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IDTítuloÁmbitoAño 
1075 Los no motorizados.Ejemplo,Donostia.
Autoría: Edorta Bergua
Fuente: Eroski 23-12-1992
Formato: DIGITAL
Idioma: Castellano
Serie: Opinión-Iritzia
Etiqueta: PMUS, Evaluación
Donostia-San Sebastian 1992
Extracto del fichero OCROPINION/IRITZIA /V" 23gHaEMBRE 1992 I m E R O S K I Los no motorizados. Ejemplo, Donostia 1 Edorta Bergua, sociólogo y técnico urbanista La mayor parte de los via- jes, 60%, en el municipio de San Sebastian se reali- zan a pie, mientras que los viajes en automóvil apenas rebasan el 20% del total. A pesar de esta_ realidad evi- dente se ha seguido asimi- lando hasta el momento la resolución de los problemas de transporte con una polí- tica exclusiva de solucionar la congestión del tráfico au- tomovilístico y el déficit de aparcamientos en los secto- res más centrales de la ciu- dad. Por este camino se han diri- gido las inversiones más fuertes y las actuaciones de mayor continuidad de las distintas administraciones intervinientes. Los problemas generados por el aumento del número de vehículos, fruto de la ya superada bonanza económi- ca y de la potenciación del mismo a través de diferen- tes elementos como aumen- to de la oferta de infraes- tructuras viarias, publici- dad, etc., se intentan resol- ver mediante un aumento similar en la capacidad de las vías públicas, medidas de regulación y control del tráfico, y en la oferta de plazas de aparcamiento subterráneo, no sólo en las áreas residenciales periféri- cas sino incluso en el cora- zón terciario de la ciudad. La participación de los dis- tintos medios de transporte colectivo en la resolución de las necesidades de movi- lidad de los ciudadanos de San Sebastian puede consi- derarse baja, ya que apenas son utilizados por el 17% de los donostiarras. La red de transporte colec- tivo por carretera en la ciu- dad no ha registrado ningún cambio sustancial en la úl- tima década. Ha mantenido en gran parte su carácter centrípeto, sin realizarse re- formas que adecúen la red, funcionamiento y filosofía de este transporte a los cambios que la ciudad ha Los transportes colectivos /V" 23 D/OEMBRE 1992 OPINION/IRITZIA TI experimentado como conse- cuencia de su crecimiento y de la modificación de los hábitos de los ciudadanos en los últimos lustros. Estas deficiencias se obser- van claramente si consider amos que, a pesar de la continua creación de nue- vas líneas y del aumento del número de habitantes y su movilidad, el número to- tal de viajeros desplazados por la compañía del tranvía disminuye o, en el mejor de los casos, se mantiene es- tancado. El transporte en ferrocarril, pese a la existencia en San Sebastian de una abundante infraestructura ferroviaria, tiene un papel secundario a la hora de efectuar despla- zamientos interurbanos. Factores como la situación marginal de algunas esta- ciones respecto al centro gravitatorio de los núcleos que pretenden se destine al peatón, al ciclista o al trans- porte público sino que, por el contrario, han seguido conservando su anterior uso, de circulación y alma- cenamiento de automóviles. Esta situación se ha caracte- rizado asimismo por care- cer de un marco general de referencia y por mantener una lógica de localización basada fundamentalmente en ubicaciones de gran cen- tralidad. Este hecho choca,con cual- quier criterio de restricción de acceso del automóvil a los espacios centrales y pro- voca una mayor atracción del coche al centro y, en consecuencia, un mayor uso del mismo, alimentando un círculo vicioso que aca- ba por afectar a todo el sis- tema de transporte. Medidas como el plan de aparcamientos subterráneos para residentes, si bien su- pone un avance con respec- to a la situación anterior, en tanto que racionaliza en mayor medida la política municipal de aparcamien- tos, no cuestionan el papel del coche como medio de transporte urbano, ni pone trabas a su utilización. Por otra parte, no garantiza la utilización del enorme espacio en superficie que podría liberarse, para desti- narlo a medios no motoriza- dos de transporte o al trans- porte colectivo. Y además destina grandes presupues- tos públicos de todos los ciudadanos para unos po- cos. La inexistencia hasta el mo- mento de una línea cohe- rente del ayuntamiento en materia de tráfico y trans- porte está en la base de mu- ^ chos de los problemas de- tectados. Por el contrario, las accio- nes emanadas desde el Ayuntamiento son erráticas y aisladas, practicándose más una política de párche- os y de solucionar el día a día que intentar llevar a ca- bo una línea decidida y co- ordinada de todas las ins- tancias municipales e insti- tucionales con competencias en este tema. Actuaciones como la puesta en marcha de la OTA ha supuesto un ligero alivio de la presión del automóvil en el área afectada por la me- dida, pero la limitación en la restricción del aparca- meinto a zonas y horas con- cretas no ha solucionado problemas del resto de la ciudad, sino que los ha agravado en las zonas adya- centes al área regulada. En los últimos tiempos el ayuntamiento se ha centra- do en la elaboración de pla- nes de tráfico sobre áreas concretas de la ciudad, co- mo Gros y Centro, cuya fi- losofía general parece acep- table. La duda se plantea si su puesta en práctica manten- drá los objetivos expuestos o, si una vez ordenada la zona más valorada de la ciudad, se abandonarán a su suerte los barrios periféri- cos con graves problemas de circulación y de calidad del espacio público, Altza, Egia, Loiola, Antiguo,etc. La situación en la que se encuentra la ciudad en rela- ción a la contaminación ori- ginada por el tráfico, si bien Fray Erdozia E R o S K I OPINION/IRITZIA_______N° 23 DíOEMBRE 1992 no cabe calificarla de dra- mática, si es cada vez más preocupante. No obstante, a pesar de los peligros que suponen para el entorno, la obsolescen- cia e incapacidad para com- petir con el transporte por carretera en la línea San Sebastian-Bilbao, la exis- tencia de una vía única en la mayor parte del trazado del ferrocarril Donostia- Hendaia y la supeditación de los servicios de cercaní- as respecto a los de largo recorrido en el caso de la lí- nea de RENFE, son la cau- sa del papel poco relevante del tren que hace perder efi- cacia a todo el sistema de transporte del área de la ca- pital. Los peatones si bien la mayor parte de la población, un 60%, realiza sus desplazamientos andan- do y la orografía y el clima predominantes en nuestra, ciudad favorecen dicha for- ma de desplazarse, esto no ha tenido un reflejo directo en las planificaciones e in- tervenciones municipales efectuadas en materia de transporte y espacio urbano que, por el contrario, han contribuido a consolidar la hegemonía del coche en la ciudad. Los ciclistas Existe un colectivo de ciu- dadanos, si no numérica- mente si cualitativamente relevante, cifrado en apro- ximadamente un 1,7% de la población, esto es 2.900 personas, que utiliza habi- tualmente la bicicleta como medio de transporte urbano. Sin embargo, la situación de la bicicleta como medio dé transporte urbano en la ciudad se caracteriza por su nula consideración, en lo que a inversiones en infra- estructuras viarias y de aparcamientos ciclistas se refiere. A pesar de esto, estos datos procedentes de la Oficina del Plan. General demues- tran que, en caso de incidir en los factores que actual- mente determinan la escasa utilización de la bici en la ciudad, como alta velocidad de los coches, falta de infra- estructura viada adaptada al ciclista, ausencia de aparca- mientos, promoción social de la bici, etc, podría au- mentarse considerablemen- te el número de personas usuarias de este modo de transporte. Los automóviles Las nuevas inversiones pre- vistas en la red viaria, se- gundo cinturón, conexión Amara-Ibaeta, enlace de Arrizeta, etc. supondrán un aumento en la oferta de in- fraestructuras para el auto- móvil que, a la larga, resul- tarán negativas para el sis- tema de transporte colectivo si no se adoptan medidas adicionales de res- tricción del acceso del coche NO 23DiaEMBRE 1992 OPINION/IRITZIA a las áreas más centrales y congestionadas y se im- plantan aparcamientos di- suasorios en los puntos más accesibles de la nueva red re.sultante. En efecto, en los últimos años el número de aparca- mientos se ha visto incre- mentado en 8.000 plazas, tanto en superficie como subterráneas. Sin embargo, estas nuevas plazas no han contribuido a que el espacio en superficie que en principio podría li- berarse para la salud de las personas, las emisones de gases generadas por la com- bustión de los motores, se carece de datos precisos so- bre los niveles de contami- nación atmosférica y acústi- ca que se registran en San Sebastian debido a la inexistencia de sistemas de control de gases y rui- dos. Necesidad de un cambio en la política de transporte__________ Es tan evidente que lo pre- tendid3me'nte más rápido resulta ser lo más lento, además de caro, contami- nante, estresante y destruc- tivo, que incluso sus últi- mos responsables no ocul- tan sus efectos negativos y presuntamente tratan de so- lucionarlos. Sin embargo, en vez de ir a la raiz de las causas que los 'i provocan, pretenden con- vencemos de que sus aspec- tos negativos más sobresa- lientes pueden ser solucio- nados, sin necesidad de adoptar medidas restrictivas del uso del coche. Así, dichos problemas se intentan resolver mediante la construcción de nuevas infraestructuras viarias, aunque ello implique la destrucción de espacios ur- banos o naturales y para que poco después se vuel- van a producir los colapsos que se pretendían resolver y se circule de nuevo a la misma velocidad inicial. También se recurre a la ad- quisición de sofisticados sistemas informá- ticos de control de tráfi- co que, por mucho que lo intentan, no lo- gran hacer el milagro de la multiplica- ción de la su- perficie de la calzada; o a la construc- ción de nue- vos aparca- m i e n t o s subterráne- os en el propio cen- tro urbano, saturando aún más la situa- ción que se pre- t e n di a resolver. En defe- nitiva, se recu- rre a actuaciones que, en absoluto, cuestionan las ba- ses del propio modelo de transporte y que, además de suponer un escandaloso costo ecológico, social, ur- banístico y de recursos pú- blicos, no sirven sino para agravar los problemas ya presentes. Entiendo, pues, que el ca- mino alternativo y racional a tomar debería partir de un replanteamiento serio del papel asignado al automóvil en nuestra sociedad, siendo también conscientes de que la responsabilidad en esta cuestión está tanto en man- dos de los responsables po- líticos y técnicos como en toda la ciudadanía, cuando diarimanete optamos por un tipo de transporte u otro. A mi entender, una política alternativa en materia de transporte urbano debería actuar sobre todos los facto- res y elementos anterior- mente señalados y que in- tervienen en el sistema de transportes para proceder a invertirlos progresivamen- te: pasando a dar prioridad al peatón, a la bicicleta y a los transportes colectivos sobre el automóvil y así avanzar hacia un modelo te- rritorial y urbano equilibra- do, integrado con el medio y habitable.