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más bicis, mejores ciudades
Publicado por: Dani Cabezas: marzo 12, 2015
Ocho consejos para el ciclista urbano principiante
(foto: Leo Hidalgo)
Lo tienes claro: quieres empezar a usar la bici. Pero tienes nula experiencia y el tráfico motorizado
te aterra. No sabes arreglar ni un pinchazo y tu fondo físico es paupérrimo. No te preocupes: ¡Todo
tiene solución! Te ofrecemos ocho consejos para que tus primeras pedaladas sean un éxito... y el
principio de una nueva vida.
1. Elige la bicicleta que más te conviene. Puede que las fixies estén de moda, pero no todo el mundo
está preparado para rodar a piñón fijo. Así que no te dejes llevar por modas y piensa en qué tipo de
bicicleta se ajusta más a tus necesidades: ¿vas a combinarla con transporte público y tienes poco espacio
en casa? Quizá necesites una plegable. ¿La quieres usar también para salir el fin de semana al campo?
Prueba con una híbrida o una de montaña. ¿Vives en una ciudad absolutamente plana? Quizá una de
paseo. ¿En una donde hay más cuestas que en Toledo? Piensa en una eléctrica. Hay una bici para cada
tipo de ciclista.
2. Ve de menos a más. Si hace años que no coges una bicicleta, puedes comenzar en un parque para
volver a familiarizarte con la sensación del pedaleo. Lo siguiente será hacerlo en la calle: sal a rodar un
domingo, por la mañana temprano, cnando apenas hay tráfico. Pmeba a recorrer a esas horas los
itinerarios qne vayas a hacer a diario. Es normal qne te fatignes al principio, pero no te agobies más de la
cnenta: la bici es enormemente agradecida, y pronto empezarás a notar nna mejora snstancial en tn
resistencia física.
3. Estudia tus rutas. Olvídate de todo lo que creías saber hasta ahora sobre tu ciudad: en bicicleta es
distinto... ¡y mucho más divertido! Eso sí: de cara a las primeras semanas te conviene estudiar rutas
alternativas que te lleven a tu destino: busca las calles tranquilas, pues serán tus mejores aliadas para
terminar de coger la confianza necesaria sin el tráfico de las grandes avenidas.
4. Reclama tu espacio. Una vez decidas lanzarte a recorrer la ciudad, y a no ser que vivas en un lugar
plagado de carriles bici, habrás de circular por la calzada. No lo dudes: ese es tu lugar, nunca la acera. Y
no pegado al margen derecho, como los ciclistas en carretera, sino por el centro del carril. Así evitarás
que los coches te adelanten rozándote y sin guardar la distancia de seguridad: para hacerlo deberán
cambiar de carril.
5. Cambia el miedo por el respeto. El temor atenaza y debes desterrarlo, pero el respeto es fundamental.
Pon siempre tus cinco sentidos en lo que estás haciendo. No olvides que eres un vehículo y como tal
debes circular: respetando las normas del tráfico. Pedalea tranquilo y a tu ritmo. Y si a alguno le molesta
la presencia de bicis en las calles... que se vaya acostumbrando.
6. Piensa en tu seguridad... y en la de tu bici. Hazte ver: señaliza todos y cada uno de tus movimientos.
Y por la noche no olvides llevar contigo una buena luz delantera y otra trasera. Eos elementos reflectantes
también son aliados perfectos. Y el casco, aunque no es obligatorio, siempre es recomendable. No pienses
sólo en tu seguridad: también en la de tu bicicleta: un buen candado (mejor una U) es una compra
obligada una vez empiezas a moverte en bici por la ciudad. Cándala siempre del cuadro a un elemento fijo
del mobiliario urbano, nunca de las ruedas.
7. Mecánica: aprende lo fundamental. No hace falta que seas un fuera de serie ni que sepas montar y
desmontar una bici con los ojos cerrados, pero sí que adquieras un par de nociones básicas. Cosas como
saber arreglar un pinchazo o ajustar los frenos pueden serte muy útiles en un momento determinado. O si
no, al menos, ten controladas las tiendas o talleres donde te pueden sacar de un apuro cuando lo necesites.
8. Extiende la palabra. Ya eres un ciclista urbano más. Ahora convence a todos aquellos amigos y
conocidos que se lo puedan estar pensando. ¡Necesitamos muchos más ciclistas en las calles! | |