| Extracto del fichero OCR | *Oiclosfen9
más bicis, mejores ciudades
(foto: Rafa Vidiella)
Nos quejamos mucho: de los coches que no nos respetan, de los políticos que no adaptan las
ciudades a nuestras necesidades... Pero también el ciclista urbano comete errores. Demasiados.
Aquí van algunos de los mas habituales: son tan absurdos como fáciles de evitar. ¿Cuáles cometes
tú? ¿Se te ocurre alguno más?
Ser invisible
Está enjuego tu vida y demostrar la madurez de un colectivo. Si queremos ser respetados debemos
cumplir la ley y las normas de circulación, y una de ellas es, desde luego, ser visibles. Ropa luminosa y/o
fosforescente por la noche, un buen equipo de luces delanteras y traseras o una enorme variedad de
complementos (muchos de ellos, además, espectaculares) nos ayudarán a que conductores y peatones nos
vean. Nuestra vida está enjuego. La de los demás, también.
No entender la filosofía ciclista
Moverse en bici no es sólo pedalear: es, también, una forma de vida distinta. En bicicleta uno puede ir
deprisa y nervioso, insultar o presionar a los demás, pavonearse, incumplir la ley, desesperarse porque
alguien cruce despacio o, por supuesto, maldecir porque una pareja de ancianos invada nuestro carril bici.
Pero... ¿Qué consigues con esa actitud? Nada. O, según se mire, mucho: amargarte la vida y no contagiar
la alegría, la libertad y la naturalidad que implica ser ciclista urbano.
Si vas a toda velocidad y nervioso, si insultas, si presionas a los demás... ¿Para qué vas en bici?
Molestar a los peatones
El peatón debería ser el rey y sus zonas, sagradas. Todos hemos cruzado por un paso de peatones en bici,
pero debería ser algo excepcional, a una velocidad reducida o, todavía mejor, bajándonos de nuestra
montura y caminando. Lo mismo con las aceras, zonas comunes en parques o tantos otros lugares:
amenazar al peatón apenas nos hará ganar unos pocos segundos, y además de poder metemos en
problemas ensuciará la imagen de todo un colectivo, el de los ciclistas urbanos. Cuando compartas
espacio con los peatones, ten la cabeza fría, e intenta volver cuanto antes a tu zona natural.
Comprar material robado
No a la picaresca. No al ventajismo. No, en definitiva, a ir de listo... No compres material robado. Nos
hartamos de criticar a políticos o banqueros por la corrapción, cuando muchas veces basta con que nos
pongan la oportunidad delante para caer en el mismo error. Bastantes trabas nos ponen a los ciclistas para
que, encima, nos robemos entre nosotros. Hay bicis y complementos para todos los bolsillos, y un enorme
mercado de segunda mano (legal) para encontrar aún más chollos. Es así: si nadie comprara nada robado,
los hurtos se reducirían a la mínima expresión.
Si nadie comprara nada robado, los hurtos se reducirían a la mínima expresión
Usar el móvil
Ninguna llamada es tan importante como para dedicar una mano, en exclusiva, a sostener el teléfono y no
prestar atención a la calzada. No hay ningún mensaje tan urgente como para desviar la vista del tráfico
para mirar la pantalla. Mensajería instantánea, navegadores mal empleados, juegos... Las opciones
tecnológicas que nos pueden distraer son muchas. Dedícales el tiempo y la atención que te exigen...
Cuando te bajes de tu montura.
Salir a la calle con miedo
No nos gustan los “gallitos”, pero tampoco es bueno circular aterrorizado. Si te da miedo o te sientes
inexperto... Ve poco a poco. Evita las calles en las que haya mucho (y muy veloz) tráfico. Circula con
alguien más experimentado para que te dé consejos. Adapta tu ruta, en todo lo posible, a carriles bici,
parques y calles tranquilas. Haz lo que sea, pero cuando salgas a la calzada hazlo con total convicción,
porque la seguridad en uno mismo es algo que se huele y que transmite respeto a los automovilistas. | |