra tos impactos de dicho peaje sobre ef reparto modal. Figura 48. Relación entre tarifa de peaje urbano y el reparto modal —O— BICI —¿1— BUS —COCHE Fuente: Elaboración propia (^)13é Métodos y técnicas Se puede comprobar que el peaje urbano supone un efecto disuasorio sobre el uso del coche, cuyos viajes se distribuyen entre el bus y la bicicleta: % al bus y el resto a la bicicleta. Por tanto, el principal beneficiado es el autobús, pero el in- cremento de la bicicleta es también significativo. Estos son algunos de los resultados que permite obtener la metodología utili- zada. Queda reflejado el potencial que tiene la herramienta de modelización des- arrollada, a la hora de obtener datos de los impactos generados por las distintas políticas implementadas para el fomento del uso de la bicicleta. 137(^5 Foto: Matteo Dondé Evaluación ambiental y energética del caso práctico de Santander Para concluir el proceso de análisis en la planificación de políticas de actuación para el fomento del uso de la bicicleta, se evalúan los impactos positivos que las mismas pueden tener sobre el medio ambiente y el consumo energético. Los re- sultados de dicho análisis pueden ser de utilidad a las Administraciones locales para conocer los beneficios ambientales y energéticos de sus planes de promo- ción ciclista. En primer lugar, se define una metodología de cuantificación de costes ambien- tales y energéticos, basada en la desarrollada para la "Cuenta Económica y Socio- Ambiental del Transporte Terrestre de Viajeros en la Comunidad de Madrid en 2004" (Monzón et al, 2007a). La metodología se aplica al caso de estudio de Santander, evidenciando los efec- tos ambientales y energéticos de los diversos escenarios simulados en la mode- lización realizada en el capítulo anterior. El proceso seguido para la cuantificación de los beneficios ambientales es el si- guiente: primero, se calculan los costes ambientales de cada modo (externalida- des) para cada escenario, y a continuación, se comparan dichos costes con los costes del escenario base. De esa manera, la diferencia de costes entre escena- Métodos y técnicas rios proporciona el ahorro monetario en externalidades que las diferentes políti- cas de transporte provocan, debido a un trasvase de viajeros desde los modos privados motorizados hacia la bicicleta. Los costes que se han tenido en cuenta para la evaluación ambiental de la ciu- dad de Santander son los producidos por la contaminación atmosférica, el ruido y la emisión de gases de efecto invernadero, como contribuyentes al cambio climático. De manera similar, se puede calcular la diferencia de consumo energético entre distintos escenarios, estableciéndose también el ahorro energético provocado por las medidas implementadas. En los cuadros siguientes se define la manera de calcular cada una de estas ex- ternalidades, así como el consumo energético de los diferentes modos de trans- porte considerados. COSTE DE LA CONTAMINACIÓN ATMOSFÉRICA: se calcula a partir de la demanda de cada modo de transporte. Para ello, se multiplican los vehículos-km anuales recorridos en cada modo de transporte por el coste unitario de la contaminación atmosférica del modo en cuestión, expresado en €/1.000 veh-km. CCA¡=NVK¡*340*VCA¡ CCA¡: Coste anual de la contaminación atmosférica del modo i (€l NVK¡: Vehículos-km diarios Ien miles) del modo i VCA¡: Coste unitario de la contaminación del modo i ÍC/1.000 veh-km) 340: Expansor del número de días anuales considerados en la modelización Se cuantifica el coste por contaminación atmosférica de cada modo de transporte para los distintos escenarios, y el beneficio ambiental es la diferencia de costes entre escenarios. COSTE DEBIDO AL RUIDO: se calcula a partir de la demanda de cada modo de transporte. Para ello, se multiplican los vehículos-km anuales recorridos en cada modo de transporte por el coste unitario del ruido del modo en cuestión, expre- sado en €/1.000 veh-km. CR¡=NVK¡*340*VR¡ CR¡: Coste anual debido al ruido del modo i (€) VR¡: Coste unitario del ruido del modo i ÍC/1.000 veh-km) NVK¡: Vehículos-km diarios Ien miles) del modo i 340: Expansor del número de días anuales considerados en la modelización Se cuantifica el coste por ruido de cada modo de transporte para los distintos es- cenarios, y el beneficio ambiental es la diferencia de costes entre escenarios. 139(^5 02 COSTE DEBIDO AL RIESGO DE CAMBIO CLIMÁTICO: se calcula a partir de la de- manda de cada modo de transporte. Para ello, se multiplican los vehículos-km anuales recorridos en cada modo de transporte por el coste unitario del riesgo de cambio climático del modo en cuestión, expresado en €/1.000 veh-km. CCC¡=NVK¡*340*VCC¡ CCC¡: Coste anual debido al riesgo de cambio climático del modo i (€l NVK¡: Vehículos-km diarios Ien miles) del modo i VCC¡: Coste unitario del cambio climático del modo i ÍC/1.000 veh-km) 340: Expansor del número de días anuales considerados en la modelización Se cuantifica el coste por riesgo de cambio climático de cada modo de transporte para los distintos escenarios, y el beneficio ambiental es la diferencia de costes entre escenarios. CONSUMO ENERGETICO: se calcula a partir de la demanda de cada modo de transporte. Para ello, se multiplican los viajeros-km anuales recorridos en cada modo de transporte por el consumo unitario de energía del modo en cuestión, expresado en MJ/viajero-km. CE¡=NvK¡*340*VCE¡ CE;: Consumo energético anual del modo i (MJ) NvK¡: Viajeros-km diarios del modo i VCE¡: Valor del consumo energético del modo i ¡MJ/viaj-km) 340: Expansor del número de días anuales considerados en la modelización Se cuantifica el consumo energético de cada modo de transporte para los distin- tos escenarios, y el ahorro en consumo energético es la diferencia de consumos entre escenarios. El valor unitario de los daños provocados por la contaminación atmosférica, acús- tica y el riesgo de cambio climático, así como el consumo energético de los dis- tintos modos de transporte se especifican en la Tabla 11. Tabla 11. Valores de los factores de coste y consumo utilizados en la evaluación de las ex- ternalidades ambientales y el consumo energético Concepto Unidad Coche y moto Bus urbano Bici Contaminación Atmosférica €2008/1.000 veh-km 41,87 257,74 0 Ruido €2008/1 -000 veh-km 19,70 63,59 0 Cambio Climático €2008/! -000 veh-km 7,37 29,27 0 Consumo energético MJ/viajero-km 2,99 0,65 0,07 Fuente: Actualizado a 2008 de Monzón et al (2007a] y Robuste et al (20021. (ÿ£)140 En cada escenario se multiplican los vehículo-km del modo de transporte por los factores de coste de cada externalidad. Los valores de estos factores no varían de un escenario a otro, por lo que siempre se mantiene la misma proporción entre los valores de las externalidades para los modos coche-moto y bus urbano. En la Figura 49 se puede ver su distribución: para ambos modos de transporte, los cos- tes por contaminación atmosférica son mayoritarios, mientras que los produci- dos por el cambio climático apenas se sitúan en torno al 10%. Al tomarse 0 como valor de los factores de coste para la bicicleta, no existen externalidades am- bientales para dicho modo. Figura 49. Distribución de las externalidades según modo de transporte 10,7% 8,3% Coche y moto ■ Contaminación atmosférica Fuente: elaboración propia Ruido 18,1% 73,5% Bus urbano Cambio climático Por otro lado, en la Figura 50 se muestran las diferencias en el valor del con- sumo energético por viajero-km de los distintos modos. En este caso, el valor del consumo para la bici es distinto de 0 (tracción humana), si bien se puede obser- var como dicho valor es nueve veces inferior al del autobús urbano y unas 40 veces menor que el de los modos privados motorizados. Figura 50. Consumos energético según modo de transporte (MJ/viajero-km) |o Bus urbano 07 0,65 0,0 1,0 2,0 3,0 Fuente: actualizado a 2008 de Robuste et al (2002] 4,0 MJ/viajero-km Métodos y técnicas 141 (^) 02 En las Tablas 12 y 13 se presentan los valores de las distintas externalidades am- bientales, para cada uno de los modos de transporte, en los escenarios de 2012 y 2020. El escenario E2 de 2012, en el que hay un mayor uso de la bicicleta debido a la gratuidad del servicio y la optimización de la red, es el que presenta un menor coste ambiental total, si bien la diferencia respecto al resto de escenarios de 2012 no es muy grande. Situación similar, aunque con una mayor disparidad de costes, se produce en 2020: el escenario E2 es el que menores costes ambientales pre- senta. Por su parte, los escenarios El de ambos años, en los que se tiene una si- tuación menos favorable a la bicicleta, debido a la no optimización de puntos o el cobro por el uso de la bicicleta, son los que mayores costes ambientales alcan- zan, al existir un mayor uso del transporte privado motorizado. Tabla 12. Valores de las externalidades ambientales para los escenarios del año 2012 Contaminación atmosférica Ruido Cambio climático Total Escenarios para los distintos modos de transporte unidades: millones €2008 anuales Coche y moto EO: Situación actual con crecimientos 14,347 6,751 2,524 23,621 El: Red+Gratis+No optimizado puntos 13,580 6,390 2,389 22,359 E2: Red+Gratis+Optimizado puntos 13,488 6,347 2,373 22,207 E3: Red+0,5 €+Optimizado puntos 13,557 6,379 2,385 22,320 Bus urbano EO, El, E2 y E3 0,774 0,191 0,088 1,052 Bid EO, El, E2 y E3 0 0 0 0 Fuente: elaboración propia Tabla 13. Valores de las externalidades ambientales para los escenarios del año 2020 Contaminación atmosférica Ruido Cambio climático Total Escenarios para los distintos modos de transporte unidades: millones €2008 anuales Coche y moto E0: Situación actual con crecimientos 15,960 7,509 2,807 26,276 E00: Red aumentada+Gratis+Optimizado puntos 15,143 7,125 2,664 24,932 El: Red aumentada+0,5 €+Optimizado puntos 15,353 7,224 2,701 25,278 E2: Red aumentada+Gratis+Optimizado puntos+Peaje 14,794 6,961 2,602 24,358 E3: Red aumentada+0,5 €+Optimizado puntos+Peaje 14,863 6,993 2,614 24,471 Bus urbano E0, E00, El, E2y E3 0,774 0,191 0,088 1,052 Bid E0, E00, El, E2y E3 0 0 0 0 Fuente: elaboración propia (^)142 Se puede estudiar el coste en externatidades que supone para cada habitante de Santander. En ta Figura 51 se incluye tas externatidades de tos modos privados motorizados y det autobús urbano para tos escenarios EO y E2, tanto para 2012 como 2020. Como se puede ver, aunque se produce una ligera mejora entre tos escenarios EO y E2 en cada año horizonte, et coste en externatidades para cada habitante de tos modos privados aumenta, mientras que et det autobús urbano mejora levemente entre tos escenarios 2012 y 2020. Figura 51. Coste de externalidades por habitante, según modo Cohabitante año 2012 150 Coche y moto E0 Coche y moto E2 Bus EO, El, E2 y E3 ■ Contaminación atmosférica I Ruido ■ Cambio climático Fuente: elaboración propia En tas Tablas 14 y 15 se obtienen tos ahorros en externatidades producidos at im- ptementar tas medidas de tos diferentes escenarios, en relación at escenario de referencia de cada año. Los ahorros se producen únicamente en ef modo coche y moto, ya que tos valores de tos vehícutos-km det modo autobús permanecen constantes en tos diferentes escenarios y no hay externatidades medioambien- tales en fa bicicleta, at ser 0 et valor de tos factores de coste utilizados. Como era de esperar, es en tos escenarios E2 de ambos horizontes temporales en tos que mayores ahorros se producen, at existir un mayor trasvase modal desde et trans- porte privado motorizado a ta bicicleta. Métodos y técnicas 143(^5 02 Tabla 14. Ahorro en externalidades ambientales entre los escenarios del año 2012 Contaminación atmosférica Ruido Cambio climático Total Comparación entre escenarios unidades: millones €2008 anuales Ahorro EloEO 0,767 0,361 0,135 1,262 Ahorro E2oE0 0,859 0,404 0,151 1,414 Ahorro E3oE0 0,790 0,372 0,139 1,301 Fuente: elaboración propia Tabla 15. Ahorro en externalidades ambientales entre los escenarios del año 2020 Contaminación atmosférica Ruido Cambio climático Total Comparación entre escenarios unidades: millones €2008 anuales Ahorro EloEO 0,606 0,285 0,107 0,998 Ahorro E2oE0 1,165 0,548 0,205 1,919 Ahorro E3oE0 1,097 0,516 0,193 1,806 Ahorro EOOoEO 0,816 0,384 0,144 1,344 Ahorro EloEOO -0,210 -0,099 -0,037 -0,346 Ahorro E2oE00 0,349 0,164 0,061 0,575 Ahorro E3oE00 0,280 0,132 0,049 0,462 Fuente: elaboración propia En la Figura 52 se muestran los valores porcentuales de los ahorros experimen- tados en el horizonte 2020 entre los distintos escenarios y los dos escenarios es- cogidos como base. Así, se puede observar como en ambos casos, el escenario E2 es el que mejores resultados presenta, debido a las medidas orientadas a fa- vorecer el uso de la bicicleta. Frente al escenario E00, el ahorro de todos los es- cenarios es menor, debido a que en este escenario base las condiciones de partida ya son positivas para el uso de la bicicleta. Figura 52. Ahorro en externalidades ambientales entre los escenarios del año 2020 8,0% 6,0% 4,0% 2,0% 0,0% -2,0% Ahorro Ahorro Ahorro Ahorro EloEO E2oE0 E3oE0 EOOoEO Ahorro EloEOO -1,4% Fuente: elaboración propia 2,3% Ahorro E2oE00 1,9% Ahorro E3OE00 (^>144 Métodos y técnicas Las Tablas 16 y 17 recogen los valores del consumo energético de los distintos es- cenarios, según modos de transporte, así como el ahorro energético que se pro- duce al aplicar las políticas de transporte entre los diferentes escenarios. De nuevo, los escenarios E2 presentan los mejores resultados. Tabla 16. Consumo y ahorro energético en los escenarios del año 2012 Coche y moto Bus urbano Bid Total Consumo por escenario unidades: Terajulios (TJ) anuales E0: SITUACIÓN ACTUAL con crecimientos 1.127,0 34.8 0,1 1.161,8 El: RED+GRATIS+NO OPTIMIZADO PUNTOS 1.066,8 36,7 1,1 1.104,6 E2: RED+GRATIS+OPTIMIZADOS PUNTOS 1.059,5 36,1 1,4 1.097,0 E3: RED+0,5 C+OPTMIZADOS PUNTOS 1.064,9 39,6 1,0 1.105,5 Comparación entre escenarios unidades: Terajulios (TJ) anuales Ahorro EloEO 60,2 -1,9 -1,0 57,3 Ahorro E2oE0 67,5 -1,3 -1,2 65,0 Ahorro E3oE0 62,1 -4,8 -0,8 56,5 Fuente: elaboración propia Tabla 17. Consumo y ahorro energético en los escenarios del año 2020 Coche y moto Bus urbano Bici Total Consumo por escenario unidades: Terajulios (TJ) anuales E0: SITUACIÓN ACTUAL con crecimientos 1.253,7 42,6 0,4 1.296,7 E00: RED AUMENTADA+GRATIS+OPTIMIZADOS PUNTOS 1.189,6 42,9 1,7 1.234,2 El: RED AUMENTADA+0,5 C+OPTIMIZADOS PUNTOS 1.206,0 44,8 1,2 1.252,0 E2: RED AUMENTADA+GRATIS+OPTIMIZADOS PUNTOS+PEAJE 1.162,1 49,5 1.8 1.213,4 E3: RED AUMENTADA+0,5 €+OPTIMIZADOS PUNTOS+PEAJE 1.167,5 52,9 1,4 1.221,8 Comparación entre escenarios unidades: Terajulios (TJ) anuales Ahorro EloEO 47,6 -2,2 -0,8 44,6 Ahorro E2oE0 91,6 -7,0 -1,4 83,2 Ahorro E3oE0 86,2 -10,3 -1,0 74,9 Ahorro EOOoEO 64,1 -0,4 -1,3 62,4 Ahorro EloEOO -16,5 -1,9 0,5 -17,9 Ahorro E2oE00 27,4 -6,6 -0,0 20,8 Ahorro E3oE00 22,0 -9,9 0,3 12,4 Fuente: elaboración propia Por último, la Figura 53 muestra el ahorro energético que se produce entre los escenarios del 2020, respecto a los dos escenarios bases. El comportamiento es similar al que se puede observar en el caso de los ahorros en externalidades para el año 2020, comentado más arriba. 145(^t) 02 Figura 53. Ahorro energético entre los escenarios del año 2020 8.0% 6,0% 4,0% 2,0% 0,0% -2,0% 3,4% Ahorro EloEO Fuente: elaboración propia Como conclusión, tanto para el caso de las externalidades ambientales como del consumo energético, se puede ver cómo, un escenario favorable al uso de la bi- cicleta (E2), permite obtener una reducción de los costes ambientales. La amor- tización del coste de las medidas pro-bici se compensa con el ahorro de los costes externos en muy pocos años. Si bien los ahorros son modestos, las inversiones necesarias para poner en marcha los servicios públicos de préstamo de bicicle- tas o los carriles bici son también reducidas. Además, se puede contar con los in- gresos del peaje urbano para financiar las inversiones necesarias. Hay que tener en cuenta que no se han considerado las externalidades asociadas a los accidentes de tráfico o coste de tiempo perdido por congestión, que estudios como la Cuenta Económica y Socioambiental de la Comunidad de Madrid (Mon- zón et al, 2007a), han demostrado que representan costes muy superiores a los ambientales aquí calculados. Estas externalidades, sobre todo la pérdida de tiempo por congestión, serán menores o inexistentes para el caso de la bicicleta, por lo que el beneficio social real es aún mayor. Respecto al autobús urbano, se observa también un buen comportamiento en cuanto a ahorros energéticos y en externalidades, por lo que una medida de fo- mento de la bicicleta puede ser el fomento de la intermodalidad bus bici, con un buen ejemplo en Sevilla (servicio BUS+BICI), ya que, al fin y al cabo, el ob- jetivo último es la reducción del uso de los modos privados motorizados. La bicicleta puede entrar a formar parte de la cadena intermodal, facilitando el acceso a los modos públicos de transporte al principio del viaje y al acceso al destino al finalizar el viaje. (ÿ£)146 Referencias ADONIS (1998). Best Practice to Promote Cyding and Walking and How to Substitute Short Car Trips by Cycling and Walking. ADONIS Transport RTD Program, Unión Europea. www.cordis.lu/transport/src/adonisrep.htm AJZEN, I. (1991). 'TheTheoryof Planned Behavior". Organizational Behavior and Human Decision Processes, n. 50, pp. 179-211 ALVES, M. (2010). Mob 1/sAcess. Presentación web. http://www.slideshare.net/marioialves/mob-vs-acess-3321867 ANAYA, E. (2010). Mapa de los sistemas de bicicleta pública en España. Recurso web actualizado el 6 de abril de 2010. http://maps. google.es/maps/ms?ie=UTF8&hl=es&msa=0&msid=104987441930534774 753.00046f4c979f756797693&ll=42.326062.-3.669434&spn=11.382956.28.45459&z=6 BACC, Bicicleta Club de Catalunya (2009). 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